domingo, 9 de agosto de 2009

EL VUELO DE LA GAVIOTA

El inimitable y bello planeo de una gaviota adentrándose en el mar, a muy baja altura, casi rozando el agua, con sus alas de una envergadura tal que a corta distancia se nos antoja imposible, constituye un hermoso y singular espectáculo que constituye todo un deleite para los sentidos y un gozoso lujo para el espíritu.
Su aerodinámica silueta, de un blanco inmaculado, describe un arco descendente que finaliza con un suave amerizaje de una precisión absoluta, imposible de imitar por cualquier objeto volador creado por la mano del hombre, empeñado en emular su vuelo, con resultados a veces desafortunados, que con trágica y pertinaz frecuencia nos recuerdan cual es nuestro lugar en la naturaleza.
Jamás poseeremos su gracia ni evolucionaremos como ellas en su medio natural dejándose llevar por las corrientes de aire que las mecen, las miman y las acunan, subiendo y bajando, girando y volteando vertiginosamente al compás de los vientos, sin mover las alas, planeando, disfrutando del incomparable paisaje que desde su privilegiada posición disfrutan
Desde Ícaro, que en su desafío al Astro Rey perdió sus alas que envueltas en llamas dejaron de sustentarle en un medio que no era el suyo, el ser humano no ha cejado en su empeño hasta conseguir imitar a las aves. Con alas de metal, cuerpo de acero y alimentado por un estruendoso rugido que lo impulsa y lo mantiene en un medio hostil, ha logrado superar un desafío que le viene obsesionando desde el principio de los tiempos, cuando elevando la vista al cielo contempló su vuelo por primera vez.
Dominado el aire, el hombre miró más arriba, hacia el espacio exterior y contempló las estrellas. Se sintió inmensamente pequeño, insignificante, pero no por ello renunció a soñar que un día pudiera volar más alto y visitar otros mundos tan lejanos como desconocidos.
La luna estaba ahí, a la vuelta de la esquina. Hacia ella dirigió todas sus miradas y con esfuerzo titánico y férrea voluntad, allí se posó, por primera vez, con emoción, con orgullo ausente de soberbia, con humildad al contemplar desde allí nuestro planeta tan pequeño, tan insignificante, en medio de la nada, inmerso en la oscuridad y la soledad más absolutas, como un minúsculo punto en una de las infinitas galaxias que pueblan el portentoso universo.
Leo en un diario un delirante titular que afirma que el futuro de la humanidad está en la conquista del espacio. La estrella más cercana, Alfa Centauro, se encuentra a casi cinco años luz de la Tierra. Vega, la hermosa estrella blanco azulada dista de nosotros veintiséis años luz. Imaginemos que en sus sistemas planetarios hubiera alguno habitable. Ni siquiera en sueños logramos concebir esas distancias. Por otro lado, los planetas de nuestro sistema solar, que tenemos al alcance de la mano, son lugares inhóspitos, incompatibles con la vida humana, a distancias insignificantes, pero que el hombre no puede afrontar.
Nuestro futuro está aquí, en este planeta que estamos destruyendo cada minuto que pasa y al que no damos respiro alguno. Por él debemos velar y es a él al que debemos regresar cada día para dejarlo otra vez impoluto, como nos lo legaron nuestros antepasados hace cientos de años.El hombre ha pisado la Luna, ha hollado con sus pies otro mundo y desde allí ha vuelto sus ojos con nostalgia y humildad hacia la Tierra, su hogar y su refugio, donde el milagro de la vida se abre camino cada día, donde las gaviotas, con su grácil vuelo, nos recuerdan cada día que apenas somos un soplo de aire fresco, un sueño de tierra, mar y cielo.

