miércoles, 8 de octubre de 2008

LA JUSTICIA, ETERNA ASIGNATURA PENDIENTE

Asusta pensar en la inseguridad jurídica permanente en la que nos movemos en este País, en la que el ciudadano se encuentra inmerso sin comerlo ni beberlo y que lo tiene atrapado cual espada de Damocles en constante amenaza sobre aquellos que puedan caer en sus redes y tengan que someterse a sus lentos, inseguros y azarosos dictámenes.
Es para dar miedo, pero las cifras cantan y lo hacen de una forma escandalosa. Apunten: 270.000 casos pendientes por resolver. Pero esto no es todo, ya que dictada la sentencia, la Justicia debería darse por satisfecha. Pero no es así, porque al atasco en los juzgados le sucede otro embotellamiento: el de la administración penitenciaria. Algo más de millón y medio de sentencias están pendientes de ejecución. Desolador
.
Pleitos tengas y los ganes. Así reza la maldición gitana con la sabiduría propia de los pueblos ancestrales, ya que por más que uno gane un pleito, el simple hecho de pasar por él es castigo más que suficiente.
Culpables. Desde luego usted y yo no, tampoco los jueces y demás funcionarios de Justicia que la mayoría de las veces son también víctimas del desbarajuste general que acucia al poder Judicial. Sin lugar a dudas, la falta de medios parece ser uno de los motivos principales.
Es increíble que a estas alturas exista una notoria deficiencia en la informatización y el tratamiento automatizado en una actividad que exige como ninguna la utilización de los medios técnicos más modernos con el objeto de coordinar y sincronizar todas las instancias judiciales que acelerarían los procesos y evitarían situaciones tan dolorosas como las que recientemente han sacudido a este País.
La falta de personal, así como la politización de la misma con intereses inconfesables en la elección de sus órganos principales son otras de las causas que pesan como una losa sobre una Administración de Justicia que adolece de una de sus principales virtudes, la rapidez en la emisión y ejecución de las sentencias.

lunes, 22 de septiembre de 2008

GARCIA LORCA Y LA RECUPERACIÓN DE LA VERDAD

¿Para qué sirven los versos sino es para esa noche / en que un puñal amargo nos averigua, para ese día / para ese crepúsculo, para ese rincón roto / donde el golpeado corazón del hombre se dispone a morir?.
Con estos versos tan premonitorios de la tragedia que sobre García Lorca se cernía, su buen amigo, el poeta Pablo Neruda parece adelantar, sin saberlo aún, sin certeza alguna, sin el menor atisbo de realidad, la próxima muerte de nuestro gran poeta.
Federico, que tanto amaba la vida y tanto temía a la muerte, ve reflejada su obsesión más vital en esta oda que le dedicó su entrañable amigo y que hoy, golpean con fuerza la sierra de Granada ante la inmediata recuperación de sus restos que según todos los indicios reposan en el barranco de Víznar.
Allí, presuntamente, yace junto a un maestro de escuela y dos banderilleros, víctimas del odio, la barbarie y la intolerancia de una época, que aunque superada, la transición pasó por encima de puntillas, dejando un hueco que es preciso cerrar.
García Lorca, se erige en estos momentos en representante de una memoria histórica que ni este país ni ninguno – ahí tenemos el ejemplo de Argentina - puede permitirse obviar. Es preciso cerrar este episodio, doloroso como ninguno, y que hiere la sensibilidad de todo ser humano que se precie de serlo.
Pero sobre todo es necesario para que tantas familias descansen después de todos estos años, durante los cuales se ha aplicado la ley del silencio sobre un capítulo de la historia de España que no puede continuar indefinidamente sin resolver, que siempre permanecerá latente y que no puede permanecer en el olvido como si nunca hubiera tenido lugar.
En cualquier caso no se trata, como algunos piensan, de reabrir procesos y remover antiguas heridas que puedan ocasionar enfrentamientos legales, rencores y odios ya desterrados. Sólo desean saber dónde están y recuperarlos.
Ya ni siquiera importa, aunque tienen pleno derecho, a saber cómo y por qué de aquella atrocidad. Se trata de elaborar unas listas, un inventario de todos los desaparecidos, localizar sus restos y entregarlos a sus familias, para que así todos puedan descansar.
Como lo harán los restos de Federico García Lorca setenta y dos años después de su vil asesinato. Federico pertenece a Granada, a su Andalucía, a sus gitanos que tanto quería. Es patrimonio de toda la humanidad. Federico representa la sensibilidad, la alegría, la devoción por la libertad.
Federico García Lorca, Antonio Machado, Miguel Hernández, tres poetas del pueblo víctimas de la intolerancia y la injusticia. Sólo nos queda recuperar a Federico y con él a los miles de represaliados desaparecidos que yacen repartidos por el territorio de esta España que necesita cerrar esta herida abierta aún por cicatrizar.
Violeta Parra dedicó a Federico estos sentidos versos, que resumen todo el dolor de la tragedia: Así el mundo quedó en vela / y está llorando a porfía / por Federico García / con un doliente pañuelo.

