jueves, 29 de noviembre de 2012

VOLVER A LAS ANDADAS


Después de casi un mes de ausencia, vuelvo a mi querido y abandonado blog que se ha mantenido en la más estricta y silenciosa soledad desde que lo abandoné allá por principios del mes en curso, hecho nada frecuente en mí, desde que lo inicié hace más de cinco años durante los cuales he vertido en él, semana sí, semana también, al menos un pequeño vestigio de cuanto me rodea, más o menos próximo, más o menos lejano, más o menos familiar o extraño, de la visión que del mundo tengo, de los hechos y sucesos cotidianos, tanto de aquí como de cualquier parte de este errante Planeta que pese a nuestra inconsciencia cósmica, vaga por un infinito mar de estrellas y cuerpos celestes que nos recuerdan constantemente que no somos nada ante su soberbia magnificencia, encerrados en nuestro pequeño y atribulado mundo, como si la Tierra constituyese de por sí misma el Universo, al que pertenecemos y al que deberíamos volver los ojos con frecuencia para reconocer humildes y sumisos que no somos más que una insignificante y minúscula parte de él, que como dijera mi admirado y respetado Carl Sagan, somos hijos de las estrellas.
Y así, después de un mes pleno de acontecimientos diversos que me han mantenido en una constante y frenética actividad al margen de la habitual cotidianidad que el ritmo diario suele deparar, lejos de la rutina acostumbrada, retorno de nuevo a este mi espacio virtual donde encuentro acomodo a las inquietudes diarias que la observación de los acontecimientos mundanos me procura y que me permiten verter aquí la opinión que me merecen con la intención de crear un estado de debate permanente y una discriminación continua conmigo mismo y con el posible lector que ocasionalmente pueda transitar por estos lares.
Después de estas consideraciones, sin duda un poco vagas, un tanto abstractas y hasta posiblemente fuera de lugar, trataré de centrarme en algo más concreto e inteligible con el objeto de ponerme al día, para lo cual nada mejor que ojear la actualidad nacional y tratar de captar lo más jugoso y sobresaliente que nos pueda deparar, a ser posible al margen de la omnipresente crisis que todo lo domina, teniendo en cuenta, que en cualquier caso, cualquier acontecimiento estará inmerso en ella sin posibilidad alguna de darle de lado, de obviarla, de ignorarla.
Parece que lo último sigue siendo el silencio del inefable Arturo Más, que después de golpearnos en un permanente y machacón discurso independentista y después del bochorno sufrido tras el formidable revolcón sufrido en las urnas – batacazo donde los haya y que será recordado por mucho tiempo en los anales de las elecciones democráticas de este País – ha decidió callar, haciendo mutis por el foro, y se ha echado al monte de donde esperemos no salga hasta que después de reflexionar concienzudamente, retorne a los brazos de la lógica, la razón y el sentido común que tanto le han faltado últimamente.
La banca continúa a la deriva, llevándose con ella – a la par que sus blindados dirigentes – los restos del naufragio – está claro que los náufragos somos nosotros - en forma de comisiones varias, intereses desmedidos e inconfesables desahucios sin cuento, que pese a las tímidas medidas tomadas por un gobierno que dista una eternidad de poseer la sensibilidad necesaria para resolver un angustioso problema que acucia cada vez más a una ciudadanía que contempla con honda preocupación cómo puede llegar a verse en esa tesitura, a la vista del panorama laboral que se le presenta, en un País que sigue sumando más parados al final de cada mes, sin que se vea una salida al negro túnel por el que atraviesa desde hace ya demasiado tiempo.
Leo que la Justicia deja en libertad a los componentes de una red mafiosa por un incomprensible defecto de forma – resulta inconcebible que se les pasaran las setenta y dos horas de detención preventiva – mientras el Yernísimo con multitud de pleitos a sus espaldas visita en el hospital a Su Majestad, que a este paso y con tantas operaciones va a colapsar por sí sólo un Sistema Nacional de Salud que obliga al ciudadano de a pie a esperar al menos cien días para que le echen un rápido vistazo y poder así darle fecha para la posible intervención para dentro de otros tantos.
Por último, los obispos han despegado tenuemente los labios, como siempre tarde y mal, a favor de los desahuciados. Les habrá dado vergüenza, aunque dudo que sean poseedores de semejante cualidad, mientras que el Jefe Benedicto, después de mandar al carajo al infierno, el purgatorio y demás zarandajas, ahora afirma que ni el buey ni la estrella del pesebre existieron jamás. Menuda preocupación. Pienso que no son sino maniobras de distracción para no pagar el IBI, aunque la verdad es que no deberían preocuparse por ello en exceso, por lo menos en este País de gobiernos, tanto unos como otros, de una tendencia cortesana y religiosa tales que aburren hasta las ovejas, que por cierto sí parecen que por ahora pueden seguir en el belén junto con el correspondiente pastorcito y demás componentes.
Lo que no me explico, y me preocupa hondamente, es como llegaron los reyes magos, si según Su Santidad dice ahora que la estrella nunca existió, pues se trató de una Supernova – si se llega a enterar Galileo, le da algo al pobre hombre – y según nos contaron siempre, fue esa estrella la que les guió hasta el portal. Seguro que se inventan algo, porque si no, a este paso y tacita a tacita, la Navidad se va al carajo y no está el País para semejantes aventuras. Faltaría más.

