miércoles, 25 de junio de 2014

UN PAÍS ESTRESADO

Son tantos los acontecimientos de toda índole que adornan el panorama actual español, que resulta difícil explicar cómo los ciudadanos soportan tantos avatares tan diversos, tan constantes, tanto ruido mediático en definitiva, ya sea político, sociales o económico, que de ninguno falta, impidiendo con ello un normal desarrollo del día a día ciudadano, siempre pendientes de las nuevas noticias que nos deparan los abundantes medios encargados de recordarnos que somos los sujetos de asimilar dicha información, sin la cual ellos no son nada, cuya misión es la de lanzar a los cuatro vientos cuanto sucede en un País, que se encuentra continuamente agitado por una escena política que no nos da el menor respiro, ya sea con frecuentes elecciones, con conflictos internos de los partidos políticos, con nuevas corruptelas, descubrimiento de continuos derroches y escándalos diversos y ahora, para rematar la faena y rizar el rizo, la abdicación del Rey y la subida al trono de su hijo, deprisa, corriendo, casi volando, lo cual está consiguiendo que el País se encuentre inmerso en un desenfrenado frenesí de debates, tertulias, charlas y opiniones, que trascendiendo los medios de comunicación, donde habitualmente se llevan a cabo, se han trasladado a la calle, al ciudadano, que no encuentra respiro ni pausa ante tanta noticia y tanto desvarío mediático.
Comenzando con las elecciones europeas, a las que tradicionalmente no se les ha dado la importancia plebiscitaria que tienen, por parte de unos políticos que siempre han relativizado sus resultados, argumentando que éstos no se pueden trasladar a las generales, a las legislativas, donde el sentir ciudadano le hace votar de una manera muy diferente, dando a su voto una orientación más trascendente, lo cual repercute de una forma más directa en los partidos políticos, que se esmeran con más intensidad en conseguir ese voto que se traducirá en escaños en el parlamento, lugar que ansían conseguir y que les dará opción a gobernar o en cualquier caso a optar a una mayor influencia en los asuntos del País, todo a través de los escaños conseguidos, gracias a unos ciudadanos que dicen, votan con más interés y responsabilidad en estas elecciones generales que en las europeas.
Pero la sorpresa ha sido tan grande, tan esperada por otra parte, que sus consecuencias no se han hecho esperar, con la dimisión fulminante del secretario general de los socialistas y con la preocupación mal disimulada de los populares, que han visto cómo millones de votos han pasado de sus filas a las de partidos de nuevo cuño como Podemos y otros como IU y Equo, que han surgido, sobre todo el primero con una sorprendente fuerza que han descolocado a los dos grandes partidos, pese a su obstinado interés en relativizar y minimizar el impacto de estos resultados que consideran flor de un día, pero que pese a todo les preocupan, pues si se trasladasen a las próximas elecciones generales – cosa que se permiten dudar – sería un elemento de auténtica y notable transgresión electoralista que podría causar estragos en las filas de ambos partidos que hasta ahora se repartían la inmensa mayoría de los escaños sin tener que ocuparse de los resultados obtenidos por los partidos minoritarios, que tenían perfectamente controlados y contabilizados.
Y para completar el estresante panorama, el Rey dimite de improviso, por sorpresa, se diga lo que se diga, ya que este tipo de acontecimientos siempre se ven venir, se hacen transparentes de inmediato y siempre hay alguien que más pronto que tarde se encarga de filtrarlos a los medios de comunicación que no pierden comba ante semejante noticia y en segundos, están en internet, en las redes sociales y en todos los medios de comunicación, que rápidamente se encargaron de dar las oportunas fechas, auténticamente de vértigo, pues todos los trámites legales y constitucionales, incluida la ley de abdicación al efecto, que no estaba contemplada, se ha desarrollado con urgencia y cuasi unanimidad, lo cual no deja de sorprender, salvo los partidos más a la izquierda – el PSOE, de alma y esencia republicana parece ahora encantado con la Monarquís - que son los únicos en abstenerse o votar en contra, por lo que en apenas unos pocos días, los nuevos reyes ocuparán el trono vacante y a otra cosa, que este tema está zanjado, salvo para los grupos republicanos que se manifiestan inútilmente – nadie les va a hacer caso, lo cual no es de recibo – pidiendo un referéndum para que la ciudadanía decida si desea Monarquía o República, mientras Felipe VI, por cierto, fue Felipe V, también de la dinastía Borbón quién implantó la Ley Sálica, aún vigente, para que los varones tengan preeminencia sobre las mujeres a la hora de heredar el trono. Una anacronía más.
Si a todo esto le sumamos las conocidas circunstancias de una situación permanente de crisis económica, social y cultural, que continúa azotando a unos ciudadanos que ven cómo las oportunidades de trabajo siguen estando bajo mínimos, que quién lo consigue verá rebajadas sus condiciones laborales en todos los órdenes, no sólo en el económico, sino en unos horarios a merced y capricho de la empresa, con un contrato temporal en precario y a tiempo parcial, la conclusión no puede ser otra que la del desánimo y el pesimismo que se hallan instalados en una ciudadanía a la que no se le da oportunidad ni respiro alguno. 

