lunes, 13 de julio de 2009

MI MUY MEJOR AMIGO

He sabido que te has cansado de vivir, que ya no quieres causar más molestias, que has decidido dejar a quienes tanto te van a echar de menos, querido Pillo. Han sido muchos años para ti, pero muy pocos para tu amigo del alma al que abandonas. Le has dado todo durante estos felices años y, como siempre, a cambio de nada. Permanecerás en su corazón y tu recuerdo le acompañará para siempre.
Es Pillo un alegre, bullicioso, simpático y juguetón perro que conozco por ser el fiel compañero de un amigo. Hace tiempo que sabía que estaba enfermo y cargado de años; qué ironía con apenas unos pocos años traducidos a nuestra escala, pero ya muchos en la suya, que le venían pesando últimamente y que le causaban trastornos como si de un anciano se tratara.
Pese a su enfermedad, pese a la tristeza que denota su tierna mirada, lo lleva con toda la dignidad del mundo, tratando de no perturbar la vida de quienes se desvelan por él, intentando no preocuparlos y devolviendo multiplicado por mil el cariño recibido.
Vas a dejar un enorme hueco en la casa, un gran espacio de ternura y cariño por todos sus rincones, un vacío imposible de llenar. Sólo el tiempo y los recuerdos de los maravillosos momentos pasados juntos, suavizará el dolor que causará tu ausencia.
No son fáciles de entender estos sentimientos para quienes no hayan sentido el amor y el cariño inmenso que se puede llegar a profesar a estos maravillosos animales que te lo dan todo, que son capaces de dar la vida por ti, que llegan a dedicártela por completo, llegando hasta la sumisión y la entrega total.
Les basta con una caricia, con una palabra amable y ya son felices. Se deprimen y sufren como nosotros, pero sin causarnos la menor molestia. A lo sumo emiten unos leves quejidos y nos miran con esos ojillos que nos parten el corazón.
Las separaciones son dolorosas para todos. Se echan de menos mutuamente y el reencuentro es inenarrable. Si pequeño, se mueve nervioso y contento a tu alrededor, si grandote, se pone de pie sobre sus patas traseras y te arrincona contra la pared comiéndote a lametones que son besos para ellos.
Su capacidad de entrega es absoluta y su bondad infinita. En algunos casos, sobre todo en ambientes rurales, sé de algún perro que, presintiendo su muerte, se aleja de casa para morir. Es un último y elevado acto de supremo amor hacia su compañero al que no quieren hacerle sufrir.
Querido Pillo, no te irás aunque tú te empeñes. Permanecerás aquí, en el corazón de aquellos que tanto te quieren. No te olvidaremos. Hasta siempre.

jueves, 9 de julio de 2009

EL ABUSO NACIONAL

Permítanme que les narre tres historias cortas de abusos varios entre las miles, que ustedes sin lugar a dudas podrían engrosar, hasta formar un conjunto de tales dimensiones que podríamos editar un libro-manual de gigantesco tamaño y de múltiples volúmenes con el cual podríamos ilustrar la chapuza-abuso nacional que sigue vigente, desde la típica chapucilla de bajo nivel, hasta la más sofisticada de guante blanco, pasando por la usura sin refinamiento alguno y de porte a veces chulesco y siempre descarado de la banca nacional.
Sábado por la mañana, alrededor de las doce horas de un soleado día de verano. Llegamos a casa y nos encontramos con la cerradura atascada. Llamamos al consabido cerrajero que acude al cabo de una hora con una imponente moto que aparca en la acera – por nuestra mente pasa el albañil de la película “esta casa es una ruina” – . El vecino, para animarnos, nos avisa: podéis prepararos. Tardó dos minutos en desatascar la cerradura y otro minuto en cobrarnos doscientos cincuenta euros. Cierto es que me dio una solución, por si tenía problemas con el seguro, y que aquí, me van a permitir, no voy a desvelar.
Un día cualquiera de un mes cualquiera en un local sin energía eléctrica debido a una avería de un interruptor general. Aviso a mantenimiento y me envían al ínclito electricista, que de un vistazo diagnostica el origen del problema: hay que cambiar el conmutador principal. Voy a por la pieza y en un momento se la repongo. Tarda tres horas en volver y cinco minutos en colocar el dichoso repuesto. Me factura cuatro horas y, claro está, le pido explicaciones. Las tres horas por el tiempo que tardó en conseguir la pieza – ese debería ser su problema, no el mío – y la otra hora porque es hora o fracción. Le muestro mi desacuerdo. Su respuesta literal: pues se la quito y me la llevo. Sin comentarios.
En plena crisis, solicito un aval a una entidad bancaria que preferiría no citar, o sea, Caja Madrid, donde llevo veinte años de esforzado cliente tanto a nivel privado como al de empresa. Después de pedirme una documentación que podría rivalizar con los presupuestos generales del estado, se dignan aprobar la operación, eso sí, con un interés del 5,5% anual, que en el caso de un aval es de una usura insoportable – normalmente están entre el 1 y el 1,5% anual - . No tuve alternativa. Hace unos días les solicité otra operación. Al final no la llevé a cabo. Me piden explicaciones y me dicen que de todas formas me van a cobrar una comisión de estudio. Es decir van a cobrar por nada. Nada nuevo bajo el sol.
Tres sencillos y mínimos ejemplos del día a día del panorama chapucero nacional. No incluyo a los políticos corruptos, porque esa es una empresa de volumen tal, que supera con mucho el propósito de estas líneas.

