martes, 26 de mayo de 2009

UN MUNDO COMPLICADO

No quedan tan lejos aquellos tiempos en los que la vida se reducía a vivir el día a día sin las complejidades que hoy implica el ajetreo diario, sin las prisas que nos atosigan, presionan y hunden en un continuo deambular de un lado a otro que la mayoría de las veces no nos conducen a ninguna parte.
No es ésta una reflexión puramente nostálgica fruto de un estado de ánimo puntual, sino consecuencia de una análisis detenido del tipo de vida al que nos vemos abocados en mayor o menor medida cuantos vivimos en el ámbito urbano y tanto más cuanto mayor es la ciudad donde vivimos y desarrollamos nuestra actividad.
No hablo por la tanto del ámbito rural, donde la vida transcurre a otra velocidad, a otro nivel, en un espacio y tiempo que parecen no pertenecer a este mundo, donde la tranquilidad y el sosiego humanizan la vida que se desenvuelve en contacto directo con la naturaleza, a años luz del alocado ritmo que imprimimos a nuestras vidas en las grandes ciudades.
Este complejo mundo, nos ata día tras día a una vertiginosa, compleja y variopinta rutina cargada de obligaciones contraídas que nos obligan a estar al día y que no podemos obviar por las consecuencias negativas que de ello se derivarían y que nos acuciarían sin piedad.
Las incontables facturas, la implacable hipoteca, los trámites, renovaciones y permisos de todo tipo, las escrituras, las tarjetas de crédito, la declaración de la renta, del patrimonio, las obligaciones fiscales, las tributarias, las de la seguridad social, el trabajo en precario, las revisiones del coche, del carné de identidad, del carné de conducir, la compra, las vacaciones, el colegio de los niños si los hubiere y si son adultos, doble ración, con la consola, el ordenata, y como no, el omnipresente e inefable móvil.
Mención aparte merece este dichoso aparato que nos ha esclavizado con su poder de comunicación permanente, anulando en gran parte nuestra intimidad y robándonos parte del precioso y mínimo tiempo del que antes disponíamos.
Ha logrado trastocar nuestras vidas y las de nuestros hijos, logrando cambiar el ritmo de las mismas acelerándolas un poco más y consiguiendo un distanciamiento con ellos cada vez mayor al encerrarse en su mundo, anulando parte de su voluntad y convirtiéndolos en prisioneros adictos de un mundo permanentemente comunicado, virtual, e irreal fruto de la dependencia que han contraído y que se muestra tan dictatorial y tiránica que muchos de ellos necesitan ó necesitarán con el tiempo asistencia psicológica para superar su adicción.
No se trata de aquello de que cualquier tiempo pasado fue mejor, ni de volver al trueque o a los tiempos del seiscientos. Se trata, simple y llanamente de humanizar nuestra existencia.
Siempre queda la alternativa de recluirnos en un recóndito y alejado monasterio o ese soñado y bucólico pueblecito junto al mar o en la falda de la montaña donde la paz, el sosiego y la tranquilidad relajen nuestra existencia.
Discúlpenme si les digo que en todo caso me llevaría el móvil, que no me faltaría Internet y que tendría el coche en el garaje. Las facturas y todas las demás ataduras, las dejaría en la ciudad.
Acabo de despertar y creo haber soñado. Como en la mayoría de los sueños, no logro hilar por completo la historia soñada, pero me ha dejado un agradable y tenue recuerdo.

