miércoles, 19 de julio de 2017

CIEN AÑOS DE GLORIA

A menudo se cometen errores e injusticias varias a la hora de opinar sobre la vida de personajes públicos, que lo fueron por destacar en el terreno de las artes, las ciencias o cualquier otra actividad social o privada con destellos en amplios sectores públicos que los llevaron a ser conocidos por divulgar su obra y hacerla extensiva a toda una colectividad con repercusión tanto a nivel nacional como allende nuestras fronteras.
Dichas inexactitudes, pueden ser tanto positivas como negativas, es decir, se puede exagerar a la hora de formular alabanzas que objetivamente se muestran excesivas e inmerecidas ante unos hechos constatados y evidentes, como el caso opuesto, en el que los méritos y el buen hacer comprobado y fuera de toda duda, es puesto en cuestión, negado y tergiversado con oscuras e inconfesables intenciones.
No siempre la mala intención y la inquina más insidiosa, guía a quienes tratan de echar por tierra el trabajo y la buena fama de quien teniendo derecha a ella y habiendo hecho los oportunos méritos, es vejado y ridiculizado con el objeto de negar sus virtudes.
Lo mismo sucede con quienes exacerban la actividad y el buen hacer, así como de su fama, de quien no tiene derecho a ello, por creer, quizás ingenuamente, sin intención culpable, que es merecedor de cuantos halagos se prodigan sin haber hecho nada que así lo justifique.
Esto es debido, con harta frecuencia, a un desconocimiento e ignorancia culpable o no, de los méritos y deméritos del personaje que se trate, debido a una ausencia total de la necesaria información, más o menos exhaustiva que debiera estar en poder de quién se permite el lujo de echar por tierra en un caso o de exagerar la labor en el otro, que es lo que suele ocurrir, cuando se emiten juicios de valor sin la correspondiente y oportuna información acerca de la vida y la obra del personaje analizado.
Y así, numerosos mitos y leyendas, auténticos héroes que mantuvimos en nuestro imaginario colectivo, admirados y conocidos por amplios sectores de la sociedad, originarios de nuestro País, y allende nuestras fronteras, no serían capaces de aguantar estoicamente un riguroso examen de sus vidas, cubiertas muchas veces de demasiados puntos sombríos y vergonzantes.
Al igual que tantos oscuros y apenas significados personajes, desconocidos, olvidados y pertinazmente ninguneados, que merecen todo el reconocimiento por su obra y su trabajo a lo largo de su vida, y que son cuestionados o despreciados por una historia que nos les ha querido reconocer cuantos méritos poseían, en un acto de una suprema e incalificable actitud, por parte de quienes gratuitamente se atreven a descalificarlos.
Gloria Fuertes, escritora de narrativa, poesía, teatro y prolífica autora de literatura infantil y juvenil, nació hace cien años. A los cinco, ya escribía y dibujaba sus propios cuentos. Publicó su primer poema con tan sólo catorce años, bajo el nombre  de “niñez, juventud, vejez”, y a los quince ya recita sus versos en Radio España de Madrid y a los diecisiete edita su primer libro de poemas, que titula “Isla Ignorada”, y a partir de entonces no deja de publicar, siendo becada en Estados Unidos para impartir literatura española y en España por la fundación Juan March de literatura infantil.
Su poesía fresca, espontánea y musical, adquiere una elevada dosis de ingeniosa ternura y dulce sensibilidad. Pese a todo ello y a su indudable calidad como representante de una literatura sencilla, de una contagiosa ingenuidad, alegre y fácil de entender incluso por los niños hacia quién fue dirigida gran parte de su obra, ha sido cuestionada como la gran escritora que es, seguramente por quienes no han leído su obra, o no se han molestado en vivir y sentir sus versos, incapaces de situarse a su altura y de captar su alma de poeta.
“Marinero sin tierra, náufrago sin velamen, huérfano de puerto, nave sin timón, rodeado de agua y sediento, rodeado de pescado y hambriento, rodeado de olas y sin saludos, rodeado de dólares y desnudo”.

jueves, 13 de julio de 2017

CIENTO CINCUENTA AÑOS DE SOLEDAD

Cien años de soledad, se publicó hace cincuenta años, el día treinta de mayo de mil novecientos sesenta y siete, después de que su autor, Gabriel García Márquez, a imagen y semejanza de Galdós, de Dickens, y de otros famosos escritores, publicasen previamente algunos capítulos en diversos medios de varios países, que en número, llegaron a ser más de veinte.
Llegó de esta manera a publicar siete de los veinte capítulos que contuvo definitivamente el libro, a modo de novelas por entregas, con la loable y agradecida intención de sondear entre sus lectores lo ya escrito y pasado al papel, y así, en función de la acogida recibida, quedaría definitivamente en él plasmado, o por el contrario sería objeto de cambios que serían trasladados al libro definitivo.
Y fueron muchas y notables las modificaciones introducidas que serían las que verían la luz en la soberbia y original obra del genial maestro del novedoso género denominado realismo mágico, movimiento literario que cultivaron numerosos escritores, muchos de ellos sudamericanos, que se extendió durante el siglo XX, y que se originó en la segunda mitad del siglo XIX, como reacción contra el romanticismo.
En la edición definitiva del libro, se contempla la ubicación de Macondo emplazado en un lugar sin determinar, apartado de la civilización, así como al coronel Aureliano Buendía llorando en el vientre de su madre, naciendo con los ojos abiertos, y viendo a José Arcadio que nace con todas sus partes humanas en lugar de nacer con una cola de cerdo, como temía su madre.
En otros casos, y siguiendo los consejos y sugerencias de amigos y lectores, introdujo novedades y cambios, como las treinta y dos guerras del coronel Aureliano Buendía, la subida al cielo en cuerpo y alma de Remedios Buendía, la muerte de Úrsula a la edad de ciento veintidós años, la peste del insomnio que azotó al pueblo de Macondo, y la lluvia que se prolongó durante cuatro años.
García Márquez utilizó de forma intensiva este recurso literario en su novela, hasta el punto de sumergir al lector en un mundo irreal, imaginario y fantástico, que llega en ocasiones a desbordarlo por completo a través de sus páginas, con increíbles relatos donde la capacidad de expresión, próxima al surrealismo, alcanza límites absolutamente memorables que rozan casi siempre la fantasía más asombrosa.
Y todo ello, con una pasmosa y admirable capacidad para narrar y describir hechos y personajes, siempre al límite del normal y lógico entendimiento, que queda superado por un poderoso e irrefrenable magnetismo que logra fascinar al conmocionado, sorprendido y agradecido lector.
De tal forma lo lleva a cabo, que apenas consigue dar crédito a su lectura, al comprobar cómo los muchos personajes que intervienen, se comportan como si los hechos que tienen lugar y que se suceden sin interrupción en sus atribuladas vidas, así como los lugares dónde se desenvuelven y las desmedidas situaciones en las que se ven inmersos, se presentan como sumamente habituales.
“Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo”.
Una historia mágicamente conmovedora que impacta y marca al lector que tiene la suerte de entrar por inmersión en su sublime y excelso mundo, donde sus protagonistas se desenvuelven como si el inmenso tropel de exageraciones, fantasías y ficciones diversas que llenan las páginas de este prodigioso libro correspondiesen a la más elemental de las vivencias propias de cualquier ser humano, lo que provoca en quién tiene la fortuna de disfrutar de esta obra maestra, una fantástica sensación de estar viviendo una mágica aventura. Asombroso.

