lunes, 25 de mayo de 2015

AIRES DE CAMBIO

Se hace preciso y necesario recordar ahora, cuando aún están calientes las urnas, que hace apenas un par de meses, los dos grandes partidos no se tomaban en serio lo que ahora ha quedado de manifiesto con una rotunda y aplastante naturalidad, que los ha dejado en entredicho, primero, en ridículo, después, y en estado de incredulidad al final, cuando han visto unos resultados electorales que han dado al traste con su privilegiada y aplastante superioridad hasta ahora mantenida.
Han estado durante toda la democracia española abusando de su condición de partidos únicos, alternándose en un gobierno que nadie les podía disputar, a sabiendas de que más pronto que tarde, les correspondería ocupar las poltronas, manejar el poder, tocarlo y disfrutarlo durante dos o tres legislaturas, para cederlo durante otro tanto tiempo, y vuelta a empezar.
Fácil, cómodo, sin complicaciones, con la seguridad de quien sabe que le basta con esperar, con observar un mínimo de contención, un poco de paciencia, de savoir faire en política, con la completa seguridad de que siempre obtendrían su premio, en un alarde de soberbia personal e institucional, que ahora se ha visto cortada de raíz.
Un vuelco completo, que ha dado un giro de ciento ochenta grados, que ha venido a insuflar una saludable y más que necesaria ráfaga de aire fresco, que ha penetrado a través de una ventana que llevaba sellada durante demasiado tiempo por quienes no tenían ningún interés alguno en renovar una atmósfera que ya era totalmente irrespirable.
Se acabó lo que se daba. Quien ahora quiera gobernar, sea quien fuere, deberá contar con los recién llegados. Con las Candidaturas Ciudadanas, fundamentalmente Podemos, y con Ciudadanos. No están aquí provisionalmente, sino para quedarse. Sin embargo IU, quién lo iba a decir, y UPyD, prácticamente desaparecen del mapa político, sobre todo éste último, tal como se esperaba.
Así lo han decidido los ciudadanos, que ahora van a tener su lugar y su acomodo en un panorama político muy diferente al hasta ahora impuesto por dos partidos, uno de los cuales favorecía y privilegiaba a los suyos sin contemplaciones, hasta que les llegaba su turno, mientras que los votantes de la oposición eran ninguneados y marginados, hasta que terminaba la espera y ganaba su partido, en una  rutinaria situación, que solía durar un par de legislaturas, es decir, ocho largos años.
Con el nuevo status, en la que todos los partidos están presentes debido a la gran fragmentación del voto, todos los ciudadanos van a estar necesariamente representados en mayor o menor proporción, lo cual representa un gran avance respecto de la situación anterior.
Las cifras hablan por sí solas. El partido en el gobierno, el PP, que gozaba de un poder casi absoluto en todo el País, tanto en ciudades como en Comunidades, han perdido casi todas esas mayorías. En votos les ha supuesto perder dos millones quinientos mil. El PSOE,  aunque ha perdido ochocientos mil votos, podrá gobernar con el apoyo de otras candidaturas en importantes ciudades y en Comunidades que ha perdido el PP.
Toda una conmoción, una catarsis, una revolución necesaria. Y es que los tiempos están cambiando.       

LA SUPERVIVENCIA DEL ARTE

Llegará un aciago día, así pasen miles de años, que ningún resto del arte que los seres humanos han ido legando a sus descendientes, sobreviva a la intemperie, al paso del tiempo, a las fuerzas de la naturaleza y a los vaivenes diversos, indefinidos e impredecibles de los acontecimientos históricos que sólo los seres humanos son capaces de desatar en una imprevisible y desdichada actitud violenta que la historia nos ha ido mostrando a lo largo de los siglos, como una amenaza, como un maldición que nos atenaza y nos condena a repetir una y otra vez hechos incalificables de los que nos avergonzamos a posteriori, pero de los que no solemos aprender, para caer en los mismos errores de los que históricamente  jamás hemos aprendido nada.
La tecnología actual nos permite dejar constancia en los diversos soportes multimedia de los que hoy disponemos, de todas las obras de arte que en el mundo existen, en la esperanza de que ellos sobrevivirán a los obras de arte originales expuestas al aire libre, a las contenidas en los diferentes museos que en el mundo existen, en las bibliotecas, en las hemerotecas, en las partituras de música, en las cinematecas, fonotecas y en todos los santuarios del arte donde la creatividad humana ha dejado el rastro de su capacidad para expresar la belleza en sus mil formas diferentes, capaces de extasiar y emocionar a quien las contempla.
Intentaremos así, de esta virtual forma, que la herencia recibida por las distintas generaciones a lo largo de los milenios, sea capaz de sobrevivir a su destrucción, transmitiendo así a nuestros descendientes lo más hermoso que el ser humano ha sido capaz de crear, y que se prolongue indefinidamente en el tiempo para ser contemplado por los futuros lejanos habitantes de un Planeta, donde todo es pasajero, donde nada es eterno ni permanente, y donde la previsión, la necesidad y la capacidad de legar nuestros tesoros artísticos, puede lograr la transmisión de los mismos hasta el límite de nuestra capacidad humana.
Las soberbias pirámides de Egipto, las hermosas catedrales, los bellísimos palacios, acueductos y edificios históricos diversos, las estilizadas esculturas, las magníficas y admirables obras de arte de la pintura universal, las exquisitas sinfonías, las delicadas obras de la literatura universal, las soberbias obras maestras del cine, y todas las manifestaciones del arte que el ser humano ha llegado a crear, todas las originales, sin excepción, llegarán a degenerar, a desaparecer, porque el tiempo es implacable y no perdona, ni distingue, ni discrimina, simplemente actúa y somete a su perverso y tozudo dictado todo cuanto en su seno se encuentra.
He tenido noticia acerca de cómo se ha perdido de forma irremisible ingentes cantidades de información que estaban almacenadas en soportes antiguos que ya no se utilizan, y dónde desde los comienzos de la informática se habían ido guardando multitud de datos, imágenes y otras informaciones de todo tipo, con la intención de preservarlas para un futuro más o menos inmediato.
 El progreso ha sido tan vertiginoso, tan voraz, tan impredecible, que no se tuvo la precaución de conservar los dispositivos y las aplicaciones capaces de leer la información contenida en unos soportes que hoy han quedado obsoletos y cuyo contenido ya no se puede recuperar, perdiéndose para siempre, en un acto de incalificable irresponsabilidad por parte de quienes deberían haber previsto estas circunstancias. Asusta por lo tanto pensar que semejantes errores vuelvan a cometerse y toda la información que ahora tenemos salvaguardada del patrimonio mundial se llegara a perder en un futuro muy lejano, cuando los originales hayan desaparecido de la faz de la Tierra.
Desafortunadamente, tesoros con una antigüedad de miles de años, de un valor incalculable, están siendo destrozados en algunas regiones del mundo, provocando unas pérdidas irreparables en museos de Irak, Siria y Afganistán, entre otros, por lo que un grupo de expertos están tratando de digitalizar todo ese material perdido, partiendo de fotografías, ilustraciones o incluso recomponiendo su imagen, con el objeto de mantener para la posterioridad un valiosísimo legado artístico que irremisiblemente se ha perdido.
No podemos encerrar en una transparente urna, ni las pirámides, ni las catedrales, ni los museos, ni cuánto de inmenso valor ellos contienen. No podemos evitar su deterioro eternamente, ni podemos conservar para siempre los tesoros artísticos. Pero sí debemos y podemos conseguir que las generaciones futuras no lamenten su pérdida. Salvaguardar todos los tesoros en soportes virtuales, es factible y necesario. Es nuestra obligación y nuestro ineludible compromiso con las generaciones futuras y con el arte.

