viernes, 6 de agosto de 2010

DONDE FUERES HAZ LO QUE VIERES

Gracias a esa maravilla procedente ya, quién lo diría, del siglo pasado, que dimos en denominar Internet, casi nadie ya en este mundo puede sentirse un personaje anónimo, secreto o invisible para los demás, y así, si te mueves con cierta frecuencia por sus denominadas redes sociales, comprobarás que localizarte, descubrirte, saber que has sido reconocido, localizado e invitarte a unirte a determinados grupos o personas individuales no es nada complicado, sino más bien al contrario, puedes llevarte la sorpresa de que alguien a quién no ves hace muchos años, ha dado contigo, sabe de ti, y desearía encontrase contigo en ese espacio virtual, inmenso y poderosamente atractivo que son los espacios comunes, los lugares de encuentro que denominamos redes sociales y que tienen el don de poseer un formidable poder de reunión y convocatoria para acercar a los seres humanos
He sido maestro de escuela durante muchos años, ejerciendo tanto en el ámbito rural – en unos idílicos pueblecitos de Segovia llenos de encanto - como en el urbano. El paso de aquel a éste, fue sino traumático, sí considerable, al enfrentarme a otro entorno, otro ambiente, otros niños – aquellos parecían ser de otro mundo, comparado con los de la ciudad, a los que jamás tuve que mandarles callar, respetuosos hasta casi la sumisión – y, cómo no, otros padres, cuya relación con el profesor – aquí ya no era el Sr. Maestro, sino que de inmediato y sin más, adquirí el título de profesor – era radicalmente distinta, aunque esa es otra historia que nos ocuparía un relato entero y no deseo alargarme en exceso.
Mantengo en Internet un blog personal, varias páginas web y cuenta en el inefable Facebook, al que dicen que si no perteneces, no existes, lo cual es una soberbia majadería, pero no deja de ser un punto de encuentro con todo su potencial positivo y cómo no negativo. A través de estos medios me han encontrado y contactado antiguos alumnos, invitándome a unirme a ellos, lo cual he hecho sin dudarlo.
En algún caso han dado con mi blog en el que deposito con cierta frecuencia todo tipo de pequeños artículos de opinión, y esto ha dado motivo para que se pusieran en contacto conmigo, permitiéndose el lujo de debatir con su antiguo profesor, acusándole en ocasiones incluso de falaz al estar en desacuerdo con el contenido de algún tema vertido en el blog, lo cual me ha proporcionado, al mismo tiempo que una agradecida sonrisa, un significado toque de atención que creo debo tomar en cuenta. Nos da ocasión al mismo tiempo para recordar aquellos preciosos momentos de relación profesor-alumno, irrepetibles, y de intercambiar fotos y anécdota de aquellos maravillosos años.
Hace poco tiempo, un antiguo alumno, Francisco, se puso en contacto conmigo desde Austria, donde reside y trabaja. Localizó mi blog y me escribió comentando un artículo mío que había leído. Se preguntaba - siempre dirigiéndose a mí con un “usted”, sumamente respetuoso y que después le dije que olvidara – si le recordaba, pues han sido muchos los alumnos que tuve en los largos años que ejercí. Por supuesto que me acordaba de él, excelente alumno, al igual que su hermano que también lo tuve de discípulo, capaz e inteligente como demostraría después, hijos ambos de unos padres admirables, buenas personas, humildes, trabajadoras y siempre respetuosas con los profesores – no era moneda corriente entonces y menos aún lo es hoy en día para desgracia de los hijos, profesores y educación en general - que se desvivieron por darles lo mejor a sus hijos.
Le pido que me hable de su estancia en Austria y a renglón seguido me responde, ya con un forzado tuteo que le agradezco. Son cinco años ya los que lleva en Austria, país al que llegó sin conocer el idioma y donde hasta el clima se pronunciaba con extrema dureza – llegó a medir veinticinco grados bajo cero – trabajando en lo que encontraba y sufriendo de una soledad que estuvo a punto de hacerle abandonar. Durante seis meses estudió el Alemán en televisión, al cabo de los cuales, empezó a darse cuenta de que lo entendía – habla varios idiomas más – lo cual le facilitó la comunicación y la posibilidad de conocer a gente lo que le permitió que nuevas y felices expectativas se abrieran ante él.
Encontró por fin un buen trabajo y comenzó a sentirse a gusto en un país, que como él dice no es mejor ni peor que el suyo, sino diferente. Me refiere una anécdota sumamente elocuente, práctica y digna de tener en cuenta y que constituye el punto de partida, la base y el origen de estas líneas. Una amiga suya que vive en Australia, le dio el mejor consejo que jamás pudo oír en sus circunstancias: “Dónde fueres, haz lo que vieres”. Dicho y hecho. Se aplicó el cuento y lo llevó a rajatabla.
A partir de entonces todo cambió. Conoció a nuevas gentes, se integró en su mundo y comenzó a ser feliz en un país extraño. Estas actitudes son perfectamente válidas para cualquier persona que necesita emigra a otro país, y así, podrían ser aplicable por la numerosa inmigración que se desenvuelve en España y que tiende, en su mayoría, a aislarse, formando guetos que les llevan a ellos y a nosotros a sembrar desconfianzas y malentendidos, y por ende, a la incomunicación y a la incomprensión.
Supongo que no será fácil, que supondrá un esfuerzo por parte de todos y que no significará que tengan que hacer dejación de sus costumbres. Ahí tenemos el ejemplo y la experiencia de Francisco, mi antiguo alumno y hoy amigo, al que desde aquí envío un abrazo.

