sábado, 25 de marzo de 2017

EL GRAN HERMANO

En la novela 1984, de George Orwell, el Gran Hermano es el ente que gobierna Oceanía, un personaje que nadie conoce, pero que está presente a lo largo de toda la novela, con una constante y enigmática presencia, pues nunca llega a aparecer en persona ni a conocerse su nombre real, pudiéndose tratar de una invención llevada a cabo por el Partido, con el fin de ser utilizada como arma de propagando para infundir confianza, temor y respeto en la población.
George Orwell se inspiró en líderes totalitarios caracterizados desarrollar una política de miedo y de extremada reverencia hacia sus personas, educando a la población a través de una propaganda gubernamental intensiva, existiendo una especial reminiscencia en gobernantes del comunismo y del fascismo tales como Stalin o Hitler, en particular el primero de ellos, quien tiene más similitudes con el personaje de la novela.
Las nuevas tecnologías se basan en una comunicación a escala global, en la que todos los dispositivos conectados son susceptibles de intercambiar información entre ellos, de tal manera que quien posea los conocimientos y habilidades precisos en el manejo de la informática de alto nivel, así como en la situación de conocer y manejar las aplicaciones y programas necesarios, puede llegar a acceder desde un ordenador a otros remotos situados en cualquier lugar del globo terrestre.
Famosos son los casos en los que hace ya bastantes años, en los comienzos de la era de la informática, unos jóvenes lograron modificar la trayectoria de un satélite espacial de los Estados Unidos, así como la invasión de cuentas bancarias sobre las que se actuó, llevando a cabo transacciones fraudulentas, que se saldaron, nunca mejor dicho, con transferencias y otras operaciones bancarias de unas cuentas a otras, o casos documentados, en los que las intrusiones tuvieron lugar en los sistemas de defensa, entrometiéndose así en un sector tan delicado como el del armamento, poniendo en peligro los sistemas de lanzamiento de misiles.
Desde entonces, la tecnología ha progreso enormemente hasta extremos inimaginables entonces, y aunque hoy, las medidas relativas a la seguridad informática han progresado inmensamente, ello no es obstáculo para que las contramedidas oportunas se hayan desarrollado al mismo tiempo, lográndose así saltarse cuantas barreras se colocan para evitar intromisiones de todo tipo.
El problema es de tal calibre, que en algún país avanzado europeo, léase Holanda, en las últimas elecciones generales que se han llevado a efecto, se ha decidido llevar a cabo el recuento de los votos depositados en las urnas, de una singular forma hoy en día: a mano. Tal es el miedo a que los hackers, especialistas en intromisiones informáticas, puedan introducirse en el sistema informático de recuento de votos y desvirtuar los resultados.
Recientemente,  la archiconocida WikiLeaks – fuga, filtración, goteo de información – del no menos famoso Julian Assange, ha sacado a la luz La primera de las siete entregas que compondrán la “mayor filtración de datos de inteligencia de la historia” es un capítulo denominado Year Zero, que abarca el período desde 2013 a 2016, fase en la que la CIA habría puesto en marcha unprograma encubierto de hacking que incluye malware y que ha explotado las vulnerabilidades de un amplio segmento de productos y empresas tanto europeas como estadounidenses.
Tal y cómo informaba WikiLeaks, algunos de estos productos que los servicios de inteligencia han usado para llevar a cabo sus planes de ciberespionaje son los teléfonos móviles o Smartphone, y hasta las Smart TV quepueden transformarse en micrófonos encubiertos a través de un software elaborado en colaboración con el MI5 británico, según la plataforma de Assange.
La web de filtraciones Wikileaks ha publicado 8.761 documentos confidenciales de la CIA sobre varios métodos de espionaje a través de las nuevas tecnologías. Las filtraciones dejan en evidencia los procedimientos que utilizó la agencia para piratear aplicaciones de mensajería teléfonos móviles, televisores inteligentes u ordenadores portátiles, una información que ha dejado a los usuarios de estas tecnologías un tanto inseguros sobre su privacidad.
El Gran Hermano nos vigila, nos controla y nos graba, sin tener en cuenta nuestra privacidad, seguridad, y por supuesto intimidad. Esta expresión se popularizó enormemente cuando un programa concurso televisivo del mismo nombre se hizo famoso, que consistía en la grabación permanente de un grupo de personas que habitaban una casa donde residían por un tiempo, utilizando múltiples cámaras que les grababan continuamente, aunque con el correspondiente permiso de los oportunos concursantes.
Pero el Gran Hermano tecnológico, no nos pregunta, no nos pide permiso ni anuncia su visita. Nos espía continuamente barriendo los múltiples dispositivos que utilizamos en la vida diaria. Quizás no lo haga conmigo ni con usted, ciudadanos de a pie sin relevancia alguna, pero si destacásemos en alguna importante faceta que pudiera incomodar a los ocultos y siniestros poderes repartidos por el planeta, posiblemente pudiéramos ser objeto de la perversa atención de ese Gran Hermano que nunca duerme ni jamás descansa y que George Orwel describió con su portentosa imaginación en su famosa novela, que al cabo de los años, vuelve a cobrar pleno sentido, como si de una nueva puesta en escena fuera a tener lugar.