viernes, 12 de septiembre de 2008

ESTOS DÍAS AZULES Y ESTE SOL DE LA INFANCIA


En Colliure, un pueblecito de Francia, el día veintidós de febrero de mil novecientos treinta y nueve, muere alejado de su patria y sumido en la mayor de la tristeza, la soledad y el abandono, el inmenso poeta nacido sevillano y de adopción universal, Antonio Machado.
En uno de sus bolsillos se encontró un papel arrugado con el verso que da título a este emocionado recuerdo de nuestro poeta y que refleja la profunda nostalgia que invadió en esos momentos a uno de los máximos representantes de la cultura española de entonces, que, como tantos otros, tuvo que sufrir la infamia de tener que abandonar su patria por defender la libertad y la cultura que tanto odiaban quienes durante cuarenta años devastaron social y culturalmente nuestro país, sumiéndolo en la vergüenza, la desolación y la miseria a todos los niveles.
¡Cuanta la tristeza, qué dura la pena, cuanta la soledad!. Antonio Machado y su anciana madre, que moriría pocos días después que él, durmiendo de día y andando de noche huyendo de sus verdugos en su duro camino hacia el exilio en Colliure, donde su tumba siempre rebosante de flores, nos recuerda que allí reside para siempre, en un país extraño, pero que le acogió entonces con los brazos abiertas y que desde entonces le venera como si de un poeta suyo se tratara.
Que lo es, como lo es a nivel universal traspasando las fronteras que no pueden impedir el eco de la inmensa sencillez de su profunda poesía. Lejos quedó su Andalucía – mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla-, sus estancias en Soria y Segovia como profesor, sus Campos de Castilla que tanto amó, Leonor, Guiomar...
No fue Antonio Machado el único represaliado por la infame dictadura que arrasó todo vestigio de cultura en un país cuyo gobierno legítimo luchaba denodadamente por sacar de la ignorancia y la ignominia a una población con decenios de atraso en todos los órdenes.
¡Cuánta belleza decapitada por el verdugo primitivo y bárbaro que en el culmen de su brutal incultura gritaba aquella terrible frase de “muera la inteligencia”!. Estos bárbaros, hicieron retroceder a este país cien años. Cómo olvidar, cómo perdonar tanto espanto, tanto daño causado.
Pablo Neruda, represaliado también en su país, Chile, abrumado por el dolor al enterarse del vil asesinato de Federico García Lorca, escribió: qué vergüenza para España / qué luto para el planeta / haber matado a un poeta / nacido de sus entrañas.
Miguel Hernández: Andaluces de Jaén. Rafael Alberti: A galopar hasta enterrarlos en el mar. Blas de Otero: Me queda la palabra. Gabriel Celaya: La poesía es un arma cargada de futuro. Todos ellos y tanto otros sufrieron la feroz represión de la brutalidad y la incultura de quienes se levantaron contra el gobierno legalmente establecido.
Cito por último a Miguel de Unamuno protagonista y víctima en la Universidad de Salamanca de la humillación y los insultos por parte de uno de los generales fascistas. Ante el grito de “mueran los intelectuales”, Unamuno respondió:
“Este es templo de la inteligencia y yo soy su sumo sacerdote. Vosotros estáis profanando su sagrado recinto. Venceréis, porque tenéis sobrada fuerza bruta, pero no convenceréis, porque convencer significa persuadir y para persuadir necesitáis algo que os falta: la razón y el derecho en la lucha. Me parece inútil que penséis en España. He dicho”.
La cultura y el amor por la belleza, dignifican al hombre, le humanizan y dan sentido a su vida. Tenemos la responsabilidad de inculcar a las nuevas generaciones inquietudes y actitudes que les conduzcan al cultivo de la sensibilidad, el respeto, la tolerancia y el sentido por la estética.
Caminante no hay camino. Se hace camino al andar.

