lunes, 23 de diciembre de 2024

La democracia secuestrada

 Las últimas declaraciones del presidente del gobierno, en línea con su absoluta y total falta de respeto con quien ose oponerse a sus totalitarios designios y autoritarias formas de ejercer el poder, hablan de una oposición que juega con las cartas marcadas, con unos jueces que practican la politización de la justicia, que se encargan de pasar información a sus oponentes, cuando él es el principal impulsor de ese siniestro juego, que utiliza desde la posición privilegiada que ostenta.

 Declaraciones que suponen una demostración cínica e hipócrita, de quien se ve acorralado por imputaciones y corruptelas varias en su entorno más próximo, tanto personal como político, que resulta insoportable para un personaje soberbio ambicioso y altivo, con una absoluta falta de escrúpulos, que lo convierten en un político indeseable para una democracia que exige dirigentes con unas características radicalmente opuestas a las que presenta el jefe de un ejecutivo que ha perdido decididamente los papeles al verse envuelto en una maraña de conflictos judiciales y políticos, a los que se enfrenta, como siempre ha hecho, con insultos, improperios y una batería completa de descalificaciones, que no hace si no confirmar su extrema debilidad.

Un presidente del gobierno que utiliza las instituciones, como es el caso de la fiscalía, con un fiscal general, imputado por el tribunal supremo, por revelar información confidencial de la pareja de su mayor contrincante político, la presidenta de la Comunidad de Madrid, un fiscal siniestro, enigmático y fiel esclavo de su amo, siempre dispuesto a satisfacer los deseos de su amo, en una demostración vergonzante que causa sonrojo e ira a cualquier amante de una democracia en la que cuesta trabajo creer a la vista de lo que es capaz de pergeñar este gobierno.

Un ejecutivo que se sirve de cuantos medios oficiales e institucionales dispone para conseguir información privada de cualquier tipo de sus opositores, para arrojarla contra ellos, en una ceremonia de la confusión vil y demoledora, de una práctica antidemocrática que ofende y asusta al mismo tiempo, y que creíamos jamás íbamos a contemplar en un país europeo del siglo veintiuno, que contempla con sorpresa y decepción cómo se utilizan prácticas de un autoritarismo exacerbado, impropias de un país como el nuestro, que no se merece estas arbitrariedades, estás mezquindades y este juego sucio al que nos somete este gobierno.

Porque no hay nada más perverso, nada más ruin, nada más malvado que utilizar las riendas del poder para conseguir sus oscuros e indignos fines, que no son otros que retener el poder a toda costa, llevando a cabo la ignominiosa  compra de votos a cambio de amnistías, concesiones y cesiones de todo tipo a los de siempre,  cuando tan elevada y responsable facultad de ejercer el poder nos corresponde a nosotros, a los ciudadanos, que hemos delegado en ellos para ejercerlo, con el expreso mandato de llevarlo a cabo bajo el imperio de la ley, del derecho y del respeto al más estricto sentido democrático que lo ha de regir en todo momento, sin discriminación entre las Comunidades y por ende entre sus ciudadanos, procurando la igualdad y el bienestar entre ellos, sin agravios comparativos que los separen, algo que ofende al más elemental sentido democrático.

Y es ahí dónde cobra pleno sentido el hecho de que para respetarse a sí mismos, y por ende a la democracia, han de acatar y considerar profundamente las leyes, al poder judicial, y a sus representantes, los jueces, algo que incumple con demasiada frecuencia este gobierno, acostumbrado a ningunearlos y a faltarles el respeto de tal manera que Europa les ha llamado la atención en varias ocasiones, sin que hayan dado muestras de corregir tales desmanes, permitiéndose el lujo y la osadía de utilizar la abogacía del estado en los conflictos judiciales que afectan a su familia.

Es por ello que un ejecutivo que se permite el lujo de incumplir el irrenunciable respeto debido a los poderes del estado, como es el caso de este gobierno, no supone garantía alguna a la hora de ejercitar y defender una democracia en la que no parece creer, que tiene secuestrada, a la vista de tantos abusos y tantas ofensas como contra ella comete y que utiliza para su principal y único objetivo que es el de retener el poder a toda costa.


viernes, 6 de diciembre de 2024

Las cavilaciones del presidente

Curados de espanto creíamos estar después de su retiro monacal, cuando el conventual fraile de la Moncloa nos anuncia que ha dado un paso al frente para meditar qué hacer con su vida, en una falsa demostración más de la encrucijada a la que parece hacernos creer está haciendo frente en su continua lucha personal y política por el bienestar de unos ciudadanos que no dan crédito a tanta hipocresía como destila un personaje cuya ambición no conoce límites, cuya soberbia y falta de escrúpulos han quedando patente de manifiesto incluso allende nuestras fronteras, dónde se le considera un showman capaz de cualquier estridencia, bufonada o salida de tono como la del pasado retiro o la del presente estado de meditación con la que nos hace partícipes de sus inquietudes vitales.