martes, 21 de marzo de 2017

EL SIGLO DE LOS MITOS

Hace unos cuantos años, cuando se percibía desde la lejanía el mítico año dos mil como el comienzo de una nueva era para la humanidad, las mentes más fantásticas aventuraban un futuro de ensueño, donde las máquinas sustituirían a los seres humanos en el trabajo, lo que propiciaría un mundo de ocio y tiempo libre de tales dimensiones, que los ciudadanos no sabrían cómo ni dónde emplearlo.
 Era tan prodigiosa y abundante la imaginación de estos augures, que consideraban que el espacio de tiempo del que iban a disponer iría in crescendo, merced a que los robots desarrollarían la inmensa mayoría de las funciones laborales y otras más específicas, como las propias de la casa y afines, con lo que el asueto, recreo y holganza permanentes, estarían garantizadas para unos ciudadanos felices y dichosos a tiempo completo.
La loca e irrefrenable agudeza clarividente de aquellas obnubiladas mentes, descargaban en las máquinas la mayor parte de la actividad humana. Las ciudades cambiarían radicalmente hasta el punto de hacerlas irreconocibles a los ojos de entonces.
Los silenciosos y autónomos automóviles surcarían los cielos a través de las autopistas aéreas que sobrevolarían las inmensas avenidas recorridas únicamente por los peatones, todo ello en un ambiente descontaminado, ausente del bullicio y del ruido propio de las urbes de la época.
Mostraban con una delirante capacidad imaginativa, un panorama de ensueño para los felices y afortunados seres humanos que viviesen y disfrutasen el idílico, paradisíaco y fantástico siglo XXI, que tan lejano y ansiado se veía entonces desde la perspectiva de la mitad del siglo XX.
Tan calenturientas mentes no paraban de aventurar nuevos e imaginativos inventos que transformarían radicalmente los fabulosos años del legendario año dos mil, hasta el punto de que se editaron numerosas publicaciones gráficas plenas de ilustraciones, así como abundantes documentales exhaustivamente informados.
En ellos se mostraban unas modernísimas ciudades transformadas hasta lo indecible, con gigantescas y futuristas construcciones, entre las que se desenvolvían con suma agilidad, y presteza, ingentes cantidades de vehículos y todo tipo de naves ultramodernas que se deslizaban entre los rascacielos a velocidades de vértigo.
Si bien es verdad que tanta y tan exhaustiva predicción resultaba exagerada y hasta ridícula para muchos, bien es cierto que el resto, una gran cantidad de ciudadanos del mundo, llegaron al extremo de creer que en gran medida cuanto se predecía, no estaba tan lejos de la realidad.
 Y es que tan abrumadores y fabulosos pronósticos, pensaban que no estaban exentos de una razonable veracidad, llegando a pensar que el ocio pronosticado y la transformación de las ciudades y de la vida en general, entraba dentro de las capacidades del ser humano para cambiar un futuro que aún se percibía lejano.
Si se considera además, que dado el hecho de que la ciencia y los avances técnicos que con frecuencia empezaban a experimentarse, tenían la virtud de sorprender y admirar a los ciudadanos que sentían curiosidad y capacidad de asombro ante los ingenios y nuevos inventos habidos, todo ello les hacían concebir esperanzas de que los cambios sugeridos pudiesen llegar a darse, dada la capacidad demostrada por el hombre a lo largo de su historia, para superarse y progresar. Desdichadamente aquellas iluminadas mentes no dieron ni una en el clavo.