miércoles, 10 de septiembre de 2008

AL AMOR DE LA LUMBRE

Esta entrañable expresión, tan evocadora de tiempos pasados, tan olvidada en el cada vez más denostado lenguaje actual, no obstante y pese a todo, no deja de tener sentido en los tiempos actuales donde el frenético y absurdo ritmo de vida que sufrimos no favorece precisamente esta actitud de puesta en común entre las gentes.
Las generaciones más jóvenes, en su mayoría, ignorarán el significado que encierra esta bella y musical expresión, que nos trae a la memoria los más tiernos y queridos recuerdos de nuestra infancia, cuando la familia, los vecinos, los amigos, la buena gente de entonces, se reunía en torno a la lumbre baja de la chimenea o del brasero, que en aquel entonces poseían todas las casas en la principal pieza de la casa: la cocina.
Y lo hacían con motivo de la matanza, de la fiesta del lugar o por cualquier otro motivo que supusiera la juntanza de los elementos de la familia y de los vecinos, incluidos los más pequeños, para disfrutar de los relatos de los padres, de los abuelos, de los tíos y de todo aquel que fuera capaz de deleitarnos con sus historias.
Historias que versaban sobre leyendas que fueron pasando de padres a hijos, sobre hechos sucedidos en los pueblos de alrededor, a veces reales, a veces mezcla de ficción y realidad, sobre vivencias de ellos mismos en sus tiempos mozos, o simplemente para hablar de sus venturas y desventuras del quehacer diario.
Y reían, y compartían y eran felices con lo poco que tenían. Les bastaba con muy poco y como no necesitaban ni ansiaban más, disfrutaban de la vida pese a las privaciones que con frecuencia padecían.
Pero eran solidarios, eran gente de buena voluntad. Se ayudaban los unos a los otros y en los tiempos difíciles se echaban una mano entre ellos. Cuantas veces mi querida madre me lo decía, ella que siempre estaba dispuesta a ayudar a los demás.
Recordaré siempre aquellos fríos pero deliciosos inviernos en el pueblecito de Segovia donde nací, Duruelo, en la falda de Somosierra, al amor de la lumbre que alimentábamos con la leña que traíamos del monte, con la sierra nevada al fondo, y las eras cubiertas de una blanco manto, mientras la familia reunida escuchaba a mi padre y a mi tío contar sus historias y relatos que hacían la delicia de todos.
Nostalgia de tiempos pasados, nunca obsoletos ni anacrónicos, pese al paso del tiempo y que aún hoy hecho de menos. Lamento la ausencia de aquella paz y sosiego que hoy se ha convertido en un ridículo, absurdo y frenético ritmo de vida que no conduce a ninguna parte.

