miércoles, 23 de julio de 2008

TODO FUE UNA GRAN MENTIRA

Si en una encuesta preguntásemos a la gente de la calle cuales cree que son los grandes sistemas socieoconómicos vigentes en el mundo actual, casi sin lugar a dudas nos encontraríamos con que la mayoría respondería que estos sistemas se reducen a dos: capitalismo y socialismo ó comunismo.
Por definición, el capitalismo es el sistema económico en el que los individuos privados y las empresas de negocios llevan a cabo la producción y el intercambio de bienes y servicios donde impera la ley de la oferta y la demanda y el libre mercado dicta sus normas. El estado social y de derecho, al menos de manera formal, garantiza a través de una constitución las libertades públicas.
El socialismo se define como una ideología política, basada en la filosofía marxista, que propugna una organización social en la que los medios de producción son propiedad común de todos los ciudadanos. Busca una sociedad sin clases y se caracteriza por la ausencia de libertades públicas que hacen del ciudadano un ente abstracto al servicio de aquel, al que de hecho, le pertenece.
Pero existe un país que parece seguir una tercera vía: China. ¿Dónde encuadrar a este gigante que asombra al mundo con un crecimiento mantenido desde hace años del 10%, con una capacidad tremenda de trabajo que en pocos años lo convertirá en una superpotencia y que en menos de un siglo ha sido capaz de pasar de la edad media a la modernidad, pese a sus indudables carencias sociales?.
Este país, con una población de mil trescientos millones de habitantes lleva a la práctica un sistema económico mixto, que parece darle excelentes resultados, a costa de sacrificar los derechos humanos y las libertades públicas, al seguir una política próxima al comunismo y una economía cercana al capitalismo.
Los resultados obtenidos por la economía China se han forjado sobre el esfuerzo y la miseria de la clase trabajadora, sometida por un régimen dictatorial que pisotea las libertades más individuales, propio de una país comunista, creando una nueva clase de nuevos ricos que están atesorando grandes fortunas a costa de los de siempre, como en un país capitalista.
Hoy en día, apenas quedan países que puedan calificarse de comunistas puros y duros, como lo son Corea del Norte, Cuba y Vietnam. No son sino un triste vestigio de un sueño que tuvo su tiempo y su época histórica. Sueño en el que tanta gente creyó y que concibió como el sistema ideal que igualaría a todos los seres humanos. Pero la dictadura del proletariado, al fin y al cabo, no era sino otra dictadura pero que no ejercía la clase proletaria.
La triste y oscura realidad se pudo contemplar cuando una vez descorrido el telón que todo lo ocultaba, dejó ver las miserias a todos los niveles, las mentiras y la gran farsa que supuso el sistema comunista extendido por la fuerza a todos los países que se encontraban tras el denominado telón de acero.
Recientemente, en un periódico de alcance nacional y bajo el gráfico título de “todo fue un gran chiste”, leí hace unos días un excelente y revelador artículo – que me animó a escribir estas líneas - sobre la situación de los países comunistas, fundamentalmente la antigua República Democrática Alemana y Rumania.
Asegura el autor que toda la historia del comunismo se podría contar a través de chistes. Chistes ingeniosos que los ciudadanos inventaban para mantener su dignidad ante la absurda situación que vivían y que revelaban la desoladora situación de estos países donde la realidad cotidiana chocaba brutal y frontalmente con la devastadora acción de la propaganda comunista que todo lo invadía.
Una muestra de esta situación es la siguiente: Jan Kalina, escritor eslovaco, se atrevió a publicar un libro titulado “1001 chistes”. Le detuvieron, y como en el juicio tuvo la osadía de preguntar quién había llenado su casa de micrófonos, el juez le contestó que habían sido los servicios secretos occidentales. Kalina respondió: que chiste más bueno, merece formar parte de mi libro. Fue condenado a dos años de prisión.