domingo, 4 de noviembre de 2012

EN FLORENCIA


Cruzar el Ponte Vecchio sobre el caudaloso y milenario Arno, entre una multitud multicolor, envuelta en una sonoridad de acentos, tonalidades y giros lingüísticos de una riqueza y variedad infinitas, dotados todos de una misma curiosidad y una admiración difícilmente disimulables y contemplar con emoción difícilmente contenida las increíbles y aparentemente inestables casitas colgantes sobre el río que a ambos lados del puente parecen navegar sobre él o quizá contemplarse en las aguas que tuvieron el honor y el privilegio de verse acompañadas en sus márgenes por Miguel Ángel, Leonardo, Boticcelli y por tantos otros grandes maestros Florentinos del irrepetible y creativo Renacimiento.
 Desde el Palazzo Pitti y a través del viejo puente, llegamos a la gallería degli Ufizzi, donde después de dos horas de espera en una fila donde todas las lenguas imaginables convergen y retrocediendo cinco siglos en el tiempo, a través de un invisible y mágico agujero temporal se inicia un recorrido por los siglos XV y XVI que durará varias horas durante las cuales la belleza, el esplendor y la más grandiosa e insoportable perfección creativa que el ser humano haya creado jamás, se revelará a nuestros ojos con una fuerza y una intensidad que desborda toda la imaginación del amante del arte que ansía contemplar la belleza en estado puro, original y sublime, que le espera en una inmensidad de salas que no parecen acabar nunca, como si quisieran atrapar al viajero del tiempo que en ellas se ha internado procedente de una era que le ha tocado vivir, carente de una creatividad y de una imaginación que en Florencia se derrochó a raudales en aquella portentosa y prodigiosa época.
 Salir de los Ufizzi y entrar en la Piazza della Signoria, produce una indescriptible conmoción que logra detener al viajero en su lugar, impidiéndole avanzar un paso más, mudo, boquiabierto, con los ojos inmensamente abiertos, girando la cabeza a izquierda y derecha una y otra vez por un espacio hermoso, mágico y de una grandeza plástica incomparable, de una sutileza hermosamente sugerente, que embruja, hechiza y atrapa hasta límites que se hacen difícilmente soportables por una angustia vital que ya describió Sthendal en el síndrome que lleva su nombre y que se manifiesta ante la contemplación de una masiva exposición artística como tiene lugar en esta maravillosa Piazza Florentina.
   El palazzio Vecchio con su esbelta y majestuosa torre medieval del siglo XIV, preside la Piazza, con unos impresionantes salones y salas de una belleza incomparable. La Logia dei Lanzi, preciosa galería repleta de estatuas hermosísimas como el rapto de las sabinas de Giambologna o el Perseo de Cellini, que le dan el aspecto de una maravillosa exposición, de una galería de arte al aire libre que el viajero no puede dejar de contemplar una y otra vez por muchas veces que vuelva a visitarla, como lo hará con el David de Miguel Ángel, aunque sea una copia del original que en principio se instaló allí y que después se trasladaría a su definitivo destino donde se encuentra ahora y adonde el viajero dirigirá sus pasos más adelante.
   Desde la Piazza della Signoria dirige sus pasos el viajero por una amplia vía a la Piazza del Duomo, donde de improviso, sin respiro, sin tiempo para poder asimilar las maravillas que le esperan, aparece la radiante y espléndida Santa María dei Fiore, Il Duomo, la impresionante, inmensa y originalísima catedral que despierta la más sorprendente admiración, rematada por una impresionante cúpula diseñada por Brunelleschi y a su lado el esbelto y hermosísimo Campanile, de unas proporcionas increíblemente hermosas, comenzado por Giotto y a unos pasos, frente al Duomo, se erige el Baptisterio, de planta octogonal, con unas puertas de  bronce primorosamente labradas que causan asombro y admiración por su hermoso diseño.
   Callejeando por el casco histórico de esta hermosa ciudad de Firenze, decide el viajero entrar en la Chiesa Ognissanti, iglesia iniciada en el siglo XIII, donde está la tumba de Boticcelli y el Cristo de Giotto, hermosa, increíblemente tapizada toda ella, techos y paredes están repletos de frescos de grandes maestros, como Boticcelli o Ghirlandaio, autor del inmenso y bellísimo fresco de la Sagrada Cena, el Cenácolo de Ognissanti que encontraremos no lejos aquí, en el antiguo convento de los humillados.
  No podía faltar la visita al David de Miguel Ángel en la Galería de la Academia de Florencia. Indescriptible, hermosa y singular como pocas, esta escultura de más de cinco metros de altura, posee unas proporciones perfectas que consiguen que el viajero no pueda apartar su mirada, que la contemple con arrobo y deleite ante una magnífica obra del genio del Renacimiento.   Han sido solamente dos días y medio, irrepetibles, intensos, plenos de una contemplación continua de una belleza que desconcierta, extasía y exalta al sorprendido viajero que no esperaba quizás ver tanto esplendor en tan poco tiempo.
  Yo y mi esposa, los viajeros de este hermoso periplo, hemos de dar las más emocionadas gracias a mi hija Laura, nuestra cicerone, que se encuentra en Florencia con una Beca Leonardo restaurando libros, códices, bulas y otros hermosos documentos de remotos siglos bajo la dirección del Maestro Restaurador Angelo, sabio como pocos en su trabajo, al que mi hija tanto admira: cosi, cosi, Laura, brava, bravísima, le dice Angelo, animándola en su trabajo de aprendiz de restauradora.
   Gracias a mi hija Sara, que organizó el viaje, y a Laura que nos acompañó, gracias a Florencia, gracias al arte, y a los artistas que crearon tanta belleza para deleite y  disfrute de las generaciones futuras.