jueves, 28 de agosto de 2008

I HAVE A DREAM

Se cumplen cuarenta años del vil asesinato de Martin Luther King. Defensor de los derechos humanos de la minoría de color de los Estados Unidos, fue abatido a manos de los racistas intolerantes que, incluso hoy en día, y no sólo en este país, continúan marginando a otros seres humanos por cuestiones culturales, étnicas y religiosas.
Tengo un sueño. Con esta expresión tan humana y tan llena de esperanza, encabeza cada una de las encendidas sentencias del discurso que pronunció Luther King ante una gigantesca multitud en defensa de la libertad, la igualdad y la paz. Fue un 28 de agosto de 1963, en la ciudad de Wasington, hace ahora cuarenta y cinco años.
Constituye, sin lugar a dudas, uno de los más bellos, emocionados y apasionados discursos que jamás hombre alguno haya pronunciado sobre el planeta Tierra. Con una serenidad desbordante de humanidad, fue desgranando cada uno de sus sueños en los que veía un futuro de igualdad en las que los hombres se verían sentados a la misma mesa en paz, igualdad y fraternidad.
Tengo un sueño. Que todos los hombres fueron creados iguales, que los hijos de los antiguos esclavos y los hijos de sus antiguos señores se sentarán a la misma mesa, que las niñas y los niños de diferentes razas unirán sus manos, que blancos y negros serán juzgados por igual y no por el color de su piel, que la hermandad reinará en los corazones de los hombres.
Aquel día, la esperanza y la ilusión más encendidas se desataron en los corazones de los hombres de buena voluntad. El presidente Kennedy, recogió el testigo y prometió llevarlo adelante durante su mandato, promoviendo las reformas que fueran necesarias para paliar la tremenda desigualdad que a todos los niveles existía entonces entre las diferentes razas. No le dieron tiempo. También fue asesinado.
Hoy, al cabo de cuarenta años, ha surgido una nueva esperanza también de raza negra y en el país más poderoso de la Tierra. Su nombre: Barack Obama. No se trata de un humilde pastor como lo era Martin Luther King, sino de quien puede convertirse en el hombre más poderoso de este atormentado planeta: en el presidente de los Estados Unidos de América, la nación más poderosa, más influyente y más contradictoria de este atribulado mundo.
Muchas esperanzas se están depositando en Obama. También son muchos los obstáculos por superar. Este país, como la inmensa mayoría, siguen reticentes a la hora de elegir a un presidente no blanco, como lo son a la hora de elegir a uno no varón.
Oscuros presagios se ciernen sobre este prometedor futuro presidente que esperamos no se vean cumplidas. En cualquier caso, nunca será tan negativo como el actual, que tanto sufrimiento, dolor y desolación ha originado durante su mandato. Le deseamos lo mejor y que logre llegar a tan alto cargo de tanta responsabilidad y que tantas ilusionantes expectativas está creando dentro y fuera de su país.
I have a dream. Tengo un sueño, como lo tienen millones de seres humanos en el planeta Tierra. Que la hermandad, la tolerancia y la comprensión reinen en los corazones de los hombres sea cual fuere su cultura, su raza o su religión.