miércoles, 9 de julio de 2008

DIECINUEVE PLATOS CONTRA EL HAMBRE

El inefable George Bush, participante en la cumbre del G-8, en una declaración a la prensa, consideró que dicha reunión fue "muy productiva" porque las principales economías del mundo deben sentarse a la mesa, y eso es lo que hemos logrado”.
No defraudaron. Lo lograron y con creces. Es más, constituyó todo un rotundo éxito del que los diferentes líderes salieron sumamente satisfechos y dispuestos a repetir cuantas veces sea necesario.
Todos, sin duda, conocemos el significado que se suele dar a la expresión “sentarse a la mesa”. No admite la menor duda. Es sinónimo de sentarse a disfrutar de los manjares que la madre naturaleza nos proporciona y que debidamente elaborados, condimentados y aderezados nos permiten gozar de uno de los grandes placeres de este mundo: la buena comida.
Estos señores del G-8, compartieron mesa y mantel en la última reunión celebrada en Tokio. Se supone que hablaron, entre otros temas, del hambre en el mundo, aunque ellos prefieren utilizar un término más suave, menos hiriente, más adecuado al lenguaje diplomático, todo un eufemismo para designar a una lacra mundial que avergüenza a la humanidad. Ellos lo denominan así: la crisis alimentaria.
Para demostrar que se exagera, que de crisis nada de nada, que se trata solamente de un problema circunstancial, puntual, fruto de la actual situación mundial, y por lo tanto pasajera, decidieron dar testimonio con una comida pantagruélica, compuesta de diecinueve exquisitos platos, cocinados por los chefs más reputados de la cocina internacional.
Y lo hicieron con luz y taquígrafos, describiendo sin el menor rubor el contenido de cada uno de esos diecinueve platos que cualquiera puede conocer y disfrutar en cualquier parte del mundo - incluidas las zonas más deprimidas de Africa y Asia, - y todo gracias a Internet que les va a permitir acceder a la degustación visual de tan suculenta comida.
Torpeza, dicen algunos. Falta de tacto, aseguran otros. No lo creo. Más bien supone una falta total de sensibilidad hacia una espantosa situación que no quieren resolver, que no les interesa solucionar, que no es rentable para las egoístas y opulentas economías occidentales.