jueves, 29 de julio de 2010

LA CULTURA DE LOS INCULTOS

Con la ministra hemos topado, y nada menos que con la de Cultura, que en recientes declaraciones a propósito de la medida del Parlamento Catalán de prohibir las corridas de toros, y ante la pregunta de si las corridas forman parte de la cultura, afirma clara y rotundamente, sin el menor pudor, lo siguiente: “por supuesto que son cultura, son un ritual que nos enfrenta a dilemas de las existencias muy profundas que tienen mucho sentido en pleno 2010, mucha vigencia, tras lo cual ha explicado, que “éstas se incluyen en las artes de representación de la vida”. Para echarse a llorar.
Admite no solamente que son cultura, sino que forman parte de las artes, de las bellas artes, equiparando el ritual sangriento que se lleva a cabo – se escenifica, diría ella posiblemente - en las plazas de toros, con la música, la escultura, la literatura, etc. Menos mal que nadie le ha hecho esta observación, porque en ese caso, muy probablemente hubiera salido con aquello de que este espectáculo se ha visto representado en multitud de pinturas, esculturas y otras artes, olvidando que dicha reflexión es absurda, no merece ningún comentario y se anula por sí misma, ya que un cuadro, como tal, con motivos taurinos puede ser una obra de arte, como lo puede ser una batalla entre ejércitos o una pelea brutal entre seres humanos, pero de ninguna forma lo es el motivo que representa.
El término cultura, tan manejado, ninguneado e infrautilizado hoy en día, se aplica a cualquier manifestación popular, sea cual sea su origen y procedencia. Igual se utiliza para designar al folklore popular, a la gastronomía o a las fiestas populares, que a la celebración de un descomunal botellón, al lanzamiento de una cabra desde la torre del pueblo o a la persecución, martirio y muerte de un toro por los campos de los alrededores de una población que aún se divierte con este anacronismo bárbaro y cruel.
La Sra. Ministra en cuestión, procede, precisamente, de una de las artes reconocidas como tales, que es el cine. Está claro que el hábito no hace al monje, pues si bien, allí ha destacado por su labor, en las tareas ministeriales no parece sobresalir en demasía, y así, la hemos visto metida en faena – valga el símil taurino – con el famoso canon, que defiende a capa y espada – es curioso cómo aparecen una y otra vez los términos taurinos – y que tan impopular la han hecho ante los usuarios de los soportes informáticos de grabación en particular y ante el mundo de Internet en general.
Es éste un País donde se lee poco, se habla muy alto y donde la educación suele brillar por su ausencia. Es más que nada, triste, que se mantengan aún tradiciones bárbaras y anacrónicas, como los toros, que es preciso erradicar por el bien de esa cultura que, no solamente la ministra, sino, sorprendentemente, personajes importantes sobre todo del mundo de las artes y las letras, y que causan mi asombro, se empeñan en defender alegando diferentes razones, que suelen basarse en la defensa de la tradición, en establecer comparaciones con otras costumbres, o, lo que es más injustificable en su caso, aduciendo que se trata de un arte que hay que proteger.
El arte tiene por objeto la expresión de la belleza, a través de la música, la pintura, la escultura, la arquitectura, la literatura y la danza. Les pido, que hagan un pequeño alto en la lectura de este último párrafo y vuelvan a leerlo. Después añadan a estas artes clásicas, la del toreo. Seguramente experimentarán un escalofrío estremecedor fruto del instintivo rechazo ante semejante disparate. Si es así, le felicito, ama usted el arte.