lunes, 16 de junio de 2014

TRES PRESIDENTES

Mucho se ha escrito acerca de las inveteradas costumbres, acerca del carácter español, referidas a la innata capacidad de honrar a los que ya no pueden disfrutar de esos honores, que se les negaron en vida, y que ahora, cuando han desaparecido de la faz de la Tierra, todo son elogios, alabanzas y loas, en una acto de extrema hipocresía, cuando no de compadecer al caído en la derrota, en la desgracia o en la desventura, mientras que al que se deleita con las mieles del triunfo y del éxito, recaen sobre él los odios, las envidias y los más enconados deseos de fracaso, en un acto de suprema maldad, absurda e injustificada, que nada dice sobre el autor de dichas fechorías, salvo que su sentido de la verdad, la justicia y la dignidad, están a la misma altura que su nula capacidad para desarrollar una ética vital, que le impide reconocer la valía de aquel o aquella que la posee.
Nos ha dejado Adolfo Suárez, primer presidente de la democracia, procedente del Régimen anterior, donde empezó a destacar por su temperamento abierto, conciliador y con detalles en su comportamiento político que hacían presumir que se trataba de un político diferente, serio, honrado y digno, convencido de que sólo una España democrática, podía tener un futuro y formar parte de las naciones europeas más avanzadas. Mi padre, humilde secretario de Ayuntamiento, a la vez que agricultor, que llevaba tres pueblecitos de la provincia de Segovia como Duruelo - su pueblo y el mío - Sotillo y Santa Marta del Cerro, le  admiraba profundamente.
Decía de él que era un señor, un hombre con mucha categoría, término que empleaba muy a menudo para calificar a la gente que le merecía todo su respeto y admiración, y contaba cómo ya en aquellos tiempos, cuando era gobernador de Segovia, visitaba los pueblos de la provincia con frecuencia y avisaba al ayuntamiento correspondiente para notificarle que no debían suspender las clases en las escuelas, ni llevar a cabo recibimientos multitudinarios con la gente del pueblo, como hicieron hasta entonces los gobernadores precedentes, sino que iba casi de incógnito en el coche oficial y se acercaba al ayuntamiento para allí reunirse con la corporación municipal para hablar de los asuntos que incumbían al pueblo, dialogando con el alcalde, el secretario y los concejales, lo que suponía todo un detalle acerca de sus intenciones, que ya auguraban un estilo diferente, un cambio con respecto a los hábitos que entonces imperaban en los mandatarios de aquellos tiempos.
Con un estilo muy diferente, en otra época, la actual, y en otro País, merece mi atención el actual Presidente de Uruguay, José Múgica, el Pepe, como le llama cariñosamente la gente de un País que está siendo la admiración del mundo y que el periódico The Economist, lo ha elegido como País del año, con unos datos económicos envidiables y con un paro que representa la cuarta parte de la que tenemos aquí. José Múgica, un hombretón de ochenta años, que en su tiempo luchó en la guerrilla, que fue salvajemente torturado, dirige hoy un País que progresa admirablemente, y lo hace desde su chabola – se ve obligado a utilizar un despacho oficial - una humilde casa como la de tantos trabajadores Uruguayos, donde convive con su mujer, que conoció en la guerrilla, haciendo sus compras, sus mandados y conduciendo su viejo y humilde coche, entre la sincera y profunda admiración de la población de este admirable País.
Hago mención por último, de otro Presidente, Salvador Allende, admirado como los dos anteriores, desaparecido ya, asesinado por la dictadura que lo derrocó. que tuvo el coraje y la valentía de morir luchando, en defensa de una legalidad que los militares del dictador de turno se encargarían de derrocar, en un acto supremo de dignidad que le honra y que le acerca a la categoría de héroe, al negarse a rendirse a los usurpadores, que durante veinte años asolaron Chile, llenando los campos de concentración, donde la tortura y la violencia del tirano, arrojaron sobre la población una siniestra capa de oscuro silencio, en medio del dolor y el sufrimiento que se abatió sobre un desdichado País, víctima de la tiránica indefensión que impusieron por la fuerza quienes anularon todas las libertades civiles.
He aquí expuesta de una forma somera y pretendidamente honesta y veraz, la vida de tres grandes Presidentes de tres naciones distintas, dos desaparecidos ya y uno vivo, aún en activo, unidos por algo más que una misma lengua, con signos políticos muy diversos, pero con muchos rasgos comunes que unen a estos personajes, que sin duda alguna pasarán a la historia por méritos propios: el coraje, la dignidad, y la honradez, que han hecho patentes  a lo largo de su vida.

