sábado, 12 de agosto de 2023

La desmesura lingüística

Según la Unesco, en nuestro planeta se hablan, entre lenguas y dialectos, cerca de seis mil diferentes, lo que sorprende hoy en día, en un mundo globalizado, donde la utilización de los medios técnicos y las redes de comunicación, han conseguido unificarlo en muchos aspectos, logrando un continuo y permanente flujo de información al alcance de una inmensa mayoría de seres humanos, que no obstante chocan frontalmente con la muralla idiomática que consigue que esa fluidez comunicativa se vea seriamente frenada y conculcada en gran medida, hasta el punto de cesar una absoluta y totalmente necesaria comunicación que facilite el entendimiento entre las partes.

 Debido a ese mar de lenguas que más que acercar, separa, suele establecerse una barrera a veces insuperable, que fundamentalmente afecta a la vida diaria de las gentes de procedencias cada vez más dispares que habitan nuestros pueblos y ciudades, que ven cómo el entendimiento directo e inmediato con los demás se les antoja imposible, lo que repercute en un continuo problema que crea malentendidos, enfrentamientos y confusiones diversas, que dificultan una relación fluida, deseable y necesaria entre los seres humanos procedentes de diferentes culturas.

Dícese que poseen don de lenguas, quienes tienen la sorprendente y admirable capacidad de hablar múltiples lenguas que no conocen, por lo que se atribuye al Espíritu Santo la atribución de tal facultad concedida a unos pocos elegidos, generalmente incrédulos, por lo que esta concesión representaba para ellos toda una señal celestial, y en general para todos los no cristianos, de que el recién fundado cristianismo contaba con el aval divino, hecho que animaba a su conversión y a la propagación de una fe que comenzaba su andadura y que necesitaba de estas demostraciones prodigiosas, que asombraban y maravillaban a los posibles candidatos a profesar en una fe necesitada de incrementar la nómina de sus fieles creyentes.

No está tocado este País por la divina mano que otorga el Don de lenguas a sus gentes, las cuales adolecen de semejante virtud, ya sea por la intervención directa de los dioses o de los hombres, hasta el extremo de situarnos en la cola de nuestro entorno europeo a la hora de hablar alguna otra lengua, al margen de la nuestra, la cual buena falta nos hace perfeccionar su uso.

Y no digamos, por lo tanto, de otras, tan necesarias y exigidas en el ámbito laboral, donde somos absolutamente deficitarios, hasta el extremo de representar un serio problema a la hora de encontrar un trabajo aquí, en nuestro País, donde se pide el manejo del Inglés con cada vez más frecuencia y más insistencia en todas las ramas de actividad, un idioma universal por excelencia, que no se tomó en serio en su momento en los planes de enseñanza y que desde hace bastante tiempo, parece haberse relanzado en las escuelas, desde la más tierna infancia, cuando cualquier conocimiento se fija con una absoluta y brillante facilidad, entre ellos, y de manera especial, el aprendizaje de varios idiomas.

En nuestros tiempos, y gracias a la generosa y clarividente visión de quienes desde sus poltronas dictaban las normas y leyes que iban a regir en las escuelas, universidades y demás centros de formación oficiales, se implantó el Francés como lengua extranjera, impartida muchas veces, como ahora, por personal enseñante deficitariamente cualificado, lo cual, unido a la inutilidad y obsolescencia del aprendizaje de una lengua que en ningún momento llegó a alcanzar la importancia que hoy tiene el Inglés, supuso para tantos y tan esforzados estudiantes de entonces un soberano y mayúsculo error.

Algo que muchos vimos cómo dichos conocimientos idiomáticos no nos sirvieron para nada, ni en el ámbito personal, ni en el social ni mucho menos en el laboral, salvo para pavonearnos ingenuamente con un pretendido dominio de un idioma, por el hecho de parlotear algunas lindezas como bonjour, bonsoir, mon amour o mercie beaucoup, y poco más.

 En un País tan pretendidamente Católico, el Don de lenguas no nos corresponde por derecho, ya que ese privilegio se les concede a los que aún no se han convertido. Habremos de esforzarnos por lo tanto en su aprendizaje, o abjurar de nuestra fe, en la esperanza de ser elegidos y bendecidos con ese milagroso Don que nos evitaría su exigente estudio, a la par que nos devolvería al rebaño, cuyo redil abandonamos en un acto interesado y egoísta, que no obstante nos devolvería unos impagables réditos lingüísticos dignos de tener en cuenta, como es el de dominar una lengua extranjera.

En un país como el nuestro, dónde se hablan varias lenguas a la par que se domina en  general el español, no debería existir problema alguno para comunicarnos a la perfección y, sin embargo, con frecuencia, necesitamos de traductores simultáneos en los medios de comunicación cuando se empeñan en saltar por encima de los demás, obligando a traducir un mensaje, que todos los demás entenderían en un idioma que es común a todos, que dominan, y que nadie puede aducir que desconoce, ya que esos mismos, cuando les interesa, emiten sus entrevistas y comunicados en ese  Castellano que se niegan utilizar en ocasiones.

 No contentos con ello, ahora se proponen conseguir que en el Congreso y el Senado, se institucionalice el uso de cualquiera de las lenguas que se hablan en España, lo que obligaría a utilizar la traducción simultánea para que el resto de los representantes patrios pudieran entender a quienes manejando el Castellano, se empecinen en utilizar otra lengua, que desconocen los demás, contribuyendo así a unos gastos innecesarios y, sobre todo, a un inevitable confusionismo, que tiene una difícil justificación.