martes, 27 de julio de 2010

TIERRA DE AFGANOS

Una deliciosa, intensa y conmovedora película sobre Afganistán, me ha movido una vez más a considerar la situación de este martirizado País, el quinto más pobre del mundo, ocupado una y mil veces a lo largo de su historia, y cuya población sufre hoy, una vez más, los desastres de la guerra y de la miseria más absolutas, provocando en la población civil innumerables víctimas, causadas por los ya tristemente célebres daños colaterales que siempre acaban golpeando a los más débiles y originados por quienes se suponen están allí para protegerlos de los fanáticos integristas Talibanes, que, por su lado, siembran el odio, la muerte y la destrucción, completando así un triste  panorama para este desolado país que jamás se ha rendido ni humillado ante las constantes invasiones que han jalonado su historia.
Afganistán - Tierra de Afganos - a causa de su situación geográfica, ha sido lugar de encuentro de numerosas civilizaciones e imperios que han surcado su suelo, originando importantes rutas históricas y comerciales, como la Ruta de la Seda. Culturas como la Persa, Helena, Budista e Islámica, han influido en la actual sociedad Integrada por numerosas tribus y etnias que dificultan su estudio histórico, caracterizadas por unos rasgos comunes a todos, como son la conservación de sus tradiciones y el cultivo de la hospitalidad.
Desafortunadamente, la negativa influencia de los talibanes – los estudiantes – durante los años que gobernaron el país, contribuyó a la destrucción de la cultura en general, prohibiendo cualquier manifestación artística y cultural, con un ardor fanático tal que declararon ilegales los libros, la música, la televisión, los museos y todo aquello que supusiese un valor que pudiese enriquecer a la población.
El papel de la mujer, quedó relegado al plano más bajo que imaginarse pueda, encerrada en su casa, sin acceso al trabajo ni a la formación, empobreciendo un poco más a un país necesitado de profesionales que pudieran levantar el país con su trabajo y su preparación técnica. Encerradas en el Burka – hoy siguen igual que entonces – y reducidas a la nada, esclavizadas, sumisas y sometidas, han de salir a la calle acompañadas por una varón, sin el cual no pueden salir de casa, enclaustradas en su cárcel de tela, y observando el mundo a través de la pequeña rejilla, a modo de barrotes de la celda que permanentemente llevan a cuestas y que las humilla despojándolas de su condición de seres humanos.
La película a la que hago referencia – Buda explotó por vergüenza - y que motiva estas líneas, está genialmente dirigida por una valiente y joven mujer Afgana y es una maravillosa y a la vez terrible metáfora de la situación de la mujer en su país. Para ello, utiliza como actores a unos encantadores niños, con su protagonista Baktay, una niña de seis años que desea con todas sus fuerzas ir a la escuela. No tiene ni cuaderno ni lápiz, pero animada por su vecino, un niño como ella, y que acostumbra a recitar el alfabeto a la puerta de su cueva, decide utilizar el pintalabios de su madre como lápiz, y se las arregla para conseguir un cuaderno, comerciando por las calles y consiguiendo cambiarlo por un par de huevos que consigue en su casa, provocando todo ello que unos niños, que juegan a ser talibanes, decidan apedrearla.
Los niños de la aldea juegan a la guerra con ramas que hacen pasar por fusiles y cometas que representan cazas de combate. Pero no todo es de pega: en este juego, las piedras son de verdad. Cuando atrapan a Baktay, ya tienen a otras tres niñas encerradas en una cueva. Los motivos de esta retención, aluden los niños, se deben a que las niñas no pueden ir a la escuela, ni siquiera deben enseñar los bonitos ojos que adornan su cara. La consumación de la metáfora es demoledora y refleja la sociedad en la que viven con sus anacrónicas e injustas costumbres arraigadas en la población hacia una mujer afgana, incapaz aún hoy en día y pese a la presencia occidental, de escapar de la prisión en la que ha quedado atrapada.

lunes, 26 de julio de 2010

EL CORRALITO DEL COMANDANTE

Se acabó la diversión, llegó el comandante y mandó a parar. Y ahí siguen los ciudadanos cubanos, parados, esperando, y desesperando, hasta que Fidel y compañía, amos del corralito cubano, decidan dejar libre a ese pueblo secuestrado, para que puedan tomar el rumbo que elijan, porque desde entonces, desde hace cincuenta y siete años, Fidel y los suyos, después de derrocar al dictador Batista, le tomaron el gusto al poder y en lugar de trasladárselo a los ciudadanos, legítimos propietarios del mismo, se aferraron a él con uñas y dientes y comenzaron una revolución que ha convertido la hermosa Cuba en una dictadura más, que junto con las de Corea del norte y China, son los últimos vestigios del despotismo y la tiranía que aún quedan en el Planeta.
Sigue, no obstante, despertando simpatías la situación del gobierno y el pueblo cubano, resistiendo los embates del imperialismo americano y del resto del mundo que no comulga con sus ideas. Pero esta opinión, cada día más minoritaria, no es sino un espejismo, un sentimiento nostálgico con tintes heroico-románticos, que no responden ni por asomo a una dura realidad que viven los once millones de cubanos, privados, a estas alturas del siglo XXI, de las libertades más elementales y sufriendo una penuria económica objetiva, que provoca un sufrimiento a la población que queda muy lejos del apasionamiento sensiblero que desde aquí podamos sentir por los supuestos héroes revolucionarios que luchan contra los enemigos de la patria, como siguen proclamando los voceros revolucionarios que con mano de hierro no permiten que nada se mueva en Cuba sin su permiso.
Y no dan permiso, por supuesto, pese a que acaban de excarcelar a unas decenas de presos políticos, como gesto de buena voluntad, porque así lo han decidido graciosamente ellos, los dueños de la patria, como regalo a la iglesia cubana, a la Comunidad Europea y a España, y lo han hecho con una altivez insultante, como un intercambio para tratar de aliviar un poco las escasas medidas restrictivas que Europa ha tomado desde hace tiempo, olvidando que mantienen secuestrado al resto de la población cubana encerrados en ese corralito donde solo entran y salen los que ellos se dignen permitir en función de sus oscuros intereses.
España siempre ha mantenido una tradicional relación muy especial con Cuba, que hoy en día resulta absurda y anacrónica, difícil de justificar e imposible de entender, sobre todo contemplando cómo pasan los años y todo sigue igual, cómo Fidel vuelve a salir a la palestra con su revolucionario uniforme verde olivo, símbolo donde los haya, de que aquí nada ha cambiado ni va a cambiar y donde los discursos siguen siendo los mismos que los de hace más de medio siglo.
Leo en un periódico de ámbito nacional un artículo de un conocido escritor sudamericano, en el que analizando la relación del gobierno español con el cubano, extrae la conclusión de que dicha actitud, no es sino un involuntario y lejano reflejo, nostálgico y cuasi culpable del pasado socialismo más o menos puro y duro, que mantuvieron ellos en un pasado remoto, muy alejado del liberalismo social y económico que practican hoy.
En cualquier caso, la dictadura cubana es un anacronismo que nadie debería aplaudir. Yo lo hice en su momento. Ha pasado mucho tiempo y todo sigue igual. Las revoluciones aún tienen cabida hoy en otros muchos campos, pero sean cuales fueren, nunca a costa de la privación de las libertades y de la imposición y la tiranía que unos cuantos ejercen sobre los demás.