viernes, 15 de agosto de 2008

LA CIVILIZACIÓN DEL RUIDO

Vivimos en un mundo cada vez más ruidoso, donde cualquier actividad llevada a cabo por el ser humano supone alterar el medio en el que nos desenvolvemos contaminándolo todo.
Siempre se ha destacado la rotura del equilibrio de los ecosistemas achacándolo a la suciedad ambiental, tanto del aire como del agua, fundamentalmente, mientras nos olvidábamos de la contaminación acústica que cada día cobra más importancia debido a su incremento exponencial y al impacto que en la vida diaria está cobrando.
En las grandes ciudades, es imposible vivir ya sin ruido. No es preciso abrir las ventanas para percibirlo. Convivimos con el ruido incluso dentro de las paredes de nuestras casas, donde disponemos de todo tipo de artilugios eléctricos y electrónicos que logran alterar el minúsculo ecosistema en el que nos desenvolvemos modificándolo y trastocándolo, preparándonos para el infierno que nos espera una vez lo abandonemos y penetremos en la jungla del asfalto.
Desde la terraza del edificio donde me encuentro, percibo los sonidos que me arrullan cada día como el cada vez más insoportable estruendo de la circulación, acompañado por las bocinas que hacen sonar los conductores histéricos metidos en el correspondiente atasco; de las obras que nunca terminan, de esas motos, que cuanto más pequeñas son más escandalosas parecen, del camión de la basura, de la máquina que limpia las calles mientras ensucia el aire, del transporte público, que, curiosamente, cada día es más ruidoso, de los aparatos del aire acondicionado que escupen el aire caliente del interior de los hogares, oficinas, bares, y locales para que después lo podamos sufrir cuando salgamos al exterior con el correspondiente incremento de calor y ruido que originan.
No me olvido de los escandalosos vecinos que sin la menor educación – algo muy propio de este país – dialogan a voz en grito o deciden, sin cortarse lo más mínimo que todo el mundo se entere de sus problemas, comunicándoselo a toda la comunidad para escarnio de la misma y, oiga usted, para que conste, que en mi casa hago lo que me da la gana, que para eso es mía.
No quisiera dejarme en el tintero al clásico/clásica vecino/vecina de turno que todos los días tiene por costumbre cambiar la distribución de todo el mobiliario de la casa a horas intempestivas y ducharse a continuación para rematar al somnoliento y sufrido vecino.
Tampoco podemos dejar de lado, por tratarse de un auténtico y sonoro vicio nacional, el estruendoso y bochornoso vocerío que suele orquestarse en los bares y restaurantes anulando cualquier intento de conversar amigablemente, salvo que, a voces, nos impongamos a nuestra vez sobre el griterío de los demás.
Vivimos, definitivamente, en un mundo ruidoso. Digamos que más exactamente en un país ruidoso. La culpa, en general, reside en esta sociedad tan mecanizada, tan absurdamente veloz, tan estresada.
La educación puede y debe jugar un importante papel. Quizás habría que empezar por la escuela, donde los maestros, los profesores, los enseñantes en general, deberían necesitar elevar menos la voz para hacerse entender entre sus alumnos a la hora de enseñarles que la educación y el respeto hacia los demás supone un paso adelante para vivir en una sociedad tolerante, culta y, por lo tanto, respetuosa con el medio ambiente en el que vivimos.
Por otro lado, la administración, tanto la central como la local, tienen una importante e ineludible labor a llevar a cabo, legislando y desarrollando normas que obliguen a contener la cada día más insoportable contaminación acústica a la que se ve expuesta el ciudadano.
No podemos acostumbrarnos a soportar los excesos de ruido como un peaje más a abonar por vivir en una sociedad cada vez más avanzada. Una sociedad ruidosa es una sociedad enferma, por lo que deberíamos renunciar a muchas comodidades que no son tales cuando para disfrutarlas tenemos que pagar un precio tan alto.