Nadie diría, conociéndolo, que semejantes dudas acechen a un personaje frío y calculador – hablar con él es como hacerlo con una pared, dijo una madre que osó dirigirse a él - el jefe del ejecutivo, que en los años que lleva al mando, ha tejido toda una red de poder, controlando su partido y las instituciones del Estado, así como seleccionando a las personas de las que se ha rodeado, fieles y esclavas al mismo tiempo, ora ministros, ora fiscal general, entre otros, y alejando a todo aquel que pudiera suponer un obstáculo en su autoritario proceder.

Y es que han sido muchos los caídos en desgracia que han tenido la osadía de hacerle frente, o simplemente de encontrarse en su camino, como recientemente el defenestrado secretario general de su partido en Madrid, o tantos que pudiéramos citar, como Tomás Gómez que ostentó en pasado reciente un alto cargo en el partido y que afirma que no distingue el mal del bien, que cuando quiere llevar a cabo una purga, te anula, te aísla, y finalmente te destroza.

Su baño de masas en el congreso del partido, no ha hecho más que denotar una soledad y una debilidad total de un partido socialista esclavo de un presidente al que nadie cuestiona mínimamente, aún sabiendo que dicho partido se encuentra acorralado por las amenazas de corrupción que lo envuelven, lo que no ha suscitado la menor autocrítica ante las nefastas consecuencias que ello pudiera acarrear, entregados como están en eternizarse envueltos en la burbuja de seguridad que les proporciona su líder, que afortunadamente no puede serlo eternamente.

Pero al que nadie se atreve a enmendar la plana, ni por asomo, ni lo mas mínimo, empeñados como están en ejercer de entusiastas palmeros, sin que se contemple ni se atisbe el menor síntoma de que un sucesor esté llamando a una puerta que está blindada y herméticamente cerrada a tales efectos, y que él mismo se ha encargado de precintar  por otra decena de años, cuando habla de su continuidad en el cargo.

Este país se halla instalado en una atmósfera contaminada por la extrema polaridad, la crispación y el desánimo ante una tensión política insoportable. Usted es en gran medida responsable, Sr. Presidente. Hágase a un lado, dimita, o convoque elecciones que den oportunidad a los ciudadanos para elegir a sus gobernantes, y no lo demore más con tantos retiros, tantas meditaciones y tantos malabarismos vacuos, y no se olvide que usted es prescindible, la democracia no.


sábado, 30 de noviembre de 2024

El perverso clan de la rosa

 Pensábamos que  habían agotado toda su capacidad de gestionar la vileza y las infames maneras para retener el poder, y nos han sorprendido con unas nuevas y detestables formas de provocar espanto y desconcierto a unos ciudadanos que no dan crédito a las infames y malas artes de un gobierno cuyas prácticas son totalmente impropias de un órgano serio y trascendente como este, y más próximas a una organización con fines incalificables que preferimos no citar, porque ofenden a la dignidad y al buen nombre de una institución tan importante en un estado democrático, social y de derecho como el nuestro.

Desde que este ejecutivo gobierna hemos contemplado con indignado asombro cómo han utilizado las instituciones a su antojo y conveniencia para afianzarse en sus poltronas sin reparar en su justa y equitativa legalidad, y así, han tratado de desprestigiar a la justicia con ofensas e improperios constantes, a la par que han utilizado a la abogacía del estado en asuntos de índole personal, como ha llevado a cabo el jefe del ejecutivo en los asuntos jurídicos personales de su pareja, cuando se trata de una ciudadana con los mismos derechos y deberes que el resto de los ciudadanos.

Más incalificable es el caso del fiscal general, personaje siniestro e intrigante dónde los haya, fiel esclavo de su señor, el presidente, siempre a sus órdenes y dictados, imputado a la sazón por el tribunal supremo, acusado de filtrar documentación secreta, con oscuras intenciones, sobre la pareja de la principal rival de su jefe, la presidenta de la Comunidad de Madrid, en un acto que repulsa la sensibilidad, la honradez y la honorabilidad exigible a un funcionario de semejante nivel, vital en la organización judicial de un país, a la par que resulta inadmisible que no haya sido cesado – la dimisión se nos antoja imposible – por quién tiene la potestad de llevarlo a cabo, que sin duda dependerá del jefe del ejecutivo, por lo que es de esperar que no lo hará, ya que los servicios prestados son de su total satisfacción, algo que ya ha manifestado en alguna ocasión.