martes, 30 de junio de 2009

EN EL PLANETA EQUIVOCADO

En un universo de gigantescas dimensiones, poblado por billones de estrellas, moviéndose a velocidades de vértigo por la sobrecogedora y eterna noche del cosmos, un hermoso planeta azul acompaña en su viaje a una de las infinitas galaxias que giran sobre sí mismas hacia los desconocidos confines de un universo en continuo cambio y en eterna expansión.
Acompañado por una poderosa estrella que le proporciona luz y calor y por un brillante astro que ilumina sus oscuras noches, en el planeta Tierra surgió la vida de forma espontánea abriéndose paso con un formidable e irrefrenable ímpetu transformado la faz del planeta.
Somos hijos de las estrellas, afirmaba Carl Sagan. Toda la vida procede del universo desde donde llegó para ocupar el agua, el aire y la tierra invadiéndolo todo con la poderosa fuerza que la vida imprime con su titánico y poderoso sello personal, transformando los océanos, las montañas y los ríos del más bello planeta que jamás el espacio-tiempo en su eterna expansión, pudo soñar.
La vida surgió en el mar con imparable fuerza, multiplicándose en su seno, para salir a tierra firme y poblarla de miles de especies, que evolucionaron en el curso de los tiempos para dar lugar a miles de especies que surcaron el aire, al tiempo que una explosión de vida vegetal cubrió la faz del planeta.
El planeta, pleno de vida, recorría el espacio alrededor de su estrella que le proporcionaba la energía y la luz necesarias para el sostenimiento de la misma, mientras, la orgía de vitalidad que se desarrollaba en el afortunado planeta, se abría camino a golpes de evolución y adaptación en un medio en el que se mantenía un preciso y precioso equilibrio sin nada ni nadie que pudiera romperlo.
Pero la imparable evolución, optó por una nueva forma de vida que con el tiempo habría de romper el maravilloso y natural equilibrio existente entre los seres vivos y los ecosistemas donde se desenvolvían: surgió el hombre.
El más hermoso de los planetas, pronto empezó a sufrir las consecuencias de la devastadora y febril acción destructiva y aniquiladora del ser humano. Contaminó los ríos y los mares, ensució el aire hasta hacerlo irrespirable, hizo desaparecer bosques, selvas y paisajes que ya nunca se pudieron recuperar y decidió aniquilarse a sí mismo en innumerables guerras que sembraron la muerte, la miseria y el dolor.
Aniquiló innumerables especies que ya jamás poblarían los mares, los valles y las montañas donde surgieron hace miles de años. Contaminó las ciudades con los ruidos y los humos de los automóviles, destruyó la vida marina, desorientando a las ballenas con el ruido infernal de los barcos, destrozándolas con las hélices de los trasatlánticos y envenenando los océanos con el petróleo vertido por esos portadores de contaminación y muerte que son los gigantescos petroleros que surcan los mares antes rebosantes de una fauna marina pletórica de vida.
Ya nada volvió a ser igual en el planeta. Imaginarlo antes de la aparición del hombre-predador es una de las más bellas visiones que ahora, el ser humano pueda imaginar. Un paraíso de luz y color, una explosión de diversidad y vida en armonía con una naturaleza radiante, de un verde hermosamente exuberante, sin el menor atisbo de contaminación ni ambiental ni acústica, con unos mares, ríos, valles y montañas de un límpido azul y transparente. La vida en estado original y puro.
Ni los dioses pudieron imaginar desde su olimpo, la maravillosa obra que crearon. Solo un desencanto nublaba su orgullosa y portentosa obra. La aparición del hombre sobre la tierra fue un error. Surgió en el planeta equivocado.