viernes, 4 de julio de 2008

Elogio de las Lenguas

Leo, primero con sorpresa y oigo después con incredulidad, como el presidente de un club de fútbol – que dicen que es algo más que un club -derrama sonoras lágrimas de cocodrilo en la campaña por la presidencia de dicho equipo, pidiendo perdón por sus errores y arengando al final a sus enfervorizados fieles con un ¡viva Cataluña libre!. Todo en catalán, por supuesto.
Este grito de guerra utilizado con fines partidistas y pleno de connotaciones más políticas que deportivas me recuerda aquel alegre, sano y espontáneo ¡viva Cuéllar libre, queremos puerto de mar!, que, antaño, en las fiestas de este precioso pueblo segoviano, las peñas más ácratas de aquel entonces, difundían por doquier, enarbolando dicho lema en sus pancartas. Sin duda, tenemos más sentido del humor y de la realidad.
Leo también, como el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña ha ordenado al Departamento de Educación de la Generalitat que a partir de septiembre las escuelas apliquen la tercera hora de castellano en la Educación Primaria. Pues bien, a pesar de esta resolución, la Generalitat ya ha adelantado que no la aplicará, porque entiende que lo que dice el tribunal "en ningún caso tumba la norma vigente”. Incalificable e inadmisible, pero me temo que, como casi siempre, se saldrán con la suya.
Sorprende el hecho de que un instrumento como el lenguaje, surgido como necesidad para la comunicación y el entendimiento entre los seres humanos consiga a veces separarlos hasta el extremo de impedir su entendimiento provocando en ocasiones el recelo, el rechazo y la incomprensión.
Algunos grupos sociales tratan de justificar su entidad exclusiva y excluyente, utilizando para ello el idioma como símbolo sagrado que exhiben para afirmar su “elemento diferencial”, llegando incluso hasta extremos inadmisibles para defenderla como es el uso de la violencia.
En otros casos blindan su espacio laboral imponiendo barreras idiomáticas, que en muchas ocasiones resultan obstáculos insuperables para los trabajadores que desean desarrollar su función en esos espacios acotados en los que sin el dominio de su lengua las expectativas de encontrar un trabajo se ven altamente mermadas.
Según la Unesco, el número de lenguas que se hablan en el mundo es de unas seis mil. Me pregunto con frecuencia si esta riqueza idiomática mundial constituye realmente un valor en sí mismo. Solamente aquellos que conozcan nuestra lengua, nuestro código, podrán comprendernos. Descorazonador.
Surge este comentario al contemplar la absurda intolerancia lingüística que está creando tensiones innecesarias. Resulta un tanto patético, el hecho de necesitar traductores para entender el mensaje de los representantes de las naciones/nacionalidades/realidades nacionales, que se empeñan en defender a ultranza su lengua.
Nadie en su sano juicio puede tratar de anular o menospreciar un valor cultural como lo es una lengua. Otro caso es el mal uso que se haga de ella. En Cataluña se obliga a los comerciantes, bajo pena de multa a rotular en Catalán. La última e innecesaria salida de tono se ha dado en el País Vasco, donde a los comerciantes se les ha dado un plazo de cuatro años para dominar el Euskera y atender en esa lengua a los clientes que lo soliciten.
Ninguna bandera, ningún himno, ninguna lengua, pueden tener la consideración de sagrados. La solidaridad, el entendimiento y la buena voluntad entre los seres humanos, están muy por encima de todos esos signos que fanatizan y nublan la mente de quienes los defienden a capa y espada como valores eternos e inmutables.
Es un sueño, una utopía, pero daría lo que fuera por utilizar una única lengua a nivel universal que permitiera el entendimiento de todos los pueblos y culturas sin que ello supusiese renunciar a mi idioma. Esas seis mil lenguas constituyen una torre de babel, que, pese a su indudable valor cultural, siempre ha creado y continúa creando una barrera idiomática que más que unir ha separado y separa a los seres humanos. Me plantea serias dudas considerar como un logro de la humanidad haber creado esas seis mil lenguas que cita la Unesco. Pese a su indudable valor social y sobre todo cultural, insisto: más que unir, lo que han conseguido ha sido separar a los seres humanos. Ojalá este planeta llegue un día a hablar una única lengua. Quizás entonces muchos de los problemas existentes ahora desaparezcan para siempre.