miércoles, 5 de agosto de 2009

CRISIS EN LA PLAYA

En la misma playa de la misma costa de una población Alicantina, hállome justo un año después, pese a la crisis o quizás más bien, gracias a ella, que me ha permitido ocupar un apartamento, en primerísima línea, por cierto, a un módico precio que supera ampliamente, a la baja, por supuesto, el importe del que alquilé el año anterior.
Uno se sorprende, sin duda influido por las circunstancias actuales, al contemplar la playa donde me encuentro más densamente poblada aún que entonces y trata de deducir conclusiones que, seguramente no son válidas, pues de una muestra tan pequeña, al fin y al cabo una playa, difícilmente pueden obtenerse unas conclusiones estadísticas válidas aplicables a una situación extensible a todo un país.
Puestos a ello, tampoco explica esta situación, el hecho de que hayan bajado los apartamentos, ya que en general no es así. Yo he tenido suerte al encontrar a una persona sensibilizada con los tiempos en los que vivimos y comprensiva hasta extremos impensable hoy en día, pero la mayoría mantienen los precios del año anterior, en un gesto que, pretenden muy dignos ellos, deberíamos agradecer.
Por aquí, no debe de haber pasado la dichosa crisis, ya que el resto de los servicios de todo tipo, mantienen o han subido los precios del año pasado, e insisto, la demanda es la misma o superior. Quizás la excepción confirme la regla o los inefables brotes verdes hayan acabado por madurar convirtiéndose en árboles hechos y derechos.
También por estas fechas, siempre hace un año, llegué con unos créditos firmados que me permitirían continuar a la vuelta la actividad de la pequeña empresa que desempeño. Por cierto que los famosos y tan cacareados ICO, me los denegaron después de toneladas de documentación y tres meses de espera; no conozco ni una miniempresa que haya percibido las ingentes cantidades de euros destinados a tal fin y que nadie sabe donde están.
Panorama desolador a la vuelta. Parte de los avales aprobados y firmados, no son respetados por el banco, pues, según me dicen, la crisis ha comenzado en mi ausencia y donde dijeron digo, ahora dicen diego. Léase la letra pequeña, me recomiendan. Con dificultad y unas buenas gafas me ponga al asunto, y, sorpresa, ahí estaba la engañifa: el banco unilateralmente y sin más, puede anular lo firmado por ambas partes en el momento que lo crea conveniente a sus intereses, claro está.
Un año después, solicito los mismos avales, en el mismo banco y, se supone que con la misma crisis, ya no sé si instalada o desinstalada. Espero con ansiedad la vuelta para comprobarlo, confiando en que no me obliguen a leer de nuevo la nefasta letra pequeña del año pasado, lo que supondría disfrutar de otra vuelta de tuerca más.
Lo cierto es que hay sectores a los que esta coyuntura no afecta de ninguna manera. Es más, salen beneficiados del presente berenjenal en el que nos han metido. Si tienes trabajo asegurado, lo demás viene por añadidura, es decir, se benefician de la bajada de muchos productos de consumo y deben dar gracias a la crisis porque les permite vivir mejor instalados en ella que en su ausencia. Hablo, naturalmente, de los funcionarios, privilegiados hoy y siempre en el panorama laboral nacional.
En cuanto al resto, y me refiero siempre a los nominados, por aquello de la nómina mensual, el trabajo, que ahora se dice está en precario, nunca ha estado asegurado, simplemente ahora, ha bajado unos escalones más al aprovechar muchas empresas aquello de que el Pisuerga pasa por Valladolid, para llevar a cabo unos ERE, que les viene de perlas. Excluyo a la miniempresa, que falta de financiación, no puede soportar la presión y muchas de ellas se han visto abocadas al cierre.
Bien, creo que esto es todo, así que voy a darme un baño en la playa, ahora que se ha liberado espacio en la misma. Acabo de llamar al banco y me dicen que, tranquilo, que este año no voy a tener que destrozarme la vista con la letra pequeña. Además debo decirles, que, afortunadamente, para mayor tranquilidad mía, mi esposa es funcionaria.