miércoles, 20 de mayo de 2015

VERGÜENZA TORERA

Me pregunto si los defensores que aún quedan de las corridas de toros, que conforman la mal llamada fiesta nacional, a la que confieren atributos de arte, han pensado alguna vez en los niños expuestos a este espectáculo bárbaro e inaceptable, en esta España de costumbres rancias y crueles, que presenta ante sus ojos una exhibición de violencia, sangre y muerte de un animal en un coso cerrado, donde una multitud corea, jalea y aplaude los insidiosos lances del torero, armado con capa y espada que junto con el bravo animal, acabarán teñidos de rojo, aquel coreado por los enardecidos espectadores y éste herido de muerte en la arena de la plaza.
Se escuchan todo tipo de argumentos, a favor y en contra de este extraño espectáculo, razones de todo tipo y condición, tanto éticos como estéticos, prevaleciendo cada vez más, los que tratan de llamar la atención sobre lo que de denigrante desprende a todos los niveles semejante proceder, sobre la antítesis que supone a todo lo que de supuesta belleza y arte algunos pretenden, sobre la inmoralidad manifiesta, que ofende los más elementales sentimientos propios de la condición humana.
Pero jamás he oído una condena clara, tajante, unánime de la falta total y absoluta de una sensibilidad herida como la de los niños, que inevitablemente entonces vimos y que ahora siguen viendo, y que es imposible ocultarles, pese a los obstáculos que pueda ponérseles para que no vean tan triste espectáculo, porque es una costumbre demasiado enraizada en la falsa cultura de este País.
Espectáculo que pueden contemplar no sólo en los medios de comunicación, sino que está presente en su propia ciudad, en la mayoría de los pueblos, donde esta incalificable fiesta sigue siendo la protagonista principal y a veces única, de los festejos que todos los años inundan la geografía nacional en un alarde contracultural y violento de airear a los cuatro vientos una diversión basada en el ensañamiento con unos animales que acaban con el preceptivo derramamiento de sangre, no sólo en las plazas, sino en los campos dónde se los persigue, se los acosa y se los daña, hasta derribarlos a crueles lanzadas.
Tengo una hija en Italia, dónde colabora como voluntaria junto con otros compañeros de la Comunidad Europea en colegios de niños, generalmente de corta edad. Se encargan de hablarles sobre el País del que son representantes, intentando que conozcan de primera mano todo acerca del mismo, ya sea sobre su cultura, sus costumbres, sus ciudades, su gastronomía, y en general sobre cuántos temas puedan ser de interés, en función de la edad de los alumnos, que preguntan una y otra vez para satisfacer una natural curiosidad que les lleva a descubrir un mundo que no conocen.
Pues bien, una pregunta que suelen hacer cuando de España y de sus costumbres se trata, es la siguiente: ¿Por qué los toreros matan a los toros? ¿Por qué los maltratan de esa manera? Mi hija, naturalmente queda totalmente descolocada ante preguntas tan elementales, pero sin duda también tan  complicadas y difíciles de darles una respuesta lógica y que satisfaga su espontáneo natural interés, al tiempo que justifique un hecho violento inmerso en una supuesta fiesta.
Es la única de las y los compañeros de los países europeos allí representados, que se ve obligada a responder ante semejantes preguntas. Un compromiso que trata de sobrellevar lo más elegante y objetivamente posible, a la par que lo que su subjetividad le dicta, que es siempre inseparable de cualquier opinión vertida sobre un determinado tema. Les dice, según me cuenta, que es una costumbre que viene de muy antiguo, que está muy enraizada en las costumbres del País, que no todos están de acuerdo, sino que más bien al contrario, la mayoría rechaza este espectáculo, que incluso en algunas regiones como Cataluña, y algunas otras ciudades está prohibido.
Lo que no puede decir, porque sería inasumible e incomprensible, incluso para los más pequeños, es que los toros están declarados Patrimonio Cultural de España, algo incalificable, que ofende a un sentimiento y a un concepto de la cultura, al que le sobra cualquier comentario, por estar inmensamente alejado de la belleza y la emoción que el arte despierta en el ser humano. Estamos obligados a proteger a los niños, tan amantes de los animales, de esta incalificable violencia que se ejerce contra estos hermosos animales.