viernes, 26 de octubre de 2012

EL DESAFÍO

Según parece, y así lo he leído y oído en variadas ocasiones, a los niños portugueses les contaban en la escuela, que los españoles pretendíamos invadir su territorio, lo cual no era sino una absoluta maldad propagada vaya usted a saber con qué aviesas intenciones, y que en tiempos de la dictadura era comidilla muy extendida que nunca sabré de dónde ni cómo salió, pero que ahí estaba y era ampliamente comentada entre los estudiantes de aquella época, los cuales no dábamos crédito a semejante fanfarronada ya que ni lo entendíamos ni lo compartíamos, ni sabíamos con certeza si era cierto que los maestros del vecino País se prestaran a ello, pero está claro que de alguien partió el bulo que con tanta facilidad se difundió y que vaya usted a saber si provino de aquí o procedió de allí.
Dudo mucho que estuviéramos capacitados para enfrentar aquella aventura en aquellos tiempos después de salir de una cruel guerra que dejó exhausto a una España destrozada por una contienda cruel y espantosa como pocas, en la que los ciudadanos de una nación se aniquilan mutuamente y cuyas heridas parecen no haber cicatrizado aún pese al largo tiempo pasado desde su final, pero que en cualquier caso hubiera supuesto una intolerable acción contra otro País que no mostraba ninguna agresividad hacia el nuestro.
No eran ni son tiempos en los que los Estados de este Planeta se estaban configurando y las espadas y los cañones, la fuerza en suma, determinaba las fronteras que los delimitaban, de tal manera que cada poco tiempo, nuevos Países surgían, sin apenas tiempo para que los geógrafos de entonces pudieran registrarlos y trasladarlos a los mapas. Eran guerras de agresión, en la que los más fuertes atacaban a los más débiles con el afán de ampliar sus fronteras y mostrar así, desafiantes y soberbios, que el resto del mundo les debía no sólo el temor correspondiente, sino la pleitesía y la subyugación que debían rendirles ante semejante demostración de poder y fuerza.
Llegamos así a finales del siglo XX, a una Europa consolidada y democrática, donde siguen surgiendo nuevos Estados, nuevas naciones que se van desgajando de otras, a veces después de crueles contiendas bélicas de agresión, aunque parezca mentira, aunque nos resulte increíble que pueda suceder a estas alturas, y que con orígenes raciales, religiosos y, en definitiva, debido al fanatismo más radical e intransigente, han asolado el corazón de Europa sembrando su suelo de dolor, destrucción y una desolación insoportable.
Y de improviso, de una forma casi brutal, siempre desafiante, hiriente y extremadamente intolerante, los gobernantes de la Comunidad Catalana, retan de una manera casi pendenciera y chulesca al Estado Español, proclamando a los cuatro vientos que no respetarán las leyes, las reglas establecidas y, por supuesto, la Constitución, llevando a cabo un referéndum ilegal con el objeto de segregarse del País al que pertenecen, y para ello implican al ejército hasta el punto de dirigirse al Parlamente Europeo pidiendo ayuda y amparo ante una eventual intervención armada en su Comunidad por parte de España.
No se trata de de aquel Ibarretxe y su famoso plan que sacaba a relucir cada dos por tres, amenazando continuamente, día sí, día también, con la independencia de Euskadi y que pocos le creímos, como efectivamente así fue, aunque la situación ha cambiado ahora profundamente, hasta el punto de que la mayoría nacionalista ha crecido de tal forma, que casi con toda seguridad van a seguir los mismos pasos que Cataluña.
Esta vez va en serio, no se trata de un machacar continuo y sistemático, con el objeto de conseguir ventajas de todo tipo para su Comunidad, sino que van a por todas y con todo el arsenal de que disponen, arrastrando a la ciudadanía y a las instituciones, inmersas en un caldo de cultivo ideal para lograr sus propósitos con una situación económica y social caóticas, hasta lograr sus propósitos en una aventura absurda y disparatada a la que es difícil presagiar su final.
Pues bien, que se les permita decidir a los Catalanes a los Vascos y a toda aquel que lo solicite, pero que el resto del País intervenga también en dicha decisión. Y a acatar lo que las urnas determinen.