miércoles, 13 de mayo de 2009

EL DUDOSO ARTE DE NEGAR LO EVIDENTE

Cerrar los ojos ante lo evidente, negando lo objetivo y demostrable, adoptando la política del avestruz y negando la realidad que nos envuelve, lleva al ser humano a entrar de lleno en el absurdo, la estupidez y el autoengaño con las consiguientes consecuencias negativas a la hora de analizar el mundo que nos rodea.
Las cifras en cuanto a número de embarazos no deseados en los jóvenes, nos muestran un panorama desolador. En los últimos años, el número de chicas que se han quedado embarazadas involuntariamente, ha aumentado de forma notable. Entre 1990 y 2000, la tasa de embarazos no deseados en menores de 18 años creció el 35% respecto a la anterior década, mientras que los abortos superaron el 52% en 2003, según datos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas.
Basándose en el número de chicas que mantiene relaciones sexuales completas y a la luz de los resultados obtenidos, la encuesta sitúa el riesgo total de embarazo no deseado en un 15%, lo que significa que cerca de 400.000 jóvenes están expuestas en España.
El panorama resulta desalentador si tenemos en cuenta que los jóvenes disponen ahora más que nunca de una información y unos medios anticonceptivos a su alcance como jamás han tenido las generaciones anteriores. Si a esto unimos el hecho evidente de que se inician en el sexo cada vez más jóvenes, el panorama se torna aún más sombrío.
Pero el hecho está ahí, y hay que afrontarlo. La educación dentro de la familia – difícil tarea en un mundo en el que los jóvenes se encierran en sí mismos, permanentemente comunicados entre ellos, pero cada vez más distanciados con los padres - y en los centros de enseñanza – labor que sigue siendo incompleta e insuficiente a todas luces - y proporcionarles los medios anticonceptivos, así como su correcto uso con el fin de evitar situaciones que repercutirán negativamente en los jóvenes y en sus familias.
El gobierno acaba de anunciar la venta libre de la píldora del “día después”, como una posible solución a este problema. Los de siempre, como no, han comenzado a rezar en voz alta elevando su grito al cielo, nunca mejor dicho, pues una gran mayoría de ellos responden al perfil de los beatos/beatas de siempre, conservadores integristas que ni hacen ni dejan hacer y que en muchos casos, harto hipócritas ellos, no dudarían en utilizarla si se vieran afectados por este problema.
Las razones para justificar estas actitudes negativas son diversas, aunque podríamos reducirlas a dos que son las más que con más frecuencia se presentan: la ignorancia y el fundamentalismo religioso.
Los primeros son excusables, aunque de difícil comprensión en un mundo tan global y comunicado, mientras que los segundos no hacen sino seguir el mandato de los jerifaltes que gobiernan la iglesia católica empeñada en ir contra corriente en un mundo cuya modernidad los ha superado, defraudando cada vez más a muchos de los que son y han sido ovejas de su rebaño.
En Francia, Inglaterra, y los países nórdicos, el uso de la píldora poscoital – anticonceptiva, no abortiva como aducen los de siempre-, ha conseguido reducir a la mitad los embarazos no deseados. Será preciso, eso sí, apoyar su uso en una rigurosa campaña de información que llegue a los jóvenes lo más clara y directamente posible.