Pero que ellos entienden como un derecho irrenunciable, como es el uso de su lengua natal, que nadie puede negar, pero al que es de justicia debieran renunciar en determinados casos, como es el hecho de facilitar la comunicación y el entendimiento cuando la alternativa para ello es el de utilizar otra lengua que dominan todos, y que de ninguna manera puede suponer una renuncia a la suya, que tienen y tenemos el derecho y el deber de defenderla, pero sin que ello suponga un obstáculo para el entendimiento con los demás.

martes, 1 de agosto de 2023

No es país para poetas

En apenas dos años, en dos mil veinticinco, un veintiséis de julio y en un pueblecito Francés próximo a nuestra frontera, tristemente célebre para este cruel país que le obligó a exilarse por sus ideas, de honroso y noble nombre, Collioure, un poeta universal, nacido en Andalucía, un gigante de nuestra literatura, republicano ilustre, sabio y bueno, Antonio Machado, un día azul y soleado, como en su infancia, su inmortal espíritu sobrevolará Collioure, anunciando al mundo que el ilustre e inmortal poeta,  cumplirá ciento cincuenta años desde que contempló la luz por primera vez en su Sevilla natal.

Injusto País, desolada Andalucía, que sufrió la pérdida perversa e inhumana de dos de sus más ilustres poetas, Machado en el exilio, dónde allí seguirá para siempre, y Lorca, asesinado y ocultado vilmente a nuestros ojos, para que olvidásemos, para que nadie pudiera honrar sus restos en una tumba entre los olivos, algo que no lograrán jamás, porque son inmortales, y como tales, siempre permanecerán en la memoria de los amantes de la verdad, la belleza y la libertad, que cantaron en sus estrofas y en los versos que las articulan para construir los poemas que generosamente nos legaron.

Desde Soria hasta Segovia, pasando por Baeza, el honorable profesor impartió clases de francés a sus afortunados alumnos, mientras componía y mostraba su simpatía por la causa republicana, que defendió con pasión y valentía, haciendo honor a su pensamiento dónde la libertad y las consecuencias sociales que de ello se derivaban para los ciudadanos, merecían toda su consideración y su respeto, algo que vertía en sus poemas siempre cercanos a las gentes, a los paisajes y a los campos que habitaban, en un inacabable homenaje hacia las sensibilidades más populares y sencillas.

No descartaba su censura y crítica firme y a la vez amable de las más recias y ancestrales costumbres que atenazaban la cultura popular, víctima de unos estamentos nacionales y estatales, entre los que ocupaba un lugar primordial la iglesia católica, que llenaba sus mentes de prejuicios y temores que mantenían a los ciudadanos en un estado de permanente ignorancia  y retraso cultural - la España de charanga y pandereta, cerrado y sacristía, devoto de Frascuelo y de María – que ilustra a la perfección su conocimiento del alma popular de las gentes a las que respeta y en las que confía, cuando añade - ha de tener su mármol y su día, su infalible mañana, y su poeta-.

Su capacidad para desentrañar el sentir y la inteligencia popular, no conoce límites, tenía un indudable don para describir la situación de las clases más humildes, así cómo de las de más recio abolengo, rancias y distantes, a las que censura su afán de alejarse del pueblo llano, y de enrocarse en sus privilegios centenarios, lo que llevó a Machado a citar admirablemente certero – Castilla miserable, ayer dominadora, envuelta en sus andrajos, desprecia cuanto ignora –

Poeta y siempre observador de la realidad terrible que asolaba su País, sumido en la pobreza y la incultura, se ve obligado a reflexionar sobre ello – esa España que ora y embiste cuando se digna usar la cabeza - con un pensamiento duramente crítico, que confiaba lograse cambiar costumbres y defectos que acuciaban a los españoles – si cada español hablase de lo que entiende, habría un gran silencio que podríamos aprovechar para el estudio-.

Leonor y Guiomar, sus dos apasionados amores, tan distintos y distantes, tan capaces de trastocar la apacible vida del poeta, ocuparon un corazón que supo del sufrimiento en dos momentos y lugares diferentes de la tierra que cantó en Campos de Castilla – reconoce y admite su llegada cuando escribe -recibí las flechas que me asignó Cupido – en un gesto humilde y sincero de su condición humana, como cuando afirmaba – hay en mis venas gotas de sangre jacobina – en alusión a su  militancia política republicana que según afirmaba – le había hecho pasar de ser un espectador, a ser un actor apasionado -.

Estas convicciones, decía - le habían convertido en un miliciano más, con destino cultural, y el motivo había sido contemplar la invasión de mi patria – lo que honra y eleva aún más si cabe, a las máximas alturas de la calidad humana, a este insigne poeta, hombre bueno y digno a carta cabal, como Lorca, Miguel Hernández y tantos otros, irrepetibles y universalmente admirados por las gentes de los pueblos del mundo que aman la libertad, la paz y la belleza como derechos irrenunciables de todos los seres humanos.

domingo, 30 de julio de 2023

La voz perdida de los poetas

No es la poesía, por desgracia, un género literario que abunde en las costumbres lectoras de una población como la nuestra, con un pobre porcentaje de lectores entre los que apenas figura este olvidado y amable género, tan notablemente representado en nuestro país por múltiples escritores poetas, que han embellecido con su pluma innumerables y hermosos libros que ilustran un hermoso panorama poético que adorna la literatura española desde siempre.

En los últimos cien años, este país ha disfrutado de numerosos poetas que han cultivado este género con una poesía que ha llegado a todas las gentes con un mensaje social y asequible que debiera haber facilitado su acceso a los lectores interesados en la literatura expresada en verso, algo que no se ha visto materializado, dado el escaso interés por este género,  que no logra despertar un especial interés, como tampoco lo consigue la lectura en prosa, en la que tampoco destacamos quienes habitamos por éstos lares, dónde abundan los escritores y los libros, y escasean los lectores.

Pero ello no ha sido nunca obstáculo para que, afortunadamente, se haya escrito y se continúe arduamente con esa labor por parte de numerosos y prolíficos autores en prosa y verso que no se han dejado llevar por la falta de interés lectora que nos azota, y que llena las bibliotecas con títulos de entonces y de ahora, que nos invitan a acercarnos a ellos a través de sus obras que llevan su voz a todo aquel que quiera escuchar sus historias, sus mensajes, sus opiniones y su interpretación del mundo y cuanto le rodea, a través de la literatura.