jueves, 18 de octubre de 2012

UN PAÍS DE FORTUNA

En estos difíciles y oscuros tiempos que atravesamos, resulta harto complicado sustraerse al panorama general que se nos presenta y que afecta a una gran mayoría de la población, que no a toda, ya que una parte minoritaria, pero importante, ha encontrado en estas aguas turbulentas un auténtico filón, adjudicando pleno sentido a aquello de a río revuelto ganancia de pescadores – que no de pecadores, puesto que estos son, desde hace tiempo, una raza a extinguir – con lo cual, la omnipresente crisis, les ha convenido en grado sumo, y es que están tan satisfechos, que no pueden dejar de exhibir una ligera sonrisa de cumplida, honda y mal disimulada satisfacción, que se materializa cuando uno lee las estadísticas de ventas de bienes de consumo de lujo, claro está, bien sean coches, casas, propiedades y objetos de valor varios que consiguen en un mercado que a fuerza de adaptarse a las actuales circunstancias, les ha brindado una ventaja adicional a su condición de afortunados, que pese a la pertinaz crisis, se mantienen al margen de sus consecuencias.
Siendo éste un País de envidias, mala leche y otras lindeces que solemos dedicar a quienes tienen éxito, poder o deseos de exhibir sus signos externos de riqueza, sorprende que no se levante voz alguna, que nadie se queje, que ni siquiera a nadie se le deslice un ligero y sutil improperio hacia éstos venturosos del destino, que en tiempos como los que vivimos, se permiten disfrutar de todo aquello que al más común de los mortales, por desdicha los más numerosos, se nos niega en estos tiempos de estrecheces sin cuento.
Y es que el personal está tan deprimido, tan decaído, desmoralizado, tan bajo de moral, y con razón, que no tiene ni ganas ni fuerza para dedicarse a la crítica más o menos insana, a una de las aficiones más populares por estos lares, como es la de poner a caldo a los más afortunados. No hablamos de los sinvergüenzas, caraduras, corruptos, políticos, banqueros y otras malas gentes que asolan este País, a los cuales les dedicamos nuestros peores pensamientos y para los que reservamos los mejores y más sonados vituperios, insultos e invectivas varias, que bien merecidas las tienen.
Con este planteamiento de hecho y con las perspectivas que se vislumbran a medio y largo plazo, este puñetero País se nos va al carajo, llevándonos por delante a la inmensa mayoría que se ve arrastrada sin remisión, no sé bien si a un oscuro túnel del que, aunque maltrecho, logre salir hecho unos zorros, o si nos conducirá directamente al más profundo y siniestro de los precipicios en un caída sin fin, cual si a un agujero negro nos hubiéramos visto impelidos, para no regresar jamás, acabar siendo destrozados a fuerza de ser infinitamente estirados por las poderosas fuerzas que ahí habitan o lo que quizás más nos conviniese, que supondría aparecer en otro universo, en otra dimensión espacial, en otro mundo, lejos de este tan mísero, cruel e ingrato.
Es por ello, que dado el hecho de que aquí no parece existir el futuro, que las perspectivas son francamente negras, que emigrar a otro país en busca de trabajo sin dominar un montón de idiomas, que es lo que piden ahora, no está al alcance de cualquiera, lo mejor es trasladarse a otro universo, dedicando todos los esfuerzos a encontrar la puerta de entrada a esa otro dimensión que nos permita cambiar de mundo.
Ahí queda el reto.

lunes, 1 de octubre de 2012

EL CAPRICHO CATALÁN

La Real Academia, define el término capricho, como la determinación que se toma arbitrariamente, inspirada por un antojo, por humor o por deleite en lo extravagante y original. Es sólo una definición, pero a ella hemos de atenernos para entender y conocer un significado que necesariamente debemos aplicar, tanto en esta lengua en la que escribo, como en cualquier otra que podamos considera, a todos y cada uno de los objetos, seres, entidades tanto físicas como inmateriales, sensaciones y sentimientos que el ser humano puede llegar a experimentar.
Capricho Español y Capricho Italiano, son obras sinfónicas reconocidos internacionalmente, el Capricho de Gaudí, hermoso palacete que el genial arquitecto construyó en Comillas, el bellísimo jardín histórico El Capricho en la Alameda de Osuna, hoteles, restaurantes, obradores, estaciones de metro, recetas de cocina y cómo no, el más común de los mortales, usan, utilizan y recurren a esta palabra tan sugerente, que tiene la particularidad, entre otras, de estar dotada de multitud de sinónimos.
Sinónimos que vamos a desglosar –solamente algunos de ellos - en orden alfabético y uno a uno, aplicándolos a una situación que juzgamos oportuna en estos momentos, que está en sintonía con el título de estas líneas y que creemos que responde a la perfección a la definición primera que dimos comienzo, y que se refiere a las intenciones secesionistas de la región Catalana y a la Vasca y a cualquier otra que se encapriche de semejante delirio, que tiene tanto de aventura como de movimiento insolidario con el resto del País.
Abuso: por tratar de utilizar una privilegiada posición obtenida a costa del resto del País, pese a sus continuas y reiteradas quejas, después de cientos de años de historia durante los que ha construido una región próspera que se ha permitido siempre mirar por encima del hombro al resto de los ciudadanos del País.
Antojo: porque no se puede calificar de otra forma el deseo absurdo y caprichoso de independizarse, cuando una inmensa mayoría de Catalanes no lo desean, siendo los políticos los que se mueven por oscuros intereses con el objeto de llevar a la ciudadanía a la calle y a la locura que supone una segregación cuyo elevadísimo coste en todos los órdenes, desconocen por completo.
Arbitrario: sin lógica, ni argumentos, sin razonamientos suficientemente razonados, sin motivación alguna que lo justifique, sin respeto a las leyes, las cuales ya han manifestado que se las saltarán, lo cual los descalifica de principio.
Atropello: por las formas, los desplantes y las malas artes y maneras con las que se están manifestando, sin respeto por la Constitución, las leyes y el resto de los ciudadanos de un País cuyos ciudadanos han contribuido en gran manera al bienestar del que ahora gozan.
Desvarío: ya que una segregación de España, empobrecería a una región como Cataluña que se vería obligada a pagar unas astronómicas indemnizaciones, y que vería, como ya han anunciado importantes empresas catalanas, cómo muchas de ellas abandonarían la región, lo cual dañaría irremediablemente su ya precaria economía.
Extravagante: ¿cómo podrían sobrevivir los catalanes aislados de la Comunidad Europea a la que no podrían acceder de inmediato, fuera del euro y de unas instituciones sin los cuales sufrirían los efectos de una marginalidad que ellos habrían elegido?
Gratuito: porque en un mundo cada día más globalizado, esta loca aventura no tiene sentido, no conduce a ninguna parte, ya que sin España, jamás lograría alcanzar las cotas de bienestar que ahora disfrutan sus ciudadanos.
Veleidoso: ya que lo que persiguen es disfrutar de unas condiciones económicas, de calidad de vida y de bienestar superiores al resto de los españoles, en un claro gesto de ingratitud hacia el resto de las regiones.
Por todo ello, los ciudadanos del resto de España, manifestamos nuestro desacuerdo con una caprichosa segregación que a todos perjudicaría. En todo caso, si la consulta se autorizase, si fuera legal, el resto del País tendríamos también derecho a decidir y participar en la consulta.
Los caprichos no suelen ser gratuitos, o al menos, tienen su contrapartida, y en este caso va a ser muy alta, ya que Barsa tendría que jugar en una liguilla con el Espanyol, el Sabadell, Granollers, etc., por lo que el Nou Camp se les iba a quedar inmensamente grande. Lo mismo les iba a pasar con el baloncesto y demás deportes. Con estas consideraciones en mente, dudo que la mayoría de los independentistas catalanes continúen adelante, no así los Vascos, que se encontrarían en la misma tesitura con su deporte, pero que considero que no les importaría mucho enrocarse en sí mismos, en su mini espacio deportivo, como si no pasara nada, como si no fuera con ellos. El tiempo, sin lugar a dudas, como siempre, pondrá a cada uno en su sitio.