martes, 14 de marzo de 2017

SEGOVIA DESDE EL PARADOR

Vigilante en su privilegiada posición de guardián de la muy hermosa y monumental ciudad de Segovia, se alza su singular y admirable parador - que lo es por muchos y muy merecidos motivos - en una atalaya, un altozano que por sus generosas dimensiones, más parece una elevada y grácil colina, allí situada expresamente por una generosa orografía, que a sabiendas de lo que el destino le deparaba como afortunada observadora de la ciudad que allí surgiría, reservó su espacio y su tiempo, con paciencia y honda sabiduría.
Una espléndida, audaz y avanzada construcción para su tiempo, que continúa conservando su plena vigencia varias décadas después, que sorprende y enamora de inmediato al asombrado y fascinado viajero, que una vez traspasado el umbral de su imponente vestíbulo, contempla con deleite y admiración los amplios y luminosos espacios asombrosamente diáfanos, que acogen en un único y atrevido volumen, una multiplicidad de espacios sabiamente resueltos para disfrute y solaz de quienes tienen la suerte de allí alojarse.
Enormes y luminosas ventanas dejan paso a una prodigiosa visión de la grácil y monumental ciudad, situada al fondo, próxima y apartada de la ilustre fonda, lo suficiente para no sentirse relegada a sus pies, siempre orgullosa, bella y radiante, ubicada sobre un promontorio, que ahora sí, el viajero descubre en toda su extensión, en todo su esplendor. Prodigiosa ciudad, celtíbera, romana, medieval y eterna.
Desde el grandioso Acueducto hasta el soberbio Alcázar, pasando por la majestuosa y bellísima catedral, el agradecido y fascinado observador pasea su deslumbrada vista por las numerosas y esbeltas torres de las numerosas y espléndidas iglesias que salpican por doquier un primoroso y delicado paisaje monumental, románico, gótico, mozárabe y mudéjar, que parece haberse conjurado para conciliar estilos diferentes, manteniendo una sutil y delicada armonía que es orgullo y seña de identidad de tan hermosa y digna ciudad.
Todo ello en aras de mantener una natural y primorosa estética que atrapa y llena de emoción a quién tiene la fortuna de deleitarse con tan sublime visión que lo mantiene literalmente pegado a los transparentes y dimensionados ventanales, que le separan de tan hermoso, sublime e irrepetible espectáculo, y que parecen haberse aliado para evitar que el emocionado espectador se separe de ellos, pues tal es el derroche de emocionada belleza que desde allí se contempla.
Todo ello, invita al agraciado huésped, a recorrer las estancias del formidable y acogedor parador, para descubrir sus rincones y atractivas estancias, así como para tomar en última instancia posesión de la habitación correspondiente, que en cualquier caso, sea cual fuere, gozará del privilegio de disfrutar de unas espectaculares y deliciosas vistas de la ciudad de Segovia.
A ella se dirigirá sin pérdida de tiempo, bajando por la cuesta de la Lastrilla, para en pocos minutos acceder a la ciudad, que le recibirá con los brazos abiertos de un portentoso Acueducto que descubrirá en primer término, colosal y formidable, prodigio de la arquitectura romana, que con dos mil años de historia recibe al viajero con sus más esbeltos y estilizados arcos, algo que perdurará para siempre en su memoria.
Desde allí, acceder al casco histórico y a los monumentos que alberga una ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad, será harto sencillo, ya que toda Segovia es una experiencia artística y gastronómica sin igual.

lunes, 6 de marzo de 2017

EL EFECTO SÁNCHEZ

Para la física, un efecto constituye un fenómeno que se genera por una causa específica y que aparece acompañado de manifestaciones puntuales, que pueden ser establecidas de forma cualitativa y cuantitativa.
 El efecto invernadero, el efecto mariposa, el efecto placebo, son manifestaciones producidas por las oportunas causas, que en cada caso, conducen a unas consecuencias derivadas de unos hechos concretos que se sustancian en unas secuelas o resultados característicos, siempre dentro del ámbito de la acción reacción.
Pero el efecto es también la impresión que un acontecimiento o una circunstancia sorpresiva deja en el ánimo de las personas, después de haberse desencadenado el correspondiente desenlace derivado de unos hechos que determinaron un concreto y puntual comportamiento personal.
El caso del socialista Pedro Sánchez, defenestrado secretario general del PSOE, que ha desatado una profunda crisis que ya dura demasiado tiempo, es un claro ejemplo de un devastador efecto que está trayendo perversas consecuencias a un partido político que jamás se había visto inmerso en tales lides.
La guerra por su cuenta que está llevando a cabo, al margen de la inmensa mayoría de los barones, y que apenas cuenta con aquellos que mantuvieron su voto negativo a la hora de elegir al actual presidente del gobierno, en contra de la abstención mayoritaria que votó casi todo el resto, ha conducido a Sánchez a una huída hacia adelante, que le ha llevado a declarar una auténtica guerra no declarada, con serios efectos aún desconocidos, pero que sin duda tendrán consecuencia tanto para el PSOE como para el resto del arco parlamentario y político nacional.
¿Será Sánchez el detonante que el PSOE precisa para retomar de nuevo la senda perdida por donde discurrían antaño las mejores esencias de ese gran partido centenario?
 ¿Tendrá la suficiente fuerza, el empuje necesario para recuperar a tantos antiguos y fieles votantes, que quedaron cual huérfanos abandonados en el proceloso y extraviado camino que ha dejado a este partido político, irreconocible hasta límites insospechados?
 ¿Será suficiente su impetuoso y radical giro a la izquierda para recuperar las esencias de un PSOE, que aunque nunca derivó en exceso hacia esas posiciones, siempre se caracterizó por una ideología política siempre cercana a un progresismo social y de apoyo a la clase obrera?
¿Quién se atreve a decir a Pedro Sánchez que no debe hacer una consulta a los militantes?». Esta incómoda pregunta que formula un destacado dirigente del PSOE andaluz, muestra la preocupación creciente que hay en una buena parte del partido por la deriva populista de su líder.
El argumento de los socialistas andaluces es claro: si le preguntas a los militantes que si votamos a la derecha o los dejamos fuera del Gobierno, la respuesta está clara. Fuera del Gobierno. Pero el PSOE es un partido de Estado y tenemos una responsabilidad que cumplir.
Este es el sentir que suena cada vez con más intensidad en el PSOE de Andalucía, donde miran con inquietud las decisiones internas que está tomando Pedro Sánchez. Hasta ahora, el Comité Federal era el máximo órgano entre congresos, el que decidía toda la política de pactos y el que sigue teniendo estas competencias en las normas internas del partido.
A este malestar, se ha unido el hecho de que Pedro Sánchez se está aproximando a Podemos, e incluso a los independentistas, un extremo para el que no está autorizado precisamente por un Comité Federal que está pendiente cada día de la trayectoria errática de quién fue su secretario general, y que no parece haberles perdonado, ni en el fondo ni en la forma, la manera con que fue destituido de dicho cargo.