EINSTEIN A TRAVÉS DEL TIEMPO

Hace más de medio siglo que nos dejó para siempre este genial científico, sin lugar a dudas, uno de los mayores sabios que ha conocido la humanidad. Cambió para siempre la noción que hasta entonces se tenía del universo con su revolucionaria teoría de la relatividad que supuso un cambio total de la concepción que hasta ese momento tenía la ciencia sobre el Cosmos.
Sus teorías sobre el espacio-tiempo, cambiaron de tal forma la visión que se tenía del universo que las consecuencias se dejaron notar no solo entre los científicos, sino entre los filósofos que vieron como cambiaban conceptos tales como la visión que se tenía de la existencia, del origen y de la posición del hombre ante la majestuosidad de un universo en continuo cambio y en expansión permanente.
Desde Newton, se concebía un universo estable e inmutable, sujeto a unas leyes físicas dictadas por un ser superior, por un Dios que manejaba los hilos que todo lo regían y gobernaban. Poseía una inteligencia superior y creía en unas leyes físicas aplicables a todo el universo. Temas como el azar, la determinación o indeterminación se colocaron en las mesas de la discusión a partir de su famosa frase: “Dios no juega a los dados
Einstein vino a demostrar que ni el tiempo ni el espacio son absolutos, que el espacio se curva ante la presencia de la materia y que el tiempo transcurre de diferente forma en función de parámetros tales como la velocidad y la gravedad. Un viajero que se moviese a la velocidad de la luz, vería a su regreso como para él habría pasado mucho menos tiempo, que para los que dejó en la Tierra.
Demostró que la gravedad no era una fuerza como las demás tal como se entendía entonces; no era una cuestión de atracción sino de geometría: la materia curva el espacio y los cuerpos situados en sus proximidades quedan atrapados en la deformación resultante.
No se trata de explicar científicamente sus maravillosos hallazgos, cuya comprensión, en la mayoría de los casos, nos están absolutamente vedados a la mayoría de los profanos en la materia, incluidos muchos expertos, sino de contemplar con inmensa admiración la genialidad de un hombre como Einstein que fue capaz de ver mucho más allá que cualquier otro ser humano al mostrarnos una realidad diferente de la que creemos vivir, aunque la que percibimos, la vida a diario, sigamos concibiéndola igual que antes. Todo parece transcurrir igual, pero desde entonces todo cambió para el ser humano y el concepto que de sí mismo y de su existencia tenía hasta ese momento.
Y lo hizo de una forma ejemplar en todos los sentidos, sin pavoneos, sin soberbia alguna, siempre con ese estilo descuidado tan suyo y que le hizo tan popular. Llegó a confundirse y a formular teorías que se demostraron erróneas en algunas ocasiones. Nunca tuvo problema alguno para reconocer sus errores.
Fue una pacifista a ultranza que odiaba la violencia en todas sus manifestaciones. Despreciaba por patéticos y ridículos los desfiles militares y toda la parafernalia que conllevaban y luchó contra la dictadura fascista de quienes empezaban a aterrorizar a su país. Detestaba a los militares y renunció a la nacionalidad alemana por estar en desacuerdo con los Nazis.
Renunció a todo tipo de propiedades y aunque tuvo una vida familiar y sentimental azarosa, su personalidad se erigió por encima de todo como la de un gigante de su época y de siempre que pervivirá a lo largo de los tiempos.

miércoles, 23 de julio de 2008

TODO FUE UNA GRAN MENTIRA

Si en una encuesta preguntásemos a la gente de la calle cuales cree que son los grandes sistemas socieoconómicos vigentes en el mundo actual, casi sin lugar a dudas nos encontraríamos con que la mayoría respondería que estos sistemas se reducen a dos: capitalismo y socialismo ó comunismo.
Por definición, el capitalismo es el sistema económico en el que los individuos privados y las empresas de negocios llevan a cabo la producción y el intercambio de bienes y servicios donde impera la ley de la oferta y la demanda y el libre mercado dicta sus normas. El estado social y de derecho, al menos de manera formal, garantiza a través de una constitución las libertades públicas.
El socialismo se define como una ideología política, basada en la filosofía marxista, que propugna una organización social en la que los medios de producción son propiedad común de todos los ciudadanos. Busca una sociedad sin clases y se caracteriza por la ausencia de libertades públicas que hacen del ciudadano un ente abstracto al servicio de aquel, al que de hecho, le pertenece.
Pero existe un país que parece seguir una tercera vía: China. ¿Dónde encuadrar a este gigante que asombra al mundo con un crecimiento mantenido desde hace años del 10%, con una capacidad tremenda de trabajo que en pocos años lo convertirá en una superpotencia y que en menos de un siglo ha sido capaz de pasar de la edad media a la modernidad, pese a sus indudables carencias sociales?.
Este país, con una población de mil trescientos millones de habitantes lleva a la práctica un sistema económico mixto, que parece darle excelentes resultados, a costa de sacrificar los derechos humanos y las libertades públicas, al seguir una política próxima al comunismo y una economía cercana al capitalismo.
Los resultados obtenidos por la economía China se han forjado sobre el esfuerzo y la miseria de la clase trabajadora, sometida por un régimen dictatorial que pisotea las libertades más individuales, propio de una país comunista, creando una nueva clase de nuevos ricos que están atesorando grandes fortunas a costa de los de siempre, como en un país capitalista.
Hoy en día, apenas quedan países que puedan calificarse de comunistas puros y duros, como lo son Corea del Norte, Cuba y Vietnam. No son sino un triste vestigio de un sueño que tuvo su tiempo y su época histórica. Sueño en el que tanta gente creyó y que concibió como el sistema ideal que igualaría a todos los seres humanos. Pero la dictadura del proletariado, al fin y al cabo, no era sino otra dictadura pero que no ejercía la clase proletaria.
La triste y oscura realidad se pudo contemplar cuando una vez descorrido el telón que todo lo ocultaba, dejó ver las miserias a todos los niveles, las mentiras y la gran farsa que supuso el sistema comunista extendido por la fuerza a todos los países que se encontraban tras el denominado telón de acero.
Recientemente, en un periódico de alcance nacional y bajo el gráfico título de “todo fue un gran chiste”, leí hace unos días un excelente y revelador artículo – que me animó a escribir estas líneas - sobre la situación de los países comunistas, fundamentalmente la antigua República Democrática Alemana y Rumania.
Asegura el autor que toda la historia del comunismo se podría contar a través de chistes. Chistes ingeniosos que los ciudadanos inventaban para mantener su dignidad ante la absurda situación que vivían y que revelaban la desoladora situación de estos países donde la realidad cotidiana chocaba brutal y frontalmente con la devastadora acción de la propaganda comunista que todo lo invadía.
Una muestra de esta situación es la siguiente: Jan Kalina, escritor eslovaco, se atrevió a publicar un libro titulado “1001 chistes”. Le detuvieron, y como en el juicio tuvo la osadía de preguntar quién había llenado su casa de micrófonos, el juez le contestó que habían sido los servicios secretos occidentales. Kalina respondió: que chiste más bueno, merece formar parte de mi libro. Fue condenado a dos años de prisión.