jueves, 27 de septiembre de 2012

ASÍ QUE PASEN DIEZ AÑOS

Estoy sorprendido por el hecho de que nadie parece tomar conciencia, o al menos no llega a expresarlo claramente, de las consecuencias tremendamente negativas, devastadoras y absolutamente ruinosas que la política de recortes que a todos los niveles estamos sufriendo, tendrá en un futuro inmediato, no digamos ya a largo plazo, y que supondrá irremisiblemente un penoso atraso de este País en todos los órdenes.
Las numerosas infraestructuras como pueden ser las comunicaciones por carretera y ferrocarril, los diferentes servicios en sanidad, vivienda y educación, los recortes aplicados a la cultura, que presenta unos tintes dramáticos al sufrir unos descensos de altísimos porcentajes de reducción de gastos en museos, teatros y cinematografía, y otros sectores que podemos olvidar en este momento, van a experimentar, más bien van a sufrir tal retroceso, que es imposible predecir cuándo se va a recuperar este País de semejante golpe.
Las consecuencias de todo este frenesí reductor, de este vendaval desbocado, de estas restricciones sin cuento ni fin, son claramente inmediatas, y así lo experimentamos y lo soportamos lo mejor que podemos, pero sus efectos no quedan ahí, sino que nos afectarán en un futuro con una clara pérdida de la calidad de vida como consecuencia del deterioro de las infraestructuras y servicios citados, que a la larga, habremos también de sufragar de un modo u otro.
Sus efectos ya se están notando y así podemos comprobar cómo muchas carreteras llevan años sin mantenimiento – acabo de llegar de un viaje que hago con frecuencia por la N-1, y que por lo tanto conozco a la perfección, y apena contemplar el estado en que se encuentran muchos tramos con el asfalto desgastado, bacheado y en un estado lamentable – al igual que establecimientos, instituciones y otros lugares públicos, que sufren del abandono, la indiferencia y la desidia de una administración que todo lo justifica en aras de una reducción de gastos que de ninguna manera debería ser indiscriminada.
El todo vale siempre y cuando ello suponga un recorte, una disminución, una minoración en el gasto, no puede ser argumento suficiente para desatar una irremediable pérdida de calidad en la vida, la hacienda y los servicios a los que todos los ciudadanos tenemos derecho. No puede aplicarse aquello de que el fin justifica los medios, porque es injusto, bárbaro y cruel y en última instancia retrotrae a una Nación a la época de las cavernas en cuanto a calidad de vida se refiere, consiguiendo con ello que el Estado Social y de Derecho de un paso atrás y renuncie al progreso y el avance en el bienestar de sus ciudadanos.
El deterioro se traslada también al equipamiento individual de cada ciudadano que debido a la pérdida de poder adquisitivo, a los recortes y en última instancia al desempleo, se ve obligado a alargar los plazos de mantenimiento de sus pertenencias, ya sea la vivienda, el automóvil, electrodomésticos, etc., lo cual supondrá a medio plazo el envejecimiento de los mismos por no poder repararlos en unos casos y en otros casos por verse imposibilitado para reponerlos.
Por último, leo en los medios de comunicación los recortes que va a sufrir un sector tan crucial y vital para un País como es el de la investigación, siempre tan denostado y relegado a un segundo plano, cuando debería ser la punta de lanza de un País serio, moderno y avanzado. Ninguna de estas tres premisas cumplimos, por lo que ya sólo nos queda aquello de apaga y vámonos.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