jueves, 6 de julio de 2017

UNA POLÍTICA INSOPORTABLE

Desesperante en extremo el panorama político de este País, que después de casi un año de inexcusable inactividad y desacuerdo, así como de una falta absoluta de solvencia a cargo de unos políticos ineptos e irresponsables, que después de someternos a sus dictados egoístas y ruines, mantienen una situación que se basa en sus opciones e intereses de partido, que están muy por encima y por delante de los ciudadanos a los que representan.
Con un partido en el gobierno, sumido en múltiples corruptelas, con una mayoría en precario, cogida con alfileres, y una oposición dividida y fragmentada hasta extremos inconcebibles, el aire político se está tornando irrespirable para unos ciudadanos que se despiertan cada día con nuevos casos de corrupción, nuevas  sospechas de derroches y desvaríos y nuevos conflictos internos a cargo de un partido socialista, irreconocible, sumido en el mayor de los desatinos, empeñado en auto destruirse.
Un panorama desolador, que no parece tener fin, que mantiene a los ciudadanos en vilo, constantemente, sin un minuto de respiro, que está logrando una absoluta desconexión entre la mayoría de los votantes y sus partidos, empeñados como están en una lucha continua entre ellos, que olvidan y dejan al margen a quienes les han elegido.
Y lo han hecho, para que no sólo los representen, sino para que los escuchen, les consulten y satisfagan sus mandatos, si no al pie de la letra, sí al menos bajo unos mínimos, que no son otros que el esfuerzo y la capacidad para intentar llegar a acuerdos con otros grupos, en lugar de aislarse cada uno en su particular isla, desentendiéndose de esta forma de quienes han depositado en ellos una confianza que continua y permanentemente se ve defraudada por unos inconfesables intereses personales y de partido.
Y así, día tras día, contemplamos un panorama desolador, con unos grupos que se muestran tozudamente incapaces para llegar a acuerdos, donde todos parecen estar enemistados entre sí, con una hosca actitud cuando de hablar en la tribuna se trata.
Parece que se esfuerzan en mostrar ante los medios de comunicación una firmeza y una falsa seguridad que no redunda en beneficio de los ciudadanos, sino en una mera exhibición de sus convicciones de partido, que parecen reafirmar de esta forma y que a nada ayuda ni contribuye a los necesarios acuerdos para sacar adelante leyes que mejoren la vida de una ciudadanía que escuchándolos, no sale de su asombro ante semejantes desvaríos.
El cansancio a cargo de los ciudadanos, resulta ya a estas alturas absolutamente insoportable, ante unos representantes que sólo están empeñados en representarse a sí mismos y a sus oscuros e injustificables intereses de partido.
Contemplamos así como la imagen de España, que algunos sitúan como la novena potencia industrial del mundo, se desvanece en el panorama internacional, donde nuestros políticos no son capaces de hacer valer a un país como el nuestro, que debería hacerse respetar a todos los niveles y que por el contrario se ve ninguneado con frecuencia, ante una política ineficaz, corrupta y derrochadora, con escándalos continuos que deterioran nuestra ya mala imagen en el mundo.
Poco puede esperarse de un gobierno en minoría, atrapado entre las redes que él mismo ha ido tejiendo, salpicado por innumerables corruptelas hasta el punto que el propio presidente del gobierno se ve obligado a declarar como testigo, y que está empeñado en echar balones fuera, en lugar de enfrentar como debiera los múltiples escándalos en los que está incurso su partido.
Por todo ello, el descrédito, la desconfianza y el recelo hacia los políticos, es la constante en un País, que de ninguna manera se merece a unos representantes que han logrado en los últimos años, que los ciudadanos experimenten un profundo hartazgo hacia la política y los políticos, sin duda plenamente justificado.