martes, 10 de junio de 2014

UNA DECISIÓN CIUDADANA

Muy lejos quedan los tiempos aquellos, cuando nuestros padres manifestaban su temor ante la situación a la que habría que enfrentarse este País cuando el Dictador, que durante cuarenta años lo manejó con puño de hierro, ya no formase parte de los vivos, cuando su ausencia, pensaban y temían, podría provocar que la paz que disfrutaban sería sin él imposible de mantener en un futuro que veían imposible sin su presencia, en un País que apenas  había tenido tiempo de saborear una democracia, que bajo la forma de República había sido elegida libremente por los ciudadanos de una España sumida en el atraso y el subdesarrollo más espantosos y que deseaba vivir en libertad con un ansiado y necesario progreso económico, político, social, cultural y en todos los órdenes, que se le venía negando desde el principio de los tiempos y que tenía justo, legal y pleno derecho.
Después de numerosos sobresaltos en forma de conflictos varios, los ciudadanos fueron por fin llamados a las urnas, que dio como resultado la proclamación de la Segunda República el 14 de abril de 1931, en sustitución de la monarquía de Alfonso XIII, y que estuvo vigente hasta el 1 de abril de 1939, con el triunfo de los golpistas, inaugurándose así una dictadura de casi cuarenta años, durante los cuales España quedó sumida en la oscuridad más tenebrosa, suspendiéndose todas las libertades democráticas e iniciándose un período dictatorial que alejó el País de Europa y el resto del mundo, encerrándose en sí mismo lo que conllevó un retraso social, político y cultural que duró hasta el año 1975, fecha de la muerte del Dictador, año en el que fue proclamado el presente Rey, que culminaría con las primeras elecciones generales en el año 1977 y con la proclamación de la Constitución Española en 1978.
Hoy, cuarenta años después, existen en nuestro País territorios que no encuentran acomodo en una Constitución que continúa inamovible desde entonces, así como una parte de la población ciudadana que reclama cambios que no deberían provocar suspicacias ni temores injustificados por quienes la consideran intocable e inmutable, en un ejercicio de inadaptación a un País, a una sociedad y a un mundo en continuo e imparable proceso de cambios que exigen respuestas por parte de quienes ostentan los poderes públicos.
Por muchos esfuerzos que se dediquen a tratar de evitar la controversia permanente acerca de una Monarquía en horas bajas, inmersa en una serie de problemáticas de índole diverso, que le han originado un descrédito imparable y progresivo, se hace cada vez más necesario, y más aún ahora con la abdicación del Rey, plantear una consulta que dilucide si los ciudadanos desean que esta institución continúe o se instaure una República, la tercera, que sería la nueva forma de gobierno del Estado Español.
Parece mentira, pero aún quedan suspicacias y viejos temores, fruto del desconocimiento, en cuanto a la institución republicana, que tan malos recuerdos parece traer a estas alturas a una parte de la población, que aunque minoritaria, aún vivió de cerca aquellos tiempos o a quienes ha heredado de ellos una cierta repulsión no justificada hacia la forma de gobierno que hoy en día existe en numerosos países como Francia, Alemania, Italia o Estados Unidos, por citar algunos de ellos.
La contestación y la puesta en cuestión de la Monarquía son indudables, y la respuesta de la sociedad en cuanto a la consulta que dilucidara si Monarquía o República, es cada vez mayor y con el tiempo irá creciendo. La Constitución se modernizaría, y la democracia saldría reforzada. Sin duda valdría la pena.

viernes, 6 de junio de 2014

PASTORES DE ALMAS

Anda la Iglesia Católica dando tumbos, de un lado para otro, sin rumbo fijo, aunque siempre persiguiendo la misma línea, el mismo sendero, idéntico e inmutable camino marcado desde el comienzo de los tiempos, que no le impide desvariar con frecuencia, empeñada en un enfrentamiento constante consigo misma y con una sociedad que avanza a un ritmo infinitamente mayor que el seguido por una institución harto desfasada respecto de los tiempos que corren, que no logra conectar con las necesidades de un Mundo cuya sociedad se va desmarcando de ella poco a poco, incluidos muchos fieles descontentos, en un continuo y permanente desbarrar en sentido contrario, empeñados en ir contra corriente, en un mundo cambiante al que se enfrentan con un ideario que choca frontalmente, y lo saben a ciencia cierta, no solamente con las nuevas generaciones, sino con las que les han seguido siempre y que ahora comienzan a flaquear en un apoyo en el que ya no creen, hacia una Iglesia empeñada en aislarse del resto del Mundo, anclada en tiempos pretéritos, ya ampliamente superados en todos los órdenes, que sólo puede conducirlos al aislamiento, el ostracismo y la soledad que depara a todos aquellos que nos son capaces de contactar con la sociedad en la que se desenvuelven, y a la que dicen dedicarse en cuerpo y alma – nunca mejor dicho - pero sin convencer a casi nadie, dadas las circunstancias actuales por las que está pasando.
A nadie se le escapa que la Iglesia Católica es una institución con una gran implantación a nivel mundial, con una gran fuerza no sólo religiosa, sino social, política y hasta económica que le supone gozar de una importante influencia en todos los órdenes, que todos los políticos y Estado del Mundo tienen en cuenta a la hora de tomar decisiones sumamente importantes, cruciales y definitivas, como tantas que han tenido lugar en los últimos tiempos como la caída del comunismo y otras que quizás jamás lleguemos a conocer, dada la siempre oscura y siniestra actitud de esta institución tan dada al oscurantismo en cuanto a sus actividades internas se refiere, que han dado lugar a muchas suposiciones acerca de sus intrigas palaciegas, que merced a ese empecinamiento, en un silencio que se presta a todo tipo de interpretaciones, está logrando que se acreciente cada vez más una leyenda inacabable sobre las interioridades más profundas de la Iglesia.
Y he aquí, que llegados a este punto, aparece como por encanto, como por arte de magia, a estas alturas y un tanto inesperado y por sorpresa, un cura argentino llegado de un país sudamericano, al que han elegido sumo representante de una Iglesia Católica, cuyos fieles no salen de su asombro, ante un Papa que con sus inhabituales y transgresoras formas, ha roto todos los esquemas habidos hasta el presente en un jerarca que no solamente es el máximo representante del Estado del Vaticano, sino que es el pastor de millones de almas repartidas por todo el mundo, y que ha sorprendido a propios y extraños, pero que no debería obnubilar ni confundir necesariamente a quienes pensamos que una institución con dos mil años de historia, durante los cuales apenas ha sufrido cambios, pueda acabar hecha pedazos, llevando a cabo una metamorfosis transformante tal, que la deje irreconocible.
Contemplo a Bergoglio con gesto sonriente y desenfadado, andando a zancadas, sin molestarse en dar muestras de elegancia, boato y ceremonial tan propio de sus antecesores, y no puedo evitar un sentimiento de simpatía hacia un Papa que habla nuestro idioma y que parece dar síntomas de intentar, al menos formalmente, lavar la cara de la Iglesia. Dudo que pase de ahí, pero no deja de ser un buen intento.