lunes, 4 de mayo de 2009

DIOS Y LEYES VIEJAS

La expresión que da título a este artículo, corresponde al lema que Sabino Arana, fundador del Partido Nacionalista Vasco, acuñó como esencia de dicho partido y que posee unas connotaciones tan ancestrales, fanáticas e integristas, que dejan entrever, por sí solas, el ideario que puede esconderse detrás de semejante sentencia, preparando al lector interesado en la vida y obra de este siniestro personaje para contemplar un panorama sombrío ante las ideas que vierte en su testamento político con un contenido en el que se mezclan el odio racial y el integrismo religioso con la brutalidad que desprende su mensaje hacia todo lo que no sea la pureza de la raza vasca.
Dotó a su movimiento de un tinte tradicionalista y de un confesionalismo católico rayano con el integrismo, que quedaron reflejados en su lema Dios y leyes viejas. Creía haber descubierto los principios eternos del “ser” vasco, a cuyo olvido atribuía la decadencia histórica del país y su sometimiento a ideas foráneas, despreciando todo lo que tuviera que ver con los españoles, seres inferiores, liberales, ateos y blasfemos.
Su fanatismo estaba impregnado de una religiosidad que todo lo envolvía, empapándolo de un integrismo que le llevaba a creer que Dios había elegido al pueblo vasco dotándolo de unas condiciones excepcionales, creyendo que el mejor servicio a Aquél, sería la consecución de la independencia política.
“Todos para la patria y la patria para Dios”. Este es otro de sus inefables y tajantes lemas que dejó a sus seguidores, los cuales, cien años después, siguen rindiendo tributo a este oscuro y terrible visionario que sigue iluminando la mente de los modernos Sabinianos que en estos días, y después de treinta años, se han visto obligados a abandonar el poder, no sin antes resistirse por todos los medios de una vergonzosa manera, tratando de desprestigiar por todos los medios a quienes han sido elegidos para ocupar su lugar.
Precisamente en estos días va a tener lugar el cambio de gobierno y ya están desafiando al nuevo Lendakari a que se atreva a cambiar la fórmula del juramento, que para hacer honor a Sabino Arana, reza - nunca mejor dicho - como sigue: “Ante Dios humillado....”.
Tratando de dejar bien claro que el País Vasco les pertenece por derecho propio y designación divina, tal como les enseñó su maestro, lanzan al nuevo Lendakari ese reto y otros como el de intentar cambiar el mapa del tiempo de la televisión vasca en el que muestran además de las tres provincias, Navarra y los tres territorios del sur francés, como integrantes de Euskalherría.
Disfruta Euskadi de un bienestar y de un nivel de vida realmente envidiables, superando incluso la media europea. Esto es absolutamente cierto y he podido comprobarlo en los viajes que he girado a Euskadi, la última muy reciente, en la que pude comprobar este hecho.
Sin embargo, considero que queda muy lejos de la modernidad, al menos moral, una población que con tanta frecuencia mira hacia un lado para no ver lo que no quiere o no le interesa ver. En ese sentido, no siento envidia en absoluto por un territorio con unos niveles de bienestar económico tan elevados pero que deja bastante que desear en el terreno de la solidaridad y la comprensión hacia aquellos que sufren la violencia y la opresión por parte de quienes asolan esa hermosa y querida tierra vasca.
Como dije, hace unos días estuve allí. Maravilloso y encantador viaje. A la vuelta pasamos un día en Burgos, preciosa ciudad que conozca bastante bien. Si tuviera que ponerle un título a ese viaje, sería el de “Contrastes”. Contraste en el aspecto económico, contraste en el artístico y monumental, pero sobre todo, contraste en el carácter de sus gentes, abierta y comunicativa en Burgos, seria e introvertida en Euskadi, tanto más cuanto más te internas en los pueblos del interior.
Desde siempre, me he interesado por el tema vasco, “conflicto vasco” que lo denominan quienes desean explotar esta situación en su beneficio. Leo todo lo que se publica sobre el tema desde todas las perspectivas. Demasiado fanatismo, demasiados intereses creados, demasiadas complicidades ejercidas por los que han detentado el poder durante tantos años, creyéndose, cual fieles seguidores de Sabino, elegidos por Dios para regir el destino de una raza que pose rasgos distintivos tales como su rh, su lengua y su bandera.
Por supuesto que poseen rasgos distintivos que los hacen acreedores a una identidad propia. Pero son rasgos que igualmente poseen los andaluces, los catalanes, los castellanos, los gallegos y todos los demás pueblos que conforman esta España tan plural.
Confiamos en el buen hacer del nuevo gobierno, que necesita de cambios no necesariamente radicales pero sí urgentes y necesarios para tratar de erradicar el fanatismo, el miedo y la violencia demasiado enraizados en Euskadi.Es una oportunidad que merece ser contemplada con esperanza.