domingo, 10 de mayo de 2015

EL VOTO INÚTIL

Durante muchos años, como tanta gente, fui un votante de izquierdas, que invariablemente depositó su confianza en el partido que hoy ostenta la condición de oposición, frente a una derecha omnipresente y autoritaria, que ejerce el poder a modo de recalcitrante apisonadora que todo lo devasta con su aplastante manera de utilizar un poder absoluto que lleva a cabo sin contemplaciones, como si el hecho de haber obtenido el correspondiente permiso para gobernar, conseguido en justa lid, le supusiera una patente de corso tal, que todo estuviera justificado para acceder a los medios que considera oportunos para obtener los fines que a toda costa logrará, entren o no en el programa electoral que propuso a sus votantes, y que como todos los grupos políticos que ansían llegar a gobernar, incumplirán sin excepción, ya que jamás los hechos se corresponderán con lo anunciado, en un ejercicio de cinismo político que ya por adelantado damos por hecho, por descontado, pero que de todas formas, sigue siendo del todo inaceptable.
Llegado un momento, después de mucho esperar y de intentar comprender que hay que dar un mínimo de tiempo para que se sustancien las cosas, se reposen y les llegue su momento, hasta que cansado y hastiado de tantas contemplaciones y tanta infructuosa comprensión, dejé de votar a dicho partido y a todos los demás. Sencillamente opté por negar mi confianza a todos y cada uno de los grupos políticos que se presentan a las elecciones generales, repito, desde hace ya muchos años, con la firme intención de no volver a depositar mi voto en unas urnas, donde una vez quedan en ellas atrapado, mi decisión deja de tener sentido, queda anulada, obsoleta y despreciada por quienes lo solicitaron con promesas que quedaron olvidadas y relegadas a una papelera, tan pronto como obtuvieron el ansiado y disputado voto.
Nunca más volví a votar, y jamás lo haré, en un compromiso adquirido conmigo mismo y que nunca decepcionaré, pues en tanto me valoro en este aspecto y en tanto estimo mi honesta dignidad y honorabilidad personal. Tampoco ahora, que tantas nuevas opciones parecen estar desgranándose, en un delirante y controvertido panorama político, en el que han salido a la luz unas opciones políticas que están creando nuevas esperanzas que de una forma convulsamente trepidante, están llevando ilusión y nuevas y buenas expectativas a una población que considera que el panorama económico y social de este País, puede y debe cambiar con ellos, confiando en sus promesas y en unas perspectivas de futuro que prometen llevar a una ciudadanía cansada, harta y hastiada de una clase política incapaz de colmar las esperanzas de mejora, ante una delicada y frustrante situación que para muchos millones de españoles es de auténtica necesidad.
Pero mi escepticismo queda por encima de tanta nueva promesa, y de tantas y tan sencillas maneras de resolver cuantos problemas acucian a los ciudadanos, según nos cuentan quienes han irrumpido en un panorama político tan revuelto como confuso. No creo que todo sea tan fácil, ni pienso que debieran airearlo de esta manera que está logrando crear unas esperanzas y unas ilusiones que puede que se vean defraudadas una vez más, con la consiguiente frustración de una población que no soportaría más triquiñuelas ni más engaños, por lo que la moderación sería un buen arma de futuro para estos nuevos partidos que proclaman por doquier la buena nueva de la resolución a todos los problemas.
Siempre existe un detonante que te conduce por primera vez a renunciar al derecho al voto. En mi caso fueron varios, pero el principal, que aún hoy sigue vigente, fue el del mantenimiento del insostenible e inadmisible Concordato con la Iglesia Católica que tantos privilegios le otorga y que pese a las declaraciones que dirigentes del Psoe hacen con frecuencia al respecto, sigue ahí, pesando como una losa sobre los ideales de un Partido que se muestra irreconocible desde hace demasiado tiempo. Tanto como el que llevo sin votarle. Ni a él ni a ninguno de los que configuran el panorama político nacional. No se lo merecen.