miércoles, 11 de junio de 2008

HACIA LA JORNADA TOTAL

Allá por los años setenta, unas preclaras e iluminadas mentes tuvieron la genial idea de formular una teoría, muy extendida por aquellos tiempos, según la cual las generaciones que vivieran en el por aquel entonces mítico año dos mil, disfrutarían de lo que ellos denominaban “la civilización del ocio”.
Semejantes aprendices de adivinos, presagiaron con indudable agudeza de mente y clara visión de futuro, que dichas generaciones gozarían de tanto tiempo libre que no sabrían como disponer de él sin aburrirse. No sería su gran preocupación como pagar la hipoteca, llegar a fin de mes o tener un buen trabajo, sino encontrar la manera de no caer en el tedio con tanto ocio del que iban a disponer.
Y es que daban por hecho, que para entonces, por ahora, las máquinas llevarían a cabo la mayor parte del trabajo sustituyendo con ello a los humanos y liberándolos por tanto de tan pesada carga, todo ello en medio del mayor bienestar social, cultural y económico como jamás se había conocido hasta entonces.
Nunca como ahora el ser humano ha estado más agobiado por la falta de tiempo, los problemas económicos y la precariedad laboral. Si a esto unimos una crisis galopante que vivimos a todos los niveles en estos momentos, las predicciones de aquellos tiempos dejan en mal lugar a sus autores.
Para acabar de resolver la delicada situación, la Comisión Europea ha alcanzado un acuerdo para ampliar la jornada laboral hasta las 65 horas. Los ministros de trabajo de la UE, ufanos ellos, se felicitan a sí mismos, considerando que supone una paso adelante para los trabajadores, reforzando al mismo tiempo, afirman con un peculiar cinismo “el papel del diálogo social”.
¿Pero de qué diálogo social hablan?. ¿Acaso esta descabellada idea ha partido de los trabajadores y de sus representantes en los sindicatos?. Esto no supone sino un retroceso social más que afecta a la clase trabajadora y que de una forma sutil, enmascarada por una capacidad cada vez mayor de adquirir bienes de consumo – asfixiante por otra parte para el consumidor – vienen sufriendo desde hace lustros las clases más desfavorecidas
Pero qué avance social supone semejante medida que parece ir más en dirección a los comienzos de la Revolución Industrial cuando la jornada laboral era a tiempo total que hacia la tan anhelada civilización del ocio.
Si a todo esto añadimos el aumento del paro, como justificar una medida que pondrá en manos de cada vez menos trabajadores el trabajo existente consiguiendo con ello más desempleo.
No encuentro respuestas lógicas a preguntas elementales que cualquiera nos hacemos en estos días. No sé que puede esconderse detrás de esta sinrazón aparente que desafía toda elemental sensatez. Busco respuestas a una situación absurda que convertiría cada vez más al ser humano en un ente eminentemente productor, esclavo de su trabajo, en lugar de un ser libre y racional dueño de su tiempo que pueda conducirle a la felicidad a través del disfrute del ocio al que todo ser humano aspira a disfrutar.

miércoles, 7 de mayo de 2008

El truncado viaje de Yoani a la libertad

Es Yoani Sánchez una escritora cubana dotada de una exquisita sensibilidad que vierte en los artículos publicados en su blog - ahora clausurado por las autoridades de su país – que ha obtenido el premio literario Ortega y Gasset de periodismo y que no podrá recogerlo aquí en España porque allí, en Cuba, le niegan ese derecho quienes ostentan el poder de decidir sobre la vida y obra de los sufridos ciudadanos cubanos.
Al enterarse del bloqueo de su blog - para los residentes cubanos - Yoani escribió: los anónimos censores de nuestro famélico ciberespacio han querido encerrarme en el cuarto, apagarme la luz y no dejar entrar a los amigos. Triste y demoledor. La libertad por los suelos.
Ese miedo a la libertad está arrinconando a la oscura y denostada revolución cubana y a sus dirigentes, que con medidas como ésta, están consiguiendo que la repulsa por parte de los pocos seguidores que aún les quedaban fuera de Cuba, se esté transformando en desprecio.
De nada han servido los cambios habidos. De hecho, no ha habido cambio alguno, ni los habrá mientras los cubanos se limiten a esperar. El miedo a la libertad por parte de quienes de una forma despótica dirigen el país, es tal, que sienten vértigo cada vez que se encuentran con una situación como la presente en la que una mente pensante y libre como la de Yoani, trata de expresarse libremente y de ejercer la crítica hacia aquellos que se han elegido a sí mismos sin consultar con el pueblo cubano.
¿Cómo pueden denominar revolución a una situación en la que prohíben la más elemental de todas las libertades: la libertad de expresión?. Anulan al individuo, lo someten a la voluntad del estado totalitario y castigan la menor desviación que respecto de las normas que ellos dictan puedan llevar a cabo.
El individuo propiedad del Estado. El Estado propiedad de la verdad absoluta – su verdad, claro está - , no la de Yoani, no la de los ciudadanos cubanos privados de sus derechos más elementales.
Estamos con Yoani y con tantos otros ciudadanos del mundo que se encuentran en la misma situación. Les privarán de su voz hoy, mañana, pero llegará un día en que abandonarán la prisión y alzarán su voz por encima de sus carceleros.