viernes, 17 de abril de 2009

PROHIBIDO JUBILARSE

Éramos pocos y parió la abuela, con perdón, porque en este caso no ha sido la venerable figura de la madre de nuestros progenitores la culpable, sino el inefable director del banco de España quién se ha propuesto amargarnos la perspectiva de jubilación prolongándola hasta los sesenta y siete años y dándonos la sensación de que se ha quedado corto y que sus verdaderas intenciones eran las de ir bastante más allá: un mundo sin jubilados.
Es sin duda, una genial idea más para tratar de resolver una crisis que han creado ellos – políticos, banqueros y altos ejecutivos de empresas con supercontratos blindados - y que intentan que la solucionemos nosotros, como no, aportando dos años más de cotización a la caja de la Seguridad Social que, de vez en cuando, el funcionario de turno se encarga de decirnos bien alto y claro, que está a punto de reventar, por defecto claro, lo cual supone una amenaza continua que causa inquietud y desasosiego en los trabajadores que la han ido llenando a lo largo de su vida laboral.
No sabemos si será un intento más de comprobar la respuesta popular ante el correspondiente exabrupto lanzado por el oportuno vocero gubernamental lanzando un globo sonda, o si simplemente forma parte de la estrategia de siempre, pero en ccualquier caso, en poco nos valoran, en mucho nos confunden y en todo se equivocan si piensan obtener una respuesta positiva a sus perversas intenciones, como ya la tuvieron cuando intentaron incrementar la jornada laboral.
Quizás pretendan hacernos sentir culpables de una situación, que insisto, en absoluto han provocado los trabajadores. Ya quisieran poder estar en esa posición, lo que supondría que sus fabulosos contratos blindados irían asociados a unos sueldos súper millonarios como los de aquellos que de una u otra manera, son los responsables del desaguisado actual.
Así que puestos a pedir, que eliminen la jubilación. Uno se jubila cuando se muere y ahí se acaba su vida laboral. En todo caso, que la Seguridad Social se encargue de los gastos del entierro como gratificación a los servicios prestados a lo largo de toda su productiva vida. Sería un bonito detalle que el viudo/viuda agradecería, claro está, si es que vive, ante tan bonito y desprendido gesto.
Hasta ahora, pensaba que si volvía a nacer, cosa que razonablemente dudo, tenía claro que me gustaría ser notario, dentista o similar. He cambiado de opinión: me encantaría ser banquero.

jueves, 26 de marzo de 2009

MALDITAS GUERRAS

Repasando las noticias del día, me detengo en una de ellas, cuyo titular, por terrible que sea, me doy cuenta después que leo con la mayor naturalidad, como si fuera una más, como si no destacara sobre el resto, como si no constituyera una novedad entre la vorágine de informaciones que hablan sobre las desgracias que día a día azotan a tantos habitantes de este infortunado planeta.
La información a la que me refiero, habla de la utilización por parte de Israel de una vergonzosa arma de aniquilación – todas las armas lo son - como es el fósforo blanco, en su reciente agresión a Palestina y que ocasionó espantosas heridas y mutilaciones en la población civil de esta martirizada zona, abandonada a su suerte, olvidada por Dios y por los hombres, para vergüenza de esta estúpida y vieja Europa – nada se podía esperar de EEUU - , que esperó a que Israel terminara su trabajo de exterminio, dejándole las manos libres, para comenzar a enviar la ayuda que, claro está, el Estado Judío les permitiese.
Pero, con todo, no es esto lo que me ha causado el estupor, la indignación y la vergüenza que ahora siento. Estamos tan acostumbrados a la diaria barbarie humana, que parece nos encontramos en un estado de letargo, de anestesia generalizada que nos induce a asimilar cualquier noticia por brutal que sea, como si de una rutina más se tratara a desarrollar en el día a día que nos ha tocado vivir.
Parece ser que según alguna tétrica, siniestra e inhumana convención – ahí tenemos la convención de Ginebra que regula el respeto a las normas y las costumbres para el correcto desarrollo del “arte de la guerra” – el fósforo blanco puede utilizarse en espacios abiertos, por lo que Israel se encuentra dentro de la legislación vigente en materia de utilización de armamento – y si no es así, tampoco iba a hacer dejación de lo que crea conveniente – y el hecho de que en esos espacios abiertos hubiera población civil, es sólo una cuestión accidental. Estaban en guerra y su acción, según las normas que rigen la misma, estuvo dentro de la legalidad.
Sin lugar a dudas, la capacidad del hombre para justificar sus brutalidades, no tiene límite. Es capaz de regular cómo matar, donde, cuando y en qué circunstancias, emitiendo después el veredicto correspondiente una vez analizados todos los hechos.
En los últimos cinco mil años, se calculan que han muerto por las guerras varios cientos de millones de seres humanos. Apenas ha habido épocas de paz, durante las cuales, en cualquier caso, se utilizaron para restañar las heridas, y preparar los siguientes conflictos bélicos que han asolado la humanidad a lo largo de su historia.
Hasta la primera mitad del siglo XX, se estima que nueve de cada diez víctimas eran soldados. En la segunda mitad se invierte esta proporción hasta el punto de que nueve de cada diez víctimas eran civiles. Ahí tenemos el ejemplo de Irak, con una población civil que sufre los espantosos efectos directos e indirectos de una guerra ominosa, ilegal e ilegítima – como lo son todas – y que ningún derecho internacional – absurdo derecho en el que cada país se somete o no a su jurisdicción en función de sus intereses – puede condenar y mucho menos ejecutar la imposible sentencia.
Estamos en el siglo XXI y el hombre continúa, más que nunca, como si en la Edad Media se encontrara, haciendo de la guerra una profesión. Resulta desolador como se difunden las exposiciones y ferias de armamento. Esta industria es de unas proporciones formidables, y cualquier país – el nuestro es un importante productor exportador de armamento – fabrica armas, que como tales, están destinadas a ser utilizadas como instrumentos portadores de muerte y destrucción.
Ningún soldado de ningún país, de ninguna raza, creencia o condición - salvo en caso de legítima defensa propia - debería jamás obedecer orden alguna de ningún general, de ningún político, revolucionario, o iluminado salvador de turno. Nadie puede enviar a la muerte a nadie. Ni obediencia debida ni sagrada convicción moral o religiosa. La guerra es una aberración humana. Que la hagan quienes las promueven y así acabaremos con ellas para siempre.
Escribo estas líneas desde el recuerdo del dolor de un padre, personaje muy conocido, cuyo hijo fue una de las víctimas de la guerra de Irak, mientras ejercía su labor de periodista. Este padre, en medio de su angustia, su rabia y su desesperación, pronunció la frase que da título a estas líneas y que se me quedó grabada desde entonces: malditas guerras.