martes, 3 de junio de 2014

LA PAZ DE LOS POETAS

No es este un País agradecido con sus mentes pensantes en particular y con sus talentos creativos en general, que a lo largo de la historia se han visto relegados al olvido, cuando no al destierro, virtual en unos casos y literal en otros, que en tiempos afortunadamente ya pasados, nos llevaron aún más lejos, hasta la desaparición ominosa de quienes con sus opiniones y sus versos, se atrevieron a desafiar la brutalidad de quienes ostentaban el abominable pensamiento único, de quienes tenían la razón que les daba la fuerza, con un desprecio absoluto, despiadado e irracional hacia la cultura y la sensibilidad, así como hacia los seres humanos capaces de manifestar y de acercar a las gentes esos valores, plasmando en sus escritos, en sus poemas y de viva voz, en un alarde de valentía y solidaridad humanas, cuanto sus mentes les dictaban, en nombre de una libertad que se les negaba, proclamando a los cuatro vientos, que el ser humano nace libre y que nadie puede imponer la fuerza como razón para doblegar y oprimir a sus semejantes.
Este año dos mil catorce, se cumplen setenta y cinco desde de la muerte de nuestro gran poeta Antonio Machado, que anduvo por estos desagradecidos pagos, antes de exilarse, en una forzosa y penosa huída, con su anciana madre y su hermano, hacia el País de acogida, Francia, donde yace el poeta en un pequeño pueblo de pescadores, Colliure, que lo recibió con los brazos abiertos, en un acto de humanidad que honra a ese País y a ese pueblecito que se siente feliz de acoger para siempre a un poeta universal, que salió de un País ingrato, intolerante y desagradecido, que ahora le reclama, con el objeto de que sus restos retornen a España, cuando, tal como él dijo en uno de sus versos, “sólo la tierra en que se muere es nuestra”, razón más que suficiente, por él adoptada y que es toda una premonición, casi una declaración de intenciones, que deberíamos respetar, acatar y llevar a cabo sin más dilaciones.
Sevilla, dónde nació, Soria, Baeza y Segovia, ciudades donde vivió y ejerció la docencia, le podrían reclamar, deseando que su poeta descanse allí definitivamente, lugares donde vivió sus primeros años infantiles “mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla”, como en Soria, donde conoció a su joven amor, Leonor, que luego sería su esposa, con la que apenas convivió durante dos años antes de morir, Pilar Valderrama, su Guiomar, su gran amor platónico, que conoció en Segovia, como los años vividos con su madre en Baeza, adonde conoció a Federico García Lorca. Todos estos lugares lo recibirían con los brazos inmensamente abiertos, orgullosamente satisfechos al recibir de nuevo a quien fue su ciudadano más ilustre.
Pero en Colliure descansa en paz, en una Tierra que sin reparo alguno le abrió los brazos y que se sintió y se sigue mostrando inmensamente feliz y orgullosa de tener entre sus miembros a un poeta universal, obligado a huir de un País, que ingrato y desleal, le envió al destierro, en un acto de suprema injusticia y cruel ingratitud, que llevó a Machado a escribir estos versos, harto significativos, que ilustran la situación cultural de una España atrasada y bárbara: “en España, de cada diez cabezas, nueve embisten y una piensa”, que muestran con una extrema dureza, la imagen de un País, con un penoso déficit cultural, que ahora, setenta y cinco años después, continúa arrastrando muy a nuestro pesar.
            Federico García Lorca y Antonio Machado, yacen en tierra extraña. Se ha buscado fervientemente a Federico, sin éxito alguno y se intenta ahora repatriar a D. Antonio. Dejémoslos en paz. No pertenecen a la tierra que los acoge, sino al corazón de los hombres que aman su legado. Para toda la eternidad.