jueves, 7 de mayo de 2015

EL OCASO DE LOS ESCRIBAS

Mientras escribo estas líneas, contemplo con arrobo y admiración, unos documentos escritos a mano por mi padre y por el padre de mi padre, mi abuelo. Ambos fueron secretarios de ayuntamiento del pueblo donde nacieron, donde nací yo, Duruelo, un delicioso pueblecito en la provincia de Segovia, en la falda de Somosierra, cerca de las Hoces del Duratón, de Sepúlveda y de otros bellos y próximos lugares de esta hermosa tierra Castellana, salpicada por montes y arboledas, cubierta de verdes praderas y encantadores pueblecitos que el arco de la imponente Sierra domina, que en los largos y añorados inviernos se tiñe de blanco, y en primavera de una soberbia explosión de luz y color.
Conservo dichos documentos manuscritos, como si de un tesoro se trataran, escritos con pluma y con una preciosa y cuidada letra que denotan el interés y la  importancia que entonces despertaba la caligrafía, pese la escasa educación que entonces recibían en aquella escuela primaria, donde se cuidaba la escritura a mano con una devoción y un entusiasmo que hoy deberíamos envidiar, cuando contemplamos cómo esta herramienta está quedando relegada, olvidada y sometida a un proceso de eliminación imparable.
Las nuevas tecnologías han irrumpido con tal fuerza, que hoy, con la informática, casi se nos ha olvidado escribir a mano. Lejos quedaron los cuadernillos de caligrafía que desde hace ya demasiado tiempo descansan en un baúl de los recuerdos de donde jamás regresarán, en un demoledor proceso de despersonalización, que pese a las enormes e indudables ventajas posee el ordenado, utilizado por la inmensa mayoría de la población, está dejando obsoletas las cartas escritas a mano, que han sido marginadas por las modernas y poderosas herramientas, como el correo electrónico, que se ha erigido en un firme, rápido y eficiente método de comunicación, al alcance de toda la población
En el origen de la escritura, están los pictogramas, símbolos, dibujos, signos y formas diversas utilizados por los pueblos de la antigüedad con los que trataban de representar los objetos que les rodeaban, incluso palabras, siempre de una forma simplificada, sin transmitir ideas ni pensamientos abstractos, ni mucho menos estructuras sintácticas que estaban fuera del alcance de sus pretensiones.
Después, la escritura Jeroglífica, se desarrolló en Egipto durante más de tres mil años, con un sentido mágico y religioso, hasta el punto de que el nombre de una persona expresaba también su personalidad, siendo la pieza clave para la interpretación y traducción del lenguaje jeroglífico como es el caso de la Piedra Rosetta, que poseía grabados de tres lenguas diferentes, griego, jeroglífico y Demócrito, que fue descifrada por Champolion a finales del siglo dieciocho.
Todos estos lenguajes escritos, pusieron la base para la consecución de los alfabetos que hoy utilizamos, mediante la oportuna y conveniente evolución sufrida y que supuso la existencia hoy en día de alfabetos como el griego, cirílico, chino, árabe y hebreo. El escriba era el amanuense o copista de la antigüedad, procedente de las clases bajas de la sociedad, como lo fueron los copistas de la Edad Media que se encargaban de reproducir los libros y manuscritos en el Scriptorium de los monasterios.
Y hoy, para desgracia de los amantes de la escritura a mano y del cuidado y cultivo de esa preciosa herramienta que durante miles de años fueron desarrollando las diferentes culturas y civilizaciones que han poblado la Tierra, la caligrafía comienza un vertiginoso declive que parece imparable, hasta el extremo de que algunos países, como Finlandia, han decidido no incluir la escritura a mano y sustituirla por su aprendizaje en el  ordenador, en un proceso de despersonalización, que pese a teorías existentes a favor y en contra, parece indudable para quienes consideran la escritura a mano como algo inherente a la cultura del ser humano.
 Solamente los románticos del arte de la escritura y aquellos que no han podido o no han querido adaptarse a las modernas tecnologías, continúan imitando a aquellos amanuenses en un hermoso ejercicio de plasmar en el papel los símbolos que durante milenios utilizaron los seres humanos para comunicarse. Ninguna cultura inteligente, ninguna civilización avanzada, debería permitir su desaparición, que parece inevitable. Si así fuera, la cultura universal sufriría un duro golpe. Confiemos en la inteligencia humana.