lunes, 9 de marzo de 2009

Un insulto al Arte

Leo con asombro, que dos toreros han devuelto la medalla de las bellas artes que en su momento les entregó el gobierno de turno. Lo hacen como muestra de protesta ante la concesión de dicha medalla a un compañero de la denominada fiesta nacional, al que no consideran con los méritos suficientes para recibir el honor al que ellos se creen justos acreedores.
No tenía la menor idea de que unos representantes de esta costumbre nacional de tan mal gusto, hubieran recibido una medalla de las bellas artes, y por lo visto son bastantes los toreros que la tienen en su poder, cuando se supone que se les entrega por destacar en una de las artes conocidas, contribuyendo por lo tanto al cultivo y la expresión de la belleza en sus diversas variantes como la pintura, la escultura, la literatura, etc.
No es precisamente el desarrollo de la estética, la armonía, la sensibilidad y la delicadeza lo que se lleva a cabo en los festejos que denominan corridas de toros, sino la expresión de una orgía de sangre, dolor y muerte, con la anuencia de un público que aplaude, vitorea y aclama al personaje que se encarga de martirizar al animal.
Denominar arte a este espectáculo es un insulto que no cabe en la mente de una sensibilidad mínimamente educada. El arte es, fundamentalmente, la expresión de la belleza y en el ruedo donde se enfrentan el animal y el hombre, ésta brilla por su ausencia. Solo hay violencia y sangre en la que a veces aparecen ambos envueltos conformando un tétrico cuadro que ofende y agrede a todos los sentidos.
La emoción que se experimenta ante la contemplación de la formidable belleza de una catedral, el impacto que nos causa la audición de una sinfonía, el deleite espiritual de la lectura de un bello poema, la arrebatadora contemplación de un primoroso cuadro o de una exquisita escultura, la sublime experiencia de la vivencia experimentada ante la representación de una impactante obra de teatro, de una emotiva obra cinematográfica, de una delicada representación de ballet, de danza, responden al concepto de arte.
Todas esas experiencias son estéticamente gratificantes. Llegan al corazón e iluminan y sacian el espíritu de sensibilidad y belleza. Nada que pueda verse ni experimentarse en una corrida de toros, donde el dolor, la crueldad y la muerte, mezcladas con la algarabía y el jolgorio de los espectadores, conforman un denigrante espectáculo a años luz del concepto de arte.

miércoles, 4 de marzo de 2009

Patético Nacional-Victimismo (PNV)