Un gobierno incapaz de mostrar un rostro amable, un elemental y necesario talante democrático, que no reconoce error alguno, que no practica la autocrítica, como en el caso de la catástrofe de Valencia, dónde ha evadido toda responsabilidad, que se obstina en retener el poder de una manera obsesiva, que le ha llevado a cometer esperpentos como el del retiro monacal de cinco días de su soberbio presidente, en una ceremonia de la confusión de tal magnitud, que en Europa lo calificaron de showman y aquí ni nos inmutamos, ya que sabíamos que era una farsa más de las que suele montar, que  lo descalifica para un cargo, que dice piensa ocupar por muchos años más.

Y ello con el apoyo incondicional e interesado de sus palmeros, léase ministros y ministras, siempre dispuestos a halagar y alabar a su jefe, hasta extremos de un histrionismo tal que causa sonrojo a propios y extraños, como la hoolligan del grupo, la vicepresidenta primera, tan exagerada ella en sus manifestaciones hacia su admirado presidente y tan brusca y arisca con sus oponentes, lo que no es obstáculo para que interrumpa su declaración en una comisión acerca de los conflictos que tienen acorralado a su partido, abandonando el Senado sin más explicaciones, en una demostración más de la soberbia que caracteriza a este gobierno.

Pero la acción más infame de las muchas atribuibles a este gobierno sin escrúpulos, es la que han llevado a cabo con el presidente regional de su partido en la Comunidad de Madrid, al que han defenestrado obligándolo a dimitir por no querer admitir una intrigante trampa que partiendo de Moncloa pretendía que utilizase los informes secretos que presumiblemente filtró el fiscal general, para que los utilizase contra la presidenta de dicha Comunidad.

Todo ello en una insidiosa y vergonzosa maniobra tan incalificable como absolutamente rechazable, que define plenamente a un gobierno  perverso y ruin, así como  a un partido político inexistente, ambos anulados por un presidente que los maneja a su antojo, fruto de su ambición, de su soberbia y de una absoluta y total falta de escrúpulos, de los que viene haciendo gala desde que tomó las riendas de un poder absoluto que maneja  a su entero y  completo antojo. Sin duda, la rosa roja centenaria de este partido, ha de mudar de color y palidecer de vergüenza ante tan miseria, tanta perversidad y tanta vileza como soporta.


martes, 26 de noviembre de 2024

La arrogancia de los ineptos

Admiro profundamente la capacidad de análisis de la gente, que observando la realidad que nos rodea, llegan a conclusiones plenas de una inteligente objetividad que  me parece sumamente respetable, describiendo la situación política y social, de una manera brillante y absolutamente ejemplar y razonable, a la par que magníficamente resumida, y siempre con una absoluta convicción, fruto de una seguridad propia que surge de una bienintencionada necesidad de expresar una realidad que considera no debe ni puede callar, sino airearlo a los cuatro vientos.

Y es que una vez leí una descripción de la situación política actual, entre las innumerables que ocupan los medios de comunicación cada día, con la que comulgo plenamente, y que rezaba más o menos como sigue:  “Tenemos una clase política cínica, irresponsable y envenenada por el poder, que no trabaja para unirnos, sino para separarnos, que considera el engaño un instrumento legítimo, y pueril la mínima exigencia ética. Hemos tocado fondo”.

Verdad absoluta y demencialmente real como la que estamos viviendo, con un gobierno que no destaca por gobernar para todos, sino para mantenerse en el poder a toda costa, no importa lo que haya que ceder ante quienes los mantienen en la poltrona a costa de un chantaje permanente ante el que saben van a conseguir lo que pidan, ya que a ello los tienen acostumbrados, tal es la increíble, deleznable y desmedida ambición de un presidente del ejecutivo, cuya soberbia y ausencia total de escrúpulos lo mantiene aferrado al poder de una manera que jamás habíamos contemplado en la historia democrática de esta país.

Con una absoluta incapacidad para mostrar un talante democrático, se obstina en afianzarse el poder de una manera obsesiva, que le ha llevado a cometer esperpentos como el del retiro monacal de cinco días, en una ceremonia de la confusión de tal magnitud, que en Europa lo calificaron de showman y aquí ni nos inmutamos, ya que sabíamos que era una farsa más de las que suele montar, que  lo descalifica para un cargo, que dice, échense a temblar, piensa ocupar por muchos años más, con el apoyo incondicional e interesado de sus palmeros, léase ministros, ministras y ministres, si los hubiere. 

Entre las que se encuentra la inolvidable sobreactuación de su viceministra primera, alias la hooligan del grupo, pidiéndole a gritos que no se fuera, que se quedara, que no dimitiera, cuando todos sabíamos que no iba a irse, que no era sino una patética demostración mas de su apego al poder, de su incalificable ambición que nos arrastra a todos, junto con su ineptitud y su arrogancia absoluta para mostrarse como un presidente digno y honorable, algo que no parece formar parte de su ética personal.