sábado, 2 de mayo de 2015

TODO EL DOLOR DEL MUNDO

El dolor se ensaña con una feroz crueldad, siempre con los mismos seres desheredados, con los más pobres, humildes y olvidados de este inefable planeta, que navega a la deriva entre mundos desconocidos que quizás nos dan la espalda, cuando ven tanta injusticia, tanta ingratitud y tanta maldad juntas, que se ceban con los más desamparados, en un afán por descargar sobre ellos el sufrimiento y el dolor que no se reparte entre todos de forma ecuánime, sino que se acumula sobre ellos, abandonados por unos dioses, que en permanente vigilia, se muestran celosos por cuidar de sus privilegiados y venturosos hijos, y mantenerlos así alejados de todo desgracia que pudiera acecharles.
Hasta la Madre Naturaleza parece haberse aliado con los más fuertes, golpeando y dirigiendo toda su desencadenada furia contra los que no pueden defenderse, en una brutal demostración de fuerza con la que aniquila y destruye a los más débiles y desamparados. Su descomunal destrucción, todo lo puede ante la mirada atónita de los indefensos seres humanos, que nada pueden hacer ante su formidable poder, que no respeta nada de cuanto a su paso encuentra, sufriendo sus efectos devastadores de una manera desigual, según se trate de poblaciones pertenecientes al primer o tercer mundo, con resultados que son inversamente proporcionales a la calidad de sus edificios y construcciones, así como a la capacidad de respuesta ante la adversidad, tan distinta y tan distante de unos y otros.
Todo el dolor del mundo se oculta a los ojos de quienes vivimos alejados de tanto sufrimiento. Como si no existiera, como si al estar alejado de nosotros, no fuese real. No nos afecta por lo tanto, salvo a la hora de lamentar su existencia, de contribuir con una pequeña y simbólica ayuda económica, con la pretensión de que ello nos libere de nuestro mala conciencia, a la par que pasamos la página del periódico o cambiamos de canal en el televisor, donde las noticias informan de la última tragedia humana.
Desde el principio de los tiempos, el dolor y el sufrimiento han perseguido a los seres humanos, de una forma terrible e implacable. Dolor provocado no sólo por la imprevisible naturaleza, sino por la maldad y la crueldad de sus semejantes, por el despótico y tiránico poder de las clases dirigentes tanto políticas como económicas, desde la más remota antigüedad, hasta un presente donde las guerras por oscuros intereses, la marginación y la opresión de grupos y naciones, genera dolor y desamparo en un continuo padecimiento que afecta por igual a los más débiles, ya sean niños, ancianos o enfermos, sin distinción alguna.
Todo el dolor del mundo se ha desatado contra los soldados enviados a las guerras como si de carne de cañón se trataran, con los refugiados y desplazados por ellas generados, con los obligados a emigrar de sus países a causa del hambre y la miseria, con las víctimas fruto de la represión de las dictaduras y sus tiranos, con los torturados desde los orígenes de la humanidad en frías y lóbregas mazmorras, por desafiar a los déspotas, a las siniestras religiones convertidas en crueles y  tétricas instituciones al servicio de sus inhumanos intereses.
Con los recluidos en campos de exterminio por los fanáticos que pretendían la limpieza étnica, en aras de una superioridad racial, con los represaliados por su condición sexual, con los pueblos oprimidos y sometidos por reclamar una tierra para albergar su nación, con las mujeres maltratadas, y con las que por el hecho de serlo, son reducidas a meros objetos, relegadas al ámbito de su casa sin derecho ni consideración alguna, con los ancianos abandonados, con los más pobres, con los indigentes, con los enfermos, con los menesterosos en general, y con los pertenecientes a ese tercer mundo relegado al olvido y al perenne sufrimiento, por el mundo rico y ostentoso que practica la política del avestruz.
En ellos está presente todo el dolor del mundo, que nos es tan ajeno y tan distante, pero que está ahí, que no vemos, que no queremos contemplar de cerca. Está en los hospitales, en la calle, y quizás incluso encima, debajo o al lado de donde vivimos. En nuestro propio edifico. Un dolor profundo y silencioso de cuya existencia no dudamos, pero que nos es extraño porque no abrimos suficientemente ni los ojos, ni el corazón, porque no soportamos su existencia. Todo el dolor del mundo.

sábado, 25 de abril de 2015

EN PALERMO, CAPITAL DE SICILIA

Viajar es sin duda, la mejor y la más hermosa y eficaz forma, no sólo de conocer el mundo con sus gentes, su arte, su gastronomía y sus costumbres, sino algo mucho más importante y transcendente para el ser humano, como es el hecho de comprobar cómo esas aparentes discrepancias se difuminan y desaparecen, dejando paso a una simple y elemental variedad, basada en una diferente historia vivida a lo largo de los siglos que ha determinado un rumbo no coincidente con el nuestro en todo lo que de accesorio tiene, mientras que nada ha cambiado en lo esencial.
Algo así se experimenta en la hermosa Sicilia. Una isla mediterránea que tanto recuerda a las Baleares o a cualquiera de las otras ínsulas ancladas en este Mare Nostrum, y que en tiempos, perteneció a la Corona de Aragón. Verde, montañosa, salpicada de pequeños pueblecitos colgados de las laderas de las sierras y montañas que pueblan su interior. Una orografía que obliga a abrir caminos y carreteras serpenteantes a lo largo de toda su considerable superficie, muy extensa, muy amplia, con ciudades tan importantes como su capital, Palermo, y otras como Agrigento, Catania, Siracusa, Marsala, Trapali, y otras, la mayoría de las cuales situadas en la costa.
Es imposible e ilusorio, pretender descubrir Palermo por primera vez. Siempre que el viajero vuelve a pisar su vieja y desgastada alfombra de cemento, recorriendo una vez más sus avenidas, plazas, calles, y callejuelas, es como si comenzase de nuevo, como si retornase al mismo lugar, pero con toda su ambientación cambiada. En cada paseo, en cada excursión a ella girada, se revelan nuevos rincones, se destapan desconocidas placitas por dónde ya debíamos haber pasado. Es como si la ciudad se hubiera cambiado de ropa para mostrarse distinta cada vez que la contemplamos.
Palermo, fundada por los Fenicios en el siglo VIII a.c.,  es la ciudad de los contrastes. Como en ningún otro lugar, se mezclan la anarquía con el orden, la suciedad con la limpieza, las callejuelas más cutres, con las avenidas más espléndidas, los edificios ruinosos en inmundos callejones, con los majestuosos y elegantes palacetes, los espacios míseros y decadentes con las bellas plazas con hermosas fuentes, lo vulgar, borde y cutre, con el arte más extasiante y refinado, el desorden ruidoso y anárquico del tráfico, con la tranquilidad de sus calles peatonales, el despropósito de ciertos lugares, con el singular encanto de sus mercadillos, que llenan de colores, olores y sabores las callejuelas de la zona antigua de esta increíble y hermosa ciudad.
Si algo destaca a primera vista, es el espectáculo de un caótico tráfico, dónde nadie parece respetar nada ni a nadie. La línea continua de vías y carreteras, aquí no cumple función alguna, algo que comprobamos además en el viaje por el interior de la isla camino de Agrigento. Apenas se vislumbran semáforos y los pasos cebra, son considerados un mero adorno. El peatón ha de cruzar con la mano extendida, confiando en que logre pararlos, algo que generalmente suele conseguirse.
Se circula a toda velocidad, como si todos tuviesen urgente necesidad de llegar a su destino. Sorprende cómo los viajeros de los autobuses no disponen de billete o si lo tienen, no lo utilizan, como también deja perplejo al visitante la suciedad de las calles, los perros abandonados dormitando en las aceras, y la combinación y alternancia de edificios señoriales con otros, en el que el abandono y la ruina son tan notables, que asombra al paseante que abre los ojos desmesuradamente para poder captar tanto contraste.
Pero esta ciudad esconde tesoros de una grandiosa y soberbia belleza que ningún viajero debe obviar. Es una ciudad donde la religiosidad todo lo impregna, con altares y hornacinas en las calles, placitas y en los rincones más insospechados, donde las vírgenes y santos reposan entre luces de neón, y dónde el número de iglesias es inconmensurable. De todas las épocas: bizantinas, barrocas, neoclásicas, algunas hermosísimas y otras sin un valor artístico destacable, pero siempre acogedoras y valiosas para sus feligreses, así como edificios de origen fenicio, griego, árabe y normando.
La Chiesa de la Martorana, iglesia de estilo Normando Árabe Bizantino, del siglo XII, preciosa joya, maravilla de maravillas. Ha de visitarse sin excusa alguna. Su contemplación extasía al asombrado viajero que no puede dejar de admirar sus bellísimos iconos en unos mosaicos que cubren sus arcos, columnas y techos, en un ejemplo admirable de la capacidad humana para crear belleza e impresionar  hondamente la sensibilidad del espíritu humano.
La Capilla Palatina, de estilo Bizantino, es un tesoro de un inmenso valor. Fue la capilla real de los reyes Normandos de Sicilia. Del siglo XII, se encuentra dentro del Palacio de los Normando, que es la sede actual del parlamento Siciliano. Posee unos bellísimos mosaicos con iconos que representan escenas bíblicas, y una impresionante y majestuosa cúpula. El artesonado del techo sobrecoge poderosamente por su estilizada y espléndida decoración en forma de estalactitas de madera Árabe.
La gastronomía es otra joya a disfrutar en Palermo. Es una gratísima sorpresa. Se basa en la pasta, pero con una infinidad de variantes imposible de imaginar. Deliciosos platos, suaves, ligeros, genialmente condimentados, utilizando un excelente aceite de oliva, lo cual es digno de agradecer. Buenos vinos, y una excelente repostería que hace las delicias de todo buen paladar, y todo ello con unos precios increíblemente ajustados, que sorprenden al agradecido viajero. Hermosa isla de Sicilia y encantadora ciudad de Palermo. Hermosos destinos de nuestro pequeño mundo a los que hay que regresar.