Llevan tantos años en el poder que la poltrona se les ha pegado a la zaga de tal manera que ya no conciben su existencia sin ella. Durante estos treinta años han creado unas instituciones a su imagen y semejanza, es decir, radicalizadas unas como las políticas educativa y lingüística y ambiguas otras como la política antiterrorista, generándose un clientelismo por parte de elementos próximos de todo tipo que los apoyan y mantienen a toda costa y que ahora deberían hacer, como ellos, las maletas.
Tratan de justificarse de mil maneras con los clásicos pretextos de que sin ellos no es posible la construcción de Su País – más bien del corralito que han creado en estos treinta años - , que sólo ellos aman Su Patria – como si la otra mitad no existiera - , que es a ellos a quienes corresponde formar gobierno – pues bien, que lo formen -, que los socialistas han dado un golpe institucional – esto ya no tiene nombre - , en fin, que solo el PNV está legitimado para gobernar Euskadi por los siglos de los siglos.
Durante muchos años se cometió el error de afirmar continuamente y en todos los medios de comunicación que en el País Vasco nada sería posible sin el PNV, y a fe mía que se lo creyeron, pues no hay más que verlos ahora lamentándose como hiciera Boabdil ante la irremediable pérdida de Granada.
En su patetismo, no se limitan a derramar lágrimas nacionalistas, sino más bien están recurriendo al recurso del pataleo con argumentaciones tan peregrinas que dejan patente como tres decenios de insufrible omnipresencia nacional-victimista les ha marcado de tal forma que van a tener difícil adaptarse al rol que exige estar en la oposición y que jamás han interpretado en toda su historia.
Ellos, que se arrogaban como únicos representantes legítimos del Pueblo Vasco, han visto como la mitad de la población les ha dado la espalda pidiendo un cambio que haga entrar un poco de aire fresco y renovado en unas instituciones manejadas con puño de hierro por unos políticos que siguen inasequibles al desaliento a un dirigente de ideas fijas, como es Ibarretxe, el cual sigue aferrado al timón de un barco que deseamos ver surcar otros mares impulsado por la fuerza de unos vientos renovados que lleven la ilusión y la esperanza a esa bella y querida Euskadi.

martes, 24 de febrero de 2009

CARROÑEROS

Dícese de la persona, idea o cosa ruin y despreciable y aplicable por lo tanto a quienes buscan explotar el morbo de la gente que a su vez demanda los contenidos que aquellos les ofrecen y con los que satisfacen su sed de desgracias ajenas, falsos sentimientos de solidaridad y, en definitiva, cotilleos varios con el fin de llenar sus vidas, ora harto vacías, ora harto vulgares.
Se cierra de esta forma el círculo, satisfaciendo el morbo de los unos y los oscuros fines de los otros, los cuales pretenden disfrazar su posición en los medios de comunicación, como si de interés social se tratara, cuando no hacen sino defender unos intereses económicos en aras de conseguir una audiencia que les mantenga en situación de continuar difundiendo la cultura popular de tan bajo nivel, tan suburbial y deleznable como la que llevan a cabo los diferentes medios de comunicación que subyacen bajo estas líneas.
Y es que sobra explicitarlos, pues el que más o el que menos, noticia tiene de ellos por su abundancia, machaconería y baja ralea que destilan, y que nos obliga a quienes no comulgamos con sus maldades a volver la vista para convencernos que realmente estamos percibiendo lo que nuestros ojos y oídos nos transmiten.
Los hay que para mantener los índices de audiencia utilizan a patéticos personajes, personajillos más bien, que en unos casos por ignorancia – la ignorancia a veces es atrevida – y en otros por una ausencia absoluta de escrúpulos y un desconocimiento total de la más elemental de las éticas, se creen de la noche a la mañana especialistas en la crítica de los más variados asuntos, erigiéndose en avezados comentaristas.
Utilizan la técnica del ventilador y con la inestimable ayuda de la más ínfima de las inculturas, la peor de las educaciones y asestando espantosos golpes al idioma, difunden todo su viperino saber a diestro y siniestro, cuanto más alto, más falso y más inaudito mejor.Pero con todo, los más detestables de todos, son aquellos que se sirven de las desgracias ajenas para, pretextando llevar a cabo una difusión de interés público, explotan el dolor de la gente, de familias enteras a las que utilizan miserablemente con oscuros intereses, sin respetar su intimidad y estableciendo unos juicios paralelos que interfieren en las investigaciones que se llevan a cabo y que no entendemos como toleran las instancias judiciales.