miércoles, 22 de julio de 2009

TRES TRISTES ADIOSES

En el transcurso de pocos días, tres conocidos personajes, célebres por motivos muy diferentes, han partido de este mundo para dirigirse a aquel otro adonde todos iremos, destino absolutamente insoslayable por mucho que nos empeñemos en perpetuarnos mediante cuidados y atenciones varias que cada vez más nos procuramos con el objeto de alargar esta estancia provisional y prolongarla el máximo posible.
Para nada contamos la inmensa mayoría de seres anónimos que pasamos por aquí sin dicha ni gloria, conocidos apenas por unos cuantos que nos rodean, para los que permaneceremos en su memoria durante un tiempo, pasado el cual, pasaremos a formar parte del colectivo humano que no figurará para nada en ningún registro que pueda perpetuarse a través de los siglos.
Sí permanecerán a lo largo de los tiempos, tres personajes que recientemente desaparecidos, han conseguido el reconocimiento, bien por su dedicación en pro de los demás, como Vicente Ferrer; bien por su labor literaria como Frank MacCourt o por su fama alcanzada como artista, como es el caso de Michael Jackson.
Tres personas con perfiles completamente diferentes, pero que tienen en común el logro de destacar por encima de ese inmenso y anónimo colectivo que constituimos el resto de los humanos. Permanecerán para siempre en la memoria humana, sin haberlo perseguido, sin pretenderlo. Lo harán por sus hechos, en este caso positivos, al contrario de aquellos deleznables personajes históricos que representan una lacra y una maldición para la historia de la humanidad.
Vicente Ferrer fue un gigante de la solidaridad humana, con una vida dedicada por entero a los demás. Su obra perdura y estará en la mente de sus benefactores y de la humanidad entera. Si alguien se merece el Premio Nobel de la Paz, es sin duda él y desde aquí, para él lo solicito en nombre de todos aquellos desheredados de la Tierra a quienes dedicó su vida entera.
Frank MacCourt, entrañable personaje, profesor y escritor irlandés, que con una sensibilidad, ternura y humor encomiables, nos describe en su libro Las Cenizas de Ángela las terribles vicisitudes que su familia sufrió en Irlanda en medio de la pobreza y el abandono más absolutos. Profesor en Nueva York, narró también sus increíbles experiencias en aquel país. Fueron sus alumnos, que lo querían y admiraban, quienes le animaron a escribir las historias que les narraba en clase y que escuchaban con auténtica devoción.
Michael Jackson, pese a sus excentricidades, figurará en los anales de la historia de la música, como uno de los más grandes artistas. Fue un genial compositor, cantante y coreógrafo, tres grandes aptitudes que no todas las figuras de este sector han logrado reunir. Sus incondicionales lo echarán mucho de menos, así como la música en general.
Tres adioses, tres historias, tres personajes que nunca morirán.

lunes, 13 de julio de 2009

MI MUY MEJOR AMIGO

He sabido que te has cansado de vivir, que ya no quieres causar más molestias, que has decidido dejar a quienes tanto te van a echar de menos, querido Pillo. Han sido muchos años para ti, pero muy pocos para tu amigo del alma al que abandonas. Le has dado todo durante estos felices años y, como siempre, a cambio de nada. Permanecerás en su corazón y tu recuerdo le acompañará para siempre.
Es Pillo un alegre, bullicioso, simpático y juguetón perro que conozco por ser el fiel compañero de un amigo. Hace tiempo que sabía que estaba enfermo y cargado de años; qué ironía con apenas unos pocos años traducidos a nuestra escala, pero ya muchos en la suya, que le venían pesando últimamente y que le causaban trastornos como si de un anciano se tratara.
Pese a su enfermedad, pese a la tristeza que denota su tierna mirada, lo lleva con toda la dignidad del mundo, tratando de no perturbar la vida de quienes se desvelan por él, intentando no preocuparlos y devolviendo multiplicado por mil el cariño recibido.
Vas a dejar un enorme hueco en la casa, un gran espacio de ternura y cariño por todos sus rincones, un vacío imposible de llenar. Sólo el tiempo y los recuerdos de los maravillosos momentos pasados juntos, suavizará el dolor que causará tu ausencia.
No son fáciles de entender estos sentimientos para quienes no hayan sentido el amor y el cariño inmenso que se puede llegar a profesar a estos maravillosos animales que te lo dan todo, que son capaces de dar la vida por ti, que llegan a dedicártela por completo, llegando hasta la sumisión y la entrega total.
Les basta con una caricia, con una palabra amable y ya son felices. Se deprimen y sufren como nosotros, pero sin causarnos la menor molestia. A lo sumo emiten unos leves quejidos y nos miran con esos ojillos que nos parten el corazón.
Las separaciones son dolorosas para todos. Se echan de menos mutuamente y el reencuentro es inenarrable. Si pequeño, se mueve nervioso y contento a tu alrededor, si grandote, se pone de pie sobre sus patas traseras y te arrincona contra la pared comiéndote a lametones que son besos para ellos.
Su capacidad de entrega es absoluta y su bondad infinita. En algunos casos, sobre todo en ambientes rurales, sé de algún perro que, presintiendo su muerte, se aleja de casa para morir. Es un último y elevado acto de supremo amor hacia su compañero al que no quieren hacerle sufrir.
Querido Pillo, no te irás aunque tú te empeñes. Permanecerás aquí, en el corazón de aquellos que tanto te quieren. No te olvidaremos. Hasta siempre.