lunes, 22 de junio de 2009

EL DESAFÍO DE INTERNET

Con poco más de diez años de existencia y con una progresión en su utilización a nivel mundial que ha roto todas las previsiones imaginables, Internet se ha postulado por derecho propio como uno de los fenómenos con más trascendencia, no del siglo XX, sino de la historia de la humanidad, con una inmensa capacidad de influencia en todas las áreas de la comunicación, y, por supuesto, en el terreno social, político y económico a escala global.
Nada es más significativo ni ilustra mejor sobre la influencia que está adquiriendo Internet, que el hecho de que los gobiernos de dos potencias como son China e Irán se esfuercen en intervenir y silenciar la Red de redes, con el objeto de ocultar a su población y al mundo, hechos como los de la masacre de Tiananmen, las críticas a su sistema político o simplemente el uso de la palabra “libertad”, en el caso del gigante Chino.
En Irán, las protestas en contra de un sistema político que cercena sus libertades y falsea los resultados de unas elecciones supuestamente libres, son contempladas en occidente gracias a Internet y sus inmensas posibilidades de divulgación de las imágenes colgadas en la Red por los propios manifestantes, pese a los tremendos esfuerzos por parte del gobierno por controlar, intervenir y en última instancia silenciar un fenómeno de comunicación a escala mundial.
En general, los gobiernos, multinacionales y poderosas Corporaciones con enormes intereses económicos, encuentran en Internet un monstruo de la comunicación y del intercambio comercial, social y cultural, que desearían controlar e intervenir, cada uno de ellos por motivos diferentes, inconfesables a veces e interesados casi siempre.
Protestan las multinacionales de diferentes actividades económicas, que Internet supone una importante merma en sus ingresos debido al intercambio de productos entre los usuarios al colgarlos en la red y dejarlos disponibles para aquellos que deseen acceder a ellos. Sin duda así es, pero esta actitud no deja de ser una protesta ante los exorbitados beneficios que obtienen muchas veces con productos que han amortizado cien veces y que en cualquier caso, con precios más razonables, podrían evitar.
Tratan por todos los medios – legales y democráticos, al menos en occidente - de cerrar un poco esta inmensa, poderosa y luminosa ventana abierta al mundo que les molesta, contraría y limita su poder, con su portentosa capacidad de difusión instantánea, mediante la cual, cualquier individuo puede colgar sus vídeos, imágenes y documentos de todo tipo, en cualquier lugar del planeta, con el objeto de denunciar abusos, o situaciones que merecen ser expuestas para su conocimiento.
No todo es ensalzable en Internet. Los contenidos que muestran la espantosa pornografía infantil, por mencionar alguno de ellos, y tantos otros que muestran la cara más negativa de la Red, demuestran, una vez más, la capacidad del ser humano para utilizar la libertad de una forma perversa y desalmada.
La capacidad de intercambiar información entre los internautas es una maravilla que nos acerca más a aún a los habitantes de este planeta. Ningún poder fáctico o de hecho, puede ni debe intervenir Internet. Somos los usuarios los que debemos regularlo con el objeto de que sus contenidos sean positivos para la comunidad internacional, rechazando y denunciando a aquellos que amparándose en el anonimato desvirtúan la naturaleza de un fenómeno que se ha constituido en el cuarto poder.