lunes, 27 de febrero de 2017

A MÍ LA JUSTICIA

Desde que el presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, manifestara que la ley de enjuiciamiento criminal está pensada para juzgar y castigar en su caso a los roba gallinas y no al gran defraudador, muchas conciencias han sido removidas, alarmadas, y no sin razón, por un sentimiento cada vez más generalizado, de que la justicia no es, valga la redundancia justa y equitativa.
Para dicho presidente, "si la Justicia no funciona no hay regeneración democrática", por lo que ha recordado la existencia del Pacto de la Justicia del 2001 y ha reclamado consenso político  para las reformas que son necesarias para mejorarla.
Si a todo esto añadimos la inveterada lentitud de la Administración de la Justicia en este País, un mal endémico al que nadie parece querer dar una solución, la llamada a la ilustre señora portadora de la balanza representativa de la igualdad ante la ley, no es sino un romántico e inalcanzable sueño para la inmensa mayoría de los ciudadanos de este País.
Pese a que la Constitución reconoce que la justicia es un derecho de todos los ciudadanos en un plano de igualdad, en la práctica esto no se lleva a cabo, pues no todos los que tienen que bregar en estos lares, tienen la capacidad económica suficiente.
Algo absolutamente fundamental y clave para soportar largos y tediosos pleitos, al no poderse permitir ser asistidos por gabinetes de letrados con alta capacidad para poder llevar a cabo tácticas y estrategias, dilatorias muchas veces, dirigidas a obtener unos beneficios legales y jurídicos, que en última instancia pueden ser decisivos a la hora de beneficiar a su defendido ante la correspondiente sentencia.
Hace bastantes años, se hizo famosa la célebre frase del entonces alcalde de Jerez "la justicia es un cachondeo”, que le costó una condena, que después fue anulada, aunque, más adelante, este locuaz personaje, tuvo que asumir pena de cárcel, aunque por motivos distintos al citado.
El susodicho alcalde, Pedro Pacheco, tras conocer la decisión del juzgado de Instrucción número 2 de Jerez de la Frontera de suspender el derribo del chalé de un conocido cantante, declaró a los periodistas: "La gente dirá que la justicia es un cachondeo y yo tengo que darles la razón".
Frase que se ha hecho famosa, y ante la que la gente reacciona con un firme y decidido apoyo, lo cual es harto preocupante en un Estado Social y de Derecho, dónde la Justicia es una de las piedras angulares que deben sostener un edificio democrático que se precie de serlo.
La alarma social, suele surgir en la población sensibilizada antes determinadas sentencias, generalmente por la levedad de las mismas, ante la insoportable e injusta discriminación que se pone de manifiesto, cuando establecen comparaciones con los roba gallinas, que en ocasiones son objeto de agravios comparativos, con los delincuentes de guante blanco, y otros de regio  y aristocrático postín que todos conocemos.
A mí la justicia es un auténtico y en ocasiones temido y temible grito de guerra, al que ciertamente es preferible no tener necesidad de recurrir en circunstancias normales, salvo que mucho nos vaya en ello, que sea de vital importancia, o que lo afrentemos con una serena, relajada y absoluta seguridad, que nos aleje de las intrincadas y a veces azarosas redes de ese patrimonio inmaterial de todos que no siempre parece comportarse como tal, que es la justicia.