jueves, 15 de julio de 2010

LA CATARSIS NACIONAL

La Real Academia Española de la Lengua, define catarsis como la purificación, liberación o transformación interior suscitados por una experiencia vital profunda, es decir, el sentimiento experimentado por la mayoría de la población de este país durante lo que llevamos de este intenso y caluroso verano, que nos está deparando una suerte de vivas y profundas emociones, de dispares naturalezas y con desenlaces de índole dispar, que harán de este estío, no uno más de nuestra existencia, sino aquel que recordaremos con intensidad y vehemente pasión, sin duda durante mucho tiempo.
Comenzamos con una crisis con la que un día nos despertamos, como si lo hiciéramos después de un mal sueño. Con incredulidad, de la noche a la mañana nos encontramos con que éramos más pobres, más insolventes, más desdichados, en suma, que las facturas estaban sin pagar, que las cuentas no cuadraban, que la culpa, claro está, era nuestra, o al menos eso creían ellos, los culpables, y por lo tanto debíamos saldar los débitos y ponernos al día con ese papá-estado, al cual nos debemos, nunca mejor dicho, y al que de vez en cuando, obligados nos vemos a rendirle pleitesía.
Y comenzaron de inmediato. Congelaron las pensiones, bajaron el sueldo de los funcionarios – pese a todos sus privilegios, la verdad es que les han dado un grandísimo palo, las cosas como son - , anularon multitud de conquistas sociales - aquellas que nunca se tocarían - eliminaron la consecución de numerosas infraestructuras de todo tipo y el comienzo de otras muchas pendientes de comenzar, subieron el iva, y con ello todos los productos de consumo, y, ahora, estamos esperando que nos suban la luz, el teléfono, la gasolina y tantas otras subidas de las que nos tendremos que hacer cargo, y por último, como penúltima medida disuasoria ciudadana – al paso que va esto, nos obligarán a dimitir como ciudadanos – han decidido que nos jubilemos a los setenta años con el objeto de exprimirnos al máximo, completando así un panorama desolador.
Pero he aquí que llega la Roja, providencial en estos momentos de desasosiego, y como si obrara a impulsos de los oscuros intereses de antaño, cuando nos ponían los goles de la Selección Española, obra el milagro de unir como una piña a una sociedad desalentada y deprimida, para así transformarla en otra optimista y animada, que saca las banderas a la calle, que exhibe su entusiasmo sin rubor y que se siente solidaria y encantada de pertenecer a un País, cuyos deportistas - que se van a embolsar, no lo olvidemos, cien millones de las antiguas pesetas en un mes, cifra que ni un maestro de escuela gana en un año – han logrado la catarsis colectiva de un País a base de meter goles – su mérito tiene, qué duda cabe – logrando así, durante ese período de tiempo, cambiar el estado de shock en el que vivíamos, por la inquietud permanente del pase a la siguiente fase del mundial de fútbol, que para felicidad, tanto de gobierno – dicen que hasta puede subir el Pib - como de gobernados, finalmente se consiguió, y, con ello, el orgullo, la satisfacción y el honor patrios elevados al máximo nivel.
Y a todo esto, con un País enfervorizado, envalentonado, envuelto y arropado en la enseña nacional y a punto de jugar la final del campeonato, los nacionalistas catalanes, deciden airear la suya, pero más, mucho más grande – veremos, con perdón, si definitivamente importa o no el tamaño – y la pasean por el Paseo de Gracia Barcelonés, al grito de somos una nación – Los Segovianos somos una nación, y en su momento pretendimos independizarnos, pero nos lo pensamos mejor después de estudiar pros y contras y decidimos dejarlo ya que nadie nos va a quitar ni el soberbio acueducto, ni la sabrosa gastronomía, ni la hermosa catedral, ni nuestros pueblos, nuestros campos, nuestras gestes, ni nuestra natural condición de castellanos, añadiendo a todo esto, que estamos dispuestos a compartirlo con quienes quieran disfrutarlo- . Al día siguiente, España se proclamó campeona del mundo, arruinándoles, sin duda, su bonita manifestación.
Es inevitable que llegue el día después. Y así ha sido como no podía ser de otra manera. Lo que no puede ser, no puede ser, y además es imposible –fue un torero de los de antaño el autor de semejante perogrullada – pero ahora todo parece más suavizado, más llevadero, menos insoportable. La fe, dicen que obra milagros, pero son los hechos los que dictan sentencia. En este caso estos últimos han confirmado a aquella y quizás por eso reina la satisfacción y el desánimo cede su lugar a la esperanza al pensar, que al menos por una vez, nuestros deseos se han visto satisfechos al contemplar como las cosas, al menos por una vez hayan salido bien aunque nos sean ajenas.
Defender la alegría como una bandera / defenderla del rayo y la melancolía / de los ingenuos y de los canallas / de la retórica y los paros cardíacos / de las endemias y las academias – Mario Benedetti -.