La razón de centrar estas líneas en la poesía, se debe a su peculiaridad de poder realzar sus versos, de una peculiar forma, a través de la voz, con la consiguiente posibilidad de utilizar sus recursos para modular el sonido con el fin de llegar al oyente de una manera más eficaz y efectiva, logrando así un impacto más intenso del mensaje que el poeta quiere hacer llegar al que escucha el poema.

Durante los últimos cien años, la literatura en España ha alcanzado una altura envidiable en todos los géneros, incluyendo la poesía, con insignes poetas conocidos por la generación a la que pertenecieron, dónde se les incluye y cita a la hora de referirnos a ellos, de los cuales conservamos, aunque pocos, incluso su voz grabada, cuando aún los medios técnicos necesarios para ello eran muy limitados, pero que no impidieron que de una forma prodigiosa podamos escucharlos hoy, lo que constituye todo un alarde en todos los órdenes, que agradecen y valoran quienes aman la poesía y la inestimable y valiosa posibilidad de escuchar los poemas de boca de sus autores, lo que supone un inestimable privilegio que hemos de conservar como un auténtico tesoro literario.

Entre los poetas más representativos de los últimos tiempos, figuran sin duda, Antonio Machado, Miguel Hernández y Federico García Lorca, los más conocidos y leídos, de los que nos gustaría conservar sus voces, algo que no ha sido posible, ya que sólo disponemos de una grabación de Miguel Hernández del año mil novecientos treinta y siete en París, recitando su poema Canción del esposo soldado, con un tono grave y apasionado, con una entonación armoniosa y musical que llegaba de inmediato a su público, pero no de Machado ni de Lorca, de los que no hay constancia alguna, aunque sabemos que hablaron por la radio, pero, o no se grabó su voz, o no conservamos dicho documento sonoro.

De Lorca existen numerosas descripciones que describen su tono como cálido y expresivo, de voz profunda y vibrante, capaz de transmitir tanto una alegría desbordante, como una intensa tristeza, cautivando al público, que llenaba la sala dónde recitaba sus poemas y leía sus obras de teatro, con una poderosa capacidad para atraer la atención de su entregado auditorio, volcado en escuchar a un Federico apasionado y alegre, que  entusiasmaba a cuantos tuvieron la suerte de escucharlo en directo, algo que se nos ha negado al resto de quienes deseamos que algún día, como sucede con Machado, aparezca alguna grabación con su voz, ya que tampoco nos ha llegado documento sonoro alguno del profesor que cautivó a sus alumnos, de Soria, Baeza y Segovia, con una voz que imaginamos serena, pausada y amigablemente próxima, cuando les hablaba en el aula, y cuando se dirigía a su auditorio.

Curiosamente, Miguel Hernández habló en alguna ocasión de la voz de Lorca, describiéndola como una voz clara y vibrante, capaz de transmitir una gran emoción, con una dicción clara y apasionada que llegaba con total plenitud a su público,  y otros, próximos a Federico, decían que poseía una voz grave y poderosa, que conectaba de inmediato con quienes tuvieron la suerte de escucharlo, algo que quizás nunca lleguemos a conseguir quienes tanto ansiamos escuchar las voces perdidas de tantos poetas, que aunque se las llevó el viento, nos legaron la belleza de sus versos que ni el tiempo ha logrado hacer desaparecer, y que conservaremos para siempre grabados en nuestra memoria.

jueves, 27 de julio de 2023

No es País para pactos

 Situación política diabólica, con perdón, esta en la que nos encontramos, con una perspectiva absolutamente imprevisible, sin un ganador claro, aunque que de hecho lo haya, que no obstante no sirve para formar un gobierno que pueda ejercer con garantías, en un caso porque no tiene apoyos suficientes, y en el otro porque depende de fuerzas independentistas, cuyas pretensiones van más allá de lo que permite una Constitución que no puede superarse, ya que prohíbe taxativamente la posibilidad de votar en un referéndum que decida sobre la independencia de una parte de España.

Claro que dicho referéndum, siempre se puede disfrazar de consulta no vinculante, que quepa en la ley de leyes, que satisfaga a sus promotores, y a modo de plebiscito deje visualizar las posibilidades de sacar adelante la independencia, con lo que quedarían satisfechos, dejando claro que la región en cuestión desea romper con el resto del País, y ello es algo que quedaría tan visible ante la comunidad internacional que el Estado no podría negarse a plantear el deseado referéndum vinculante que les llevaría a conseguir sus anhelados planes separatistas.

Pero la alternativa a esta situación, sería la opuesta, es decir, aquella en la que el resultado fuera negativo para los proponentes de dicha consulta, con lo que sus intereses de poder decidir sobre su separación, se verían frustrados de tal manera, que la ansiada voluntad de independencia sufriría un durísimo golpe, del que no se recuperarían en lustros, algo que, sin duda les aterra, y que pese a que aseguran que están dispuestos a enfrentarlo, seguro que les siembra serias dudas por las temibles consecuencias que de ello se derivarían.

La duda está si se mostrarían dispuestos a aceptar semejante reto, si es que el gobierno se lo permite, lo que es muy posible, ya que una consulta no vinculante, sí entraría en la Constitución, y si están dispuestos unos y otros a jugar sus bazas, siempre con unos riesgos que tendrían que asumir, que en el caso del Estado, sería muy elevado, ya que estarían jugando peligrosamente al borde de una Constitución, que no puede permitirse ningún lujo, ni capricho alguno del gobierno de turno, que siempre tendría vigilante al Tribunal Constitucional, para e evitar desmanes que pudieran cometerse por parte de unos y otros.