miércoles, 15 de febrero de 2017

EL ESPÍRITU DEL MAL

Friedrich Nietzsche, filósofo alemán nacido en el siglo XIX, escribió entro otros un libro que tituló el Anticristo, que es una crítica del cristianismo en su conjunto, y de conceptos modernos como el igualitarismo y la democracia, a los cuales ve como consecuencia persistente de los ideales cristianos.
El Anticristo aparece en cuatro escrituras del apóstol Juan, y es la teología cristiana, quien cumplirá con las profecías bíblicas concernientes a un antagonista de Cristo. El uso de la palabra anticristo sólo aparece en las cartas del apóstol Juan, donde por un lado hace referencia a la manifestación, prevista para el fin de los tiempos, de un adversario decisivo de Cristo.
A lo largo de la historia se designó también el uso de esta palabra a las personas que estaban en contra del cristianismo, por lo que el anticristo podría ser cualquier persona que estuviese en contra del Mesías y lo que él representa. Según esto, cabe entender, que a lo largo de la historia ha habido muchos Anticristos, que son aquellos que no conjugan con la doctrina de Cristo.
Nostradamus ya predijo el advenimiento de tres de ellos, describiéndolos como seres inhumanos desprovistos de todo sentimiento noble, que traerían una destrucción sin precedentes, con muchas muertes, mucha sangre, y mucho dolor y sufrimiento.
Uno de ellos es identificado como Napoleón Bonaparte. Otro sería Adolfo Hitler, el mismo a quien los fanáticos ultraconservadores de la Organización Nacional del Yunque en nuestros tiempos aún adoran como su máximo ídolo.
El tercero, es un Anticristo aún por venir, igualmente despiadado e inhumano como los dos que lo precedieron. Lo describe como un hombre de Medio Oriente, presumiblemente un musulmán, con un odio nato a las sociedades cristianas, el cual posee en sus manos la capacidad para desatar una guerra nuclear en contra de los Estados Unidos y Europa, y que llevará a cabo la destrucción de "la gran ciudad", identificada por varios estudiosos de Nostradamus como Nueva York.
Dado el hecho de que Nostradamus no siempre ha dado en el clavo, y que la interpretación de sus predicciones se somete al subjetivo juicio de cada lector de las mismas, cabe suponer que el tercer Anticristo, para cuya designación nos dejó las manos libres, es posible que no sea de Medio Oriente ni musulmán.
Es por ello que podría proceder de occidente, y así, cambiando los términos de esta última predicción, todo se invierta, y nos encontremos con el presidente Donald Trump, que parece reunir todas las características que se le deben exigir a un Anticristo, como dueño y señor del mal llevado a sus últimos extremos, amenazas a las que nos tiene acostumbrados desde antes de tomar posesión de su cargo.
Han sido tantos los improperios en contra de todo avance social, ya fuera en su país, ya fuera en el resto del mundo, tantas sus advertencias en contra de la distensión global, de la política de acogimiento de los cientos de miles de refugiados que en el mundo son, tantos sus desprecios hacia las minorías de todo orden,  que una vez en el poder y comprobado cómo se han visto materializadas todas ellas, no nos cabe la menor duda, de que este energúmeno de toscos modales y agresivo discurso, podría tratarse de ese tercer Anticristo.
El mismo que el inefable Nostradamus predijo que habría de sacudir las conciencias de los seres humanos de este mundo, aunque no proceda de dónde él avanzó, ni coincidan ninguna de las características que él adelantó, lo cual no es obstáculo ni óbice para desterrarlo de nuestras mentes como ese tercer y último espíritu del mal, azote de una Humanidad que no gana para sustos en este apenas iniciado siglo XXI.
La figura del Anticristo no es sino la personalización del mal. Nadie en su sano juicio, libre de oscuros fanatismos, debería creer en la materialización de esta figura, de esta imagen que contemplan las Escrituras y Nostradamus. Pero el mal existe, ya que es inherente a la raza humana. Y Trump es humano.