jueves, 1 de julio de 2010

EL EVANGELIO SEGÚN FACEBOOK

No me lo puedo creer, pero acabo de leerlo, precisamente en un medio que utiliza las modernas tecnologías para divulgar las noticias: La inefable Iglesia Católica, se propone utilizar las redes sociales para difundir su imagen, espantosamente deteriorada a lo largo de estos dos mil años, en los que no ha dejado títere con cabeza a la hora de sentar cátedra cuando de nuevos hallazgos científicos se trataba, dejando bien claro que ella y sólo ella estaba en posesión de la verdad.
Desde Galileo hasta hoy, innumerables ilustres personajes se han visto represaliados por una institución fanática e integrista con una férrea disposición a negar todo cuanto no estuviera dictado, regulado y controlado por ella. Sólo al cabo de los siglos se ha visto obligada a reconocer sus múltiples errores que la han dejado en evidencia de una forma continuada, debido a que el método científico ha demostrado con una objetividad fuera de toda duda, que la fe no basta por sí sola, ni puede para explicar los fenómenos tanto físicos como naturales que rigen nuestro mundo.
Aún hoy, en pleno siglo XXI, persiste en una actitud hermética y anacrónica, absurdamente alejada de una realidad que la va dejando al margen, de una forma cada vez más evidente, de una sociedad que funciona a un ritmo muy diferente, logrando con ello distanciarse cada vez más, incluso de sus seguidores, que ven con asombro cómo toma decisiones cada vez más alejadas del mundo actual, en una continua deriva hacia atrás, incapaz de ponerse al día acorde con un ritmo social que los sobrepasa y los margina y ante el que mantienen una actitud que sorprende a propios y extraños.
Cualquiera que haya leído la noticia de la que me hago eco en estas líneas, podría deducir que, de la noche a la mañana, la Iglesia Católica ha dado un giro de trescientos sesenta grados, y ha decidió ponerse las pilas al proponerse la utilización de los modernos medios tecnológicos con vistas a difundir su mensaje a través de las redes sociales, como son facebook, twitter, MySpace, blogs, Wikis, etc.
Nada más alejado de la realidad. Una institución, tan anclada en el pasado, con un siniestro historial plagado de sombras y de una intolerancia que ha generado una violencia atroz a lo largo de dos milenios, no cambia de la noche a la mañana. Simplemente se ven en la necesidad de seguir difundiendo el mismo discurso de siempre, pero recurriendo a los modernos medios tecnológicos, ya que por los métodos tradicionales de siempre están comprobando que sus fieles se reducen a ojos vista y a ritmos tan preocupantes que se ven obligados a intentarlo por otros medios que les garanticen su continuidad.
Y es que a lo largo de estos dos mil años, han montado la farsa más grande que jamás contemplara la historia de la humanidad. Partiendo de un personaje, Jesús, que pudo haber existido, pero que ni siquiera los anales de la época reflejan, han inventado un Dios, una Trinidad, que ni ellos entienden y una Virgen – no tuvieron más remedio, pero teniendo en cuenta la aversión de la Iglesia hacia las mujeres, pues oiga, sorprende – y con este tinglado y contando con la ignorancia y el miedo existencial de los fácilmente fanatizables, nos encontramos con una institución que llegó a tener un poder inmenso, por supuesto, mucho más terrenal que divino, con un potencial económico astronómico y que, desafortunadamente , todavía mantienen con una gran capacidad de influir en todos los órdenes en el mundo actual.
No son lo que fueron, a Dios gracias – ahí queda la espantosa Inquisición, la vergonzante actitud de los primeros Papas y los millones de muertos habidos en las numerosas guerras de religión, siempre en nombre de su Dios – pero su capacidad de convicción integrista y fanática, aún es considerable.
No obstante, si deciden intentar esta nueva vía evangélica, lo tienen harto complicado. La inmensa mayoría de sus potenciales clientes, a través de las redes sociales, son jóvenes, que en absoluto les interesa el mensaje de una Iglesia Católica que se ha empeñado en desprestigiarse día sí y día también, y que precisamente estos modernos medios se encargan de difundir, por lo que no va a encontrar más que rechazo y una respuesta que en nada va a ser de su agrado.
Quien siembra vientos, recoge tempestades.