lunes, 20 de abril de 2015

EL FRANCOTIRADOR

Se dan de vez cuando determinados espectáculos dirigidos al gran público, que tienen la virtud o facultad de despertar un especial interés, que poseen una atracción diferente, bien por el contenido que tratan, o porque el tema está de plena actualidad, o bien porque el autor, director o creador del mismo, suele generar opiniones muy diversas, de tal forma que dicho evento suele posicionarse por encima del interés medio que debiera suscitar en otras circunstancias, entrando a formar parte de la controversia generalizada que suele darse en estos casos, pasando de esta forma a erigirse en uno de los temas de actualidad, susceptible de llevarse tanto a debates, tertulias y fororos especializados, como a conversaciones y charlas habituales, así como en los medios de comunicación, para de esta manera generarse un controversia que alienta todo tipo de interpretaciones.
Es el caso de la película de El Francotirador, del director y actor Clint Eastwood, cuya temática toca de lleno la guerra de Irak, así como las consecuencias que este inacabado conflicto ha creado desde sus inicios, hace ya demasiados años. El director un reputado personaje del mundo del cine, octogenario ya, pero con una vitalidad envidiable, posee una amplia experiencia como actor, desde sus primeras películas como La Muerte tenía un Precio y tantas otras que podríamos citar, así como director, como por ejemplo Sin Perdón y otras muchas, la inmensa mayoría grandes éxitos por todos reconocidos, hasta llegar a ésta última por él dirigida, como siempre, magistralmente.
No es la única película de guerra que Eastwood ha dirigido. Banderas de nuestros padres es un ejemplo de ellas, un durísimo y desgarrador relato de la conquista de la isla Iwo Jima en la segunda guerra mundial. En realidad son dos películas con el mismo título, pero una analizada desde la perspectiva de los norteamericanos y la otra desde de los japoneses. La primera en inglés y la segunda en japonés, en un perfecto ejemplo de imparcialidad, en un afán de mostrar una absoluta objetividad al narrar el horror de una de las batallas más sangrientas de todo aquel conflicto bélico, donde el dolor y el sufrimiento de ambos bandos se muestra sin tapujos ni predisposición alguna hacia ninguno de ellos.
La polémica surgida con la película que nos ocupa, se debe a que muchos la tachan, sin más, de un filme en el que por encima de todo, el director trata de honrar y ensalzar la figura del protagonista, un soldado estadounidense, cuya vida real refleja la cinta, con el propósito de enaltecerlo como un héroe que con sus acciones fue capaz de salvar multitud de vidas de los suyos, como así, en efecto, tuvo lugar, aunque para ello tuviese que eliminar a un niño, y a alguna mujer, utilizados por el bando enemigo.
El director se ha manifestado en el sentido de que la película no es ni belicista – pese a las desgarradoras imágenes de combate que se dan en la misma –, ni pretende ser un canto ni una defensa a ultranza hacia la lucha antiterrorista allí desatada, que tantas víctimas está causando y tantos odios desata en una zona del mundo donde las consecuencias de la guerra y la violencia, con todo el horror que suponen, se traslada a occidente en forma de acciones terroristas que están provocando tanto dolor y sufrimiento, y que llevan a cabo quienes se toman la venganza de una manera indiscriminada.
Más bien al contrario, afirma que es un testimonio antibelicista en contra de la crueldad y el sufrimiento que causa la guerra, utilizando para ello a un héroe americano, que creía firmemente en lo que hacía, luchando por su País y por los valores en los que él creía, a costa incluso de los problemas que a nivel personal y familiar le causaron. En cualquier caso, esta película ha causado impacto en una sociedad que no concibe que dadas las actuales circunstancias de tensión entre aquel mundo y éste, alguien se decida a llevar a cabo un filme que entienden puramente militarista y cruel.
Pero esta película merece un análisis más sosegado, e incluso verla más de una vez, para sacar conclusiones que no se vean excesivamente perjudicadas por una primera impresión. Merece la pena detenerse en aspectos que el director recoge con intensa dedicación, como el ambiente familiar del protagonista, deteriorado por los acontecimientos y a punto de romperse, el análisis que hace del sufrimiento de algunos soldados y su opinión sobre la guerra, como su hermano, así como el estudio que hace el director acerca del sufrimiento de la población civil, del empleo de los niños en la guerra, de la crueldad de unos odios desatados por ambos bandos, sin mostrar inclinación alguna.
Es necesariamente una película de guerra. Pero no una cinta bélica al uso, sino una desgarradora muestra del sinsentido de esa cruel y despiadada violencia inherente al ser humano.