Incapaces de reconocer errores, de rectificar abusos como los que han cometido con el poder judicial, con una falta de respeto hacia sus representantes que les ha supuesto serias advertencias de Europa, con una desastrosa actuación en la catástrofe de Valencia, dónde debieron declarar de inmediato el estado de emergencia nacional, ante la magnitud de la tragedia humana y natural, enviando sin esperar, sin demora alguna, todos los recursos de todo tipo con los que cuenta el Estado.

Con todo esto y otros desvaríos e ineptitudes varias que podríamos citar, la humildad, la honestidad, y el reconocimiento de los errores cometidos debería ser la norma y no la excepción, ya que la huída de la responsabilidad y la descarga de la misma sobre los demás, suele ser su forma de afrontar unos hechos que le comprometen, evadiéndolos y cargándolos sobre otros, mientras los palmeros hacen encaje de bolillos para proteger y blindar a su jefe con el fin de que nada le salpique y comprometa cubriéndolo y encerrándolo en una burbuja inexpugnable, que su vez, los proteja a ellos, confirmando con ello la arrogante ineptitud de quiénes gobiernan este sufrido país.


miércoles, 20 de noviembre de 2024

Los palmeros de la Moncloa

Este sugestivo título, que bien podría ilustrar el nombre de un grupo folklórico al uso, como tantos campean por la geografía de nuestro país, da nombre y  carácter al grupo de aduladores zalameros y lisonjeros varios, que dedican su tiempo a mantener en su puesto, y de paso a ellos mismos, al florero en el que se ha convertido el ínclito presidente de un gobierno, para quien la única, indispensable y suprema consigna, es mantenerse en el poder a toda costa, caiga quien caiga, salvo él, atendiendo los pagos que haga falta, que sea menester observar, que exijan los proveedores de votos, ya sea sobre la marcha, ya comprometidos en el pasado inmediato, que le permitan así disfrutar de una temporada más en un cargo que tanto anhela y disfruta.

Y así, con la inestimable ayuda de sus palmeros, a la sazón ministros y ministras, se enfrenta a un día a día cada vez más complicado, con problemas de todo orden y naturaleza, que los susodichos halagadores se encargan de edulcorar, desviar, minorar, tergiversar, manipular o suavizar a conveniencia y discreción, con la manita de pintura oportuna, que disimule los efectos perniciosos que pueda causar en la cuidada y sacrosanta imagen de su jefe de filas, con la elevada misión de mantener impoluta una apariencia formal que en tan alta estima tienen, y que es santo y seña de este gobierno y de su presidente, convertida en obsesión fundamental  de su incalificable  gestión.

Un gobierno diseñado al milímetro para lograr los objetivos que se ha propuesto lograr, como es el caso de una vicepresidenta hooligan, extasiada ante la sola presencia de su presidente, al que se somete hasta extremos que ruborizan al más estoico, capaz de, a voz en grito pedir a su jefe que no se vaya, que no dimita, que se quede, como hizo durante la comedia del falso retiro monacal, hasta cubrirlo en el Congreso, exhibiendo uñas y garras para, en una defensa a ultranza, mostrarse como fiel y radical seguidora de su jefe de filas, al que de ninguna manera piensa defraudar, con una agresividad tal, que sorprende a propios y extraños.

El caso del ministro con tres carteras, algo inaudito en un gobierno, un chico para todo en ministerios clave desde dónde controla Justicia, Relaciones con las Cortes y Presidencia del gobierno. Intrigante y resolutivo, es una fuente continua de una valiosa información al servicio del Presidente.

Dispone además de un auténtico bulldog que no duda en ejercer como tal, a nada que se le presente ocasión propicia, que suelen ser muchas y variadas, una vez actuando de aguijón contra la oposición y otras de escudo defensivo, siempre tensando la situación, según convenga, como la bochornosa y vergonzante intervención en la moción de censura que presentó la oposición contra el presidente, sustituyéndolo por expreso deseo de éste, en una maniobra de absoluto desprecio y de una total falta de respeto hacia el oponente, que no tiene justificación alguna.

Aunque podríamos citar algún caso más de palmeros ineptos e ineficaces, pero fieles servidores de su señor, no puede olvidarse la incalificable defensa que el conjunto de palmeros ministeriales llevan a cabo, unidos como una piña, incluyendo a la Abogacía del Estado, en defensa de la esposa del presidente, como si la misma formase parte del gobierno, como si se tratase de una figura institucional que de ninguna manera ostenta, pero que llevan a cabo de una forma intolerable, cuando ante la justicia no es ni más ni menos que  una ciudadana más, con derecho a defenderse en privado, y con los mismos derechos que el resto de las personas, sin discriminación de ningún tipo, pero sin ningún privilegio por ser la esposa del presidente del país.