Los delirios de Anasagasti

Este inefable personaje con perenne gesto de señor malhumorado dispuesto siempre al reproche y a la ironía fácil, cuando no al insulto, nuevamente ha salido de la trinchera para expulsar sus demonios contenidos y lanzarlos en tono burlón y despectivo en este caso contra la Comunidad de Madrid, los madrileños, su bandera, su himno, su celebración del doscientos aniversario, su constitución como comunidad autónoma y ya de paso y lanzado que estaba el hombre, contra la nación española, que, al fin y al cabo, según argumenta, son lo mismo con lo que según él, queda cifrada la historia de España en los doscientos años transcurridos desde entonces.
Este señor que montó en cólera contra los chicos de la gasolina cuando quemaron el autobús en el que iba su madre (con toda la razón del mundo), pronto se olvidó de aquel incidente en el que esta vez sí, se volvió contra ellos profiriendo los más sonoros insultos e improperios que imaginarse puedan contra los que protagonizaron semejante intento para volver de inmediato a lo suyo, a la teoría del árbol y las nueces – unos mueven el árbol y otros recogen las nueces - del ínclito Arzallus.
Este oscuro personaje se esconde a veces detrás de su afable aspecto, rostro bonachón y correctas maneras para, de vez en cuando insultar como lo ha hecho en esta ocasión al pueblo madrileño de una manera soez y vergonzante.
Este señor y tantos otros que llevan camino de eternizarse en el poder en Euskadi, deberían volver la vista atrás y contemplar los destrozos que en esa sociedad está consiguiendo el miedo, la violencia, el abandono y la soledad al que someten diariamente a quienes sufren persecución por ejercer la libertad de pensar diferente.
Mirar hacia otro lado, ignorar lo que está pasando, continuar viviendo.

jueves, 17 de abril de 2008

Segovia en el mundo

Hace tiempo, escribí un artículo presente en este blog, que titulé “Segovia en el corazón”. En dicho artículo vertía mi amor por esta bellísima ciudad en la que he vivido, estudiado y gozado de su poderoso encanto durante muchos años.
Llevado por la pasión que siento por ella, finalizaba mi relato asegurando que Segovia no necesita publicitarse para hacerse conocer, se vende sola. Pues bien, me retracto, me desdigo; los árboles no me dejaron ver el bosque.
Sí lo necesita, sobre todo, en un mundo donde las posibilidades de la comunicación son poderosamente eficaces, y que facilitan enormemente la divulgación del conocimiento y de la imagen a todos los niveles con unas inmensas ventanas abiertas al mundo que permiten ver a su través e instantáneamente cualquier rincón del planeta que habitamos.
Recientemente he visitado Toledo y Salamanca, dos ciudades que junto con Ávila y Segovia conforman un círculo mágico de exiguo radio, muy próximas entre sí, que poseen la atrayente posibilidad de trasladarnos en el tiempo hacia épocas pasadas que añoramos profundamente y sobre todo que valoramos cuando admiramos las obras de arte que nos legaron a la vez que disfrutamos de unas ciudades instaladas en la modernidad propia del siglo XXI.
Me sorprendió Toledo, con un alud de visitantes, fundamentalmente, y quiero remarcarlo así, extranjeros, como jamás he visto en Segovia. Considero que el patrimonio artístico de nuestra ciudad, en nada tiene que envidiar a Toledo, sino quizá más bien al contrario.
Me pregunto si no nos habremos olvidado de darnos a conocer en ese resto del mundo que aún no nos conoce, si no nos habremos dormido en los laureles. Segovia, en 2016, merece ser Capital Europea de la Cultura. Lo conseguiremos si nos lo proponemos.
Sobra hacer aquí una descripción de nuestro patrimonio artístico. Es inmenso y de un altísimo valor. El acueducto es una formidable obra de una belleza y de una grandeza tal, que extasía a quien lo contempla. Debería ser, mucho más de lo que es en la actualidad, el monumento que simbolizase a esta hermosa ciudad.
Suelo ver documentales históricos y de arte en televisión realizados en otros países. Pues bien, en varias ocasiones han versado sobre las obras romanas y acueductos en países europeos. Parece ser que solamente los construyeron en Francia e Italia. Ni rastro del acueducto de Segovia, inmenso y majestuoso al lado de los restos que quedan en esos países.
Suelo leer con frecuencia y en algunas ocasiones – hablo de autores extranjeros - me he topado con alguna referencia histórica sobre Toledo y Salamanca. No creo recordar ninguna que hablase de Segovia.
¿Exagero?. Es posible. Desdíganme si consideran que estoy equivocado. En caso contrario animo a quienes corresponda a que hagan un esfuerzo por situar y dar a conocer en el mundo a esta bellísima ciudad Patrimonio de la Humanidad.