sábado, 31 de mayo de 2014

EL DISPUTADO VOTO CIUDADANO

Miguel Delibes en su novela el disputado voto del Sr. Cayo, plantea el enfrentamiento entre dos mundos diametralmente opuestos, cuando tres jóvenes militantes de un partido político de izquierdas, inmersos en la campaña electoral de las primeras elecciones generales de la transición, van a visitarle al pueblo donde vive con su esposa sordomuda y otro vecino con el que no se habla, ubicado en el valle del Rudrón, un lugar de una belleza salvaje, sobrecogedora, donde la paz, el sosiego y la unión con la naturaleza adquieren tintes de una increíble y feliz realidad, entre los esbeltos riscos a modo de acantilados del soberbio y majestuoso cañón por donde el río discurre sonora y plácidamente y por cuyas crestas, las águilas exhiben su majestuoso vuelo.
Durante las horas que están con él, pretendiendo captar su voto, Cayo tiene la oportunidad de darles a conocer su profunda sabiduría ancestral y su enorme capacidad para sobrevivir en solitario. El se cultiva la tierra, se hace su pan, se procura lo necesario para la vida, que es casi de un aislamiento total; su hablar reposado, lleno de una ancestral sabiduría, infunde un hondo sentido humano a su persona. El lenguaje crudo y desenfocado de los jóvenes que le visitan, cultos a veces, inconscientes o ignorantes otras, es el contrapunto necesario para poner en evidencia dos culturas que se ignoran. Una que desaparece poco a poco sustituida por otra ruidosa y masificada.
El contraste entre el mensaje de los jóvenes que intentan convencer a Cayo con su discurso alejado y ajeno por completo a la filosofía de vida de este hombre, que ama su tierra y que por nada del mundo la abandonaría, representa la profunda incomprensión y la enorme distancia que suele haber entre los políticos y los ciudadanos a los que exigen el voto para su partido, sin interesarse lo más mínimo por las vidas y los problemas de la gente, de los que hablan generalizando de una manera absolutamente desinteresada, sin tratar de entenderlos, sin ponerse en su lugar, como en el caso del Sr. Cayo, a quien de una forma egoísta y partidaria intentan convencerle con su interesado discurso, sin respetar sus convicciones, su arraigo en la tierra que tanto ama y su filosofía de vida, que se muestran incapaces de entender, ya que sólo les mueve su interés por obtener unos votos más para el Partido.
Con motivo de las elecciones al parlamento europeo, he podido leer y escuchar de una forma continua e insoportablemente machacona, la necesidad de votar a toda costa, tanto a unos partidos como a otros, recomendando evitar la abstención – se ha demostrado que efectivamente les ha hecho mella a casi todos – como si esta opción le estuviera terminantemente prohibida a unos votantes a los que intentan manejar a su antojo, como si abstenerse constituyese una aberración injustificable, cuando es una alternativa, una elección, una posibilidad que el ciudadano puede manejar con inteligencia, con el objeto de mostrar su disconformidad con un sistema, con unos políticos y con unos programas en los que no cree, y donde esta preferencia se muestra rotundamente firme, práctica y absolutamente resolutiva para dejar bien sentado la disconformidad, el rechazo y el repudio más absoluto, hacia quienes de ninguna manera los representan.
Nos exigen el voto, en un sentido o en otro, a una u otra opción, habiendo quien incluso afirma que es inadmisible no sólo la abstención, sino el voto en blanco o nulo. Con todo esto, los políticos actuales se muestran ahora como con Cayo en su momento. Como unos engreídos alejados de la realidad de la gente.