jueves, 24 de junio de 2010

LA LEY DEL SILENCIO


Las imágenes de dos hermanas, que con lágrimas en los ojos agradecían la inhumación de los restos de un hermano desaparecido durante la guerra civil, han vuelta a remover, una vez más, la conciencia ciudadana ante unos hechos, que siguen estando ahí, que seguirán machacando nuestros oídos y ante los que no podemos ni debemos aplicar la ley del silencio. Sus restos, estaban enterrados en una cuneta de la carretera de entrada a su pueblo, un lugar, por cuyas proximidades tantas veces habían paseado y que gracias a la pertinaz insistencia de quienes no se resignan a pasar página, han sido hallados.
Apoyándose en que el tiempo ha pasado, que la gente, a veces, tiende a olvidar, a ceder ante el cansancio y el desánimo, algunos piensan que bastaría con hacer el vacío y los oídos sordos ante quienes, reclaman, suplican y finalmente exigen saber al menos, dónde están. Pero la memoria colectiva sigue estando ahí, no es olvidadiza, y ni el paso del tiempo puede evitar que un silencio cómplice se extienda para siempre sobre unos hechos que es necesario afrontar.
Confiar en el olvido, es una maldad, una taimada injusticia y una acción imperdonable que un país como éste no se puede permitir. Nunca pasará el suficiente tiempo para que se cierren los ojos ante los hechos que tuvieron lugar durante de la guerra civil, y que supusieron la desaparición de seres humanos de ambos bandos, sin juicio, sin oportunidad alguna de defenderse, por una simple denuncia, una venganza, una delación, o en el caso de los años de hierro de la posguerra, por crímenes cometidos por el gobierno que se alzó en armas contra la legalidad establecida, y que constituyen crímenes de Estado, de Lesa Humanidad, que no prescriben nunca que no pueden quedar impunes ni por parte de la justicia ni de la sociedad.
Si lo hiciéramos, si permitiésemos la ignominia de correr un tupido velo de silencio, indiferencia y abandono hacia las víctimas y quienes las reclaman, las generaciones futuras deberían recriminarnos semejante actitud de omisión y desprecio hacia quienes no piden más que saber dónde, como, por qué, no ya encontrar, porque en muchos casos, ni siquiera hallarán los huesos que las dos hermanas tuvieron la suerte localizar, pero sí indagar, investigar y llegar a conocer, al menos, las circunstancias de su desaparición.
Aún quedan hermanos, pronto sólo quedarán nietos y después biznietos, que seguirán reclamando. Nadie puede arrogarse el derecho a cerrar las puertas, a negar a las familias el derecho que les asiste, derecho que jamás se extinguirá por mucho que se empeñen quienes se oponen a que la Ley de la Memoria Histórica siga adelante.
Oscuros intereses han de esconderse detrás de esa negativa que sólo procura olvido, dolor y resignación. La pretendida justificación de que es mejor no remover asuntos pasados es de una lógica perversa, injusta e irracional, que nos conduce a los profundos abismos donde moran los más atroces instintos que han hecho de la raza humana, pese a su inteligencia, la más vil y pérfida de todas las especies que habitan el planeta.
No cabe el olvido, ni la impunidad. No podemos desviar la mirada, ni soterrar unos acontecimientos que ya nadie puede obviar. Están ahí y una vez destapada la caja de los truenos, que tanto tiempo ha tardado en abrirse, ya nada ni nadie puede ni debe cerrarla. Alejemos de nosotros a los agoreros de siempre, a los portadores del miedo que tratan de disuadir con sus nefastos augurios a quienes pretenden que un rayo de luz ilumine una oscura y lóbrega época que constituye un capítulo de la historia de España aún por cerrar.
Sólo la verdad lo conseguirá y con ella pasaremos una página que debió leerse en su momento y que erróneamente se saltó, pensando que el tiempo se encargaría de borrar su contenido. Estamos a tiempo. Abramos la ventana. Entrará la luz serena y transparente y resplandecerá la verdad. Después podremos cerrarla con la conciencia tranquila y la seguridad de haber cerrado el capítulo más convulso de nuestra historia reciente.

lunes, 21 de junio de 2010

ABRAZADO AL ÁRBOL DE LA VIDA

Se nos ha ido Saramago, se ha fundido en la nada, y con ella, allí se ha instalado para toda la eternidad. Como si de un sueño se tratara, como si de un largo viaje regresara, ha hecho un alto en el camino, ha decidido dejar de soñar, y se ha retirado a la senda infinita de árboles frondosos a cuya sombra descansará y a cuyo tronco recurrirán sus brazos para recorrerlos como hiciera su abuelo, cuando presintiendo su muerte y con lágrimas en los ojos, se abrazó uno a uno a todos los que poblaban su pequeño huerto, despidiéndose así de la vida que tanto amaba.
La vida es una sorpresa, afirmaba Saramago, un regalo, una ilusión, un tiempo para cambiar el mundo, cambio que, aseguraba, no podremos llevar a cabo si previamente no cambiamos nuestras vidas, si no abandonamos la ceguera crónica que padecemos y abrimos los ojos a un mundo que está ahí, pero que parece no queremos ver, porque no nos gusta lo que contemplamos.
Su compromiso social y político, profundamente humano, ha dejado una profunda huella en la sociedad de nuestro tiempo. Alabado por la inmensa mayoría por sus dotes literarios y filosóficos y criticado por los integristas religiosos que no le perdonan su serena, razonada y firme actitud crítica ante la Iglesia Católica, la cual no ha desperdiciado esta ocasión para denigrarlo, tachándolo de marxista, materialista y enemigo de la religión. Callaron de forma ominosa cuando murió Vicente Ferrer, ante su grandiosa obra, y calumnian hoy a un hombre bueno, sencillo y sabio.
La voz de Saramago se eleva sobre la falsedad, la mentira y la posición ruin del poder y las fuerzas fácticas de todo signo que condicionan la capacidad de discriminación de las gentes, incapaces de liberarse de las ataduras de quienes se encargan de manejar sus capacidades críticas, condicionándolas hasta el extremo de gobernar sus mentes incapacitándolas para elaborar juicios críticos, razonados e independientes, alejados de todo fanatismo de cualquier signo.
Unos días antes de su partida, deposité sobre mi mesilla de noche uno de sus libros. Siempre lo seguí, en sus apariciones públicas, en sus declaraciones, en las reseñas de sus libros y he seguido la publicación de su amplia obra, leyendo extractos de la misma y empapándome de su pensamiento, pero confieso que jamás había leído libro suyo alguno.
Caín, es el libro. Me espera impaciente y yo lo contemplo cada día con una serena y tranquila inquietud, a sabiendas que en él se encuentra el espíritu y el pensamiento de quien sé no me va a defraudar, porque comulgo con él y su ideario y porque aunque así no fuera, le respeto profundamente. Providencial ha sido el hecho de coincidir su desaparición con la aparición en mis manos de una de sus obras. Lo acogeré en mis manos con el mismo amor y la misma pasión con la que el abuelo de Saramago se despidió de la vida abrazándose a los árboles de su huerto.