jueves, 18 de junio de 2009

PAISAJES RECUPERADOS

Para aquellos que nacimos en alguno de los pueblecitos, más bien aldeas, que salpican la ancha meseta castellana, resulta hoy un verdadero placer contemplar como la mayoría de ellos continúan aún allí, vivos, anclados en el paisaje al que se acostumbraron nuestros ojos durante los imborrables años de la infancia que nos dejaron una indeleble huella en nuestra retina y en nuestro corazón.
Recuerdos de sus tortuosas calles, de sus humildes casas, del río corriendo por la pradera, de la escuela, de la iglesia, de las eras, del molino, de la fragua y de tantos lugares, algunos hoy desaparecidos, pero que continuamos localizándolos allí donde estuvieron como si el tiempo no ocupara lugar en nuestra mente.
Recorremos con satisfacción sus calles, tan arregladas, como se decía entonces, bordeadas de aquellas casas, que hoy, restauradas muchas de ellas, otras levantadas de nuevo, y otras que han surgido en el paisaje, han dado un aire nuevo a estos lugares, que hace cuarenta años se daban por perdidos, abandonados a su suerte, con una población envejecida que hacía presagiar un oscuro futuro.
Hablo de pueblecitos de Castilla, de Segovia, porque en uno de ellos nací y que en su máximo esplendor no llegaron a los trescientos habitantes, que estuvieron a punto de desaparecerer de pura inanición y abandono, y que hoy, cuarenta años después, han recobrado la energía suficiente para sentirse más asentados que nunca y con una poderosa razón para seguir, que no es otra que la de la humanización de la existencia que nos niega la gran ciudad.
Han sido los descendiente de los habitantes de entonces, que recobrando la ilusión por retornar a sus orígenes han reconstruido las casas de sus padres, de sus abuelos y han colaborado de esta manera a la supervivencia de estos hermosos lugares que pueblan de vida los campos de Castilla y de tantos otros lugares de nuestro país.
Junto al medieval castillo, en la falda de una montaña, a la vera de un serpenteante río, entre verdes y frondosas praderas, rodeado de alamedas, o surgido a la sombra de una hermosa iglesia centenaria, destacan en la quietud silenciosa de los campos alterando su soledad y salpicándolos de vida bajo un cielo eternamente alfombrado de miles de estrellas.Nos felicitamos por la supervivencia de estos pueblos, centenarios los más y muchos con una historia por descubrir y contar. Para muchos de nosotros que nacimos en ellos, supone un emocionado y deseado retorno a los orígenes, así como una señal de respeto y homenaje a nuestros padres y antepasados que con su esfuerzo levantaron estas hermosos lugares, hoy felizmente recuperados.