domingo, 25 de junio de 2017

MULTINACIONALES DE LA FE

Sin lugar a dudas, la religión en sus múltiples facetas y manifestaciones, es uno de los lugares comunes más recurridos por unos seres humanos, que al margen de su origen y procedencia, de su raza, y de su condición social y económica, practican desde el comienzo de los tiempos, eligiendo como divinidad a la que rendir culto, tanto fenómenos naturales inexplicables para ellos, como astros del cosmos ante los que se sienten inferiores, como dioses a los que dotan de una personalidad humana.
En cualquier caso, su fascinación se convierte en una adoración sumisa y obediente, que los convierte en esclavos de una devoción que les somete a una voluntad inexistente por parte de unos seres que no tienen una presencia inteligente, que no se comunican y que no son, en definitiva, sino la representación más palpable de la inseguridad, la soledad y la debilidad de unos seres humanos que no pueden explicar su presencia en un mundo al que no encuentran una explicación racional.
Religiones hay, que se aproximan más a una filosofía de vida, que a una creencia ciega. Ésta última, se basa en una fe inquebrantable y sin fisuras, como son las monoteístas clásicas, que admiten la existencia de un Dios en el que creen y al que veneran, al que no cuestionan jamás, considerado por sus adeptos como un ser superior, creador de todo y de todos, omnipotente y sapientísimo, sin fisuras de ningún tipo ni dudas que puedan plantearse bajo ningún concepto.
Por el contrario, las religiones orientales se acercan más a un estilo de vida, a una manera de concebir el presente y entender el futuro, a través de un conjunto de acciones personales (denominadas Karma), buenas o malas, que van ligadas al alma mientras ésta transmigra. Cada cuerpo nuevo queda determinado, así como cada acontecimiento que el cuerpo experimenta, por el karma anterior.
La creencia en el karma, es generalmente aceptada, aunque difieran en muchos puntos: algunos aspiran a acumular buen karma y un buen renacimiento, pero otros, considerando que todo el karma es malo, procuran liberarlo del proceso de renacimiento.
El Nirvana es un estado transferente libre de sufrimiento y de la existencia fenoménica individual, experiencia religiosa más identificada con el Budismo. La connotación es que sólo en nirvana están extinguidas las llamas de la lujuria, el odio, la codicia y la ignorancia. En el estado de nirvana se rompe el ciclo de la transmigración, que de otra forma sería eterno.
Pero ¿cuál es el origen de la religión del hombre? ¿Por qué cada cultura venera a algún ser divino? Los antropólogos e historiadores han estudiado esta cuestión y, al día de hoy, hay tres teorías primarias: la teoría subjetiva, la teoría evolucionista y la teoría del monoteísmo original.
La teoría subjetiva enseña que la religión se origina con el hombre. Los humanos tienen una necesidad psicológica de un ser trascendente que brinde significado y esperanza a su existencia en este vasto e impersonal universo. Estos sentimientos se expresan más concretamente mediante símbolos y actitudes, y no a través de un conjunto de sistemas de creencia definidos. A medida que progresa una cultura, estos símbolos y actitudes se desarrollan transformándose en un conjunto de creencias y prácticas.
La segunda teoría con relación al origen de la religión es el enfoque evolucionista. Este es el punto de vista más popular que se enseña o se da a entender en el estudio de la religión. Los proponentes de esta teoría creen, como en la teoría subjetiva, que la religión se origina con el hombre. La religión es el resultado de un proceso evolucionista en la cultura humana.
El tercer modelo para el origen de la religión es el monoteísmo original. Esta teoría enseña que la religión se origina cuando Dios se revela a sí mismo al hombre. La primera forma que asume la religión es el monoteísmo, y a partir de ahí se desvía.
Todas las religiones, pese a sus diferentes enfoques, tienen en común el hecho de que los seres humanos tienden a aceptar a un ser superior (o varios en las politeístas), mitificándolos y venerándolos hasta el extremo, sobre todo en las monoteístas,  de llegar a un abandono o negación total del recurso a la racionalidad y a la capacidad de discernir y analizar científicamente, en un proceso que lleva a una situación que entra en colisión con la inteligencia humana, pero que la historia de la humanidad demuestra de una tozuda y obcecada manera, que siempre ha estado presente a lo largo de sus dilatados milenios.
Y casi todas, de una forma más o menos velada, se convierten con el tiempo en unas auténticas multinacionales que arrastran masas en todo el planeta, llevando a efecto gigantescas demostraciones de histeria y conmoción colectivas, como en el caso de la peregrinación a la Meca, y que en algunos casos son aprovechadas de una forma mercantilista para generar negocio en torno a la fe de quienes allí acuden, en busca de consuelo y curación para sus males, como Lourdes, Fátima, y peregrinaciones y caminos varios que conducen hacia un santo patrón venerado por sus fieles. Y es que la fe, no sólo mueve montañas.

lunes, 19 de junio de 2017

EL REY DE EUROPA

Hace apenas cuatro años, los seguidores del Real Madrid, consiguieron al fin ver satisfecha la consecución de la tan apasionada, ferviente y ardorosamente deseada décima Copa de Europa, que con tanto ahínco y denuedo se resistió durante demasiados años, a una afición tan acostumbrada a los brillantes y continuos éxitos de un club que en esta competición es, sin duda, el número uno de Europa.
Y hete aquí, que ahora, cuando apenas han pasado esos pocos años, se encuentran celebrando la número doce, de la ahora llamada Champions, algo impensable cuando tan eufóricos disfrutaban de la mítica y legendaria Décima, con la que quedaron tan satisfechos después de tan larga espera, hasta el punto de que podrían haber esperado algo más de lo que lo han hecho, pues tan contentos estaban con esa cifra de diez campeonatos, algo inalcanzable, y mucho menos ahora, para el resto de los competidores.
Aún mantiene mi memoria viva, los mágicos años de aquellas ilusionantes y fantásticas cinco copas de Europa consecutivas, que el Real Madrid encadenó una tras otra y que fueron la admiración del mundo deportivo de entonces, que despertaban la envidia y el asombro en todo un continente europeo.
 En aquellas fechas, apenas se hablaba de España, salvo para denunciar una penosa situación social y política, que con una tímida apertura pretendía abrirse al resto del mundo, en un País donde una férrea dictadura no permitía ningún tipo de libertades a unos ciudadanos que vivían los éxitos del Madrid, como sutil bálsamo para combatir sus numerosas desdichas.
Todavía me causa una ligera y agradable sensación, escuchar el himno de Eurovisión que entonces se emitía simultáneamente con el logotipo de este certamen, y que era la señal que precedía a la conexión por televisión de una más de las finales de la Eurocopa que el Madrid disputaba, y que aún hoy sigo asociando a esa sintonía, preludio de aquel famoso "¿qué, el Real Madrid otra vez campeón de Europa?”
Son muchos los que no logran entender este torrente de sensaciones que los seguidores de un equipo pueden llegar a experimentar en estas particulares situaciones. El hecho es que estos grandiosos eventos, como la última final de la Eurocopa, son vistos en todo el mundo por centenares de millones de ciudadanos, que se agolpan ante el televisor para vivir hora y media de una intensa y vibrante emoción, que despierta pasiones que resultan difícil de comprender para tantos que no sienten ningún interés por este u otros deportes de masas.
Pero la realidad de cada día, conduce a pensar que la gente, que vive todo tipo de situaciones y circunstancias agradables unas y adversas otras en su día a día, tiene todo el derecho del mundo a disfrutar con sus mitos, que por otra parte casi todos, ya sean de uno u otro origen o de una u otra esencia, solemos mantener en nuestro ideario existencial, y que nos satisfacen en unas ocasiones y defraudan en otras, pero que en cualquier caso pasan a formar de nuestra vida de forma habitual y permanente.
Es por todo ello que estas efusiones que tantas críticas procuran por parte de quienes no aceptan ni entienden estas manifestaciones, carecen de un elemental sentido lógico y humano, ya que no es necesario ser un enfervorizado seguidor de un determinado deporte ni de un club concreto para seguir con cierta pasión estos acontecimientos, que como en este caso, proclaman a un equipo de fútbol, como el indiscutible Rey de Europa.