LA APARENTE DIVERSIDAD

El diccionario de la Real Academia, define este término como variedad, desemejanza, diferencia, gran cantidad de varias cosas distintas y si buscamos sinónimos de diversidad, hallaremos multiplicidad, complejidad, heterogeneidad y otros similares que nos ilustran sobre las múltiples acepciones de una palabra tan socorrida últimamente, a la que recurren con demasiado frecuencia determinados políticos para tratar de justificar los elementos diferenciadores que por sí mismos sobran y bastan para justificar la disparidad, desavenencia y disconformidad con una determinada situación con la que están en desacuerdo y a la que el Estado Central y la Nación a la que representa les obliga a mantener en contra de su concepción, en este caso territorial, cuya diversidad materializada en varios y diferentes aspectos, son motivo y justificación suficientes para mostrar su oposición y enfrentamiento.
Conozco la mayoría de las regiones españolas, las he recorrido y he disfrutado de todo cuanto pueden ofrecer al viajero empeñado en disfrutar su estancia en tierras que, en ocasiones, llegó a considerar diferentes, fundamentalmente porque así ha llegado a sus oídos una y otra vez, machaconamente, con cierta pedantería no exenta de ocultas y siniestras intenciones no declaradas abiertamente que no hacen sino confundir al ciudadano que aún no ha tenido oportunidad de visitar los lugares que se acogen y se amparan bajo el paraguas de la tan cacareada diversidad.
Una vez allí, el viajero después de informarse como corresponde, sin problema alguno a la hora de lograr la oportuna comunicación, se desplaza, se mueve, recorre los lugares recomendados y desconocidos, pregunta, indaga, se comunica en definitiva, aclarando las dudas que se le plantean puntualmente y observa la amable y correcta disposición del ciudadano de la desconocida ciudad que está visitando y descubre poco a poco que son gente de este mundo, de este País, que las diversidades tan repetidamente planteadas no son tales, no son ciertas, sencillamente no existen.
Ni la lengua, ni las gentes, me son extrañas, una cultura conocida de antemano como cualquier otra al alcance de mis posibilidades, un paisaje diferente, unos atractivos distintos, como es lógico, natural y previsible y una gastronomía con alguna peculiaridad dentro de la oferta general que puedo encontrar del lugar de donde procedo y nada más que destacar.
¿Dónde está entonces la diversidad, la disparidad, el elemento diferenciador en definitiva que me haga sentir en un mundo distinto, extraño, ajeno al mío? He estado en Londres, y salvo el idioma inglés, tan universal en el resto del mundo – oí tanto español como inglés – y la comida, aunque tampoco es para tanto, no noté una especial diferencia. En los museos pude contemplar el mismo arte que en el Prado, en el de Ciencias o en el Arqueológico – aunque con amplias diferencias con el famoso British – aunque sí disfruté de las peculiaridades lógicas de una ciudad diferente, como puede serlo Segovia, Burgos o Madrid, la primera vez que las visitas. Y poco más.
Deberían los políticos que arrastran a los ciudadanos a semejantes aventuras, hablarles con claridad e informarles de lo inmensamente costoso y caro que les saldría la segregación. Las indemnizaciones que deberían abonar al Estado serían gigantescas, con el consiguiente empobrecimiento general. Claro que en cuanto se enterasen de que tendrían que jugar su mini liga con sus equipos, tanto de fútbol como de baloncesto, seguramente cambiarían de idea. Y es que la pela es la pela.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

NI TRABAJO NI FORMACIÓN

La Comunidad de Madrid ha decidido reducir el importe destinado a la formación para los desempleados en un brutal porcentaje del 90%, que deja absolutamente desamparados a los 530.000 desempleados que arrojan las últimas cifras de paro registrado en el mes de agosto de este año en esta Comunidad.
La medida es tan devastadora, sobrecoge de tal manera, que los profesionales de la formación que llevamos muchos años impartiendo cursos para los desempleados, no salimos de nuestro asombro ante una medida de tal magnitud que impacta por los estragos que va a causar en un gremio tan maltratado como el de los desempleados, que de esta forma ni podrán encontrar trabajo ni tendrán acceso a una formación que les capacite en unos casos y que les actualice en otros.
Paso a dar unas escalofriantes cifras que ilustran a la perfección cuanto vengo afirmando: el año 2011, el importe de las subvenciones para la formación de desempleados fue de 84.500.000 €, que permitieron formar a decenas de miles de parados a través de más de 10.000 cursos de múltiples especialidades.
Pues bien. Este año 2012, la subvención será de 8.500.000 €, es decir, un 10%, respecto al año anterior o lo que es lo mismo, una reducción del 90%, lo cual deja perplejo a los Centros de Formación, pero sobre todo a los trabajadores que deben saber que tienen pleno derecho a esa formación, subvencionada con la aportación que en las nóminas se hace en concepto de formación profesional, de los Agentes Sociales, el Servicio Público de Empleo Estatal y del otro 50%, que aporta la Comunidad Europea, que por cierto desearíamos saber adónde ha ido a parar.
Hasta el año pasado, los parados podían optar a formarse eligiendo entre cientos de especialidades diferentes cuya duración variaba desde las 150 horas de un curso elemental a las 600 horas de un curso especializado, obteniendo a su finalización un diploma que certificaba de esa preparación, y que últimamente estaban siendo sustituidos por Certificados de Profesionalidad, con cierta validez académica, reconocidos por la autoridad laboral Española y por la Comunidad Europea.
Pues se acabó. Todo se reduce a ese 10% que se va a invertir en 1.700 cursos de formación en una única especialidad: Idioma, alemán o inglés y punto. Pero no se confundan, no van a impartir 400 ó 500 horas del idioma que elijan, con el objeto de que la preparación sea la correcta, la oportuna, o sea, para que dominen mínimamente esa lengua: serán cursos de 100 horas. Sin comentarios.
Juegan con ventaja, saben que los desempleados, por desgracia, es un sector que no se organiza, que no protesta, que en definitiva no crea problemas, no va a salir a la calle, no la va a montar ni son alborotadores que puedan complicarles la vida. Por lo tanto, ahí queda eso, ni en las aulas ni en el trabajo. Eso sí, algunos podrán aprender cómo se dice hola y adiós en inglés y en alemán. Ahí queda eso.