lunes, 6 de febrero de 2017

ESCLAVITUD LABORAL

Doce de la mañana de un domingo cualquiera del año. Juan, empleado de una empresa de servicios, recibe una llamada en su móvil de empresa. Observa la luminosa pantalla que zumba intermitentemente y comprueba que es su jefe inmediato quien le llama.
No es un día laborable, como tampoco lo fue ayer, sábado, día en que Luisa, funcionaria de una institución pública, es reclamada a altas horas de la tarde por el responsable de su departamento mediante una llamada llevada a cabo a través de uno de los servicios de mensajería instantánea.
Lo mismo le sucede a Andrés con harta frecuencia, que trabaja en una conocida multinacional. A cualquier hora del día o de la noche, sea  laborable o festivo, responde a la solicitud de su jefe. Esta vez lo hace a través de un correo que acaba de recibir en su móvil, y al que ha de responder de inmediato.
Son tres casos de los miles que todos los días del año se dan en el panorama laboral de este País. Los trabajadores afectados han de encontrarse permanentemente localizados y disponibles ante cualquier solicitud que se les pueda antojar a los mandos de la empresa en la que trabajan.
No pueden desatender ni ignorar estos reclamos de sus jefes, ante los que están obligados a estar permanentemente en activo, las veinticuatro horas de día. No pueden negarse, no pueden hacerse los sordos ni intentar alegar dudosas justificaciones que no les acarrearían más que problemas.
Son trabajadores, que según las estadísticas, son multitud y en progresión ascendente. Están atados por unos contratos que no siempre especifican con claridad y precisión las oportunas cláusulas que definen y determinan estos comportamientos, que no las citan expresamente, y que se redactan de tal forma, que se deduce implícitamente que el trabajador ha de mantenerse continuamente al servicio de la empresa.
En ocasiones, ni se dejan entrever estas circunstancias. La empresa sabe que el productor no se negará a responder a las demandas de su jefe. El miedo guarda la viña, y aunque generalmente no percibirá retribución extra alguna por los servicios prestados fuera del horario laboral, responderá a las exigencias y solicitudes presentadas y cumplirá con lo que se le pide, o más bien, con lo que se le exige.
Una importante multinacional alemana de fabricación de automóviles, tomó hace ya tiempo cartas en el asunto, ante la dimensión que estos comportamientos estaba alcanzando entre los jefes y los trabajadores de la misma. Prohibieron enviar correos electrónicos de trabajo fuera del horario laboral. Solamente podrían hacerlo treinta minutos antes y treinta después de la entrada y salida del trabajo.
En Francia, se ha llegado al punto de legislar al respecto, reconociendo el derecho de los trabajadores a desconectarse fuera del horario laboral, medida que entrará en vigor el uno de enero de mil novecientos diecisiete, y que garantiza el derecho de los asalariados al respeto de sus días de descanso y vacaciones, así como del horario laboral establecido.
Consecuencias de una legislación laboral, que en España permite estos comportamientos, y que somete a los deseos y necesidades de las empresas a unos trabajadores, que en cualquier caso, no responden a esta dedicación con la contraprestación económica que debieran recibir por trabajar al margen del horario laboral.

miércoles, 1 de febrero de 2017

EL VALOR DE LA AMISTAD

Nos pasamos la vida entera en pos de una agradecida y variopinta fortuna, confiando en un golpe de suerte de esa diosa que tanta felicidad y gozo terrenal suele aportar a quienes elige como destinatarios de su deseado y venturoso legado, siempre bienvenido, siempre portador de las buenas noticias que la buena estrella se encarga de llenar de contenido, con una esperanza de bienestar y seguridad que acompaña indefectiblemente a quien tiene la dicha y la satisfacción de lograrla.
Al mismo tiempo, perseguimos con auténtica y férrea decisión, que la salud nos respete, que las enfermedades huyan de nosotros y nuestro entorno, para de este modo mantenernos al margen de una de las causas más notables del deterioro humano, que indefectiblemente hemos de arrostrar, y que tienden a acortar nuestra existencia.
Por último, intentamos que el amor nos toque en suerte, de lleno, plena y certeramente, que las flechas de Cupido no nos sean esquivas, que nos alcancen plenamente, para de esta forma completar la terna archisabida de salud, dinero y amor, a la que todos aspiramos, y que se completa con un buen trabajo y  un entorno familiar feliz y estable.
Pero hay algo más en la vida de una persona con la que se completa y cierra el círculo de su existencia, algo tan humanamente necesario y agradecido como es el valor de una amistad profunda y sincera, mantenida y conservada con anhelo y dedicación a lo largo de muchos años, de toda una vida.
Pero sucede a veces, que una amistad vivida intensamente durante apenas unos pocos años, se ve interrumpida durante largo tiempo, demasiado, para retornar después de un involuntario e inexplicable silencio, como consecuencia de una separación física inevitable, puramente geográfica, que sin embargo pone de por medio todo un mundo, toda una insalvable distancia.
Es entonces, cuando el reencuentro se convierte en una auténtica fortuna más de la vida, al comprobar que los sentimientos de amistad no se han perdido, no han desaparecido, sino que continúan presentes, como si en lugar de cuatro décadas, hubieran pasado apenas cuatro días, cinco a lo sumo, los necesarios para deletrear la palabra amigo.
Algún poso debió quedar de aquella entrañable amistad, para retomarla de nuevo con tanta fluidez, con esa naturalidad y sana espontaneidad que regala la verdadera y sincera amistad vivida durante tan corto período de tiempo, apenas tres o cuatro cortos años, en un tiempo difícil, tiempo de hierro y ausencia de libertades, vividos con intensa y desbordante alegría, de cánticos, proclamas y desafíos libertarios.
Es por ello que al retomar de nuevo aquella venturosa amistad, la emoción embarga a quién tiene la alegría y la dicha de renovarla, de continuar con aquella experiencia detenida en el tiempo, mantenida en suspenso, en espera, como si fuera una prueba que el destino nos impone, como un desafío, como una palpable demostración de amistad verdadera.
La sorpresa invade agradablemente a quienes retoman de nuevo una amistad que creían cercenada por el paso de los años, comprobando que no ha sido así, que el tiempo no ha podido batir a los sentimientos de una verdadera amistad, donde los recuerdos querrían aflorar rápida y vertiginosamente, tratando de recuperar los años perdidos. No es necesario. El tiempo ahora nos pertenece, amigo.