martes, 6 de junio de 2017

LA SECESIÓN INTERMINABLE

Pensábamos que después de aquellos largos, inacabables y tozudos años que nos hizo vivir el inefable Ibarretxe, con sus continuas y cansinas amenazas acerca de la independencia vasca, y de su seguro y siempre próximo referéndum que llevaría a cabo sí o sí, pese a la contumaz y permanente negativa del Estado, y dada la sorprendente resolución del tema a que hubo lugar, ya nada nos volvería a afectar en este sentido.
Y es que el desenlace, tan rápido como inesperado, tuvo lugar cuando en el Congreso de los Diputados, se le negó la posibilidad de llevar a cabo una consulta que tuviera por objeto la secesión del País Vasco. Y ahí, increíblemente acabó todo, lo cual, dado el hecho de que la matraca independentista fue extremadamente dura y duradera en el tiempo y teniendo en cuenta el carácter de el Lehendakari, supuso una inmensa y agradable sorpresa el hecho de que este irrepetible personaje diera media vuelta, y se retirara a sus cuarteles de invierno.
Pero no acaba aquí la pesadilla que atenaza de nuevo a este sufrido País, que el canciller Otto Von Bismarck calificó como indestructible, “ya que lleva toda su historia intentándolo, y no lo ha conseguido”, ya que al cabo de poco tiempo, sin apenas un mínimo y necesario respiro, entró en acción Cataluña, de una inesperada forma, ya que siempre se les consideró demasiado inteligentes para meterse en estos berenjenales, y con un fuerza y un empuje tal que han dejado a los Vascos como simples aficionados, cuando siempre consideramos que sería a la inversa.
Estaban pues ahí, agazapados, esperando quizás la resolución de ese conflicto con el que tanto tenían en común, tratando de extraer alguna lección, algún aprendizaje, y vieron con desilusión y una cierta desesperanza cómo se desinflaron las inquietudes nacionalistas vascas, y decidieron tomar un relevo del que no han desistido desde entonces.
Y así, presionando de una forma constante y progresiva nos han conducido al estado actual que no parece otro que el de un callejón sin salida, que ha adquirido ya tintas excesivamente preocupantes, que podríamos calificar incluso de dramáticos, sino se actúa de una forma inmediata, dado el hecho de que están decididos a tomar la grave decisión de declarar unilateralmente la independencia si se les niega el referéndum.
Algo que conllevaría unas consecuencias nefastas para todos, y que se apoya en la teoría de los hechos consumados, que estaría absolutamente al margen de toda legalidad, algo que hace tiempo llevan a la práctica, y que tendría muy complicada una marcha atrás una vez iniciada dicha secesión unilateral.
Pero por primera vez, el gobierno ha querido despejar dudas y dejar bien sentado que no está dispuesto a permitir tamaño desafío, para lo que el Gobierno ha elaborado un programa sobre cada una de las intervenciones que se llevarían a efecto en cada uno de los departamentos.
 Se ponen así en alerta, todos los resortes de la Fiscalía General y la Abogacía del Estado. Los preparativos incluyen a varios Ministerios e incluso a la Delegación del Gobierno en Cataluña, que se ha reforzado en estos meses con esa intención, al igual que los dispositivos en esa autonomía de las fuerzas de seguridad del Estado. El tiempo pasa y las incertidumbres siguen el aire.
El País y sus ciudadanos, no se merecen ni pueden permitirse semejante dislate.

jueves, 1 de junio de 2017

MITOS Y LEYENDAS

Tendemos los seres humanos a crearnos dioses y prodigios de todo tipo y naturaleza, bien humanos, bien divinos, sin excluir a los puramente físicos o naturales, en un intento quizás de superar nuestra humana existencia, en aras de elevarnos a alturas que nos son inaccesibles por superar nuestras limitadas capacidades terrenales.
Llegamos así a reverenciar a estos mitos, con una actititud que es una mezcla de devoción y entrega, buscando una satisfacción que es tanto mayor, cuanto más satisfechos estamos con el aporte de humana felicidad que esta relación añade a nuestras vidas.
Dejando a un lado la religión en la que la gente se apoya como medio para darle un sentido e su existencia, y que suele basarse en el miedo y la ansiedad vital y la temida condenación o salvación eterna, así como la búsqueda de las respuestas a las preguntas clásicas acerca de quiénes somos, de dónde venimos y adónde vamos, el resto de la mitología de la que hablamos, tiene un origen plenamente humano.
Suele depositarse en personajes ampliamente conocidos, provenientes de múltiples sectores que destacan en variados campos, como las artes y las letras, la ciencia, la política o el deporte en sus múltiples manifestaciones, y que logran hacerse tan visibles y presentes en la vida diaria de los ciudadanos, que con el tiempo,  fruto de la admiración que los profesan, pasan a formar parte de sus vidas.
Tal llega a ser la devoción que les mueve, que llega a transformarse en una satisfacción que llega a alegrar su existencia, incorporándolos a su bagaje vivencial y cultural, que de esta forma se ve incrementado por una reverencial disposición a mostrarles una incondicional disposición a seguirles en la correspondiente trayectoria de sus venerados dioses.
Pero en ocasiones, y no siempre de inmediato, sino después de mucho tiempo, estos mitos, vivientes o no, caen estrepitosamente ante sus incrédulos ojos, al tener conocimiento de oscuras y ocultas sombras hasta entonces desconocidas, que barren de un plumazo toda la admiración y la fascinación experimentadas ante la imagen del ahora ídolo caído.
Algo muy frecuente, ya que incontables héroes y leyendas, históricos o en activo, muy conocidos por la multitud, no son capaces de aguantar estoicamente un riguroso examen de sus vidas, cubiertas muchas veces de demasiados puntos sombríos, lóbregos y vergonzantes, que los desmitifican, sumiéndolos en una profunda y siniestra penumbra de duda y desconcierto ante sus entregados admiradores.
La sombra de la duda se cierne entonces sobre quienes no pueden admitir mácula alguna en la vida de su héroe, al que no podrían perdonar los correspondientes desvaríos que ahora salen a la luz, respondiendo entonces con una cierta incertidumbre e incredulidad que intentará despejar a base de una información profunda y temerosa de verse confirmada.
Lo logrará, sin lugar a dudas, si investiga con decisión y sin dejarse llevar por una parcialidad culpable en lugar de aplicar una objetividad que le conduzca al conocimiento de la verdad. Y así descubrirá cómo su escritor favorito, su admirado científico o su famoso y adorado personaje de tintes variados, caen de su trono destrozado por las nuevas a las que ha tenido acceso, tras investigar en sus vidas y hallar que no eran todo virtudes las que adornaban a sus adorados y venerados dioses.