JUSTICIA SIN FRONTERAS

Apenas dos días después de que el Senado aprobara por vía de urgencia la reforma de la justicia universal, los cambios correspondientes han entrado en vigor, apenas quince día después de que el gobierno presentara la enmienda correspondiente, que limita la persecución de los delitos de genocidio y lesa humanidad a los procedimientos que se dirijan contra españoles o extranjeros que hayan adquirido la nacionalidad tras cometer el hecho o cuya extradición haya sido denegada, eliminando la posibilidad de actuar mediante denuncia o a través de una acusación, quedando como únicos impulsores de la misma, el agraviado o la Fiscalía, lo cual supone imponer unas cortapisas tan radicales, que de hecho deja sin efecto el principio de justicia universal, aplicada hasta ahora en este País y que continúa vigente en la mayoría de los países europeos y otros del resto del mundo, de tal forma que desde la segunda guerra mundial, han sido quince los países que han ejercido esta justicia, que en España consiguió, entre otros, encausar al dictador Pinochet, cuando en su País de origen, eran incapaces de someterlo a la justicia Chilena, algo que a partir de ahora, con la reforma de esta ley, será imposible llevar a cabo por los tribunales españoles.
Se archivarán así, causas ya iniciadas por jueces españoles como los asesinatos cometidos en El Salvador en la persona del jesuita Ignacio Ellacuría, el cámara español José Couso, los vuelos de la CIA, el diplomático Carmelo Soria en Chile, el holocausto Nazi, los ataques contra el campo de refugiados de Ashraf en Irak, el asalto de la Flotilla de la Libertad o los genocidios en  Ruanda, el Sahara, el Tíbet o Guatemala, por citar algunos de ellos, los más conocidos quizás, los que más páginas han llenado en los medios de comunicación, y que ahora tendrán que archivarse en un acto de injustificada y precipitada decisión, en respuesta a las presiones del gobierno Chino, ante la orden de detención de ex dirigentes de ese País, dictada por el juez Pedraz, y que amenazaba con medidas económicas contra esta España, tan débil y con tan poca fuerza en la esfera internacional, que ha cedido ante las amenazas, y en apenas unos días, han derogado la aplicación de una ley que perseguía los crímenes de lesa humanidad, los genocidios, los crímenes de guerra, la tortura, las desapariciones forzadas y las ejecuciones extrajudiciales.
Todos los países del mundo tienen la obligación de encausar a los autores de semejantes atrocidades que se han cometido y se cometen en diferentes lugares del mundo, adonde la justica debería llegar, independientemente del País que las inicie, sobre todo cuando no actúan los tribunales de los países donde tienen lugar dichos delitos de lesa, ya que son crímenes cometidos contra el derecho internacional, que recomienda encarecidamente se actúe en nombre de esa justicia universal, como lo hace Amnistía internacional, reclamando la aplicación de una justicia, que de no llevarse a cabo, supondría que la impunidad campase por sus respetos en tantas zonas de este planeta donde los derechos humanos y las libertades más elementales son pisoteadas en medio de la indefensión más absoluta.
No se comprende por lo tanto esta extrema decisión, salvo por las más que evidentes y mencionadas presiones de un gobierno Chino, carente de la legalidad necesaria para erigirse como Estado de Derecho, al no haber sido elegido por los ciudadanos, pero con una absoluta capacidad para intimidar a un gobierno español, que ha cedido con una rapidez inusitada, que ya quisiéramos llevara a cabo en otros asuntos que atañen a este País, que repercutirían en una necesaria mejora del bienestar de nuestros ciudadanos.

jueves, 29 de mayo de 2014

LA ALEMANIA DEL SUR

Cuando ya creía haberlo oído todo en cuanto a la tan traída y llevada recuperación económica se refiere, cuando comenzaba a pensar que los excesos verbales habían tocado a su fin, cuando creí agotada la capacidad humana de unos y otros, léase gobierno, banca y otros poderes fácticos, para repetir una y otra vez que habíamos superado la crisis, que los malos tiempos ya eran historia, todo ello pese al desolador panorama que continúa coexistiendo con esos augurios que se anulan por sí solos ante la contemplación de los casi seis millones de parados que siguen ahí exhibiendo una inmensa cara de sorpresa, asombro e indignación, de los cientos de miles de desahucios, de los recortes en todos los órdenes, de sueldos minorados que jamás se van a recuperar, de sueldos minimizados hasta extremos increíbles para quienes consigan un mini trabajo, por supuesto en precario y a tiempo parcial, de recortes brutales que están dejando las infraestructuras a la altura de un país del tercer mundo que nos retrasará varios y lamentables años con respecto al resto de Europa, con recortes en cultura, sanidad y educación, que debieran ser intocables y que los han dejado en unos mínimos que los ciudadanos, como siempre, son los encargados de soportarlo, cuando todo esto está sucediendo, a pesar de quienes se esfuerzan en tergiversarlo, alguien ha comparado España con Alemania, afirmando que nuestro País se convertirá en la Alemania del Sur.
Llegados a este punto, como si quisieran poner la guinda al pastel, nos toca escuchar ahora los cantos de sirena de quienes se encargan de elaborar un discurso meloso, ruin y pretendidamente convincente, afirmando que España se está aproximando en crecimiento y bienestar a los niveles de Alemania, ni más ni menos a la poderosa nación alemana, de la que nos separan años luz en todos los aspectos, a la par que avisan a Francia y a Italia, de que se preparen, que tomen nota de las exitosas medidas que han colocado a nuestro País en la senda del crecimiento, de la recuperación y del bien y buen hacer, de la que deben tomar nota y ejemplo como modelo a seguir, si quieres llegar a conseguir los altos niveles de progreso que estamos consiguiendo y que sin duda continuarán en un imparable crescendo que nos situará en la cima Europea.
Olvidan proclamar a los cuatro vientos, estos magos reconvertidos en hechiceros y profetas, disfrazados de brujos y nigromantes, a los que se les ve el plumero por todas partes, que rebosan falsedades por todos los poros de su cuerpo, que todos esos supuestos logros, que exageran con su incontenible falacia, se han conseguido cargando todo el peso en las espaldas de los ciudadanos de a pie, que han visto reducidos en su mayor parte los logros sociales que con tanto esfuerzo y trabajo se consiguieron a lo largo de generaciones y que no se molestan ni siquiera en reconocer, porque dan por supuesto que los menesterosos, los desheredados de la Tierra han de ser quienes siempre paguen el pato, los que paguen los platos rotos que aquellos rompieron y de cuya responsabilidad nada quieren saber.
¿Dónde quedaron los esfuerzos que se deberían exigido a los grandes capitales, a la banca, a las multinacionales, a los grandes patrimonios o a la Iglesia que posee un inmenso patrimonio y que ni siquiera paga los impuestos que le corresponden? ¿Cuánto dinero se ha escondido en paraísos fiscales, haciendo invisibles cantidades astronómicas que el Estado tiene la obligación de controlar? ¿Cómo es posible que usted y yo estemos sometidos a un estricto y riguroso control en todos los órdenes, mientras los grandes capitales y las inmensas fortunas hacen y deshacen a su antojo campando por sus respetos?
Tanta iniquidad y tanta injusticia, no debe ocasionarnos más sonrojo que el causado por una justificada ira, que como no, también habremos de controlar, ya que no se nos permitiría el menor desvarío fuera de los cauces legales, creados para ralentizar, atascar y finalmente desestimar, cualquier proceso que pudiera poner en apuro a una administración cuyo funcionamiento se basa en el principio de la ley y la trampa, y en caso de existir una duda razonable, vuelva usted mañana.