lunes, 30 de enero de 2017

UN INCONTESTABLE LÍDER

Escudado tras la pantalla de plasma de generosas y lúbricas dimensiones, solía el Presidente del gobierno atender a una prensa acostumbrada a semejantes desvaríos, a fuerza de dar la espalda a unos medios de comunicación que una y otra vez se veían relegados a un segundo plano cuando de entrevistar al líder se trataba, en una ceremonia de la confusión que nunca fue aceptada.
Solía salirse por los cerros de Úbeda comentando el estado del tiempo para cobijarse en el presidencial vehículo, evitando las siempre para él intrincadas requisitorias de los temidos periodistas, o bien se daba una audaz y estratégica vuelta de ciento ochenta grados, escabulléndose tácticamente, y haciendo mutis por el foro, dando con ello esquinazo a los temerarios encargados de la mezquina y voraz prensa.
Imagen que tampoco en nada mejoraba cuando salía allende nuestras fronteras, con el objeto de reunirse con sus colegas europeos, donde a menudo se le veía naufragar entre ellos, siempre con cara de forzado despiste, musitando las cuatro frases que manejaba en inglés.
Ello le obliga a llevar pegado a su vera, a su inseparable auxiliar traductor, mientras el resto de sus colegas charlaba amigablemente, merced al dominio del inglés, ofreciendo de esta manera una penosa impresión  que induce a la vergüenza ajena, que es la sienten muchos ciudadanos de este País cuando ven a su Presidente un tanto ninguneado cuando de reunirse con personalidades de otros países se trata.
No mejora en absoluto cuando lo vemos hacer deporte en su Galicia natal, exhibiendo un rudimentario porte atlético, desgreñado por el efecto de la abundante y persistente lluvia gallega, ofreciendo una imagen alejada de toda elemental estética, que hace pensar en que quienes de esa misión se encargar, no cumplen adecuadamente con su cometido de asesores de una imagen presidencial harto descuidada.
En otro orden de cosas, a todo ello cabe sumar la deteriorada percepción que de él tienen quienes no olvidan las numerosas corruptelas de su partido, la financiación ilegal del mismo, los mensajes de ánimo a personajes poco recomendables, los discos duros destruidos y otras lindeces varias, como los numerosos recortes habidos durante su mandato, así como la inefable legislación laboral por él impulsada, y que tantos estragos está causando entre los trabajadores.
Resulta difícil de explicar, de asimilar y comprender, cómo Rajoy, con estas credenciales continúa ocupando el puesto de privilegio que ostenta, no sólo a nivel nacional, dónde son ya dos las legislaturas que acumula como presidente del gobierno, sino dentro de su propio partido, donde nadie le discute ni mucho menos le pone en cuestión, ni se le enfrenta en modo alguno, dando la impresión de haberse convertido en el jefe único, en el incontrovertido e indiscutible primer espada, en el insustituible y amado líder.
Sin oposición alguna, ejerce su mandato con suma y absoluta tranquilidad, algo muy habitual en un político sosegado como él, que tiende a tomar decisiones sin prisas, tomándose su tiempo, sin arriesgar ni precipitarse, sin sentirse obligado ni presionado por nada ni por nadie, y que se ha erigido en el único representante de un partido político que ha cerrado filas en torno a su figura.
Es el amado e incuestionado líder absoluto de un partido, que como suele ocurrir con de derechas, no suelen tener opositor ni alternativa alguna dentro del mismo, al punto de que la renovación, se resuelve generalmente de un plumazo mediante una ley no escrita, que atribuye al líder resolver quien ha de sucederle, bien a dedo, bien a través de una hereditaria y sutil costumbre, que viene a ser una variante  menos elegante y poco disimulada del dígito antes citado.
Poco ruido y menos nueces parecen habitar las entrañas de este partido, dónde nadie parece moverse ni levantar un solo dedo en aras de buscar entre sus filas a un posible sucesor, una alternativa al actual líder, que da la impresión de no dejar el bastón de mando en un futuro inmediato ni propiciar fórmula alguna para que puedan disputarle su liderato. Y es que todo parece indicar, que nadie quiere tomar la iniciativa, sino que prefieren mantener prietas las filas, quizás por aquello de que el que se mueve, no sale en la foto.