lunes, 8 de junio de 2009

LA LUNA AL ALCANCE DE LA MANO

El veinte de julio de mil novecientos sesenta nueve, cuentan las crónicas que tuvo lugar uno de los hechos más trascendentales llevados a cabo por los seres humanos a lo largo de la historia de este atribulado y solitario planeta, al hollar con sus pies el virginal e inmaculado suelo lunar, nunca antes profanado por ser vivo alguno.
Utilizo la expresión “cuentan”, porque durante estos años se ha especulado con el supuesto de que todo fue una farsa, un engaño que los Estados Unidos montaron en unos estudios cinematográficos que recreaban las condiciones lunares y que han propiciado que muchos adictos lunáticos intentaran dejar en evidencia a la NASA ante lo que ellos consideran fallos garrafales en dicha recreación, mediante los cuales intentan demostrar que en realidad, todo se fraguó aquí en la Tierra.
A primera vista, repasando la información que nos proporcionan los escépticos y visualizando multitud de reportajes y documentales que sobre el tema se han llevado a cabo, uno se permite dudar hasta el extremo de que cuanto más te informas, más llegas a tener la seguridad de que nos timaron miserablemente, que todo se pudo grabar en un estudio en el desierto de Nevada, que, en definitiva, nos engañaron.
La verdad es que sorprende que hace cuarenta años pudieran llevar a cabo semejante hazaña, cuando hoy en día vemos los problemas que tienen que sortear de vez en cuando en misiones aparentemente menos complicadas. Ponen como ejemplo el del ordenador central, una cacharrillo con una potencia semejante al del que hoy gobierna una lavadora o un sencillo aparato doméstico. Como mínimo, este hecho, al lado de otros más que podríamos citar, no deja de sorprender.
Pero la inteligencia más elemental, más medianamente lógica, no debería alimentar semejantes razonamientos que chocan frontalmente contra una mentalidad que a nada que se esfuerce, concluiría que semejantes alucinaciones son un completo desatino que trocaría uno de los más gigantescos pasos dados por el hombre en una burda y ridícula farsa que avergonzaría para siempre a sus supuestos autores y que el resto de las potencias habría dejado en evidencia.
Y es que fue una aventura maravillosa que vivimos todos aquel mágico veinte de julio de hace cuarenta años. El mundo entero se sintió a la par que emocionado, un poco aliviado al contemplar al hombre sobre otro cuerpo celeste. Ya no estábamos tan solos, tan aislados en este planeta.
Por primera vez podíamos contemplarnos desde allí, y nos veíamos como una hermosa esfera azul, solitaria en la inmensa negrura del universo, y descubrir de paso lo insignificantes que somos inmersos en la grandiosidad del cosmos.
Somos apenas un incipiente soplo de vida entre las galaxias y las estrellas que las componen. Sin duda no somos los únicos y seguro que ese milagro que llamamos vida abunda en la inmensidad del soberbio e infinito universo. Experimentamos una necesidad imperiosa de conocer a nuestros vecinos estelares, de saber si están ahí, y no descansaremos jamás en intentarlo
Quizás nos encuentren ellos, quizás jamás lo consigamos, quizás nos hayamos extinguido antes de lograrlo, pero aquel paseo lunar significó el comienzo de la aventura. Los poetas que tanto la cantaron, debieron avisarla para mantenerla lúbrica y pura, con aquellos versos de Federico:
Huye luna, luna, luna / que ya siento sus caballos.

viernes, 29 de mayo de 2009

ANCLADOS EN EL PASADO


Soy partidario de vivir el día a día, de mirar mínimamente hacia atrás, de no recurrir a añoranzas, nostalgias y recuerdos que muchas veces se transforman en ataduras, de árboles que no te dejan ver el bosque y que te impiden observar la realidad de una forma imparcial y objetiva, porque al transformarla, se altera tu auténtico yo convirtiéndote en rehén de una realidad que ya no existe.
Echar un vistazo atrás es positivo siempre y cuando se explore el mismo con vistas a rectificar y aprender de los errores cometidos, a cambiar las actitudes que se han demostrado vacuas e inútiles, en definitiva a evolucionar y adaptarse a los tiempos presentes con proyección de futuro.
Esta filosofía de la vida, es aplicable no solamente a los individuos, sino aún más a las instituciones de todo tipo que han quedado ancladas en el pasado de tal forma que hoy en día se revelan anacrónicas, obsoletas y fuera de lugar en un mundo que se mueve a la velocidad de la luz, de esa luz que merced a sus trasnochadas ideas y a su incapacidad de seguir el ritmo de la modernidad en la que vivimos, se ha transformado en sombras.
Pongo por ejemplo a la Iglesia Católica, ejemplo de institución incapaz de ponerse al día, opuesta como siempre a todo avance, con la vista siempre en el pasado, contraria a todo movimiento, no digamos ya progresista, sino simplemente acorde con los tiempos que corren. Se opone a los anticonceptivos, al aborto, a los avances en la ingeniería genética y se alía con la derecha más recalcitrante, en definitiva, se ancla en el pasado.
Y qué decir de la derecha política española, ejemplo de partido político que parece empeñarse en seguir atado a tiempos pasados que ya casi nadie quiere recordar, incapaz de liberarse de unas ataduras que dudo que los más jóvenes de dicho partido lleguen a compartir.
Sonroja comprobar como se oponen a todo lo que suponga romper con un pasado Franquista al que sin duda no pertenecen pero que da la impresión de que se siente herederos de semejante rémora. Cualquier alusión a aquellos tiempos les saca de sus casillas. Se niegan a condenar esa época, a retirar las estatuas del dictador, a llevar adelante la Ley de la Memoria Histórica y para rematar la faena, se alían con la Iglesia Católica, avalando todas las manifestaciones y salidas de tono de sus jerarcas.
Siempre he sido votante de izquierdas, aunque hace años que me he acogí al abstencionismo. No puedo votar, ni a unos ni a otros. Considero que tenemos una clase política, que ni nosotros ni nadie nos merecemos, o quizás sí porque somos nosotros quienes los elegimos, pero en cualquier caso soy incapaz de votar a unos políticos vocingleros, que dedican todo su tiempo a insultarse y airear los defectos ajenos en lugar de proclamar sus bondades, si las tuvieren y de paso echar un vistazo a su casa por si fuera necesario reparar los desperfectos propios.
Y es que, aunque nos pese, en el caso de la política y los políticos, este país apenas cuenta con treinta años de democracia. Si a esto, unimos el carácter típico español aplicado a la política, seguramente concluyamos que la cosa no da para más, aunque claro está, esto no justifica sus desmanes.
En cuanto a la Iglesia católica, cuenta con dos mil años de antigüedad. Si a estas alturas no ha evolucionado, ya nada cabe esperar. Seguro que sus feligreses, fieles ovejas de su rebaño, se ganarán el cielo más que por sus rezos, por su paciencia.