miércoles, 11 de febrero de 2009

DEL VIEJO PUPITRE A LAS AULAS DIGITALES

Muy atrás quedaron ya aquellos años de escuela rural unitaria, con sus venerables maestros y con unos niños que hoy pareceríamos de otro mundo, en entornos que hoy nos parecen idílicos pero que en aquellos tiempos supusieron un tremendo esfuerzo de voluntad y amor hacia una dedicación que bien podría calificarse de heroica.
Se desenvolvieron en unas condiciones que no reunían un mínimo necesario para su estancia en lugares a veces muy alejados de su lugar de origen, en apartados rincones de la geografía nacional, a veces inaccesibles y casi siempre faltos de las más elementales de las comodidades, con un sueldo miserable y una consideración hacia su labor, que la dictadura de aquellos años de plomo, no reconocía ni estaba dispuesta a mejorar.
Con la Enciclopedia como compendio de todas las asignaturas en un solo volumen, los cuadernos de caligrafía y ortografía y, por supuesto, con el omnipresente catecismo, llenábamos la cartera y alegremente nos dirigíamos a la escuela, que en cualquiera de los casos se encontraba a dos pasos de nuestras casas.
Hoy, los métodos y los instrumentos educativos, así como la sociedad en general, han cambiado tanto que cualquier comparación con aquella época parece más bien una narración breve de ciencia ficción. Sirvan estas líneas simplemente de nostálgica introducción hacia el estado actual de la enseñanza enfocado prioritariamente al estudio de los métodos y posibilidades que las modernas tecnologías brindan a los enseñantes de la era actual.
Internet es un poderoso instrumento en manos de los alumnos y enseñantes que, necesariamente y por sí solo, ha revolucionado la enseñanza con sus tremendas posibilidades de comunicación y recopilación de información instantáneas y con la facultad de hacerlo desde y hacia cualquier parte del Planeta, con unas increíbles posibilidades multimedia, tanto texto, como vídeo como voz, que pueden ser utilizadas en tiempo real.
La pizarra digital, el bolígrafo digital y las intranets escolares, se están introduciendo cada vez con más fuerza en el ámbito escolar a todos los niveles con unos resultados altamente prometedores, que, cabe esperar, supondrá un aliciente tanto para profesores como para los alumnos y que repercutirá, sin lugar a dudas, en un mejor aprovechamiento de la labor educativa y por ende de unos resultados globales que esperamos mejoren los actuales.
El empleo de la pizarra digital con sus posibilidades de interactividad con Internet, induce a una notable renovación de las metodologías docentes y de los procesos de enseñanza y aprendizaje que incrementa la motivación de los estudiantes, revitaliza la autoestima profesional de los profesores y facilita el logro de aprendizajes más significativos, acordes con la sociedad actual.
El bolígrafo digital, representa un positivo avance a la hora de tomar apuntes directamente en el aula, los cuales son almacenados directamente en el ordenador, donde el alumno puede visualizarlos tal como los escribió o cambiarles el tipo de letra y a otros formatos que puede variar a su antojo.
Mediante la intranet – red local interna del centro educativo – los alumnos pueden intercambiarse todo tipo de información, colgar trabajos, apuntes y sugerencias que estarán disponibles para el resto de los alumnos con la posibilidad de cambiarlos, mejorarlos y cuantas modificaciones considere conveniente para después, si se considera conveniente compartir dichos contenidos en una clase utilizando la pizarra electrónica interactiva.
Toda herramienta educativa que contribuya a incentivar al alumno en el desarrollo de su aprendizaje es siempre bienvenido y, en condiciones normales, repercutirá siempre en el resultado final del mismo.
No obstante, no hay que olvidar que ni el estudio, ni la memorística, ni en definitiva la capacidad de trabajo pueden ser sustituidas ni relegadas a un segundo plano confiando en que los modernos medios tecnológicos puedan obrar milagros.
Con ellos, el alumno podrá intercambiar información, asistir a una clase mediante videoconferencia, o charlar con los alumnos de, por ejemplo, un Centro de Huelva o de Albacete. Pero, siempre deberán saber situar esta ciudad en el mapa, saber si son ciudades costeras o del interior y a la Comunidad Autónoma a la que pertenecen.
No se sorprendan, una gran mayoría no lo van a saber. En aquellas escuelas de viejos pupitres y negras pizarras, sí lo sabíamos. Pero no teníamos Internet.