martes, 23 de mayo de 2017

EL GORRIÓN ENJAULADO

Este sufrido Planeta está ya acostumbrado a que casi a diario lo vayamos acorralando a base de continuos y devastadores ataques ecológicos que lo están dejando irreconocible. Todo ello a cargo de unos seres humanos que una vez iniciada su loca carrera de ocupación, expoliación y deterioro del medio físico que les permitió surgir sobre su apacible faz un aciago día, no han parado de someterlo a un continuo, penoso y tenaz maltrato hasta el punto de dejarlo irreconocible.
 De todo ello hace apenas unas decenas de milenios, que les han bastado para cambiar la límpida faz de este hermoso planeta, a fuerza de maltratarlo, contaminarlo y ensuciarlo, con un negativo, colosal y sobrecogedor resultado, que ahora pretende frenar, con un mínimo esfuerzo, más formal que efectivo, incapaz de reconocer sus inmensos errores, a la par que muestra una absoluta desgana por renunciar a sus supuestos logros conseguidos a costa de esquilmar y deteriorar el aire, el mar y la tierra.
Empeñados en mejorar nuestra existencia, tratando de lograr una pretendida mejor calidad de vida, nos ofuscamos, nos olvidamos, obcecados como estamos por una obsesión que no tiene sentido si en el empeño destruimos nuestro medio ambiente, donde a una velocidad de vértigo estamos haciendo desaparecer un sin número de especies animales y vegetales que nos precedieron, sin las cuales estamos borrando unas raíces que nos mantienen unidas a la madre tierra.
A lo largo de la historia, se han producido cinco episodios de extinción masiva de especies. El más conocido ocurrió hace 66 millones de años, cuando el impacto de un meteorito provocó la aniquilación de los dinosaurios y del 80% de las especies terrestres. Sin embargo, esta sexta extinción tiene una diferencia fundamental con las demás: nosotros somos los responsables.
Desde el año 1500 se han extinguido 322 especies, pero en la actualidad el proceso está en plena aceleración. Científicos expertos en el funcionamiento de ecosistemas, afirman que si no tomamos medidas ante la crisis actual, los nietos de nuestros hijos vivirán en un mundo en el que tres cuartas partes de las especies que existen en la actualidad habrán desaparecido para siempre, mientras que en los océanos, muchos de los animales de los que nos alimentamos, seguirán el mismo triste y desolador camino.
Las últimas noticias, hablan de un pequeño y tierno animal volador, muy próximo a nosotros, que está desapareciendo a una velocidad de vértigo: el gorrión. Todo indica que la ausencia de huecos en las construcciones modernas para que los gorriones construyan sus nidos es uno de los principales causantes de esta triste pérdida. A esto habría que añadir la escasez de alimento en los barrios, debido a la disminución de áreas verdes, y a la contaminación.
Al mismo tiempo, no haber sido capaz de adaptarse al desarrollo urbano ha provocado que aves como la urraca, la paloma o la cotorra, mejor adaptadas a esta serie de condiciones, hayan sido capaces de hacerse con el hábitat que anteriormente estaba destinado a los gorriones. Los expertos, piden evitar el uso de plaguicidas contra los insectos ya que suponen un alimento imprescindible para los pollos de gorrión en sus primeros días.                                                      
Una nueva sospecha se ha añadido a la desaparición de los gorriones: las radiaciones electromagnéticas de las antenas de teléfonos móviles. A todos estos problemas, es necesario añadir que la población de gorriones disminuye donde la fuerza de los campos electromagnéticos es mayor.
Todo un negativo aporte de las nuevas tecnologías, de las que tan ufanos nos sentimos los seres humanos. Un absurdo alarde más de la inmensa capacidad destructiva que hemos alcanzado, hasta el punto de enjaular definitivamente a un hermoso, pequeño e indefenso animal, que tiene más derecho a la supervivencia que nosotros, porque nos precedió en este Planeta, y porque nació libre como el viento.

martes, 16 de mayo de 2017

LA IMPARABLE FLECHA DEL PROGRESO

En los últimos ciento cincuenta años, la humanidad ha progresado más que en el resto de su pasada historia, que se remonta a varios milenios, durante los cuales se sucedieron largos periodos de tiempos sin que ningún nuevo hallazgo alterase para bien la vida de quienes poblaban entonces la faz del planeta Tierra.
Se sucedían los siglos sin que apenas se experimentaran avances en ninguno de los órdenes establecidos, ya fuera científico, cultural o social, en un mundo atrapado en un círculo vicioso de sobrevivencia, que no daba lugar a progreso alguno, sumidos los pueblos en la miseria, la incultura y el abandono, que conllevaba necesariamente a la ignorancia, la superstición y el miedo.
Las guerras y las epidemias diezmaban a una población sumisa y explotada por los poderes absolutos, mientras los únicos que poseían una cultura mínima, léase la iglesia y sus acólitos en los conventos y monasterios, amenazaban a la plebe con la condenación eterna por sus muchos pecados, mientras los desastres naturales de toda índole, los atribuían a  un Dios intransigente y poderoso, que mostraba así su santa ira.
Y así pasaron los siglos sin más esperanza para el pueblo llano que evitar en la medida de lo posible el sufrimiento y la desesperación, llegando a asumir su doloroso y duro destino en vida, corta por aquel entonces, para afrontar el paso a la otra, temerosos siempre de encontrarse allí con los fuegos del infierno. Condenación eterna a la que se enfrentarían, tal y como se lo describían con fieras amenazas, quienes ostentaban entonces el látigo del oscurantismo más siniestro.
Clero, nobleza y pueblo llano, constituían los pilares de la sociedad en la Eda Media, con el pueblo en el escalón más bajo, soportando el peso de todas las injusticias, unido a una ausencia total de una mínima cultura que se le negaba desde el principio de los tiempos.
El advenimiento del Renacimiento, supuso un impulso de las artes y las ciencias como jamás tuvo lugar, situando al hombre en el centro del universo, con un Humanismo que proporcionó un nuevo concepto del hombre y la sociedad, que no paró de avanzar hasta la llegada de la revolución francesa a finales del siglo XVIII, donde se culmina el nacimiento de una nueva época, con la caída de las monarquías absolutistas y el advenimiento de los ideales de libertad, fraternidad, y el concepto de la soberanía popular.
La revolución industrial, supuso un cambio radical en una sociedad en la que las clases más bajas, se afanaban en las labores propias del campesinado. Desligados ya del feudalismo que los ataba a su señor, se convirtieron en propietarios, mientras el resto se constituían en gremios de artesanos que se establecieron en las ciudades, adonde llegaba un flujo cada vez mayor de las zonas rurales.
Con el descubrimiento de la máquina de vapor y la mecanización consiguiente, se desarrolló un nuevo tipo de obrero esclavizado por durísimas condiciones de trabajo, que incluían en muchos casos a menores, que eran utilizados como fuerza de trabajo, sin ninguna consideración humana hacia quienes apenas eran unos niños.
La aparición de los sindicatos defensores de los derechos de los obreros, supuso un importante salto adelante para conseguir la mejora de las condiciones laborales de los trabajadores, que con el tiempo alcanzarían la jornada de las ocho horas semanales y otros logros de diversa índole, que unido al derecho del voto universal con la aparición del estado social y de derecho, la consolidación de las democracias, la escolarización obligatoria y la extensión de la cultura y el conocimiento a todos los individuos, elevó a la máxima categoría social y humana a un ser humano nuevo, que con la aparición de las nuevas tecnologías, le condujeron hasta el mítico siglo XX.
Y llegó con la dignidad y la esperanza propias de quien vio cómo durante milenios, tales derechos le fueron negados, en aras de una siniestra e interesada utilización por parte de los diversos poderes establecidos, que le relegaron a un mero objeto, a una simple fuerza de trabajo, llegando a protagonizar un siglo de imparables avances, que le condujeron hasta el siglo XXI.
Inmerso en una globalización a escala mundial a todos los niveles y en una portentosa era de las nuevas tecnologías, el ser humano vuelve estar otra vez en el centro de un nuevo universo, en el que sin duda es el rey, pero donde le resulta imposible conocer el alcance y los límites de un progreso, que como la flecha del tiempo, siempre viaja en el mismo sentido, avanzando hacia delante.