miércoles, 9 de julio de 2008

DIECINUEVE PLATOS CONTRA EL HAMBRE

El inefable George Bush, participante en la cumbre del G-8, en una declaración a la prensa, consideró que dicha reunión fue "muy productiva" porque las principales economías del mundo deben sentarse a la mesa, y eso es lo que hemos logrado”.
No defraudaron. Lo lograron y con creces. Es más, constituyó todo un rotundo éxito del que los diferentes líderes salieron sumamente satisfechos y dispuestos a repetir cuantas veces sea necesario.
Todos, sin duda, conocemos el significado que se suele dar a la expresión “sentarse a la mesa”. No admite la menor duda. Es sinónimo de sentarse a disfrutar de los manjares que la madre naturaleza nos proporciona y que debidamente elaborados, condimentados y aderezados nos permiten gozar de uno de los grandes placeres de este mundo: la buena comida.
Estos señores del G-8, compartieron mesa y mantel en la última reunión celebrada en Tokio. Se supone que hablaron, entre otros temas, del hambre en el mundo, aunque ellos prefieren utilizar un término más suave, menos hiriente, más adecuado al lenguaje diplomático, todo un eufemismo para designar a una lacra mundial que avergüenza a la humanidad. Ellos lo denominan así: la crisis alimentaria.
Para demostrar que se exagera, que de crisis nada de nada, que se trata solamente de un problema circunstancial, puntual, fruto de la actual situación mundial, y por lo tanto pasajera, decidieron dar testimonio con una comida pantagruélica, compuesta de diecinueve exquisitos platos, cocinados por los chefs más reputados de la cocina internacional.
Y lo hicieron con luz y taquígrafos, describiendo sin el menor rubor el contenido de cada uno de esos diecinueve platos que cualquiera puede conocer y disfrutar en cualquier parte del mundo - incluidas las zonas más deprimidas de Africa y Asia, - y todo gracias a Internet que les va a permitir acceder a la degustación visual de tan suculenta comida.
Torpeza, dicen algunos. Falta de tacto, aseguran otros. No lo creo. Más bien supone una falta total de sensibilidad hacia una espantosa situación que no quieren resolver, que no les interesa solucionar, que no es rentable para las egoístas y opulentas economías occidentales.