Muy callados están, sin embargo, ante la espantosa catástrofe humana y material que ha sufrido la Comunidad Valenciana, salvo para cubrir y proteger a su jefe de una responsabilidad que intenta eludir, pero que de ninguna forma puede rehuir cuando de un desastre nacional de tales dimensiones se trata, constituyendo esta acción una evasiva más de sus responsabilidades, que los ciudadanos víctimas del desastre le recordaron en directo cuando  en justa y airada ira, le obligaron a huir en una patética escapada que demuestra sobre la marcha lo lejos que este gobierno está de sus ciudadanos.


La moral de los mezquinos.

 La espantosa catástrofe humana y material que ha devastado amplias zonas de Valencia y Albacete, que ha supuesto un inmenso dolor y sufrimiento para las gentes de estas poblaciones arrasadas por la imparable fuerza destructiva de los elementos desatados de la naturaleza, ha puesto de manifiesto, una vez más, la bajeza humana y moral de un gobierno desprovisto por completo de una mínima capacidad para asumir con dignidad unos hechos de los que intenta por todos los medios evadirse, cuando su responsabilidad es absolutamente ineludible, dada la magnitud de un gigantesco desastre natural que se ha cobrado cientos de vidas y unos inmensos daños materiales.

Una tragedia humana a nivel nacional, que una Comunidad Autónoma no puede gestionar ni afrontar por sí sola, y que el Estado, a través del gobierno que lo representa, no puede de ninguna manera tratar de rehuir, esquivando, eludiendo y sorteando todo tipo de obligaciones responsables, descargando todas las culpas, carencias y errores habidos, en los gobernantes autonómicos de los territorios afectados por la catástrofe, en una mezquina maniobra que los deshonra y los convierte en una mísera y cobarde legión de gobernantes sin pudor,  sin vergüenza, y sobre todo, sin escrúpulos de ningún tipo, algo que no nos sorprende a estas alturas de un ejecutivo que no conoce más empatía que la de eternizarse en el poder al precio que sea necesario, tal como nos viene demostrando desde sus orígenes, con un presidente cuya soberbia y desmedida ambición, no conoce límites.

Al margen de las consideraciones que pudiéramos llevar a cabo sobre los fallos, errores y estudio de las competencias que pudieran entrar en colisión entre las administraciones central y autonómica, la colosal magnitud del desastre, debería haber movido al gobierno a actuar de inmediato,  sin esperar a la estúpida y absurda alegación de petición de ayuda, que aducen, deberían haber solicitado, algo que no se sostiene, ya que el Estado no puede cruzarse de brazos ante una espantosa tragedia de nivel nacional, y no puede utilizar esos subterfugios evasivos de una responsabilidad que le atañe poderosa y directamente, sin posibilidad alguna de sustraerse a unas ineludibles obligaciones como garante de la seguridad de todos los ciudadanos del país.

No debemos olvidarnos de que en todas las Comunidades Autonómicas existe un delegado del gobierno que tiene la potestad y la facilidad de poner en contacto ambas administraciones, por lo que aunque hubiera habido déficit de contactos entre ellas, el delegado puede solventarlo con la inmediatez precisa, declarando de inmediato el estado de emergencia nacional y actuando en consecuencia con la rapidez necesaria.

El retraso en el envío del ejército, es algo que no tiene justificación alguna. Tiene todos los medios materiales, técnicos y humanos para luchar contra estos desastres, como ha demostrado en multitud de ocasiones, y sólo el gobierno central puede movilizarlo, sin necesidad alguna de que sea solicitada su intervención, algo absurdo ante la magnitud de la tragedia, que debería haber motivado y bastado para su envío e intervención inmediata.

Y sin embargo, se pospuso demasiado tiempo, lo que no tiene explicación alguna, y que motiva que tantos ciudadanos de este país se pregunten por la inexplicable tardanza de una decisión inexcusable, que no se llevó a cabo hasta pasado demasiado tiempo, y que estuvo en la mente de muchos ciudadanos que se preguntaban por qué no se enviaba a un ejército absolutamente necesario ante lo que contemplaban sus atónitos ojos a través de los medios de comunicación, que en directo nos mostraban las espantosas imágenes de la tragedia material y humana que estaban sufriendo las gentes de las poblaciones afectadas por la catástrofe.

Ciudadanos, que indignados, recibieron con una hostilidad comprensible a los gobernantes que se dignaron aparecer por allí, una vez consumada la catástrofe, y que como el presidente del gobierno, responsable primero, tuvo que huir ante la ira de las sufridas gentes que le reprochaban su inacción y su falta de empatía ante tanto dolor y tanto abandono por parte de un gobierno inepto, incapaz y profundamente mezquino, mostrándole abiertamente, que quien siembra vientos recoge tempestades.


martes, 24 de septiembre de 2024

No sin mi Lamborghini

 

No se trataba de un bulo contra el que pudiera pleitear con la última, reciente y genial ocurrencia del presidente, que desafiando toda inteligencia, toda sensatez, y toda capacidad para intentar hacerse notar al precio que fuere, despertóse una mañana con la portentosa e insolente idea de que en este país todo ciudadano de a pie, habría de desplazarse observando al pie de la letra la siguiente línea de pensamiento y acción por él brillantemente diseñada: menos Lamborghini y más transporte público.