Nos podemos olvidar, que las pretensiones nacionalistas, no quedan únicamente en un referéndum vinculante, ya que pretenden además, una amnistía para los suyos, incluido el eterno prófugo y sus compañeros, que residen desde hace años fuera del país, ya sin inmunidad parlamentaria y sometidos a una orden de detención por parte de la justicia española, lo que complica aún más la posibilidad de que logren esos objetivos, que no obstante ponen como condición para apoyar a la formación de un gobierno, que de esta manera sufre una presión enorme ante las exigencias de unos políticos nacionalistas, ante los que doblegarse, supondría una cesión por parte del Estado, que de ninguna forma puede ni debe llevar a cabo.

La situación es pues auténticamente endiablada, ya que el otro partido, aunque ganador, no tiene apoyos suficientes para formar gobierno, y sólo quedaría la posibilidad de una gran coalición de los dos grandes partidos, algo que se nos antoja materialmente imposible, lo que nos llevaría a una nueva consulta electoral, con unos posibles resultados parecidos a los obtenidos ahora, con unos tremendos gastos que conllevaría su organización y desempeño, y que no estamos para desembolsar alegremente, salvo que puedan amortizarse de una forma razonable.

En una célebre frase de un político alemán de tiempos pasados, se afirmaba que España era un País indestructible, ya que llevaba toda su historia intentándolo, y nunca lo había conseguido, lo que no me parece constituya mérito alguno, sino más bien una penosa y negativa fama, que de ninguna forma nos merecemos, por lo que confiamos se rompa cuanto antes esa deriva absurda, y logremos progresar de tal forma, que con el tiempo nos distingamos por presentar ante el mundo la imagen de un País serio, moderno y avanzado, para lo que, entre otras muchas cosas, necesitamos unos políticos capaces, honrados y dedicados por completo al servicio de sus ciudadanos, como es este caso, que exigen, porque los han elegido en democrática votación, que lleguen a acuerdos y pacten, olvidándose de todo interés personal y de partido, como es su irrenunciable obligación.

lunes, 17 de julio de 2023

El retorno del hijo pródigo

Cincuenta años, medio siglo, casi una eternidad, desde que abandoné Muñoveros, después de residir allí durante doce años, para regresar al cabo de otros quince en una fugaz visita, que repetí justo hace un año por esta mismas fechas, en un viaje muchas veces deseado y otras tantas pospuesto, cual hijo pródigo que regresa a sus orígenes.

Enfilo la carretera de acceso, mil veces recorrida durante tantos años, que recuerdo era entonces de blanca y pedregosa tierra, colmada de socavones y arena, asfaltada después, en los últimos tiempos de mi estancia, escoltada por los mismos pinares que ahora contemplo, las mismas curvas, los mismos campos, el puente, el rio, el vivero, y poco después, adivino ya la proximidad del pueblo que tan amable y cálidamente nos acogió.

Entro, con el corazón en un puño y contenida emoción, en la calle principal que cruza el pueblo, para contemplar que todo parece seguir igual, como si el tiempo se hubiera detenido, y llego a la plaza de la Constitución, mil veces pateada y nunca olvidada, que me traslada a principios de los años sesenta cuando llegué, para convivir con sus gentes, durante unos años inolvidables.

El tiempo parece haberse detenido durante estos casi cuarenta años que he estado ausente, aunque jamás he olvidado aquellos imborrables años, durante los cuales formé mi personalidad, conocí a mis mejores amigos, que celosamente conservo, y, sobre todo, disfruté junto con mi familia, de la inestimable, acogedora, y siempre agradecida hospitalidad que nos deparó la buena gente de este entrañable pueblo.

Me recreo en la casa donde viví con mi familia, encima del salón, en el ayuntamiento, dónde tantas tardes pasé con mi padre en su despacho, en la secretaría, y contemplo la iglesia, su atrio, su torre y sus dos puertas, que son las mismas de entonces, las que el inefable don Basilio mandaba cerrar cuando ya había comenzada la misa, para que los “bobotes” como solía decir, no pudiesen entrar.

Contemplo el frontón, el callejón de los infiernos, la calle del Rosario que conduce al camino de Veganzones y a los Peralejos, dónde solíamos jugar al fútbol junto a la arboleda dónde tantas veces nos refugiamos del calor del verano, al abrigo de la agradecida sombra que nos regalaban sus espléndidos árboles, y contemplo con añoranza la escuela que regía el entrañable maestro don Manuel, para regresar de nuevo a la plaza.

Comienzo entonces a ver gentes que me miran tratando de reconocer en mi a alguien conocido, familiar, lejano, lo mismo que me sucede a mí, hasta que, por fin, rompemos la distancia de tantos años separados, y empezamos a presentarnos, a reconocernos, fundiéndonos en abrazos, frases entrecortadas, gesto y palabras que nos conducen a aquellos lejanos tiempos durante los cuales convivimos y disfrutamos en este amable pueblo.

Y comenzamos a recordar con una intensidad desatada, nos robamos unos a otros las palabras, nos entusiasmamos, mientras van llegando nuevos conocidos que se suman a la emoción del momento, y que poco a poco van conociendo quién es el intruso que acaba de llegar, facilitando así el encuentro, así como mi nombre y los suyos, olvidados por el paso del tiempo, pero jamás ignorados, lo que hace que los recuerdos afloren poco a poco y volvamos a vivir con intensidad aquellos inolvidables años.

Me sugieren dar una vuelta por el pueblo, y enfilamos la calle que baja a la Fuente Grande, que como vería poco después, al acercarme a ella,  ya no es tan grande como entonces, como la recordaba, emblemática siempre, aunque irreconocible ahora para mí, como  las nuevas casas, las nuevas viviendas allí construidas y la nueva calle, que entonces no existía como se ve ahora, y acercándome a la fuente, la contemplo con la añoranza propia de quien tantos y tan felices momentos pasó allí.

Reparo en que conserva su inseparable rueda metálica, con su manivela, que la recuerdo igual, para que conste, parece decime, para que sepa todo el mundo que sigue siendo ella, la misma de entonces, acompañando a la vieja y entrañable fragua, que parece no haber sufrido cambio alguno, resistiendo al tiempo y a sus inclemencias, a los hombres y mujeres que por allí han pasado, escoltada por la arboleda aledaña, por los caminos que de allí parten, y por el nuevo barrio que ha hecho crecer el pueblo, dándole un indudable toque de modernidad que lo ha hecho rejuvenecer.