viernes, 7 de septiembre de 2012

UNIVERSOS PARALELOS

Según la teoría de los Universos Paralelos demostrada matemáticamente y aceptada por la gran mayoría de los más reputados científicos del mundo entero, existen infinitos universos, incontables mundos que se desarrollan paralela y simultáneamente al nuestro, donde tienen lugar cuantos acontecimientos y vivencias tienen lugar en el nuestro, pero con resultados diferentes, con todas las alternativas que puedan darse y con un número de posibilidades tales, que todas las historias que pueden suceder tendrán su lugar, sus infinitos universos.
Imaginemos que un estudiante se presenta a un examen. En nuestro universo llega a realizarlo y consigue aprobar dicho examen, pero en los infinitos universos alternativos, se dará en cada uno de ellos un resultado diferente: que suspenda, que le expulsen del examen por copiar, que copie y apruebe, que lo haga y suspenda, que no llegue a tiempo al examen, que se suspenda el examen, etc.
No es ciencia ficción aunque así se consideró durante un tiempo y así lo aprovecharon los productores de cine para llevar a cabo relatos fantásticos sobre el tema y surgió toda una legión de literatura pseudocientífica que llevó a cabo un tratamiento vulgar y ramplón de este tema, sin el necesario y riguroso conocimiento científico para tratarlo con seriedad.
Esta teoría, se apoya en la mecánica cuántica, que se ocupa de lo infinitamente pequeño, del átomo y las partículas subatómicas, cada una de las cuales pueden encontrarse simultáneamente en diversos lugares, al mismo tiempo. Una partícula no existe hasta que es observada, momento en el cual es forzada a existir, a ser constatada como tal.
Si lo inconmensurablemente pequeño puede existir replicándose a sí mismo, la materia y lo organismos pluricelulares, integrados todos ellos por partículas elementales cuánticas, seguirían el mismo destino, por lo que existirán tantos universos coincidentes con nosotros en el tiempo, como historias diferentes puedan darse en la vida de una persona, en la sucesión de unos hechos o en el transcurrir de un determinado acontecimiento.
Hace sesenta años que se formuló esta teoría y hoy se considera como uno de los más grandes hitos de la ciencia. Hace tan sólo unas décadas, los agujeros negros formaban parte de la ciencia ficción y hoy en día son una realidad admitida comúnmente por la ciencia que ahora se ocupa de ellos como medio para viajar en el tiempo a través de un universo de dimensiones colosales.
No deberíamos sorprendernos, no deberíamos exhibir una sonrisa de suficiencia que sólo denotaría la constatación de una ignorancia que en nada nos avala como seres inteligentes. Formamos parte de un grandioso y formidable universo y sin embargo apenas tomamos conciencia de vivir en un pequeño astro de un sistema solar, y ahí quedamos, ya que ni siquiera somos conscientes de que viajamos en una gigantesca galaxia con miles de millones de mundos con enormes posibilidades de albergar vida como la nuestra.
Nos movemos a velocidad de vértigo junto con cientos de miles de millones de otras galaxias en un inmenso e infinito mar de materia y energía que constituye el majestuoso universo del que formamos parte y de cuya existencia tenemos noticias porque estamos aquí , porque existimos, lo vemos y lo experimentamos cada día de nuestra existencia.
Pero lo desconocemos todo de él. Guarda infinitos y grandiosos secretos que quizás jamás el ser humano descifrará en toda su existencia. Deberíamos de vez en cuando abandonar los lugares donde la contaminación ambiental y sobre todo lumínica oculta a nuestros ojos la portentosa maravilla de una noche estrellada, y contemplar extasiados el bello y sobrecogedor espectáculo que nos regala el más hermoso de los universos posibles donde nos ha tocado vivir.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