lunes, 7 de junio de 2010

GAUDÍ Y SANTA MARÍA DEL MAR

Para el viajero que se precie de conocer las ciudades más importantes de su país, constituye una auténtica frustración tener que reconocer que le es casi desconocida por completo una de las principales, en concreto la segunda en orden de relevancia, lo cual supone una auténtica declaración de ignorancia, dejadez y sentimiento culpable ante semejante abandono.
Barcelona, a tiro de pájaro hoy en día, volando bajo, en esa maravilla que es el tren de alta velocidad, que en su tiempo fuera tan vejado, vilipendiado y denostado, a poco más de dos horas y media, constituyó, para mí, una agradable, increíble e inesperada sorpresa, que no puedo por menos de destacar y que recomiendo encomiablemente a quién quiera disfrutar de una hermosa ciudad que lo tiene todo.
De sorpresa en sorpresa, fui descubriendo una ciudad moderna, pero no asfixiante, de unas dimensiones tan contenidas que sorprende agradablemente como puede vislumbrarse desde un extremo el opuesto, como por ejemplo desde el parque Güell puede verse el mar, maravillas ambas que pocas ciudades pueden atribuirse, con una impresionante panorámica de toda la ciudad que puede disfrutarse desde cualquier punto de su contorno, desde Montjuïc y el Tibidabo, para contemplar la inigualable disposición de su trazado moderno que parece hecho a mano, con tiralíneas, con una lógica y humana y siempre sabia.
Atrapada entre el mar y la montaña, constituye todo un lujo para los sentidos pasear por sus calles, amplias, luminosas, con enormes aceras, recorrer el paseo de Gracia, mientras te detienes a contemplar la original Pedrera y la Casa Batlló de Gaudí, y tantos otros edificios que engalanan esta sorprendente ciudad. Bajar por las ramblas, entre la multitud y los puestos de flores que la engalanan y llegar a Colón, al puerto, al mar.
Ciudad medieval, moderna, artística, elegante, cultural y marinera. Nada le falta. El Barrio Gótico nos traslada a ciudades monumentales como Segovia o Salamanca, y tantas otras que nos trasladan a la Barcelona del Medievo, pasando en cuestión de minutos, como en un viaje fugaz, del siglo XXI al siglo XIII, moviéndonos por sus calles estrechas, sus plazas, sus edificios, palacios, iglesias y lugares poseedores de un encanto tan especial que enamoran al viajero que no puede evitar distraer la vista a un lado y a otro en un continuo disfrutar de la belleza que por todas partes se prodiga.
El parque Güell, lugar cosmopolita por excelencia, enamora a primera vista. Entre conversaciones en decenas de lenguas de todo el mundo, nos esforzamos en comprender cómo un genio de su tiempo y de ahora pudo derrochar tanta imaginación para crear formas, figuras y edificios en una explosión de creatividad que emociona. Como lo hizo en la Sagrada Familia, templo inacabado que sigue asombrando al mundo por el atrevimiento de su arquitectura y la apabullante mezcla de modernidad y clasicismo que obliga a mantener la mirada elevada recorriendo sus atrevidas torres, repletas de figuras alegóricas y la ingeniosa disposición de los pináculos que las culminan.
En Montjuïc entramos en el Museo de Arte de Cataluña, y visitamos entre otras una impresionante exposición del románico catalán, y sus fuentes con el inenarrable e incomparable espectáculo de agua, luz y sonido, sus museos, como el de Picasso, y tantos otros que convierten a esta ciudad en un templo de la cultura como su hermosa catedral, construida entre los siglos XIII al XV, sobre la antigua catedral románica, edificada a su vez sobre una visigoda a la que precedió una paleocristiana. Hermoso ejemplo del gótico con una imponente torre central y un esplendoroso claustro.
Y la bellísima e incomparable Santa María del Mar, con sus dos torres octogonales y su fachada gótica, que, en principio no presagian la contemplación de un interior que extasía, sorprende y llena de una angustia vital ante la contemplación de semejante maravilla que nos legaron los maestros arquitectos que tanta sabiduría atesoraban, con una explosión de luz y belleza que llenan las tres naves abiertas, diáfanas, bellísimas, con unas columnas que parecen alcanzar el cielo en su viaje hacia unas bóvedas de crucero de una altura tal que nos obliga a mantener la vista en una posición imposible que, sin embargo, nos hace perder la noción del tiempo ante la contemplación de tanta armoniosa belleza.
La historia de su construcción ha sido fuente de inspiración para los autores de varias novelas, en las que se relata cómo participaron activamente los habitantes de la Ribera, en concreto los descargadores del muelle, los Galafates o Bastaixos, que portando enormes piedras desde las canteras y las playas hasta la iglesia, contribuyeron así a su construcción.
Santa María del Mar, La Catedral, La Sagrada Familia, El barrio Gótico, Las Ramblas, El parque Güell, Montjuïc, El Tibidabo, sus teatros, sus museos y el mar. Nada le falta a Barcelona.