viernes, 4 de julio de 2008

Elogio de las Lenguas

Leo, primero con sorpresa y oigo después con incredulidad, como el presidente de un club de fútbol – que dicen que es algo más que un club -derrama sonoras lágrimas de cocodrilo en la campaña por la presidencia de dicho equipo, pidiendo perdón por sus errores y arengando al final a sus enfervorizados fieles con un ¡viva Cataluña libre!. Todo en catalán, por supuesto.
Este grito de guerra utilizado con fines partidistas y pleno de connotaciones más políticas que deportivas me recuerda aquel alegre, sano y espontáneo ¡viva Cuéllar libre, queremos puerto de mar!, que, antaño, en las fiestas de este precioso pueblo segoviano, las peñas más ácratas de aquel entonces, difundían por doquier, enarbolando dicho lema en sus pancartas. Sin duda, tenemos más sentido del humor y de la realidad.
Leo también, como el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña ha ordenado al Departamento de Educación de la Generalitat que a partir de septiembre las escuelas apliquen la tercera hora de castellano en la Educación Primaria. Pues bien, a pesar de esta resolución, la Generalitat ya ha adelantado que no la aplicará, porque entiende que lo que dice el tribunal "en ningún caso tumba la norma vigente”. Incalificable e inadmisible, pero me temo que, como casi siempre, se saldrán con la suya.
Sorprende el hecho de que un instrumento como el lenguaje, surgido como necesidad para la comunicación y el entendimiento entre los seres humanos consiga a veces separarlos hasta el extremo de impedir su entendimiento provocando en ocasiones el recelo, el rechazo y la incomprensión.
Algunos grupos sociales tratan de justificar su entidad exclusiva y excluyente, utilizando para ello el idioma como símbolo sagrado que exhiben para afirmar su “elemento diferencial”, llegando incluso hasta extremos inadmisibles para defenderla como es el uso de la violencia.
En otros casos blindan su espacio laboral imponiendo barreras idiomáticas, que en muchas ocasiones resultan obstáculos insuperables para los trabajadores que desean desarrollar su función en esos espacios acotados en los que sin el dominio de su lengua las expectativas de encontrar un trabajo se ven altamente mermadas.
Según la Unesco, el número de lenguas que se hablan en el mundo es de unas seis mil. Me pregunto con frecuencia si esta riqueza idiomática mundial constituye realmente un valor en sí mismo. Solamente aquellos que conozcan nuestra lengua, nuestro código, podrán comprendernos. Descorazonador.
Surge este comentario al contemplar la absurda intolerancia lingüística que está creando tensiones innecesarias. Resulta un tanto patético, el hecho de necesitar traductores para entender el mensaje de los representantes de las naciones/nacionalidades/realidades nacionales, que se empeñan en defender a ultranza su lengua.
Nadie en su sano juicio puede tratar de anular o menospreciar un valor cultural como lo es una lengua. Otro caso es el mal uso que se haga de ella. En Cataluña se obliga a los comerciantes, bajo pena de multa a rotular en Catalán. La última e innecesaria salida de tono se ha dado en el País Vasco, donde a los comerciantes se les ha dado un plazo de cuatro años para dominar el Euskera y atender en esa lengua a los clientes que lo soliciten.
Ninguna bandera, ningún himno, ninguna lengua, pueden tener la consideración de sagrados. La solidaridad, el entendimiento y la buena voluntad entre los seres humanos, están muy por encima de todos esos signos que fanatizan y nublan la mente de quienes los defienden a capa y espada como valores eternos e inmutables.
Es un sueño, una utopía, pero daría lo que fuera por utilizar una única lengua a nivel universal que permitiera el entendimiento de todos los pueblos y culturas sin que ello supusiese renunciar a mi idioma. Esas seis mil lenguas constituyen una torre de babel, que, pese a su indudable valor cultural, siempre ha creado y continúa creando una barrera idiomática que más que unir ha separado y separa a los seres humanos. Me plantea serias dudas considerar como un logro de la humanidad haber creado esas seis mil lenguas que cita la Unesco. Pese a su indudable valor social y sobre todo cultural, insisto: más que unir, lo que han conseguido ha sido separar a los seres humanos. Ojalá este planeta llegue un día a hablar una única lengua. Quizás entonces muchos de los problemas existentes ahora desaparezcan para siempre.