martes, 26 de mayo de 2009

UN MUNDO COMPLICADO

No quedan tan lejos aquellos tiempos en los que la vida se reducía a vivir el día a día sin las complejidades que hoy implica el ajetreo diario, sin las prisas que nos atosigan, presionan y hunden en un continuo deambular de un lado a otro que la mayoría de las veces no nos conducen a ninguna parte.
No es ésta una reflexión puramente nostálgica fruto de un estado de ánimo puntual, sino consecuencia de una análisis detenido del tipo de vida al que nos vemos abocados en mayor o menor medida cuantos vivimos en el ámbito urbano y tanto más cuanto mayor es la ciudad donde vivimos y desarrollamos nuestra actividad.
No hablo por la tanto del ámbito rural, donde la vida transcurre a otra velocidad, a otro nivel, en un espacio y tiempo que parecen no pertenecer a este mundo, donde la tranquilidad y el sosiego humanizan la vida que se desenvuelve en contacto directo con la naturaleza, a años luz del alocado ritmo que imprimimos a nuestras vidas en las grandes ciudades.
Este complejo mundo, nos ata día tras día a una vertiginosa, compleja y variopinta rutina cargada de obligaciones contraídas que nos obligan a estar al día y que no podemos obviar por las consecuencias negativas que de ello se derivarían y que nos acuciarían sin piedad.
Las incontables facturas, la implacable hipoteca, los trámites, renovaciones y permisos de todo tipo, las escrituras, las tarjetas de crédito, la declaración de la renta, del patrimonio, las obligaciones fiscales, las tributarias, las de la seguridad social, el trabajo en precario, las revisiones del coche, del carné de identidad, del carné de conducir, la compra, las vacaciones, el colegio de los niños si los hubiere y si son adultos, doble ración, con la consola, el ordenata, y como no, el omnipresente e inefable móvil.
Mención aparte merece este dichoso aparato que nos ha esclavizado con su poder de comunicación permanente, anulando en gran parte nuestra intimidad y robándonos parte del precioso y mínimo tiempo del que antes disponíamos.
Ha logrado trastocar nuestras vidas y las de nuestros hijos, logrando cambiar el ritmo de las mismas acelerándolas un poco más y consiguiendo un distanciamiento con ellos cada vez mayor al encerrarse en su mundo, anulando parte de su voluntad y convirtiéndolos en prisioneros adictos de un mundo permanentemente comunicado, virtual, e irreal fruto de la dependencia que han contraído y que se muestra tan dictatorial y tiránica que muchos de ellos necesitan ó necesitarán con el tiempo asistencia psicológica para superar su adicción.
No se trata de aquello de que cualquier tiempo pasado fue mejor, ni de volver al trueque o a los tiempos del seiscientos. Se trata, simple y llanamente de humanizar nuestra existencia.
Siempre queda la alternativa de recluirnos en un recóndito y alejado monasterio o ese soñado y bucólico pueblecito junto al mar o en la falda de la montaña donde la paz, el sosiego y la tranquilidad relajen nuestra existencia.
Discúlpenme si les digo que en todo caso me llevaría el móvil, que no me faltaría Internet y que tendría el coche en el garaje. Las facturas y todas las demás ataduras, las dejaría en la ciudad.
Acabo de despertar y creo haber soñado. Como en la mayoría de los sueños, no logro hilar por completo la historia soñada, pero me ha dejado un agradable y tenue recuerdo.