jueves, 9 de julio de 2009

EL ABUSO NACIONAL

Permítanme que les narre tres historias cortas de abusos varios entre las miles, que ustedes sin lugar a dudas podrían engrosar, hasta formar un conjunto de tales dimensiones que podríamos editar un libro-manual de gigantesco tamaño y de múltiples volúmenes con el cual podríamos ilustrar la chapuza-abuso nacional que sigue vigente, desde la típica chapucilla de bajo nivel, hasta la más sofisticada de guante blanco, pasando por la usura sin refinamiento alguno y de porte a veces chulesco y siempre descarado de la banca nacional.
Sábado por la mañana, alrededor de las doce horas de un soleado día de verano. Llegamos a casa y nos encontramos con la cerradura atascada. Llamamos al consabido cerrajero que acude al cabo de una hora con una imponente moto que aparca en la acera – por nuestra mente pasa el albañil de la película “esta casa es una ruina” – . El vecino, para animarnos, nos avisa: podéis prepararos. Tardó dos minutos en desatascar la cerradura y otro minuto en cobrarnos doscientos cincuenta euros. Cierto es que me dio una solución, por si tenía problemas con el seguro, y que aquí, me van a permitir, no voy a desvelar.
Un día cualquiera de un mes cualquiera en un local sin energía eléctrica debido a una avería de un interruptor general. Aviso a mantenimiento y me envían al ínclito electricista, que de un vistazo diagnostica el origen del problema: hay que cambiar el conmutador principal. Voy a por la pieza y en un momento se la repongo. Tarda tres horas en volver y cinco minutos en colocar el dichoso repuesto. Me factura cuatro horas y, claro está, le pido explicaciones. Las tres horas por el tiempo que tardó en conseguir la pieza – ese debería ser su problema, no el mío – y la otra hora porque es hora o fracción. Le muestro mi desacuerdo. Su respuesta literal: pues se la quito y me la llevo. Sin comentarios.
En plena crisis, solicito un aval a una entidad bancaria que preferiría no citar, o sea, Caja Madrid, donde llevo veinte años de esforzado cliente tanto a nivel privado como al de empresa. Después de pedirme una documentación que podría rivalizar con los presupuestos generales del estado, se dignan aprobar la operación, eso sí, con un interés del 5,5% anual, que en el caso de un aval es de una usura insoportable – normalmente están entre el 1 y el 1,5% anual - . No tuve alternativa. Hace unos días les solicité otra operación. Al final no la llevé a cabo. Me piden explicaciones y me dicen que de todas formas me van a cobrar una comisión de estudio. Es decir van a cobrar por nada. Nada nuevo bajo el sol.
Tres sencillos y mínimos ejemplos del día a día del panorama chapucero nacional. No incluyo a los políticos corruptos, porque esa es una empresa de volumen tal, que supera con mucho el propósito de estas líneas.