jueves, 19 de enero de 2017

LAS VERGÜENZAS DE PODEMOS

No parecen querer entender los componente de Podemos, metidos en faena como están, que la política era otra cosa distinta a lo que ellos creían, a sus algarabías y jolgorios mitineros, a sus cánticos y proclamas de la década de los setenta, cuando entonaban enfervorizados, a la par que despistados, y  abrazados para dar una imagen de suprema y arrebatadora unidad, las canciones de Lluis Llach y compañía, que muchos entonamos hace ya más de cuarenta años.
Comenzaron arrolladores e incrédulos, ante unos resultados electorales que en poco más de dos años les han llevado a sentar en el Hemiciclo y en no pocos consistorios, a una considerable cifra de diputados, senadores y alcaldes, en una arrolladora acción perfectamente diseñada y pergeñada en los medios de comunicación y en las redes sociales, que manejan a la perfección, consiguiendo un colosal eco, que les ha llevado a convertirse en una fuerza política tan importante como para destrozar el status quo existente hasta entonces, conocido por bipartidismo.
Con una juventud impetuosa y rebelde, y unas irrefrenables ganas de sobresalir y de constar en el panorama nacional, en poco tiempo destacaron con su ardoroso y populista mensaje, que consiguió más pronto que tarde llegar a los jóvenes sobre todo, pero también a cierto personal maduro, hartos de la corrupción política, del derroche generalizado y de la ineptitud campante entre la clase política.
Sobradamente preparados en el terreno académico, con una innegable capacidad para congregar multitudes, con un encantador y romántico halo de luchadores dispuestos a echar a los ladrones para entregar sus pertenencias a los más necesitados, a modo de modernos Robin Hood del siglo XXI, salieron de las aulas de la universidad para comerse el mundo, algo que consiguieron con una sorprendente rapidez, merced a su poder de convocatoria, a su ardorosa y vibrante verbo, y de una envidiable capacidad para contactar con la gente más joven a través de las modernas tecnologías.
Se movieron con una inusitada, brillante y eficaz capacidad de acción por cuantas tertulias y debates se daban en nuestro panorama audiovisual, siempre con sus mejores y más lúcidos representantes, enfrentados permanentemente con los integrantes situados más a su derecha, consiguiendo sacarles los colores mediante la denuncia y el acoso verbal, logrando con ello la aquiescencia de multitud de escuchantes y televidentes descontentos, que quedaron desde entonces indisolublemente unidos a su causa, en espera de la llegada de las próximas elecciones, dispuestos a depositar en la urna el voto a este nuevo partido.
Sin apenas rodaje previo ni preparación alguna, se lanzaron a la conquista de los votos, con una maquinaria apenas engrasada y preparada para semejante aventura, que debería haberse quejado y chirriado ante tanto y tan desbocado empuje, logrando unos resultados que dejaron desconcertados a propios y extraños, fruto de una desbordante campaña plena de un rupturista discurso populista que caló hondo en el descontento generalizado de un País harto de tanta corruptela.
La desesperanza y el desánimo que campaba por sus respetos en una sociedad desencantada con la política y sus políticos, dejaron paso a una confiada esperanza en los nuevos y jóvenes valores que lanzaban sus proclamas sin el menor pudor, y con un aire confiado y seguro que llegó al corazón de un importante sector de la sociedad española que no dudó  en otorgarles su voto de confianza.
Entraron en las instituciones adoptando distintas denominaciones, formando una alianza con Izquierda Unida, que no parece haber beneficiado más que a ésta última, y trataron de comerse el mundo hasta el extremo de que su líder, con un discurso impetuoso y agresivo,  se atrevió a adelantar un posible gobierno con él de presidente y el líder de los socialistas como vicepresidente, que no tardó en rechazar tan semejante y atrevida apuesta.
Con este estado de cosas, y dado el hecho de que no se consiguió un acuerdo de izquierdas, se convocaron nuevas elecciones, que no depararon sino un rotundo fracaso para unos y otros, hasta el extremo de que Podemos perdió un millón de votantes, lo que les confundió de tal manera, que desde entonces las peleas internas por el control del partido, no han encontrado freno entre los dos bandos dirigidos por sus dos máximos representantes.
Y hasta hoy, en que una carta de una militante de setenta y seis años, ha hecho reflexionar a Pablo Iglesias, hasta el extremo de pedir perdón a los militantes. “Perdonadme, sé que os estamos avergonzando”, fue la respuesta que emitió, pidiendo de paso a los portavoces del partido, que se contengan y dejen de airear sus conflictos internos en los medios de comunicación.
Pero todo parece indicar, que el brillante y protector aura que envolvía al número uno de Podemos, le ha abandonado definitivamente, no quedándole más remedio que compartir su liderazgo o incluso cederlo, algo que en cualquier caso debieran entender como un proceso lógico, normal y democrático, que sin duda les facilitará su consolidación como auténtico partido político de hecho, que no de derecho, que es algo que ya lograron en su momento con todos los pronunciamientos.