miércoles, 13 de mayo de 2009

EL DUDOSO ARTE DE NEGAR LO EVIDENTE

Cerrar los ojos ante lo evidente, negando lo objetivo y demostrable, adoptando la política del avestruz y negando la realidad que nos envuelve, lleva al ser humano a entrar de lleno en el absurdo, la estupidez y el autoengaño con las consiguientes consecuencias negativas a la hora de analizar el mundo que nos rodea.
Las cifras en cuanto a número de embarazos no deseados en los jóvenes, nos muestran un panorama desolador. En los últimos años, el número de chicas que se han quedado embarazadas involuntariamente, ha aumentado de forma notable. Entre 1990 y 2000, la tasa de embarazos no deseados en menores de 18 años creció el 35% respecto a la anterior década, mientras que los abortos superaron el 52% en 2003, según datos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas.
Basándose en el número de chicas que mantiene relaciones sexuales completas y a la luz de los resultados obtenidos, la encuesta sitúa el riesgo total de embarazo no deseado en un 15%, lo que significa que cerca de 400.000 jóvenes están expuestas en España.
El panorama resulta desalentador si tenemos en cuenta que los jóvenes disponen ahora más que nunca de una información y unos medios anticonceptivos a su alcance como jamás han tenido las generaciones anteriores. Si a esto unimos el hecho evidente de que se inician en el sexo cada vez más jóvenes, el panorama se torna aún más sombrío.
Pero el hecho está ahí, y hay que afrontarlo. La educación dentro de la familia – difícil tarea en un mundo en el que los jóvenes se encierran en sí mismos, permanentemente comunicados entre ellos, pero cada vez más distanciados con los padres - y en los centros de enseñanza – labor que sigue siendo incompleta e insuficiente a todas luces - y proporcionarles los medios anticonceptivos, así como su correcto uso con el fin de evitar situaciones que repercutirán negativamente en los jóvenes y en sus familias.
El gobierno acaba de anunciar la venta libre de la píldora del “día después”, como una posible solución a este problema. Los de siempre, como no, han comenzado a rezar en voz alta elevando su grito al cielo, nunca mejor dicho, pues una gran mayoría de ellos responden al perfil de los beatos/beatas de siempre, conservadores integristas que ni hacen ni dejan hacer y que en muchos casos, harto hipócritas ellos, no dudarían en utilizarla si se vieran afectados por este problema.
Las razones para justificar estas actitudes negativas son diversas, aunque podríamos reducirlas a dos que son las más que con más frecuencia se presentan: la ignorancia y el fundamentalismo religioso.
Los primeros son excusables, aunque de difícil comprensión en un mundo tan global y comunicado, mientras que los segundos no hacen sino seguir el mandato de los jerifaltes que gobiernan la iglesia católica empeñada en ir contra corriente en un mundo cuya modernidad los ha superado, defraudando cada vez más a muchos de los que son y han sido ovejas de su rebaño.
En Francia, Inglaterra, y los países nórdicos, el uso de la píldora poscoital – anticonceptiva, no abortiva como aducen los de siempre-, ha conseguido reducir a la mitad los embarazos no deseados. Será preciso, eso sí, apoyar su uso en una rigurosa campaña de información que llegue a los jóvenes lo más clara y directamente posible.