Continuo el paseo acompañado de mis amigos de entonces y de ahora, así como de mi esposa, que no sale de su asombro ante tan caluroso recibimiento, y volviendo sobre nuestros pasos, subimos hasta la calle principal que nos conduce hasta las instalaciones de la piscina, que desconocía, dónde se asentaban las escuelas, que hoy se utilizan como vestuarios, y sentándonos en su amigable terraza, tomamos unas cervezas, en torno a la mesa a la que se van sumando nuevos y animados componentes que, en alegre e intensa charla, tratamos de recuperar el tiempo pasado, a fuerza de citarlo, de celebrar numerosas anécdotas, una y otra vez, como si así pudiéramos así recuperarlo.

Los recuerdos afloran acerca de aquellos viejos tiempos que ahora nos parecen tan cercanos, tan próximos y ambles, que parece volvemos a disfrutarlos, rememorando hechos, lugares y situaciones diversas vividas en plena juventud, algo que a todos se nos escapa ahora, y que recordamos, en una animada charla que me llena de satisfacción y agradecimiento hacia todos los que allí estamos,  mientras va pasando el tiempo, y con ello la hora de regresar, después de unas inolvidables horas pasadas, que mantendré para siempre en el mejor, más amable y agradecido rincón de mi memoria, con la firme determinación de volver para recuperar el tiempo perdido.

sábado, 1 de julio de 2023

COMO ESOS VIEJOS ÁRBOLES

Necesitados estamos de ejemplos de vida que nos ilustren y guíen con sus modelos basados en la honradez, la honestidad y la capacidad de ser consecuentes con lo que proclaman, publican o difunden a través de los medios de comunicación, hoy sobre todo, cuando tan fácil resulta llegar a la gente, sin necesidad de ser un personaje público, aunque mucho más en este último caso, que es el que nos ocupa, por razón de su difusión en las llamadas redes sociales, que tanta influencia tienen en los destinatarios de su mensaje, ya sean políticos, representantes de las diversas artes, o personajes y personajillos del mundo de la farándula.

 Esta abundante fauna, suele copar estos espacios mediáticos, contaminando las susodichas redes, con su vacuo y ordinario proceder, que atrapa a quienes no suelen demandar excesivas exigencias basadas en la cultura, el arte y el buen gusto en general, algo que no suele abundar por esos lares, que pocos escrúpulos exhiben a la hora de difundir sus contenidos basados en la más absoluta e inculta de las banalidades más excéntricas,  carentes del menor interés ético y estético que pudiera apreciarse en sus actividades públicas.

Se caracterizan por una absoluta falta de preparación cultural y profesional, por lo que su auditorio, que suele ser elevado, no se preocupa en exceso por ser exigente en ese aspecto, predominando en ellos el lúdico y suficiente deseo de satisfacer su curiosidad en temas mundanos acerca de personajes de todo tipo, que suelen dar el juego suficiente con sus singulares y ajetreadas vidas, como para obtener el necesario y buscado efecto de la morbosa intención transgresora que reclaman sus adictos a las supercherías más vulgares acerca de las vidas de los demás.

Desdichadamente, no todos son personajes que van y vienen, sin un perfil determinado enraizados en la vida sociopolítica del País, y que en nada lo representan a ningún efecto científico, cultural o artístico, ya que entre ellos/as, sí pueden encontrarse figuras relevantes que pueden insertarse en esa colección de personajes públicos, que sin carecer de una formación sólida, y sin integrarse necesariamente en los antes citados, no son ejemplo ni modelo de esa honestidad y esa honradez que citábamos  al comienzo.

Son por ello responsables de las más severas críticas a la hora de juzgarlos, por la representatividad e influencia que ostentan a nivel social, responsables por lo tanto de los perniciosos efectos que llegan a tener sus proclamas, comportamientos y actividades con frecuencia perversas,  imbuídas de soberbia, vanidad, falsedad, mentira, y una egolatría insoportable, que en el caso de los políticos, llega a alcanzar metas de una altura considerable, teniendo en cuenta que aspiran a representar a unos ciudadanos que asisten perplejos a semejante espectáculo, que no refleja sino el ansia de poder a cargo de quienes debieran dar ejemplo de la honestidad y la honradez más ejemplarizante.

Repasando el historial de personajes públicos ejemplares, de todo orden y condición, muchos son las/los que acuden prestos a mí mente, gentes que he admirado desde siempre, que jamás dieron ocasión a nadie para dudar de ellos, y son muchos/as que podría citar, tanto de tiempo presente como pasado, aunque mi memoria selectiva en este aspecto, me conduce, invariablemente, aunque repito que  podría citar multitud, a una persona admirable por su vida, su historial profesional, su actividad siempre consecuente con sus hechos, íntegro a carta cabal, querido por la gente y admirado por todos, que nos ha legado un hermoso y valioso repertorio de canciones y vibrantes himnos, que siempre  se mueven en torno a la libertad, la igualdad y la fraternidad humana.

José Antonio Labordeta, escribió entre otras innumerables y hermosas canciones que hablaban de las gentes, de su tierra, y de la naturaleza que tanto amaba, “somos”, una bellísima muestra de su sencilla, sensible y honesta honradez que siempre derrochó hasta el final de sus días, que le hacen acreedor a los calificativos más dignos y humanos que puedan aplicarse a un personaje público que jamás defraudó a nadie: “somos/como esos viejos árboles/batidos por el viento/que azota desde el mar”.


lunes, 5 de junio de 2023

¿Es el enemigo?