LA CONSPIRACIÓN FINAL

Desde mis más tiernos años de infancia he venido oyendo repetidamente con harta y machacona frecuencia aquella cantinela catastrofista del fin del mundo, en el que los cantamañanas aprendices de agoreros anuncian a bombo y platillo con fechas y señales varias, que esto se acaba, que nos vayamos preparando, que el final se acerca, que nos arrepintamos de nuestros desmanes, excesos, tropelías y pecadillos varios, porque esto toca a su fin, porque el mundo se acaba.
Y aquí seguimos, soportando a los actuales augures que siguen campando por sus respetos y que ya nos adelantan con suma gravedad y sibilino convencimiento, que esta vez sí, que este año dos mil doce toca y que de esta no nos escapamos ni aunque nos matemos a rezos, arrepentimientos y mea culpas más o menos interesados, que no son sino recursos hipócritas ante la que se nos viene encima y que de todas formas de nada nos servirán.
Claro que esta cantinela viene de lejos, pues ya los Egipcios aseguraban que se acabaría el mundo exactamente a los treinta y seis mil quinientos años cumplidos, y desde entonces, no han parado las predicciones y así, Cicerón, Virgilio, San Pablo, San Lucas y tantos otros personajes conocidos, cifraron el final del mundo en una fecha concreta o coincidiendo con unos acontecimientos determinados.
En la Edad Media y coincidiendo con fenómenos naturales de toda índole para los que entonces las iletradas gentes no encontraban explicación, los anuncios del final se multiplicaban sin cesar, lo cual resultó harto rentable para los especuladores frailes que recibían en sus conventos las donaciones de los aldeanos con posibles, en forma de tierras u otras posesiones con el fin de evitar la condenación eterna ante la llegada del juicio final.
Y aquí seguimos, en un solitario planeta con cuatro mil quinientos millones de años de antigüedad, que sigue dando tumbos alrededor del Sol, el cual será su verdadero ejecutor, cuando esta majestuosa estrella llegue a su final al convertirse en una gigante roja que devorará literalmente la Tierra, lo cual sucederá dentro de miles de millones de años, si antes no lo hemos conseguido nosotros mismos, lo cual, al paso que llevamos, tampoco sería del todo improbable, pero en cualquier caso, se supone que bastante después de que se haya conseguido terminar con la crisis que nos azota.
Llegados a este punto y tras la introducción llevada a cabo, que al final, como siempre, nos ha conducido al mismo punto de partida, adonde solíamos, a la problemática actual que nos ocupa, y dado el hecho de que lo que expondré a continuación no deja de estar íntimamente relacionado con la susodicha introducción acerca de la llegada del fin del mundo, paso a relatarles los hechos que interpreto como tales y que pudieran, sin pretenderlo expresamente, ser constitutivos de señales más que suficientes para anunciar una vez más el final de nuestros días.
Todo viene a cuento de un artículo del profesor asociado de ciencia política y sociología de la universidad Carlos III de Madrid, Javier Camacho, acerca de la situación actual en Europa, y que ha conseguido que se me pusieran los pelos de punta y que un sentimiento de miedo, espanto y temor a partes iguales, me dominaran por completo hasta el extremo de anularme el ánimo y la esperanza durante un breve espacio de tiempo, situación de la que afortunadamente pude salir, no sin arduo esfuerzo por mi parte.
Relataré brevemente cada uno de los puntos en los que este profesor se apoya – el artículo lo titula el IV Reich, lo cual ya previene al lector - para alumbrar la catastrofista visión que de la situación actual de crisis tiene formada.
Las reformas estructurales, ajustes fiscales y rescate financieros, constituyen una ataque sin precedentes a la democracia y al bienestar de los ciudadanos. Confieso que no anda errado.
Estamos ante una guerra implícita contra las democracias a través de la imposición de unos dogmas neoliberales que consolidada el imperio de los mercados. Aplicación de una política económica orientada a la recuperación de la tasa de beneficios del gran capital. Lo resume como “modelo de acumulación por desposesión”. Verdaderamente asusta, pero creo que dice verdad.
Transferencia de las rentas del trabajo hacia el capital, mediante la reducción de los salarios y otras medidas tendentes a ese objetivo. ¿Exagera quizás? No lo podría asegurar tajantemente.
Privatización de los servicios públicos que supongan un trasvase de los recursos hacia el sector privado. Ya está sucediendo.
Transferencia de la riqueza desde las naciones europeas periféricas, hacia las potencias hegemónicas, en concreto hacia Alemania. Posiblemente exagerado, pero la duda me asalta.
Una consecuencia grave de ese proceso, sería la conversión de los gobiernos en títeres a merced de los grandes lobbys financieros internacionales. Me resisto a creerlo, pero no sé qué pensar.
Defensa de los Intereses de la banca alemana, mediante la financiación a coste cero de su deuda a costa de la destrucción de los tejidos económicos del resto de los países deudores. La actividad frenética de la Merkel, así parece confirmarlo.
Estamos por lo tanto ante el IV Reich alemán, no con los Panzer, sino con los poderes económicos destruyendo los débiles estados del bienestar. Alemania, añade, vuelve a ser, como en los años treinta, el principal peligro para Europa, por lo que hay que reaccionar para evitar que la historia se repita. Comprendan que aquí el espanto me atenazara.
Es necesaria una actitud de denuncia con el objeto de que lo primero ha de ser el bienestar de los ciudadanos amenazado por los grandes poderes económicos. Absolutamente de acuerdo.
Se pregunta qué sentido tiene pertenecer a una estructura política basada en la desigualdad y en la desconfianza y donde se celebra como un triunfo la imposición a los ciudadanos de sacrificios y sufrimientos sin cuento. Sin duda da que pensar.
Termina asegurando que nuestra permanencia nos conduce al empobrecimiento y al sometimiento al IV Reich, imperio neoliberal financiarizado, en la que nuestra pobreza es condición ineludible para la prosperidad de otros. Quizás demasiado fuerte, quizás demasiado trágico y catastrofista, quizás.
Confieso que una vez escritas las líneas que configuran este artículo, mi opinión difiere de la lectura inicial que hice con anterioridad. Me sigue asustando lo mismo que entonces, pero el catastrofismo percibido es de menor cuantía y, en cualquier caso, no considero que sean motivo de alerta sobre un posible final del mundo. Juzguen ustedes.