lunes, 2 de febrero de 2009

DARWIN, DOSCIENTOS AÑOS DESPUÉS

Se cumplen en este mes de febrero, doscientos años del nacimiento de uno de los científicos que, junto con Einstein, más ha contribuido a transformar profundamente conceptos y procesos que creíamos firmemente inamovibles y arraigados en el acervo del saber humano acerca del espacio y el tiempo donde nos desenvolvemos, en una caso y del origen y evolución de las especies que habitan el planeta, en el otro.
Hasta la publicación de El Origen de las Especies, la única teoría existente era la Creacionista, que aún hoy sigue contando con sus adictos y que todo lo reducen a un acto de fe, a creer a ojos cerrados que toda la inmensa y variada riqueza animal, vegetal y mineral fue creada de la nada por Dios.
En un mundo cada día más complejo, más científico y tecnológico que dispone de instrumentos que día a día se hacen más precisos a la hora de explicar los procesos físicos, químicos y de todo orden que envuelven y condicionan al ser humano, se hace más insostenible una teoría que se niega a observar, analizar, contrastar, investigar y profundizar en el origen y la evolución de la vida.
Charles Darwin proporcionó datos, hechos y evidencias comprobables por todo ser pensante – tal como exige el método científico - con los que demostró que las especies evolucionan, diversificándose y dando lugar a otras, llevándose a cabo una selección natural en la que el medio en el que se desenvuelven juega un importante papel.
Basta con echar una ojeada a nuestro alrededor, en ocasiones tan próximo como lo es la visita detenida a un zoo o la observación de las aves en el campo o, yendo un poco más allá y documentándonos oportunamente, observar las especies de diferentes ecosistemas de variados lugares geográficos del planeta, para poder deducir la semejanza existente entre animales iguales pero en última instancia diferentes debido a la influencia del medio en el que viven, que ha obrado “el milagro natural” de transformarlos para adaptarlos al lugar donde se desenvuelven.
Dudo que Dios se molestase hasta el extremo de ser tan riguroso como para crear la infinidad de insectos y aves, pongo por ejemplo, que se diferencian en detalles tan nimios como la forma del pico, de las alas, o de su colorido o de las miles de transformaciones que experimentan con el objeto de llevar a cabo su defensa ante los predadores, su diferente alimentación o su adaptación al medio acuático, terrestre, o aéreo en el que viven.
La iglesia, que tan oscuro papel ha jugado siempre, haciendo prevalecer su prepotente soberbia que tanto daño ha hecho a la ciencia, se ve ahora cada vez más arrinconada por una ciencia que todo lo investiga, lo contrasta y lo demuestra, en oposición a una política de ponerse la venda en los ojos como si nos encontrásemos en los oscuros años de la Edad Media anteriores al renacimiento que tenía sumido al hombre en la ignorancia y el miedo.
Surgió entonces un hombre nuevo que reclamaba el derecho a poseer el conocimiento que hasta entonces se les había negado y con el que pudieron empezar a explicarse el origen y las causas de los fenómenos naturales para los que no había más explicación que el castigo que Dios les enviaba para expiar sus pecados.
Es por ello, que a estas alturas del siglo XXI, y a veces con el pretexto de la supuesta crisis de identidad, de la pérdida de valores y demás argumentos a los que recurren los falsos moralistas de siempre, no podemos transmitir a las jóvenes generaciones un mensaje que no sea el de investigar, contrastar y demostrar los hechos y procesos que nos atañen, a través del método científico con el fin de alcanzar, a través de la lógica y de la razón, el conocimiento de la verdad.