martes, 15 de abril de 2008

Profesionales de la vergüenza

Con estupor e indignación contenida, leo los calificativos que determinados periodistas de los medios de comunicación tales como Abc, El Mundo, La Razón y cómo no, la Cope, han dedicado a las ministras recién nombradas por el presidente del gobierno.
Por encima de todo, suponen una falta de respeto absoluto hacia ellas en particular y hacia la mujer en general. Estos personajes que se dicen periodistas profesionales de la información, no se merecen semejante consideración, sino la de auténticos voceros representantes de la ideología más machista y retrógrada que puebla los medios de difusión más cavernícolas del panorama nacional.
Vergüenza deberían sentir estos profesionales de pacotilla al reprobar, insultar y vilipendiar públicamente a las mujeres que integran el gabinete y a las que denigran por el simple hecho de ser mujer.
Estos cantamañanas del periodismo, les niegan de principio la capacidad que puedan tener para ejercer dicho cargo negándoles la oportunidad de demostrarlo, al menos con los consabidos cien días, cosa que sí habrían hecho si no hubieran pertenecido al sexo femenino.
Estos impresentables no merecen pertenecer a una profesión tan respetable. Son indignos de ella. Por encima de cualquier intención de incordiar o molestar al gobierno y a su presidente, está la ofensa que se ha infligido a la mujer y que es imperdonable.
Sra. Ministra de la Igualdad, como ve, le espera un arduo trabajo.

lunes, 14 de abril de 2008

Todos estamos invitados

Bajo este título, en apariencia inofensivo y carente de dramatismo alguno Gutiérrez Aragón forja una desgarradora historia que tiene lugar aquí al lado, en el País Vasco y que logra desbordar al espectador, hasta el extremo de sumirle en un estado de inquietud y desasosiego ante la contemplación de unos hechos magníficamente expuestos por este excelente director, que aunque harto conocidos, no por ello dejan de impresionar profundamente.
En pocas ocasiones he visto al público continuar sentado en su butaca impactado por la escena final, esperando quizás algo más, con la esperanza de un gesto, una situación nueva y gratificante que suavice su tremenda dureza para al final abandonar la sala en un silencio absoluto y con una expresión mezcla de incredulidad y asombro ante lo visto en pantalla que no es sino un fiel reflejo de una dramática situación que tantas personas viven a diario en ese maravilloso y próspero País Vasco.
Miedo, angustia y desolación resumen y empapan los hechos narrados. Miedo por parte de la víctima y miedo por parte de quienes le rodean que con su mal disimulada ignorancia ante el estremecedor acoso a que son sometidos, aumentan la incredulidad, la soledad y el abandono de quienes ven trastocada su vida por estos terribles hechos.
Mirar hacia otro lado, ignorar lo que está pasando, continuar viviendo.