martes, 27 de mayo de 2014

POR FIN LA DÉCIMA

Después de doce años de paciente y confiada espera, llega al fin la deseada Décima Copa de Europa que los madridistas celebramos con una desbordante ilusión, que en mi caso, sin ser un forofo del fútbol al uso, lo he celebrado con una ilusionante emoción por la que yo mismo me he visto desbordado, sorprendido por una irrefrenable pasión que me ha dejado una agradable sensación de honda e intensa satisfacción, a la que he dado rienda suelta en forma de una alegre, espontánea y juvenil manera de manifestar una dichosa, sana y completa felicidad, como imagino que tanta gente ha experimentado al ver por fin colmadas las esperanzas acumuladas durante tantos años de sequía, después de una sucesión de éxitos continuados, durante los cuales el Real Madrid, especialista como ningún otro club del mundo en esta competición, conseguía ser campeón con una regularidad que le ha convertido en un club legendario.
Aunque no pertenezco a aquella primera generación de las cinco copas de Europa que el Madrid obtuvo de forma consecutiva – tenía yo entonces siete u ocho años – sí mantengo recuerdos de aquella increíble época, sobre todo de la tercera o cuarta en adelante, cuando gozábamos lo indecible con un Real Madrid épico, admirado y temido en toda Europa, que fue la admiración de los campos de fútbol por donde pasaba, con aquellos geniales jugadores que nos mantenían pegados al televisor cada vez que el Madrid jugaba un partido en Europa o disputaba una final, lo cual tenía lugar con harta frecuencia, que hizo las delicias de una gente a la que llevaba la alegría de vez en cuando en una España sumida en el atraso y el subdesarrollo, que empezaba a despuntar económicamente pero que adolecía de las más elementales libertades democráticas, con una dictadura que utilizaba el fútbol – como ahora lo siguen haciendo – para ocultar los problemas de unos ciudadanos, que como también en nuestros tiempos, tan lejanos de aquellos y tan diferentes en todos los aspectos, encontraban al menos durante unas horas, una forma de olvidar los problemas diarios, marginándolos y evadiéndose de ellos aunque fuera sólo por ese mínimo tiempo durante el cual la euforia y la alegría se superponía a todo lo demás, relegándolo a un segundo plano.
Cuando escucho el himno de Eurovisión, lo asocio de inmediato a la Copa de Europa, pues los partidos, sobre todo las finales que generalmente tuvieron lugar en campos de toda Europa, comenzaban con dicho himno obligatorio, mientras se realizaba la conexión con el País donde se celebraba el partido, a la vez que la pantalla se llenaba del logo que entonces se utilizaba en televisión, y que era presagio de una de las muchas finales que todos seguíamos con una incontenible emoción y que tantas veces disputó el Real Madrid, pues no ha ganado todas, aunque sí la mayoría, y que mantenía pegados a la pequeña pantalla a todo un País que estaba pendiente de estos partidos.
En esta última final que ha supuesto la consecución de la Décima, la emoción ha superado todos los niveles conocidos que yo puedo recordar, pues dos minutos antes del final, perdía el Madrid, y pensando que todo estaba perdido y que la Décima volvía a darnos esquinazo, escribí un mensaje a un amigo atlético felicitándole por la inminente victoria, que afortunadamente no tuve que enviar, pues apenas terminé su redacción, el Madrid logró empatar, por lo que cancelé su envío, a la par que mostraba mis esperanzas de remontar un partido que después se solventó de una formidable manera por un club especialista en estas remontadas, auténticas gestas para un club que es un reconocido especialista en este campeonato, ahora denominado Champions League, y que los clásicos seguimos reconociéndolo por su primigenia denominación de Copa de Europa.
Son historias sin una excesiva carga humana, pese a las emociones que entran en juego, pero que entrañan recuerdos grabados desde nuestra infancia, de una época irrepetible y que afortunadamente y de alguna manera, tienen continuidad hoy en día. Sólo deseo añadir, que por un día, quizás alguno más, seguramente para siempre, la cuenta pendiente de la Décima – observen que siempre la he escrito en mayúsculas – queda saldada, a plena satisfacción de cuantos la hemos esperado pacientemente durante estos largos años. Hala Madrid.