martes, 9 de mayo de 2017

LA SOLEDAD DE LOS PUEBLOS

Recorro con lentos y sosegados pasos, las calles y plazuelas del pueblecito donde nací, hace ya los años suficientes como para mantener lejanos recuerdos en el tiempo, que ocupan un amplio y querido espacio en una memoria que hace afluir a raudales lugares, casas y personas, la mayoría de las cuales, ya no volveré a ver por mucho que a sus puertas llame, en un afán de un imposible retorno a un pasado que se muestra ajeno a mis añorados deseos de retomarlo.
Es un frío y desangelado día de invierno. La sierra, cubierta de un ligero manto blanco, parece abarcarlo todo, describiendo un arco de ciento ochenta grados a una distancia prudencial del pueblo, como si así pareciera querer respetarlo, entre los cuales media un espacio de campo cubierto por montes de encinas, robles y enebros, fincas de cereales, tierras de labor, prados y praderas, plantíos y arboledas, caminos y sendas, y algunos huertos y suaves colinas,  que salpican el paisaje desde la falda de la montaña hasta las inmediaciones del serrano y solitario pueblecito.
El río, leve y silencioso, hasta el extremo de decidirse a serpentear alejado del pueblo, que como quien dice, está a un paso, pero lo suficientemente lejano como para no dejarse oír, en una ceremonia de una sutil y delicada intención de dejarse ver sin molestar, sin alterar su curso, que en verano apenas es un tímido reguerillo y que en invierno troca en caudaloso y sonoro verso de agua.
Un pueblo que como tantos, parece verse abocado a una soledad, que afecta a innumerables zonas rurales de diversas zonas de España, que ven cómo se despueblan, cobrando algunos cierta vida en verano, como si fuera un espejismo, para decaer en invierno, cuando parece desaparecer toda vida en unas calles desiertas, y donde solamente el parsimonioso humo que surge de alguna chimenea, parece contradecir esta impresión, que en cualquier caso nos habla de que aún unas pocas gentes allí habitan, al amor de la lumbre.
La hermosa iglesia se yergue solitaria en el punto más alto, como si se mostrase vigilante ante la llegada de cualquier visitante que lo hiciera a través de las dos entradas de acceso, como si quisiera ser la primera en celebrar su llegada, sabedora de su privilegiada posición, no sólo geográfica, sino en calidad de edificio más representativo y singular del pueblo.
 Adosada al pequeño, cuidado y leve cementerio, se muestra orgullosa de su bella y escultural torre en espadaña, poseedora de centenaria campanas, que han celebrado las fiestas con algarabía, así como bodas y bautizos, y que han despedido a innumerables vecinos con lúgubres sones, cuando llegó su hora de partir, y que trataron de ahuyentar las temibles y demoledoras granizadas que destrozan las cosechas, y que siguen llamando una vez a la semana, a los pocos vecinos que asistir quieren a la misa dominical.
Produce honda tristeza, y una sensación de hondo vacío contemplar este penoso despoblamiento, así como el desolador espectáculo que ofrecen la mayoría de estos hermosos lugares abandonados a su suerte, en medio del silencio que los habita. Un silencio y una paz, que los ciudadanos de las ruidosas ciudades ansían, que tienen ahí, muchas veces a poca distancia, pero que son incapaces de disfrutar, porque acaso ignoran que allí pueden encontrar todo cuanto puedan necesitar, en un entorno idílico y natural.

miércoles, 3 de mayo de 2017

LAS ARMAS DE LA INFAMIA

Pocos temas resultan tan dolorosos y difíciles de tratar, como el de la nefasta, cruel y abyecta historia de la banda terrorista ETA, que durante cincuenta años asoló este País, sembrando el dolor, el sufrimiento y el más atroz y desesperado desconcierto en sus ciudadanos, que durante tantos años vivieron en vilo cada uno de sus días, pendientes de la actividad asesina de sus fanáticos miembros, que ahora dicen, cinco años después, que entregan las armas, seguramente ya obsoletas, caducadas la mayoría, lo que no supondría por lo tanto ninguna medida de claudicación y de asunción de una derrota, que de ninguna manera quieren aceptar.
Un anuncio que tiene más de maniobra publicitaria, de un deseo de dejar constancia del hecho de que siguen ahí, que no se han retirado a sus cavernas, que continúan en una lucha sin armas, de la que jamás han renegado, que de una auténtica y efectiva acción de un desarme humano que debería conducirles a pedir perdón a sus víctimas y a los familiares de los que segaron sus vidas, a la vez que de una vez por todas, se disolvieran definitivamente para cerrar un oscuro y patético capítulo de la historia, que nunca debió abrirse.
Pero fueron sus víctimas, más de ochocientas, y sus familias, quienes han soportado un martirio de gigantescas proporciones durante la mayor parte de esos espantosos años de plomo, en los que sufrieron el escarnio más odioso de cuantos apoyaron a los asesinos, siendo continuamente humillados y vilipendiados, en medio del odio y la incomprensión, justificando y apoyando a los verdugos, en un acto de incomprensible e inadmisible falta de humanidad y de una mínima y elemental compasión, desconocida para ellos y sus ofuscados y siniestros corazones, ciegos de odio y de un fanatismo que ha dejado un inmenso rastro de dolor y sufrimiento.
Hace muchos años, cuando no había semana en la que no nos despertásemos sin un sangriento atentado, que para sembrar más confusión, frustración y desazón en los ciudadanos, llevaban a cabo los lunes, cuando la gente retornaba al trabajo, cuando más podían hacer extensivo el dolor y el miedo, recuerdo haber leído las declaraciones de un etarra que se manifestaba en el sentido de que no contemplaba la posibilidad de perder la lucha armada, que no concebía la posibilidad de no ganar esa guerra, de no conseguir su último fin, su único objetivo, que no era otro que el de la independencia de Euskal Herría.
Y ahora, cuando hace cinco años que dejaron de matar, cuando anuncian la entrega de las armas, que no su disolución, cuando el País Vasco vive en paz, cuando la tensión ha disminuido los suficientes enteros como  para que ya no suponga el problema que llegó a atenazar la vida de todo un País, cuando la normalización ha llegado al punto de que ya casi nadie habla del tema, los presos de la banda que aún quedan en las cárceles, se acogen cada vez en mayor número a una solución individual para acercarlos a sus lugares de origen, reducir sus penas o conseguir la libertad, alejándose de las consignas de la ETA que aún sigue vigente y que les obligaba a cumplir la condena completa.
Nada han conseguido después de tan estúpido y cruel suplicio. Han perdido la inútil y cruenta guerra. Han destrozado las vidas de cientos de personas, de sus familiares, e incluso las suyas. Pero son pocos, muy pocos los que han pedido perdón, los que han reconocido el daño causado. La mayoría sigue pensando que la lucha armada mereció la pena. Vileza, infamia y desprecio por la vida, es lo que destilan tan ofuscadas mentes.