martes, 30 de junio de 2009

EN EL PLANETA EQUIVOCADO

En un universo de gigantescas dimensiones, poblado por billones de estrellas, moviéndose a velocidades de vértigo por la sobrecogedora y eterna noche del cosmos, un hermoso planeta azul acompaña en su viaje a una de las infinitas galaxias que giran sobre sí mismas hacia los desconocidos confines de un universo en continuo cambio y en eterna expansión.
Acompañado por una poderosa estrella que le proporciona luz y calor y por un brillante astro que ilumina sus oscuras noches, en el planeta Tierra surgió la vida de forma espontánea abriéndose paso con un formidable e irrefrenable ímpetu transformado la faz del planeta.
Somos hijos de las estrellas, afirmaba Carl Sagan. Toda la vida procede del universo desde donde llegó para ocupar el agua, el aire y la tierra invadiéndolo todo con la poderosa fuerza que la vida imprime con su titánico y poderoso sello personal, transformando los océanos, las montañas y los ríos del más bello planeta que jamás el espacio-tiempo en su eterna expansión, pudo soñar.
La vida surgió en el mar con imparable fuerza, multiplicándose en su seno, para salir a tierra firme y poblarla de miles de especies, que evolucionaron en el curso de los tiempos para dar lugar a miles de especies que surcaron el aire, al tiempo que una explosión de vida vegetal cubrió la faz del planeta.
El planeta, pleno de vida, recorría el espacio alrededor de su estrella que le proporcionaba la energía y la luz necesarias para el sostenimiento de la misma, mientras, la orgía de vitalidad que se desarrollaba en el afortunado planeta, se abría camino a golpes de evolución y adaptación en un medio en el que se mantenía un preciso y precioso equilibrio sin nada ni nadie que pudiera romperlo.
Pero la imparable evolución, optó por una nueva forma de vida que con el tiempo habría de romper el maravilloso y natural equilibrio existente entre los seres vivos y los ecosistemas donde se desenvolvían: surgió el hombre.
El más hermoso de los planetas, pronto empezó a sufrir las consecuencias de la devastadora y febril acción destructiva y aniquiladora del ser humano. Contaminó los ríos y los mares, ensució el aire hasta hacerlo irrespirable, hizo desaparecer bosques, selvas y paisajes que ya nunca se pudieron recuperar y decidió aniquilarse a sí mismo en innumerables guerras que sembraron la muerte, la miseria y el dolor.
Aniquiló innumerables especies que ya jamás poblarían los mares, los valles y las montañas donde surgieron hace miles de años. Contaminó las ciudades con los ruidos y los humos de los automóviles, destruyó la vida marina, desorientando a las ballenas con el ruido infernal de los barcos, destrozándolas con las hélices de los trasatlánticos y envenenando los océanos con el petróleo vertido por esos portadores de contaminación y muerte que son los gigantescos petroleros que surcan los mares antes rebosantes de una fauna marina pletórica de vida.
Ya nada volvió a ser igual en el planeta. Imaginarlo antes de la aparición del hombre-predador es una de las más bellas visiones que ahora, el ser humano pueda imaginar. Un paraíso de luz y color, una explosión de diversidad y vida en armonía con una naturaleza radiante, de un verde hermosamente exuberante, sin el menor atisbo de contaminación ni ambiental ni acústica, con unos mares, ríos, valles y montañas de un límpido azul y transparente. La vida en estado original y puro.
Ni los dioses pudieron imaginar desde su olimpo, la maravillosa obra que crearon. Solo un desencanto nublaba su orgullosa y portentosa obra. La aparición del hombre sobre la tierra fue un error. Surgió en el planeta equivocado.