miércoles, 21 de mayo de 2014

LA CAPILLA SIXTINA DE ALTAMIRA

La inquietud permanente del ser humano, le conduce indefectiblemente a  mirar hacia atrás, hacia el pasado, hacia sus orígenes, mirada que es tanto más emotiva, cuanto más se aleja en el tiempo, en un viaje que nos permite volver la vista atrás y recorrer el camino ya visitado por sus ancestros, hasta donde la vista alcanza, hasta donde nuestro conocimiento llega, mediante la utilización de restos, documentos y evidencias varias que nos legaron quienes pasaron por aquí antes que nosotros y tuvieron la oportunidad de abrirnos el camino en un viaje siempre de cara hacia el futuro, según indica la flecha del tiempo, únicamente hacia adelante, sin posibilidad de volver atrás, pero abriéndose paso desde el principio de los tiempos, en unas condiciones absolutamente adversas, sorteando calamidades de todo tipo, desde glaciaciones que cubrieron de hielo parte del Planeta, hasta las hambrunas, pestes, guerras y desastres naturales que asolaron la Tierra y a sus habitantes, demostrando una vez más que la vida siempre se abre camino.
Pese las condiciones hostiles en las que se desenvolvieron los primeros pobladores, cabe suponer que la supervivencia era su lucha diaria, tanto para conseguir el alimento como para defenderse de los rigores climatológicos y de los animales con los cuales entraban en competencia y a los que recurrían para su alimento, destaca el hecho de cómo el ser humano que hace cuarenta mil años, desde África, al final de la denominada Edad de Piedra, cuando comenzó a extenderse y a propagarse, comienza ya a representar escenas artísticas, tomando como motivo principal escenas de caza, plasmándolas en las cuevas, utilizando el relieve de las mismas, las oquedades, los salientes y abultamientos, utilizando pigmentos para colorear dichas escenas, para llevar a cabo una reproducción mágico religiosa que les propiciase la caza, tan fundamental y esencial para sus habitantes, lo que supone ya la concepción de un pensamiento mágico simbólico, que se base en una serie de creencias y emociones, carentes de un fundamento lógico y racional, pero que entroncan con la tradición, la fe y la imaginación.
Visitar estos lugares donde nuestros más remotos antepasados dejaron sus huellas, que se remontan a la última glaciación que sufrió nuestro Planeta, emociona profundamente, a la par que nos descubre la faceta artística que ya entonces poseían aquellos antiguos pobladores, que imaginamos tan distintos a nosotros, con su feroz aspecto y sus rudas costumbres, que a medida que los conocimientos sobre ellos van avanzando, descubrimos que no lo eran tanto, pues ya se ocupaban y preocupaban por los enfermos, los cuidaban y los enterraban, lo que ya dice bastante en cuanto a su capacidad para experimentar profundas emociones humanas, demostrando con ello que estaban capacitados para amar, sentir y mostrar compasión hacia sus semejantes.
Estaban dotados de una sensibilidad que no solamente les aportaba la afectividad que mostraban hacia los suyos, sino que eran capaces de volcar esa capacidad tan humana, para llevar a cabo una creatividad artística que no se limitó a un área concreta y determinada, sino que se halla repartida por cuantos lugares se fueron extendiendo, encontrando vestigios de las pinturas rupestres en un innumerable número de cuevas repartidas por todo el Planeta, y en el que las escenas de caza son las más representadas, ya que esta actividad, vital para ellos, era la que más tiempo les ocupaba.
Visitar la reproducción o réplica idéntica de las prodigiosas cuevas de Altamira, en Santillana del Mar, en la hermosa y verde Cantabria, es una experiencia que nadie debería obviar, semejante a la contemplación de las  hermosas pinturas de Miguel Angel en la Capilla Sixtina, a la inenarrable emoción que despierta la extasiante visión de una soberbia catedral o a la audición de una bellísima sinfonía, y aunque no es posible recrear los mismos pasos que siguieron sus pobladores hace más de treinta mil años, pues la cueva original, afortunadamente se cerró al público hace años, la reproducción situada al lado de la original, es tan fidedigna, que seguramente las increíbles sensaciones que han de experimentarse en una y otra, aunque no idénticas, han de ser muy parecidas a la hora de su visita, inolvidable, tal como yo mismo pude experimentar.
Se quieren reabrir de nuevo, después de tantos años de reposo, alterando su apacible soledad, hecho que quizás no sea aconsejable, que muchos no consideramos oportuno, ya que se cerraron porque se comprobó que el deterioro al que se las estaba sometiendo aconsejaba su cierre inmediato, aunque ahora se afirme que en su caso los grupos serían mucho menos numerosos. Confiemos en la sabia decisión de quienes en nombre de la Humanidad tienen encomendada la delicada misión de cuidar y proteger tan majestuosa, soberbia y hermosa obra de arte, con el fin de que se perpetúe en el tiempo, como homenaje a aquellos primeros seres humanos que poblaron la Tierra.