viernes, 4 de junio de 2010

ADIÓS, MI MUY MEJOR AMIGO

Hace casi un año, escribí la que creí en ese momento, era la semblanza última de Pillo, el fiel perro de un amigo mío, entonces muy enfermo y a punto de morir. Sobrevivió para el contento, alegría y regocijo de los dos y continuaron ambos su feliz convivencia, aunque ya no volvió a ser el mismo. Apenas se tenía en pie, se mostraba triste y nada bullicioso comparado con su vida anterior y todo presagiaba que la andadura de ambos se vería interrumpida en cualquier momento pese a los esfuerzos que el pobre animal hacía por mitigar la tristeza que la enfermedad le causaba.
Pero la muerte es inexorable, pertinaz e incapaz de mostrarse indulgente con sus elegidos. Hace unos días la enfermedad de Pillo se agravó y apenas levantaba la cabeza para contemplar con mirada de extrema tristeza a su querido compañero. Pese a que lo tenían sedado, el dolor era tan intenso que emitía unos débiles quejidos que atormentaban a su amigo del alma, el cual sufría lo indecible viendo como nada podía hacer para mitigar el sufrimiento de Pillo.
Lo sabía, pero no lo quería admitir. Ya le habían dicho que tendría que sacrificarlo. Atroz y cruel alternativa a que le obligaba el destino para con quien tanto quería. Nada se podía hacer y esa era la única manera de evitarle el martirio al que se veía sometido. Entre lágrimas tuvo que tomar la terrible decisión.
Lo envolvió cuidadosa y amorosamente en una toalla, lo tomó entre sus brazos con toda la delicadeza y el cariño de que fue capaz y se dirigió hacia la salida de una casa a la que ya jamás volvería, donde ya nunca su alegría se haría notar, donde su presencia quedaría anulada para siempre. Solo el silencio y el vacío ocuparían una estancia que durante tantos años llenó con su alegre compañía.
Lo depositó en la camilla, lo contempló durante un largo rato y, por última vez se miraron a los ojos. Se dijeron adiós, agradecidos los dos por el amor que se prodigaron mutuamente, por lo buenos ratos pasados, por las confidencias habidas entre ambos sin mediar palabra alguna, por la inmensa compañía que se regalaron sin pedirse nada a cambio, y así, con una última mirada, se despidieron para siempre.
Nadie podrá entender esto, si antes no ha establecido la intensa y profunda relación de amistad y cariño que puede llegar a establecerse entre una persona y un animal, y, más en concreto con un perro, capaz de dártelo todo, absolutamente todo, con una fidelidad y amor inmensos, y sin pedirte nada a cambio.
Apenas les basta una caricia, una sonrisa, una palabra amable y te devuelven ese gesto multiplicado por mil. El afecto que se puede llegar a sentir por ellos es comparable a los que se puede experimentar por una persona, y su pérdida puede sumirte en la angustia, desazón, tristeza, soledad y desamparo, como puedes llegar a sentir por la pérdida de un ser humano, y a veces mayor, debido a la fidelidad absoluta que te manifiestan y a la posición de debilidad en la que se encuentran respecto de los seres humanos, tan crueles a veces con ellos.
He contemplado estos días en los medios de comunicación como unos salvajes se cebaban con una pobre vaquilla, hecho que desgraciadamente ocurre con demasiada frecuencia en nuestro país, y no solamente con estos animales, sino con tantos otros que sufren la crueldad y el maltrato por parte de quienes no respetan a unos seres que sienten, sufren, se deprimen y gozan como nosotros y que nos alegran la vida con su eterna fidelidad.
Nos parten el corazón cuando nos dejan, como le ocurre ahora a mi amigo. Solamente los que hemos sufrido una pérdida así, podemos entenderlo. Encariñarse con ellos es tan fácil, tan próximo, tan posible, que a veces prefiero volver la vista para no mantener la suya fija en la mía, porque tendría que sacarlo de su jaula y llevármelo a casa. Tal es su capacidad de persuasión y su necesidad de cariño. El mismo que durante tantos años regaló a su amigo nuestro querido Pillo.