En ese fatídico y trascendental momento, cantidades ingentes de ciudadanos de este país pudieron ver en ese instante cómo sus sueños de lucir su flamante Lamborghini de camino al trabajo se vieron reducidos a la nada tras la sugerencia presidencial, que en realidad no era tal, ya que en dicha sentencia, y entre invisibles líneas se escondía la letra pequeña, una velada amenaza que convertía en obligado cumplimiento lo que en principio parecía una mera y simple recomendación.

 Algo que obligaba a los felices y agradecidos propietarios del potente deportivo, léase trabajadores, jubilados, y desempleados, a resguardarlo en el garaje, bien a salvo del más leve y destructivo arañazo que pudiera afectarlo en la calle, y desempolvar el bono transporte para subir al autobús, al metro o al tren, con destino al trabajo, como antes lo hiciera en el Lamborghini, Ferrari o Maserati, entre otros, ya que imaginamos que el presidente haría referencia a cualquier bólido, entre otros, de los aquí citados.

Y no, efectivamente no era un bulo, una farsa, una mentira, una audaz y perversa maniobra tramada con aviesa maldad por el fango transgresor y maledicente que sólo perseguía desacreditar al jefe del ejecutivo, dejarlo en el más espantoso de los ridículos ante tamaña y ridícula salida de tono, sino que era cierto, respondía a una incontrovertible verdad que afectaba a cientos de miles, quizás a millones de usuarios, que tendrían que relegar su Lamborghini a un vergonzoso y humillante segundo plano, y tomar un transporte que casi habían olvidado.

Era por lo tanto real. No cabía, entonces, aplicar la enésima y por ahora última norma acerca de la ya famosa regeneración democrática, aprobada por un gobierno obsesionado con los medios de comunicación, que están en estado de alerta ante la que se les puede venir encima, y que no persigue sino controlarlos, evitar, según el paranoico ejecutivo, que se extiendan bulos y falsedades contra ellos, que aquellos a los que continuamente insultan con el despectivo calificativo de fango, puedan desacreditarlos y apartarlos de un poder que cada día utilizan más artera y cicateramente, inmersos en una escalada autoritaria que los desautoriza y aleja cada día más de unas posiciones democráticas de las que se alejan continuamente.

Resulta devastador el uso que de las instituciones llevan a cabo los integrantes de un gobierno, que parece sentirse acosado por los medios de comunicación, sin los cuales, sin una absoluta libertad de movimientos y de la información que precisan para llevar a cabo su imprescindible labor, la democracia quedaría seriamente tocada, limitada y reducida a la mínima expresión, que de ninguna forma puede, ni podemos permitir. Nos va la libertad en ello, y sin duda, la del usi uso, si me place, de mi querido y muy apreciado Lamborghini.

martes, 10 de septiembre de 2024

Ni galgos ni podencos

 

En la brillante y amplia historia de la literatura española, disponemos de títulos suficientes para poder tomar alguno de ellos con la misión de utilizar algún párrafo de su contenido, alguna expresión destacada, un pasaje conocido o una sentencia popular, con el fin de ilustrar un hecho destacable que deseemos recalcar a la hora de expresarlo públicamente en el papel, con la carga del correspondiente prestigio y respetabilidad que conlleva para el lector que lo lea, inclinado quizás a ello por la curiosidad y el interés que en él despierta la susodicha cita.

En el capítulo del Quijote dónde el heroico caballero emprende feroz batalla contra los gigantes que le desafían con su sola presencia, su fiel escudero Sancho le advierte que no son tales gigantes, sino molinos de viento: “mire vuestra merced que aquellos que allí se parecen no son gigantes, sino molinos de viento” a lo que el bravo caballero responde: “bien parece que no estás cursado en esto de las aventuras, y si tienes miedo, ponte en oración en el espacio que yo voy a entrar con ellos en fiera y desigual batalla”.

En la fábula de los dos conejos de Tomás de Iriarte, en un momento de la persecución de ambos animales por una jauría de perros, ambos conejos se detienen a discutir si sus enemigos, que los siguen de cerca, son galgos o podencos, entreteniéndose en un acalorado y enconado debate con las fatales consecuencias que ello conlleva para ambos.

En el Lazarillo de Tormes, el ciego decide compartir el racimo de uvas y acuerdan tomarlas por turnos de una en una. En un momento determinado el ciego las toma de dos en dos, sin que el Lazarillo proteste, por lo que deduce que el Lazarillo las está tomando de tres en tres, como realmente sucede.