Que se ponga. Así respondía el inefable Gila, cuando nos deleitaba con su peculiar humor, utilizando para ello el teléfono como vía para comunicarse con el omnipresente y siempre invisible enemigo, con el que mantenía largas, permanentes y divertidas charlas, que hacían mención a intentos de retrasar la guerra para ver el fútbol, echar la siesta o reunir las balas necesarias para la surrealista batalla que se avecinaba, y que jamás se teñía de bajas, heridos o desaparecidos en una ingenua e incruenta guerra de juguete, que nunca, en ningún aspecto, causó daño alguno a nadie, y sí ataques de risa, que hoy muchos parecen no entender.

Cañones que no tenían agujero, submarinos que estaban bien de color, pero que no flotaban, tanques que se los había llevado la grúa, paracaidistas sin paracaídas para ahorrar, intentos de parar la guerra un par de horas, acuerdos para comenzar el avance más tarde y así un sinfín de ingeniosos monólogos con el comprensivo enemigo, y que era algo que entonces nadie cuestionaba, y que hoy detestan tantas intransigentes mentes.

Y es que hoy son legión los detractores que no comparten un humor que dicen está fuera de lugar, que ni entienden ni comprenden al que no encuentran lógica ni justificación alguna, ética y moralmente rechazable, sin concederle ni el beneficio de la duda ni el más leve respiro ante lo que consideran un insoportable exceso que nada tiene que ver con el humor.

Pero pese a ello, y después de tanto tiempo, Gila sigue teniendo muchos seguidores, incluso dentro de su gremio que son quienes más le entienden, defienden y comprenden lo que supone un auténtico soplo de aire fresco entre tanta atmósfera viciada como se ha extendido alrededor de este singular y admirado genio del género.

Gila, no solamente actuaba en el escenario, sino que lo hacía en diversas e importantes publicaciones de humor, dónde reflejaba sus grandes capacidades para hacer sonreír a sus agradecidos lectores, con un indudable éxito, que hoy parece querer negársele, cuando la violencia, el mal gusto y las perversiones más diversas inundan los medios de comunicación, sobre todo a través de las redes sociales, llegando a un público de todas las edades, que queda expuesto e inerme ante ellas.

Gila no frivolizaba con sus monólogos acerca de la guerra, no la banalizaba, no le hacía el juego de una manera irresponsable y vulgar como muchos apuntan, sino que ejercía con ello una permanente y sutil crítica de la misma, denunciando su violencia, su barbarie y su sinsentido, a través de sus monólogos, con un humor que tendía la mano a la paz entre los seres humanos,cuando dialogaba con un enemigo con el que se entendía, integrado también por seres humanos con los que llegaba a acuerdos, más o menos extravagantes, pero representativos de la capacidad de entendimiento entre los seres humanos, soldados que antes que enemigos, son hombres que dialogan, dónde no hay sombra alguna de violencia, ni verbal, ni física, sino entendimiento, por muy surrealista que pueda llegar a ser.

Sorprende esta actitud que consiste en cuestionar y rechazar el humor de un representante de este género, el humorístico, tan necesitado por todos, en un momento en el que la guerra de verdad, la detestable y criminal violencia propiciada por humanos, asola parte de este sufrido planeta, mientras que la guerra de Gila, además de incruenta, nos hace reflexionar precisamente sobre ello, sobre la necesidad de no olvidar que la violencia se halla instalada entre los seres humanos como una maldición, que él trata de convertir a través de su humor, en una permanente esperanza de paz entre los hombres, mediante una comprensiva, inocente y necesaria sonrisa.

jueves, 1 de junio de 2023

La izquierda cuqui

Con frecuencia pienso que vivimos tiempos melifluos, suaves flojos, delicados, tiernos, cuquis, en definitiva, que nos hacen comportarnos en demasiadas ocasiones con una excesiva y sutil delicadeza temperamental, que nos confiere un aspecto ñoño, quejica, desmadejado hasta extremos de una intolerable e insípida compostura blandengue, que nos lleva a quejarnos de todos y de todo, si hace frío porque lo hace, y si no es así, porque el calor nos aprieta demasiado, y no lo podemos soportar, en una ceremonia de la confusión, que avergonzaría a nuestros ancestros.

A ellos, que acostumbrados a todo, jamás se les escucharía a una queja de este jaez, que nos sitúa en el extremo inferior de una medida de la capacidad de aguante, que no poseemos, a fuerza de mostrarnos y manifestarnos con una suavidad sedosa, dulzona y frágil, que nos convierte en seres sutilmente etéreos, a punto de cambiar de estado físico, a poco que un pequeño cambio de temperatura nos azote y nos disuelva en sus transparentes matraces de laboratorio.

Disculpen la introducción, que apenas viene a cuento, ya que el título, que ya es bastante expresivo, no tiene por qué aplicarse a nadie de una forma ligera y gratuita como acabo de llevar a cabo, por lo que pido disculpas a quién ofendido pueda sentirse, y a otra cosa, que, en definitiva, es a lo que iba, ya que la expresión que da título a este texto, la he tomado de una frase, que más que expresada sin más, diríase lanzada cual arma arrojadiza por parte de una fracción de la izquierda política a otra parte de la misma izquierda, en el curso de la soporífera e interminable campaña electoral que está teniendo lugar en nuestro país.

Ignoro con qué intención, una misma orientación ideológica puede utilizar el término “cuqui” para designar a otra que sigue sus mismos principios políticos, salvo que haya por medio un deseo de ofender, molestar, o en el más que posible seguro de los casos, ridiculizar sin más, con una expresión que mueve a la sorpresa en primer lugar, a la perplejidad después, y a la más tenue de las sonrisas en último lugar, que casi con toda seguridad, finalizará con una amplia y sonora risa, que culminará con una carcajada abierta y radiante, ante tamaña y original idea, que ya nos gustaría saber de quién procede, para felicitar a tan singular y destacado/a protagonista, que bien merece un aplauso a cargo de quienes nos aburrimos profundamente de los insoportables y soporíferos discursos electorales.