lunes, 4 de mayo de 2009

DIOS Y LEYES VIEJAS

La expresión que da título a este artículo, corresponde al lema que Sabino Arana, fundador del Partido Nacionalista Vasco, acuñó como esencia de dicho partido y que posee unas connotaciones tan ancestrales, fanáticas e integristas, que dejan entrever, por sí solas, el ideario que puede esconderse detrás de semejante sentencia, preparando al lector interesado en la vida y obra de este siniestro personaje para contemplar un panorama sombrío ante las ideas que vierte en su testamento político con un contenido en el que se mezclan el odio racial y el integrismo religioso con la brutalidad que desprende su mensaje hacia todo lo que no sea la pureza de la raza vasca.
Dotó a su movimiento de un tinte tradicionalista y de un confesionalismo católico rayano con el integrismo, que quedaron reflejados en su lema Dios y leyes viejas. Creía haber descubierto los principios eternos del “ser” vasco, a cuyo olvido atribuía la decadencia histórica del país y su sometimiento a ideas foráneas, despreciando todo lo que tuviera que ver con los españoles, seres inferiores, liberales, ateos y blasfemos.
Su fanatismo estaba impregnado de una religiosidad que todo lo envolvía, empapándolo de un integrismo que le llevaba a creer que Dios había elegido al pueblo vasco dotándolo de unas condiciones excepcionales, creyendo que el mejor servicio a Aquél, sería la consecución de la independencia política.
“Todos para la patria y la patria para Dios”. Este es otro de sus inefables y tajantes lemas que dejó a sus seguidores, los cuales, cien años después, siguen rindiendo tributo a este oscuro y terrible visionario que sigue iluminando la mente de los modernos Sabinianos que en estos días, y después de treinta años, se han visto obligados a abandonar el poder, no sin antes resistirse por todos los medios de una vergonzosa manera, tratando de desprestigiar por todos los medios a quienes han sido elegidos para ocupar su lugar.
Precisamente en estos días va a tener lugar el cambio de gobierno y ya están desafiando al nuevo Lendakari a que se atreva a cambiar la fórmula del juramento, que para hacer honor a Sabino Arana, reza - nunca mejor dicho - como sigue: “Ante Dios humillado....”.
Tratando de dejar bien claro que el País Vasco les pertenece por derecho propio y designación divina, tal como les enseñó su maestro, lanzan al nuevo Lendakari ese reto y otros como el de intentar cambiar el mapa del tiempo de la televisión vasca en el que muestran además de las tres provincias, Navarra y los tres territorios del sur francés, como integrantes de Euskalherría.
Disfruta Euskadi de un bienestar y de un nivel de vida realmente envidiables, superando incluso la media europea. Esto es absolutamente cierto y he podido comprobarlo en los viajes que he girado a Euskadi, la última muy reciente, en la que pude comprobar este hecho.
Sin embargo, considero que queda muy lejos de la modernidad, al menos moral, una población que con tanta frecuencia mira hacia un lado para no ver lo que no quiere o no le interesa ver. En ese sentido, no siento envidia en absoluto por un territorio con unos niveles de bienestar económico tan elevados pero que deja bastante que desear en el terreno de la solidaridad y la comprensión hacia aquellos que sufren la violencia y la opresión por parte de quienes asolan esa hermosa y querida tierra vasca.
Como dije, hace unos días estuve allí. Maravilloso y encantador viaje. A la vuelta pasamos un día en Burgos, preciosa ciudad que conozca bastante bien. Si tuviera que ponerle un título a ese viaje, sería el de “Contrastes”. Contraste en el aspecto económico, contraste en el artístico y monumental, pero sobre todo, contraste en el carácter de sus gentes, abierta y comunicativa en Burgos, seria e introvertida en Euskadi, tanto más cuanto más te internas en los pueblos del interior.
Desde siempre, me he interesado por el tema vasco, “conflicto vasco” que lo denominan quienes desean explotar esta situación en su beneficio. Leo todo lo que se publica sobre el tema desde todas las perspectivas. Demasiado fanatismo, demasiados intereses creados, demasiadas complicidades ejercidas por los que han detentado el poder durante tantos años, creyéndose, cual fieles seguidores de Sabino, elegidos por Dios para regir el destino de una raza que pose rasgos distintivos tales como su rh, su lengua y su bandera.
Por supuesto que poseen rasgos distintivos que los hacen acreedores a una identidad propia. Pero son rasgos que igualmente poseen los andaluces, los catalanes, los castellanos, los gallegos y todos los demás pueblos que conforman esta España tan plural.
Confiamos en el buen hacer del nuevo gobierno, que necesita de cambios no necesariamente radicales pero sí urgentes y necesarios para tratar de erradicar el fanatismo, el miedo y la violencia demasiado enraizados en Euskadi.Es una oportunidad que merece ser contemplada con esperanza.