lunes, 22 de junio de 2009

EL DESAFÍO DE INTERNET

Con poco más de diez años de existencia y con una progresión en su utilización a nivel mundial que ha roto todas las previsiones imaginables, Internet se ha postulado por derecho propio como uno de los fenómenos con más trascendencia, no del siglo XX, sino de la historia de la humanidad, con una inmensa capacidad de influencia en todas las áreas de la comunicación, y, por supuesto, en el terreno social, político y económico a escala global.
Nada es más significativo ni ilustra mejor sobre la influencia que está adquiriendo Internet, que el hecho de que los gobiernos de dos potencias como son China e Irán se esfuercen en intervenir y silenciar la Red de redes, con el objeto de ocultar a su población y al mundo, hechos como los de la masacre de Tiananmen, las críticas a su sistema político o simplemente el uso de la palabra “libertad”, en el caso del gigante Chino.
En Irán, las protestas en contra de un sistema político que cercena sus libertades y falsea los resultados de unas elecciones supuestamente libres, son contempladas en occidente gracias a Internet y sus inmensas posibilidades de divulgación de las imágenes colgadas en la Red por los propios manifestantes, pese a los tremendos esfuerzos por parte del gobierno por controlar, intervenir y en última instancia silenciar un fenómeno de comunicación a escala mundial.
En general, los gobiernos, multinacionales y poderosas Corporaciones con enormes intereses económicos, encuentran en Internet un monstruo de la comunicación y del intercambio comercial, social y cultural, que desearían controlar e intervenir, cada uno de ellos por motivos diferentes, inconfesables a veces e interesados casi siempre.
Protestan las multinacionales de diferentes actividades económicas, que Internet supone una importante merma en sus ingresos debido al intercambio de productos entre los usuarios al colgarlos en la red y dejarlos disponibles para aquellos que deseen acceder a ellos. Sin duda así es, pero esta actitud no deja de ser una protesta ante los exorbitados beneficios que obtienen muchas veces con productos que han amortizado cien veces y que en cualquier caso, con precios más razonables, podrían evitar.
Tratan por todos los medios – legales y democráticos, al menos en occidente - de cerrar un poco esta inmensa, poderosa y luminosa ventana abierta al mundo que les molesta, contraría y limita su poder, con su portentosa capacidad de difusión instantánea, mediante la cual, cualquier individuo puede colgar sus vídeos, imágenes y documentos de todo tipo, en cualquier lugar del planeta, con el objeto de denunciar abusos, o situaciones que merecen ser expuestas para su conocimiento.
No todo es ensalzable en Internet. Los contenidos que muestran la espantosa pornografía infantil, por mencionar alguno de ellos, y tantos otros que muestran la cara más negativa de la Red, demuestran, una vez más, la capacidad del ser humano para utilizar la libertad de una forma perversa y desalmada.
La capacidad de intercambiar información entre los internautas es una maravilla que nos acerca más a aún a los habitantes de este planeta. Ningún poder fáctico o de hecho, puede ni debe intervenir Internet. Somos los usuarios los que debemos regularlo con el objeto de que sus contenidos sean positivos para la comunidad internacional, rechazando y denunciando a aquellos que amparándose en el anonimato desvirtúan la naturaleza de un fenómeno que se ha constituido en el cuarto poder.

jueves, 18 de junio de 2009

PAISAJES RECUPERADOS

Para aquellos que nacimos en alguno de los pueblecitos, más bien aldeas, que salpican la ancha meseta castellana, resulta hoy un verdadero placer contemplar como la mayoría de ellos continúan aún allí, vivos, anclados en el paisaje al que se acostumbraron nuestros ojos durante los imborrables años de la infancia que nos dejaron una indeleble huella en nuestra retina y en nuestro corazón.
Recuerdos de sus tortuosas calles, de sus humildes casas, del río corriendo por la pradera, de la escuela, de la iglesia, de las eras, del molino, de la fragua y de tantos lugares, algunos hoy desaparecidos, pero que continuamos localizándolos allí donde estuvieron como si el tiempo no ocupara lugar en nuestra mente.
Recorremos con satisfacción sus calles, tan arregladas, como se decía entonces, bordeadas de aquellas casas, que hoy, restauradas muchas de ellas, otras levantadas de nuevo, y otras que han surgido en el paisaje, han dado un aire nuevo a estos lugares, que hace cuarenta años se daban por perdidos, abandonados a su suerte, con una población envejecida que hacía presagiar un oscuro futuro.
Hablo de pueblecitos de Castilla, de Segovia, porque en uno de ellos nací y que en su máximo esplendor no llegaron a los trescientos habitantes, que estuvieron a punto de desaparecerer de pura inanición y abandono, y que hoy, cuarenta años después, han recobrado la energía suficiente para sentirse más asentados que nunca y con una poderosa razón para seguir, que no es otra que la de la humanización de la existencia que nos niega la gran ciudad.
Han sido los descendiente de los habitantes de entonces, que recobrando la ilusión por retornar a sus orígenes han reconstruido las casas de sus padres, de sus abuelos y han colaborado de esta manera a la supervivencia de estos hermosos lugares que pueblan de vida los campos de Castilla y de tantos otros lugares de nuestro país.
Junto al medieval castillo, en la falda de una montaña, a la vera de un serpenteante río, entre verdes y frondosas praderas, rodeado de alamedas, o surgido a la sombra de una hermosa iglesia centenaria, destacan en la quietud silenciosa de los campos alterando su soledad y salpicándolos de vida bajo un cielo eternamente alfombrado de miles de estrellas.Nos felicitamos por la supervivencia de estos pueblos, centenarios los más y muchos con una historia por descubrir y contar. Para muchos de nosotros que nacimos en ellos, supone un emocionado y deseado retorno a los orígenes, así como una señal de respeto y homenaje a nuestros padres y antepasados que con su esfuerzo levantaron estas hermosos lugares, hoy felizmente recuperados.