lunes, 24 de abril de 2017

LOS ENREDOS DE PODEMOS

¿Qué pasa por la mente de los componentes de Podemos, que se muestran absolutamente incapaces de desligarse de sus postulados más irracionales, hasta el extremo de relativizar cualquier controversia de las muchas en las que con frecuencia se ven inmersos?
¿Cómo es posible que una y otra vez, mantengan posiciones ambiguas unas veces y radicalmente absurdas y obcecadas otras, hasta el extremo de que ante determinadas y comprometidas preguntas, se adivinen ya sus invariables respuestas antes de ser emitidas?
Y es que es tal el grado de estancamiento al que han llegado, que ante la increíble muestra de una aparente imposibilidad de desmarcarse de sus rígidas posiciones, emiten invariablemente un discurso ya archiconocido que parece pretender diferenciarse y distanciarse del resto del arco político.
Prisioneros de su ideario, que suena en exceso a populismo trasnochado, se les aprecia un aire neo progre y esnob, a estas alturas ya pasado hasta la extenuación y el aburrimiento, que a este paso les va a hacer perder otro millón de votos, ante un electorado cada vez más hartos y cansado de sus posiciones extremistas y sus adhesiones más inoportunas por ridículas y fuera de lugar.
Los últimos acontecimientos que se han desarrollado en Venezuela, con el auto golpe de Maduro, han dejado a la vista, con toda la meridiana claridad más explícita y esclarecedora, cómo los diversos interlocutores de Podemos que se han pronunciado sobre el tema, lo han hecho con la tibieza y relatividad acostumbradas, en un alarde de no condenar unos hechos injustificables y a un tirano populista que está arrasando el País, y dejando en la miseria más absoluta a sus ciudadanos.
Con un lenguaje que recuerda antiguos comportamientos, afortunadamente pasados, cuando ante hechos bárbaros, en los que una parte era la que ejercía la violencia contra el Estado y sus ciudadanos y la otra sufría sus consecuencias,los simpatizantes de los agresores llevaban a cabo declaraciones en las que repartían equitativamente el peso de la culpa y del sufrimiento, equiparando a víctimas y verdugos, siendo incapaces de condenar clara y taxativamente unos hechos que bastaban por sí solos para dejar constancia de que sólo ellos eran los causantes de tanto dolor.
No es el caso aquí analizado en cuanto a violencia se refiere, no hay hechos dolorosos ni sufrimiento soportado por ninguna parte. Pero sí existe la constancia, de unos numerosos sucesos acontecidos, no sólo el aquí citado, en el que los componentes del grupo políticos Podemos, siempre toma partido por las posiciones más extremistas, radicales e irracionalmente planteadas, en oposición a casi todos, en un acto que más parece tratar de diferenciarse del resto, que de asumir unas convicciones que no obedecen ni a la razón, ni a la más mínima y elemental sensatez.
Esta obcecación en negarse a condenar determinados hechos en múltiples ocasiones, como en el acoso de unos energúmenos abertzales en Alsasua a dos guardias civiles,no tiene sentido alguno, con el agravante de que muchos votantes suyos o potenciales simpatizantes, son disuadidos por este incalificable comportamiento, que no tiene excusa alguna, y que se empeñan en mantener, aunque  es verdad que en alguna ocasión no ha sido unánime la postura,a la hora de llevarla a cabo, lo cual indica una cierta división, aunque mínima, en sus impenetrables y tupidas filas.
Dos de sus últimas y peculiares intervenciones, tienen que ver con las misas televisadas por una cadena pública, cuya emisión no entienden en un Estado aconfesional, algo en lo que llevan toda la razón, y la petición de perdón por el consumo de coca cola en el Senado. Una de cal, y otra de arena.

lunes, 17 de abril de 2017

PATENTE DE CORSO

Difícil y comprometido resulta en este País ejercer una somera crítica acerca de determinadas costumbres ancestrales, algunas de ellas sagradas, no en sentido figurado, sino en sentido absolutamente estricto, como es el caso de la Semana Santa, ya que el arriesgado e ingenuo, a la par que infeliz ciudadano que a ello se atreviere, puede resultar maltrecho y vapuleado por semejante y descarado desliz.
Y es que razones nos asisten a quienes no comulgamos con estas demostraciones que durante siete días al año, y en todo el País, parecen gozar de una patente de corso para ocupar las calles, en una aparente demostración de fervor religioso, muy lejos de una realidad social que se mantiene al margen de una religiosidad, promovida por la iglesia católica, que continúa injustificadamente sostenida por un Estado aconfesional como el nuestro.
Conozco el caso de un conocido escritor y articulista, que narraba en una de sus colaboraciones en un medio de alcance nacional, cómo airadamente le recriminaron el hecho de intentar cruzar a través de una procesión que ocupaba toda la calle dónde él tenía su vivienda, cuando su intención no era otra que la de acceder al portal de su casa. Él, que nunca se distinguió por su afición a estas demostraciones religioso-callejeras, dedicó el susodicho artículo a dejar en no muy buen lugar a estos actos que se adueñan de las calles de nuestras ciudades.
La España de charanga y pandereta, devota de Frascuelo y de María, la España inferior que ora y embiste cuando se digna usar la cabeza, la que todas las primaveras anda pidiendo escaleras para subir a la cruz, tal como la describía Machado, y que pese al tiempo ya pasado, casi cien años desde que escribió estos atribulados versos, apenas nada parece haber cambiado, ostentando una desafiante actitud combativa para ocupar calles y plazas de todo un País, durante una semana de pasión, dolor y tétrica y oscura demostración de arte religioso.
Es como si el tiempo se hubiera detenido, como si no hubiera tenido tiempo de experimentar una transformación necesaria en un País donde el carácter de las gentes y las ancestrales costumbres se mantienen incólumes, como si hubiese sufrido un proceso de paralización social y humano, que impidiera cualquier cambio, cualquier manifestación dirigida hacia la modernidad en todos los órdenes.
Los turistas que nos visitan en tan señalada semana, asisten perplejos y sumamente asombrados ante semejante demostración de una aparente fervor religioso, con un continuo gesto de sorpresa y extrañeza, que los divierte y asombra al mismo tiempo, que no entienden ni comprenden, y que les da qué pensar, en cuanto a si este País pasa de la modernidad a la más siniestra y atávica demostración ancestral.
No deseamos herir sensibilidades que en estos casos parecen estar siempre a flor de piel a cargo de tanta gente que ante estos hechos se muestras intransigentes y a la defensiva, y que mantienen una actitud de una testaruda inflexibilidad, sin conceder un ápice de espacio hacia los demás, desde su rígida actitud, hacia las diferentes posturas de quienes no piensan como ellos, pero que ven como todos los años la semana santa se apodera de las calles y de los medios de comunicación, que retransmiten las procesiones.
No cabe duda de que el sector turístico en general, y el de la hostelería y restauración en particular, tienen grandes intereses en estas demostraciones religiosas. Con ellos y con la iglesia hemos topado.