Mentimos cuando decimos ignorar el motivo, como argumento para justificar nuestra inicial sorpresa, que ha venido a poner un punto de jovial humor a tanta charlatanería como padecemos, ya que estamos convencidos de su cristalina intención de ridiculizar a la “otra parte”, con un lenguaje fácil, rápido y directo, que viene a darnos la razón cuando al principio hablábamos de ñoñeces y melifluidades varias, utilizando el sarcasmo que suele hacer más daño que la afrenta directa, el insulto o la descalificación, ya que descoloca al contrario y lo sitúa en los ámbitos de una débil y desmadejada situación, que suele llevar al ridículo, algo que no está al alcance de todos a la hora de llevar dignamente semejante deshonra, que suele aparejar estas delicadas situaciones, sobre todo sin son públicas, que no necesariamente notorias, pues en ese pantanoso y complicado espacio conceptual, preferimos no entrar.

Ningún ánimo de molestar, criticar o cuestionar a nadie, ni a los autores de esta “cuqui” expresión, ni a los destinatarios a quién iba destinada, y mucho menos, sembrar la discordia y el ridículo entre quienes protagonistas son de estos hechos, más bien resaltar una situación en gran medida hilarante, que ha puesto de manifiesto el excelente sentido del humor de unos y de otros, que al menos, ha denotado la existencia de un singular lenguaje empleado en unas broncas elecciones, que ha puesto una nota de humor entre tantas caras largas como a diario contemplamos.

Agradecemos por lo tanto, que entre tanto lenguaje sinuoso, redundante y soporíferamente cuqui, como últimamente padecemos, surja una agradecida, simpática y directa expresión, que al margen de su mayor o menor acierto y de su intencionalidad, haya alegrado los ojos y los oídos de tantos amantes de uno de los mayores tesoros que poseemos, al margen de cualquier consideración humana, como es el lenguaje.

lunes, 8 de mayo de 2023

ISABEL Y YOLANDA

Este título, tan estrictamente medido, corto y sugerente, tan femenino, tan falto de contenido a fuerza de leerlo una y otra vez, no se corresponde con ninguno que haga referencia a una obra literaria, a un título de alguna conocida película, ni al de una canción,  una leyenda, ni mucho menos a una ópera, aunque su sonora lectura, pueda recordar a algún título de todas las aquí citadas, sin la menor relación de parecido ni en su fondo ni en su forma, como más adelante comprobaremos, si el lector tiene la suficiente paciencia para llegar al final de tan delirante propuesta como podrán comprobar si hasta ahí se arriesgan.

Dos nombres de mujer, bastante comunes en este país, dónde los hombres continúan ostentando los puestos de privilegio en la mayoría de los destinos de dirección y decisión fundamentales, aunque esto no es obstáculo para que ellas estén ganando a pulso, y con gran esfuerzo por su parte, el lugar que en innegable justicia les corresponde, que no es otro que el de la equiparación total a todos los niveles en una sociedad  que siempre se los ha negado.

Dos mujeres que últimamente están acaparando la actualidad en este país, que ya de nada se sorprende, en el proceloso, sinuoso y atormentado mundo de la política, que no deja indiferente a nadie desde hace ya demasiado tiempo, y dónde ellas están jugando un papel de protagonistas absolutas, cada una en su parcela, sin inmiscuirse demasiado mutuamente, aunque estén ambas en el mismo y enredado terreno de juego, una con más experiencia que la otra, aunque la irrupción de ésta última, invita a pensar que un duro enfrentamiento está servido.

Y éste se juega en el ámbito de la política, en extremos, eso sí, meridianamente opuestos, lo que necesariamente ha de suponer que una dura rivalidad está servida, que por ahora no se han sustanciado en exceso en la práctica, aunque intrínsecamente están ahí, y más pronto que tarde, se desatará la hostilidad, ya que en período de elecciones nos encontramos, y es ahí donde más tiene que aportar cada una a su causa, con objeto de proteger su vida y su hacienda, que se resume, en definitiva, en alcanzar la cima, es decir, el poder.

Juegan, por supuesto, en partidos opuestos, extremadamente diferentes en cuanto a su posición en el campo y al concepto del juego que desarrollan, enfrentadas permanentemente, sin posibilidad alguna de llegar a alcanzar algún día acuerdo alguno, pues tal es la seguridad que ambas poseen en sí mismas, tal es su afán de protagonismo, que eso sería labor imposible, ya que dónde manda patrón, no manda marinero, y ambas, por supuesto, juegan de  directoras absolutas en sus respectivas tribunas de mando, que celosamente controlan y dirigen.

Imprevisible Isabel, con una indudable capacidad de llevar adelante cuanto sus deseos le dictan desde su posición de presidenta, con un temperamento indomable y un carácter firme y sin fisuras, enfrentada continuamente con sus contrincantes políticos, a los que no da respiro alguno ni espacio posible para contraatacar, su objetivo es la asfixia del contrario, sin posibilidad alguna de concederles la menor tregua, sea quien fuere su enemigo político, comenzando por el presidente del gobierno, con el que mantiene una rocosa lucha dialéctica, y continuando con las instituciones estatales, con las que mantiene frecuentes disidencias de todo orden.

Desconcertante Yolanda, firme y rocosa negociadora con los empresarios desde su posición ministerial que le capacita para llegar a elaborar leyes laborales de alcance nacional, posee una innata capacidad para no dar a conocer su juego político, descolocando a propios y extraños, exigiéndole unos su lealtad por el hecho de haberla colocado allí dónde ahora se encuentra, mientras los otros le piden que se defina, que se lance a la arena de una vez por todas, porque ven en ella un poderoso revulsivo del panorama político de una izquierda dividida, que con ella, piensan, resurgirá.