Sirvan éstos ejemplos para ilustrar la burla de la inexplicable explicación a la que se ha entregado el gobierno a través de su presidente y de algunos de sus integrantes, acerca del “no concierto catalán” de la singularidad fiscal acordada a cambio, en este caso, de la presidencia del Govern, que nadie consigue entender porque ni ellos mismos lo tienen claro, ya lo haga el jefe del ejecutivo, al que no se le entiende nada, o a su hooligan principal, léase la vicepresidenta primera, en su comparecencia obligada en El Senado, dónde no hizo sino salirse por las ramas y echando balones fuera, evadir toda explicación clara y transparente acerca del infame acuerdo que discrimina al resto de las Comunidades, y por ende a sus ciudadanos, que supone un agravio comparativo intolerable, y por lo tanto, absolutamente rechazable.

Hasta tal punto son incapaces de explicarlo, incluso el nuevo y flamante presidente del Govern – la otra parte del intercambio - que parte  de los barones del partido más reticentes, han solicitado la redacción del documento original, para poder llegar a la conclusión de si son galgos o podencos, o si gigantes o molinos de viento, algo que ha llegado incluso hasta los propios catalanes, que tampoco lo tienen suficientemente claro, pues comienzan a pensar si no los estarán engañando, si no harán con ellos lo que el Lazarillo al ciego, tomando las uvas de tres en tres.

No es asunto baladí este desaguisado, uno más de los llevados a cabo por este mercantilizado gobierno que parece haber tomado el Estado como si de un Luis XIV se tratara, declarando de facto que el Estado son ellos, y han decidido sacarlo a subasta pública, para entregarlo por lotes al mejor postor, con lo que nos queda claro que no son ni galgos ni podencos quienes así manejan los asuntos públicos, los nuestros, nuestros asuntos, sino una SL, que se ha constituido para defender sus intereses, los suyos, mercadeando lo que sea menester desde su sede social establecida en La Moncloa, dónde reside su administrador que no entiende de las bondades, la nobleza y la honestidad de nuestro caballero Don Quijote, ni arriesga su vida y hacienda deshaciendo entuertos. Él es más práctico. Sólo ambiciona el poder, y de paso, la gloria, que ni en el caso del caballero andante ni en el del Lazarillo se contemplaban. Quizás debiera pensar en retirarse, y leer los libros aquí recomendados. Todos saldríamos ganando.

Amado líder

 

Encantados nos tienes a cuantos entregados e incondicionales admiradores te seguimos día a día, siempre tan lustroso e impecable como acostumbras, con tu inseparable asesor de imagen, tu estilista y tu gabinete asesor, que jamás se separan de ti, con el fin de cuidar tu pose ante las cámaras,  corregir ese rizo rebelde, maquillar esa arruga incipiente e informarte de la audiencia de la que disfrutas en cada momento, para de este modo, modificar si procede, y sobre la marcha, lo que sea menester.

Todo con el fin de que tu impoluta imagen no pierda un ápice del encanto que con tanto afán y dedicación cultivas cada día, y que atesoras como uno de tus mejores trofeos, que exhibes con auténtica fruición, junto con tu ambición por el poder, que te domina y subyuga hasta extremos que solamente tus admiradores valoramos en su justa medida, y que otros utilizan para tratar de removerte de esa tu amada poltrona, lo que no puede entenderse sino como un resentimiento celoso de tus innumerables encantos personales, políticos y sociales, al alcance de muy pocos, reservado solamente a líderes como tú.

Obnubilados nos tienes derrochando esa sólida seguridad, esas maneras de expresarte, esa capacidad para atraer la atención del personal, que tus enemigos confunden con una robotización del personaje que dicen es incapaz de salirse del papel que juegas cada día, fuera del cual pierdes todo el encanto que te atribuyen tus fans, que son legión y que no ven defecto alguno en ti, salvo que te prodigas poco en los medios que tanto te gusta elogiar, que tanto mimas y cuidas, y que tanto se desvelan por ti.

Lamentamos los problemas que con la justicia mantienen algunos de tus familiares, que de alguna manera te afectan y te enfrentan con una institución que siempre te has señalado por respetar, pese a que las malas lenguas se empeñen en afirmar lo contrario, y que están alterando tu ritmo político, hasta el punto de recurrir a ciertas maniobras judiciales que muchos consideran fuera de lugar, porque afirman que utilizas medios oficiales de Estado para resolver problemas personales, como cuando recurres a la Abogacía del Estado para resolver dichos problemas, lo que te provoca unas reacciones lógicas que se manifiestan en unas actitudes que tus contrincantes critican, calificándolas de maneras autoritarias, impropias de un presidente del gobierno.