lunes, 13 de abril de 2015

SECESIÓN A BORDO

Parodiando el título de la famosa película acerca del motín de la Bounty, surgen estas líneas, que como se podrá comprobar más adelante, contienen una rememoración de unos hechos que entonces tuvieron lugar, y que hoy, más de doscientos años después, podríamos aplicar a una situación dada en nuestro País, que aunque de tintes diferentes, y aplicados a circunstancias distintas a aquellas, no por ello dejan de tener una conexión que podemos establecer en la rebelión a bordo – título en español de aquella película – que se desató en aquella nave a cargo de una tripulación descontenta con su capitán, al que dejaron abandonado, junto con algunos de sus hombres en una isla a merced de su suerte, mientras el resto, el grueso de de la marinería, regresó al puerto de dónde habían salido en busca de los árboles del pan, con los que pensaban alimentar a los esclavos de las colonias inglesas del Caribe.
La rebelión fue liderada por el segundo oficial de a bordo y secundada por la mayoría de los marineros, descontentos con el trato inhumano del capitán, pese a que estudios posteriores afirman que en realidad no fue exactamente así, y que incluso el capitán se desvivió con la tripulación hasta el extremo de contar con un violinista para que les amenizase los duros trabajos que llevaban a cabo, lo cual constituye toda una ironía y una soberbia contradicción, que únicamente podría justificarse con otra: posiblemente la rebelión se dio por el hecho de que la mayoría de los marineros, rechazaba a un insoportable violinista que no colmaba sus aspiraciones musicales.
La conexión citada, tiene lugar cuando comprobamos que aquí, en nuestro País, en la nave común donde todos nos encontramos, más o menos a la deriva , se anuncia a bombo y platillo una secesión, una rebelión, una separación física, política, social, cultural y económica de  España, de una región tan importante como Cataluña, que lleva perteneciendo al Estado Español desde el principio de los tiempos, en un alarde de intolerancia, soberbia y desfachatez tales, que el despropósito ronda la ridiculez más extrema, si no fuese porque el asunto es de suma trascendencia, y porque vistos los antecedentes, no deberíamos tomar a broma un intento más de lograr la independencia, a cargo de los de siempre, de los capitanes de esa nave catalana que rige sus destinos de una forma desleal y caprichosa, que no son otros que los dirigentes de los principales partido políticos nacionalistas empeñados en llevar a cabo dicha independencia.
No es asunto poco serio, no es para tomárselo a chanza, a broma, no es un asunto baladí. En absoluto. El presidente del gobierno, afirma que si él sigue de presidente dentro de dieciocho meses, cuando dicen que declararían la secesión, no permitirá de ninguna manera la independencia de Cataluña, en un gesto que no deja indiferente a nadie, pues no se trata simplemente de impedir una consulta, de retirar unas urnas o de una decisión que el Estado pueda llevar a cabo con el objeto de evitar determinados hechos, que en este caso nada tiene en común con los anteriores altercados habidos sobre este mismo asunto.
Se trata de declarar unilateralmente la independencia, basándose en unos posibles resultados de unas elecciones que ellos consideran plebiscitarias, y que les conferirían según ellos, autoridad moral y legal para separarse de un Estado, que no podría detener de inmediato semejante determinación, ni obviarla, ni rechazarla con el simplista argumento de que es ilegal, de que no tiene ninguna validez, de que no se va a reconocer dicha secesión.
Es pues un asunto sumamente grave que toma un cariz realmente preocupante. No podemos saber, llegado el caso, que haría la Comunidad Europea, por mucho que trate de apuntar, según parece, que no reconocería el nuevo Estado. Las circunstancias dadas en ese momento podrían modificar esa postura y comenzar por algún país que en principio sí lo reconocería, y así, nunca podremos saber qué podría venir después, una vez los hechos consumados.
El órdago lanzado es un auténtico desafío, una taimada declaración de intenciones secesionistas que suponen todo un paso adelante en las maniobras desestabilizadoras que los gobernantes catalanes llevan sacando a colación desde hace ya demasiado tiempo. La pérdida de Cataluña, supondría un durísimo golpe para España. No hay que olvidar que Cataluña tiene ocho millones de habitantes, y que su PIB, representa el 20% del Estado Español, la quinta parte. Una cifra demasiada alta para poder soportarla sin grandes problemas para todos, incluso para ellos, los ciudadanos de Cataluña, que se verían fuera de Europa y que tendrían que hacer frente a formidables problemas económicos inimaginables ahora mismo para la inmensa mayoría de los ciudadanos de esa región.