Y llegados a este extremo, sin posibilidad real de acuerdo alguno entre ellas, dos mujeres sin duda alguna inteligentes, capaces y con poder actual y futuro, representantes de un mundo femenino ausente y alejado del poder político de este país al más alto nivel, al que aspiran acceder, me atrevo a proponer una reunión informal entre ellas, sin agenda, sin más pretensión que conocerse, ellas, tan cercanas, y sin embargo tan lejanas, en una comida no de negocios, sino de placer, para charlar amistosamente, con un único objetivo, que no es otro que distender, con esta amable imagen, un panorama político que por momentos se está tornando irrespirable.

lunes, 1 de mayo de 2023

LA DESMEMORIA ILUSTRADA

Hubo un tiempo en que en la enseñanza oficial, mentes deficitarias, instaladas cómodamente en las confortables e inamovibles poltronas de su despachito oficial, tuvieron la genial idea de eliminar de los libros de texto, la negativa y antigua costumbre de utilizarlos para estudiar, resumir, comparar, para relacionar, para penetrar en los conocimientos que cada uno de ellos pretendía hacer llegar a los sufridos estudiantes, que se veían obligados necesariamente a memorizar nombres fechas, lugares, acontecimientos y sucesos de toda índole, si querían superar los oportunos exámenes a los que habrían de enfrentarse.

En definitiva, estas preclaras mentes impusieron eliminar la memorística de los planes de estudio, pues lo consideraban un atraso absoluto en todos los órdenes, que a la larga supondría un negativo efecto en la formación de los estudiantes, que se vieron ante unos libros que no eran de texto, sino de consulta, con lo que el estudio desapareció de sus atribuladas vidas, facilitándoles una llamadas fichas de trabajo, dónde se limitaban a copiar la respuesta en las mismas, en una acción semejante al copia y pega de la actualidad.

Todo ello, con la consiguiente y elemental conclusión de que no se enteraban de nada, pues a los diez minutos se habían olvidado de todo, gracias a la genial idea de quienes programaban desde sus despachos, alejados de las aulas, donde los sufridos maestros se desesperaban ante tan monumental y desabrida barbaridad pedagógica, contra la que en algunos centros comenzamos a rebelarnos ante tamaña barbaridad, que habría dado lugar a una generación sin conocimientos, sin memoria, y sin la mínima capacidad para conocer, situar y relacionar.

De esta manera, y centrándonos en algunos grandes poetas, complicado tendrían conocer pongo por ejemplo, que en 1916 Antonio Machado conoce a Federico García Lorca que estaba de viaje de Estudios en Baeza, dónde al año siguiente vuelven a verse, y ambos participan en un concierto que se celebra en el casino dónde Machado leyó un fragmento de La Tierra de Alvargonzález, obra que sería representada por Lorca con La Barraca años después, mientras Federico interpreta al piano La Vida Breve, de quién fue su íntimo y buen amigo, el compositor Manuel de Falla

Que en 1931, Miguel Hernández desde Orihuela escribe a Juan Ramón Jiménez una carta, en la que le suplica si puede recibirle, pues tiene escritos un millar de versos, que quisiera que los leyese, a él, poeta humilde que ha leído cincuenta veces la segunda antología de Juan Ramón.

Ignorarían que en 1933, con ocasión del estreno de Bodas de Sangre, Antonio Machado escribió al poeta: “querido y admirado poeta, hasta la noche de ayer, no pude ver su magnífica obra, que hoy por fin he podido disfrutar, uní mi aplauso al de un público tan numeroso como entusiasta, bravo y a otra”.

Siguiendo en esta línea, cómo iban a saber, que en 1937 Vicente Aleixandre escribe una “semblanza íntima de Federico García Lorca”,  que comienza así: “la he escrito como le vi y le amé, como creo que él se reconocería,  ya que la imagen que de él doy, le gustaría, y recordar que a Federico se le ha comparado con un niño, con un ángel, con un agua, con una roca, cuando en sus más tremendos momentos era impetuoso, clamoroso, mágico como una selva, tierno como una concha de la playa, inocente en su tremenda risa morena, como un árbol furioso, ardiente en sus deseos como un ser nacido para la libertad”.

No podrían saber, que en 1927, el recién elegido para la Real Academia de la Lengua, Antonio Machado, aunque no llegó a tomar posesión, en gran medida por su desinterés, escribió a Miguel de Unamuno: “Dios da pañuelo a quién no tiene narices”.

Es obligado saber, que en 1936, cuando Machado tiene conocimiento del asesinato de su querido y admirado Federico García Lorca, escribe el hondo poema “el crimen fue en Granada”, que termina con estos versos: “labrad amigos / de piedra y sueño / en la Alhambra / un túmulo al poeta / sobre una fuente / dónde llore el agua / y eternamente diga / el crimen fue en Granada / en su Granada”.

Ignorarían, sin duda, que en 1902, Machado conoce en París, dónde estaba con su amada Leonor, a Rubén Darío, maestro del Modernismo, que influyó en la poesía de Machado, sobre todo en sus “Soledades”, aunque alejado de los adornos y exotismos de dicho movimiento literario.

Imprescindible conocer la relación de Lorca y Miguel Hernández, que se conocieron por primera vez en 1933, en Murcia, dónde Federico está con La Barraca. Miguel tiene veintidós años, y Federico treinta y cuatro. Miguel recita algunos poemas que son aplaudidos con fervor por Federico, a quién más tarde escribió cuatro cartas, respondiendo solamente a una de ellas, Miguel se lo reprocha, y Federico le responde: “no te he olvidado, pero vivo mucho, y la pluma de las cartas se me va de las manos, me acuerdo mucho de ti, porque sé que sufres con esas gentes puercas que te rodean, y me apena ver tu fuerza vital y luminosa encerrada en el corral y dándose topetazos por las paredes”.

Por último, aunque aún faltan muchos poetas por relacionar, y para seguir dando ejemplo de la siempre necesaria memoria, y por citar a uno de ellos que no fuera natural de nuestro País, en 1933, Lorca y Pablo Neruda, se conocieron en la representación de Bodas de Sangre en Buenos Aires, dónde disfrutaron de una amistad breve pero intensa y festiva, lo recordaba como “ese Federico que le hacía reír, y que nos enlutó a todos por un siglo”.