jueves, 10 de abril de 2008

El Espíritu Olímpico

No está suficientemente claro, cómo y cuando comenzaron los Juegos en Olimpia aunque los primeros datos parecen remontarse al año 776 antes de cristo. Sí conocemos a la perfección el inicio de los juegos modernos que tienen su origen en el año 1896 en Atenas.
Pero los Juegos Olímpicos, ahora de plena actualidad con motivo de la Olimpíada de Pekín, han generado polémicas y han sido motivo de controversia con frecuencia. He aquí un breve recorrido por los hechos más impactantes que han tenido lugar a lo largo de su historia moderna.
En los Juegos adjudicados a Roma en 1908, otras ciudades italianas se opusieron pretendiendo ser ellas quienes los organizaran y este conflicto junto con el desastre económico de la erupción del Vesubio, motivaron la decisión de trasladarlos a Londres.
Fue precisamente en los Juegos de Londres de 1908 donde por primera vez participaron las mujeres, eso sí, faltaría más, solamente las dejaron lucirse – con perdón - en deportes de exhibición.
En este mismo escenario, los finlandeses se negaron a desfilar tras la enseña rusa, que le tenía como protectorado. Además, el abanderado estadounidense se negó a inclinar la bandera de su país al paso por el palco de autoridades, ya que según una ley norteamericana “la bandera no debe inclinarse ni ante un rey”.
Perdonen el inciso, pero este hecho, a la inversa, tuvo lugar cuando en un gesto tan pueril como innecesario, el presidente Zapatero se negó a levantarse ante el paso de la bandera Estadounidense en un desfile de las fuerzas armadas.
En 1916, 1940 y 1944, el mundo estaba demasiado ocupado en aniquilarse mutuamente en las estúpidas y malditas guerras que tuvieron lugar a escala planetaria. Nada que ver con el espíritu que se supone ha de animar las Olimpíadas.
En 1936 fue Berlín quién los organizó – Barcelona compitió y perdió en esta ocasión con la ciudad alemana- con Hitler en el poder, quien hizo todos los esfuerzos posibles para mostrar la superioridad de la raza aria. Tuvo que soportar como un atleta de raza negra llamado Owens arrasaba en las competiciones de velocidad.
En 1972 fue Munich quién fue designada y donde tuvo lugar un baño de sangre cuando un grupo palestino secuestró a once atletas israelíes. El sangriento desenlace no fue suficiente para suspender los juegos y siguieron adelante.
En 1980, La Olimpíada se celebró en Moscú, en plena guerra fría, lo que motivó el boicot de Estados Unidos y otros países occidentales, lo cual motivó que en los siguientes juegos de 1984, adjudicados a Los Angeles, Rusia y los países de su órbita se tomaran la revancha y no participaran. Como dato curioso, en estos Juegos Olímpicos, participó China por primera vez.
Y es en este inmenso, recóndito y aún intrigante, enigmático y misterioso país para nosotros los occidentales, donde en este año va a desarrollarse el más formidable de los eventos deportivos celebrados a nivel mundial. Los acontecimientos que están teniendo lugar relacionados con el Tíbet, han sido el detonante que ha despertado a la opinión pública y a numerosas organizaciones pacifistas y de todo tipo que se oponen no ya a la celebración de los Juegos, sino al menos a la asistencia de las delegaciones de alto nivel de los Estados que participan.
Sorprende que la feroz dictadura existente en China no haya sido suficiente y haya tenido que surgir el Tíbet para despertar las conciencias a nivel mundial y promover el boicot que hoy se demanda y que seguramente no tendrá efecto alguno ya que los intereses económicos son inconfesablemente determinantes para que nadie haga nada, salvo pequeños e insignificantes gestos que no harán sino dejar de manifiesto la hipocresía de quienes los lleven a cabo y la despótica indiferencia de aquellos que ni se molesten pese a las protestas que están teniendo lugar a nivel mundial.
La llama Olímpica está recorriendo el mundo en un auténtico salto de obstáculos que obliga a sus portadores a caminar con protección hasta el punto de pensar en suspender el recorrido previsto. El espíritu olímpico que representa, como tantos otros, está tocado. Nada nuevo bajo el sol.