sábado, 4 de abril de 2015

LA METAMORFOSIS DE PODEMOS

No hay nada en este mundo que no esté sometido a la variación, al cambio, a la mudanza, al continuo e interminable mutar, ya sean los seres vivos, tanto animados como inanimados, como los inertes. Aquellos debido al crecimiento y a las continuas alteraciones y transformaciones a que permanentemente están sometidos desde que nacen hasta que mueren, y los estos últimos, a la acción de la intemperie, de los fenómenos meteorológicos y de otras fuerzas que los desgastan y erosionan, provenientes todos de un Planeta que ni siquiera él, en su conjunto, tomado  como una unidad geológica y biológica, puede escapar a esta evolución constante, que en muy poco se parece al que en su origen fue, hace más de cuatro mil quinientos millones de años, y que hoy en día continúa en pleno proceso de un imparable y constante cambio.
La metamorfosis, entendida como un cambio o mutabilidad de los entes, ha sido protagonista de historias noveladas, poemas y relatos, entre los que destacan dos autores que sobresalen por encima del resto, y a los que recurrimos de inmediato en cuanto citamos dicho término: Publio Ovidio Nasón, poeta latino, que vivió entre el 43 ac y el 17 dc, y Franz Kafka, escritos checoslovaco, que vivió entre 1883 y 1924. El primero recoge en un extensísimo poema, historias y leyendas mitológicas que comienzan por el origen del mundo, hasta la transformación en deidad de Julio César, mientras que el segundo, relata la metamorfosis del protagonista, que transformado en insecto, el autor intenta exorcizar sus fantasmas internos. En cualquier caso, ambos basan su obra en el cambio y la permuta continua de sus protagonistas, bien sean Dioses y héroes más o menos fabulados, bien sean seres humanos trastocados en insectos.
Podemos, bien podría ser el título de otra obra literaria, más o menos sujeta a la mutabilidad, el trueque y el canje novelado, términos todos con un cierto grado de aproximación al que nos ocupa, a la metamorfosis sufrida por un ente político, pseudo político o cuasi político, aún en ciernes, y sometido por lo tanto a catarsis varias, así como a cambios y transformaciones constantes, con más o menos variabilidad, intensidad y, sobre todo, y por encima de todo, con una cierta veleidad, que se le podría achacar, y hasta perdonar, siendo debidamente condescendiente, debido fundamentalmente a su escasa edad, fruto de un nacimiento relativamente reciente, que ha desembocado en una infancia en exceso precipitada, que apenas le ha dado tiempo para disfrutar de una lactancia, que le ha conducido de inmediato y sin apenas transición, a la siguiente etapa de una vida, que está sufriendo una metamorfosis tan meteórica, que en poco más de un año de vida pretende alcanzar la madurez, sin desarrollarse ni física ni anímicamente, en un proceso que parece imparable hacia unas metas que pueden parecer tan próximas como inalcanzables.
Y así, llegados a este punto de no retorno, nos tienen acostumbrados ya a continuos y permanentes cambios y vaivenes que nos dejan exhaustos a medida que el tiempo pasa y se van alejando unas veces y acercando otras, a objetivos políticos, económicos y sociológicos, que ayer en nada se parecían a lo que hoy nos vemos obligados a escuchar, en una constante actitud, a veces frívola, a veces ingenua, que no dejan lugar alguno a la capacidad de asimilar, debatir y analizar, que todos poseemos, debido a que la propuesta siguiente que nos harán, no dará tiempo para ello, lográndose de esta forma una acumulación de sugerencias tal, que la confusión y la incertidumbre reinante, no nos dejarán sentar una clara, rotunda y decidida idea de lo que realmente proponen quienes así exponen su pretendido, confuso y convulso programa.
 Como botón de muestra, uno más. La candidata a la Junta de Andalucía, ha propuesto utilizar los ahorros de los ciudadanos para crear una banca pública, al servicio de vete a saber quién, ya que los ahorros que la gente tiene en los bancos, no se han invertido en una economía productiva, por lo que ellos se atribuyen la potestad de manejar los ahorros de los sufridos ciudadanos, tal como les venga en gana, lo que constituye un atropello de colosales dimensiones. Sin comentarios.
Pues bien, más pronto o más tarde, alguien desmentirá o bien matizará estas declaraciones, con lo cual volvemos a entrar en la vorágine de los dimes y diretes, de los de donde dije digo, digo diego, de condenar “algunos atropellos” de la dictadura Venezolana, a transigir con ella, tal como han hecho en el parlamento europeo, donde se han negado a condenar lo que no es sino una dictadura disfrazada de democracia bolivariana, en un continuo y permanente cambio que no deja indiferente a nadie.
Pese a todo, Podemos, continúa suponiendo una renovada esperanza para tanta gente desencantada con la política y los políticos actuales. Una vez que dejen completamente libre, claro y despejado el panorama de su  programa político y de intenciones de todo orden, Podemos dejará la metamorfosis a un lado para decantarse por un cristalino y unidireccional sentido programático. Esperemos.