No son, sin duda, más que berrinches descontrolados de quienes no poseen ni el hechizo personal, ni tu capacidad de embrujar a las masas, que manejas como nadie, y que tú, consciente de ello, utilizas magistralmente, ya que explicaría el hecho, de que sin ganar elección alguna, hayas alcanzado la cima, dónde piensas mantenerte hasta que ese prodigioso cuerpo aguante, que según ya has adelantado, para regocijo de cuántos te veneran, y espanto de cuántos te aborrecen, le quedan varios lustros por delante.

Adoramos tu impoluta, cuidada y esmerada imagen, amado líder, que sabes rentabilizar como nadie en beneficio propio y de cuantos te seguimos en tu periplo político por éstos lares. Es por ello, que te rogamos no descuides tu imagen, ya que el paso del tiempo  no perdona, y los primeros planos ante las cámaras, tampoco, ya que los pequeños surcos, léanse arrugas, las canas y los claros, léanse espacios en blanco que visibilizan en tu cabeza las crueles tomas cenitales de las perversos cámaras de tus medios opositores, no cejan en el empeño de desacreditarte al nivel que más daño pueden infligirte, léase, tú inmaculada y pulcra imagen, que tantas satisfacciones, léase votos, te ha proporcionado.

Confiamos en ti, en tu impecable imagen, en tus estilistas, y en tu indomable determinación de mantener el poder al precio que sea, algo que sobradamente has demostrado, con una innegable capacidad para mercadear con el poder, con las instituciones, con las personas y con una ausencia total de escrúpulos, que junto a una implacable y soberbia actitud ególatra te ha encumbrado allí dónde te encuentras. Tan pagado de ti mismo te sientes, que has llegado a confundir el Estado con tu mayestática persona, porque en definitiva, amado líder,  el Estado eres tú.

Prodigiosa verticalidad

 

Recorro con mi ávida mente los innumerables tesoros de esta preciosa ciudad, que la convierten en una de las más hermosas del mundo, y que una vez más quiero dejar constancia del hecho de que considero que no está suficientemente reconocida  como tal, hecho que vengo constatando desde hace ya demasiado tiempo, sin que pueda vislumbrar un cambio que constate un renovado impulso por dar a conocer en el mundo esta maravillosa ciudad, en un sentimiento que  puede pecar de excesivo, pero que es sincero y noble, que interiorizo como un lamento y expreso como un pesar, y  que necesito airear a los cuatro vientos, para que ellos lo hagan llegar a cuantos rincones ahora no consigue alcanzar.

Me detengo en casa uno de los tesoros que alberga y los contemplo asentados firmemente en sus   centenarios cimientos, anclados a ellos con una firme determinación de permanecer mil años más, sin inmutarse, sin mostrar duda alguna de ello, como si quisieran dejar constancia de su firme decisión de mostrar al mundo su atractivo incomparable que los siglos no han conseguido borrar, sino ahondar en las mentes de las gentes para profundizar en el amor por el arte y en el disfrute de la belleza en general.

Y así, llego hasta ese incomparable y sublime decano de nuestro inmenso patrimonio y me postro a los pies del acueducto, imponente, majestuoso, soberbia demostración de la capacidad del ser humano por impresionarse a sí mismo, por afirmarse en sus convicciones de lograr lo imposible, lo inalterable en el tiempo, la belleza que la sencillez y la dureza de la piedra manejada por la mente humana puede manifestarse en una obra de titanes con manos y corazón de arquitectos y canteros, con alma de artistas y sueños de poetas.

Lo recorro despacio, saboreando cada piedra, cada arcada, cada huella depositada por el tiempo en sus milenarios sillares, y desciendo a su base, a sus cansados pies, a sus cimientos que soportan su prodigiosa verticalidad, en un alarde de insólita y venerable capacidad de mantenerse así durante dos milenios, asombrando al mundo que no cabe de gozo ante la expectativa de contemplarlo durante mil años más.

Asombro y admiración sin fin la de quién lo contempla tan indefenso, tan falto de unos muros, pilares y arbotantes que lo mantengan firmemente asentado a tierra, como lo hace nuestra espléndida y hermosa catedral con el amplio vuelo de su enorme estampa desplegado sobre el suelo que ocupa y tantas otras maravillas que contemplamos sin temor a que desfallezcan, a que sucumban bajo su inestabilidad y su peso, bajo los efectos de la tiranía del tiempo, porque las vemos menos indefensas, más sólidas, más estables, menos desprotegidas que el grandioso acueducto, icono y emblema primordial y eterno, que no único, de Segovia, que disfruta de su contemplación cada día que despierta, y que confía en su perpetua visión, más allá de la efímera fugacidad de la dictadura del tiempo.

Protegerlo, defenderlo, aislarlo de  quienes con una absoluta y despreciable falta de respeto lo maltratan con una ignorancia y una insolencia culpable que es fruto de la incultura y la necedad, que no debemos tolerar jamás. Se lo debemos a la magna obra, a sus autores, y a la cultura y el arte del que este grandioso acueducto es digno, altivo y orgulloso representante.