lunes, 8 de junio de 2009

LA LUNA AL ALCANCE DE LA MANO

El veinte de julio de mil novecientos sesenta nueve, cuentan las crónicas que tuvo lugar uno de los hechos más trascendentales llevados a cabo por los seres humanos a lo largo de la historia de este atribulado y solitario planeta, al hollar con sus pies el virginal e inmaculado suelo lunar, nunca antes profanado por ser vivo alguno.
Utilizo la expresión “cuentan”, porque durante estos años se ha especulado con el supuesto de que todo fue una farsa, un engaño que los Estados Unidos montaron en unos estudios cinematográficos que recreaban las condiciones lunares y que han propiciado que muchos adictos lunáticos intentaran dejar en evidencia a la NASA ante lo que ellos consideran fallos garrafales en dicha recreación, mediante los cuales intentan demostrar que en realidad, todo se fraguó aquí en la Tierra.
A primera vista, repasando la información que nos proporcionan los escépticos y visualizando multitud de reportajes y documentales que sobre el tema se han llevado a cabo, uno se permite dudar hasta el extremo de que cuanto más te informas, más llegas a tener la seguridad de que nos timaron miserablemente, que todo se pudo grabar en un estudio en el desierto de Nevada, que, en definitiva, nos engañaron.
La verdad es que sorprende que hace cuarenta años pudieran llevar a cabo semejante hazaña, cuando hoy en día vemos los problemas que tienen que sortear de vez en cuando en misiones aparentemente menos complicadas. Ponen como ejemplo el del ordenador central, una cacharrillo con una potencia semejante al del que hoy gobierna una lavadora o un sencillo aparato doméstico. Como mínimo, este hecho, al lado de otros más que podríamos citar, no deja de sorprender.
Pero la inteligencia más elemental, más medianamente lógica, no debería alimentar semejantes razonamientos que chocan frontalmente contra una mentalidad que a nada que se esfuerce, concluiría que semejantes alucinaciones son un completo desatino que trocaría uno de los más gigantescos pasos dados por el hombre en una burda y ridícula farsa que avergonzaría para siempre a sus supuestos autores y que el resto de las potencias habría dejado en evidencia.
Y es que fue una aventura maravillosa que vivimos todos aquel mágico veinte de julio de hace cuarenta años. El mundo entero se sintió a la par que emocionado, un poco aliviado al contemplar al hombre sobre otro cuerpo celeste. Ya no estábamos tan solos, tan aislados en este planeta.
Por primera vez podíamos contemplarnos desde allí, y nos veíamos como una hermosa esfera azul, solitaria en la inmensa negrura del universo, y descubrir de paso lo insignificantes que somos inmersos en la grandiosidad del cosmos.
Somos apenas un incipiente soplo de vida entre las galaxias y las estrellas que las componen. Sin duda no somos los únicos y seguro que ese milagro que llamamos vida abunda en la inmensidad del soberbio e infinito universo. Experimentamos una necesidad imperiosa de conocer a nuestros vecinos estelares, de saber si están ahí, y no descansaremos jamás en intentarlo
Quizás nos encuentren ellos, quizás jamás lo consigamos, quizás nos hayamos extinguido antes de lograrlo, pero aquel paseo lunar significó el comienzo de la aventura. Los poetas que tanto la cantaron, debieron avisarla para mantenerla lúbrica y pura, con aquellos versos de Federico:
Huye luna, luna, luna / que ya siento sus caballos.

viernes, 29 de mayo de 2009

ANCLADOS EN EL PASADO


Soy partidario de vivir el día a día, de mirar mínimamente hacia atrás, de no recurrir a añoranzas, nostalgias y recuerdos que muchas veces se transforman en ataduras, de árboles que no te dejan ver el bosque y que te impiden observar la realidad de una forma imparcial y objetiva, porque al transformarla, se altera tu auténtico yo convirtiéndote en rehén de una realidad que ya no existe.
Echar un vistazo atrás es positivo siempre y cuando se explore el mismo con vistas a rectificar y aprender de los errores cometidos, a cambiar las actitudes que se han demostrado vacuas e inútiles, en definitiva a evolucionar y adaptarse a los tiempos presentes con proyección de futuro.
Esta filosofía de la vida, es aplicable no solamente a los individuos, sino aún más a las instituciones de todo tipo que han quedado ancladas en el pasado de tal forma que hoy en día se revelan anacrónicas, obsoletas y fuera de lugar en un mundo que se mueve a la velocidad de la luz, de esa luz que merced a sus trasnochadas ideas y a su incapacidad de seguir el ritmo de la modernidad en la que vivimos, se ha transformado en sombras.
Pongo por ejemplo a la Iglesia Católica, ejemplo de institución incapaz de ponerse al día, opuesta como siempre a todo avance, con la vista siempre en el pasado, contraria a todo movimiento, no digamos ya progresista, sino simplemente acorde con los tiempos que corren. Se opone a los anticonceptivos, al aborto, a los avances en la ingeniería genética y se alía con la derecha más recalcitrante, en definitiva, se ancla en el pasado.
Y qué decir de la derecha política española, ejemplo de partido político que parece empeñarse en seguir atado a tiempos pasados que ya casi nadie quiere recordar, incapaz de liberarse de unas ataduras que dudo que los más jóvenes de dicho partido lleguen a compartir.
Sonroja comprobar como se oponen a todo lo que suponga romper con un pasado Franquista al que sin duda no pertenecen pero que da la impresión de que se siente herederos de semejante rémora. Cualquier alusión a aquellos tiempos les saca de sus casillas. Se niegan a condenar esa época, a retirar las estatuas del dictador, a llevar adelante la Ley de la Memoria Histórica y para rematar la faena, se alían con la Iglesia Católica, avalando todas las manifestaciones y salidas de tono de sus jerarcas.
Siempre he sido votante de izquierdas, aunque hace años que me he acogí al abstencionismo. No puedo votar, ni a unos ni a otros. Considero que tenemos una clase política, que ni nosotros ni nadie nos merecemos, o quizás sí porque somos nosotros quienes los elegimos, pero en cualquier caso soy incapaz de votar a unos políticos vocingleros, que dedican todo su tiempo a insultarse y airear los defectos ajenos en lugar de proclamar sus bondades, si las tuvieren y de paso echar un vistazo a su casa por si fuera necesario reparar los desperfectos propios.
Y es que, aunque nos pese, en el caso de la política y los políticos, este país apenas cuenta con treinta años de democracia. Si a esto, unimos el carácter típico español aplicado a la política, seguramente concluyamos que la cosa no da para más, aunque claro está, esto no justifica sus desmanes.
En cuanto a la Iglesia católica, cuenta con dos mil años de antigüedad. Si a estas alturas no ha evolucionado, ya nada cabe esperar. Seguro que sus feligreses, fieles ovejas de su rebaño, se ganarán el cielo más que por sus rezos, por su paciencia.