martes, 11 de abril de 2017

LA REBELIÓN CATALANA

Tiempos aquellos en los que el inefable Ibarretxe nos martirizaba con una constante y permanente tozudez, amenazando con una consulta independentista del País Vasco, que nunca llegó a celebrarse, pero que nos tuvo en continua y exasperante tensión durante todo el tiempo que duró su irritante mandato, hasta que vino al Congreso de los Diputados y se le comunicó que dicho referéndum no podía llevarse a cabo, porque así la impedía la Constitución.
Para sorpresa de muchos, y descanso de todos, que no confiaban en que simplemente con este sencillo pero radical y convincente argumento se le pudiera convencer, de la noche a la mañana se retiró a sus cuarteles, dejó de reivindicar la consulta y poco le faltó para olvidarse de una Euskadi situada fuera de una España que le agradeció inmensamente su relajación independentista, hasta el punto de que si no fuera porque siempre demostró su testarudez en estas convicciones, podríamos afirmar que se había retractado de las mismas.
Algo impensable en los actuales dirigentes catalanes, que están dando muestras de una inquebrantable y decidida marcha hacia un separatismo radical y feroz, que están llevando desde hace ya varios años de una manera tal que les ha llevado a plantar cara al Estado, llevando a cabo una serie de medidas dirigidas llevar a cabo un referéndum unilateral que les conduzca a una independencia de la que no están dispuestos a hacer dejación alguna, pese a las continuas sentencias negativas y condenatorias del Tribunal Constitucional.
El problema planteado es mucho más serio y trascendente de lo que parecen querer dar a entendernos tanto los medios oficiales, como los medios de comunicación. Los primeros se dedican a negar la imposibilidad legal de llevar a cabo un referéndum que la Constitución no contempla, y los segundos nos trasladan las declaraciones que llevan a cabo los dirigentes catalanes, en un tono cada día más insumiso y desafiante, pero sin sugerir o plantear soluciones a un conflicto que cada vez está más estancado y que puede desencadenar consecuencias imprevisibles y en absoluto deseables.
Mientras tanto, los dirigentes independentistas, cada día más radicalizados se preparan para plantar cara al Estado con acciones que llevarían a cabo con la imprescindible colaboración de una ciudadanía que tendría que movilizarse en masa, siempre con vistas a una resistencia activa y no violenta, que impediría las supuestas acciones represoras del Estado, y que sucintamente citamos a continuación en nueve resumidos puntos:
1.- Si se precintan los colegios electorales, sencillamente se desprecintarán. 2.- Creación de grupos de defensa de la república catalana. 3.- Ocupación de infraestructuras de todo tipo y protección de la radio y la televisión. 4.- Invitación a los trabajadores para que paguen sus cotizaciones y tributos a la Generalitat y no al Estado español. 5.-Desobediencia civil masiva.
 6.- Cuando un juez dicte una inhabilitación contra un cargo público, la desobediencia por parte de éste, y con el apoyo de la ciudadanía, serán la norma a seguir. 7.- Se advertirá al pueblo catalán, que se llevarán a cabo acciones que se situarán al margen de la legalidad. 8.- Se llevarán a cabo acampadas de protesta indefinidas por parte de los ciudadanos. 9.- Se invitará a los catalanes a la insumisión fiscal.
Una declaración de rebeldía en toda regla. Un gigantesco problema, que este País debe afrontar.

lunes, 3 de abril de 2017

LA CIUDAD EN SILENCIO

Disponer del suficiente tiempo para recorrer las desoladas calles de una pequeña ciudad cualquiera de este País de nuestros desvelos, y hacerlo sin prisa ni precipitación alguna que pudiera distraernos en nuestro afán observador, supone descubrir un mundo aparte del que nos solemos formar en la aburguesada y tranquila mente, de quienes solemos tender a imaginar e idealizar, situaciones y vivencias que solemos hacer extensivas a los demás.
Tanta gente, que a veces sin saberlo ni mucho menos sospecharlo, está muy próxima y cercana a nosotros, tanto que no nos damos cuenta de que pueden vivir en mundos absolutamente dispares y distintos del que habitamos nosotros, acostumbrados como estamos a encerrarnos en nuestro pequeño mundo,al margen de los demás, inmersos en nuestro duro e impermeable caparazón defensivo que nos aisla del resto.
Una coraza de duro material, generalmente inmune a los desvaríos y desafíos externos que pudieran alterar nuestro tranquilo y relajante mundo interior, exclusivo y excluyente, que no atiende más que a sus expresas y siempre justificadas y perentorias necesidades, y que casi nunca está dispuesto a permitir que ningún intruso destruya la estabilidad material y anímica que lo mantiene en su lugar, a modo de muralla defensiva impenetrable.
Impermeable a cualquier intromisión que pudiera alterar su vida, este duro muro defiende un interior que no ignora una realidad externa que le acucia y le molesta, y que aunque no conoce en su totalidad, si sabe de su existencia, pues no impide que pueda conocerlo a través de los numerosos medios que posee para observarlo, algo que no le agrada, que le incomoda, pues le obliga a considerarlo, y eso es algo que trastorna su pacífica y cómoda existencia.
Una realidad que la tenemos delante día a día, posiblemente en nuestro entorno más próximo, que incluso se observa en esas frías calles de un duro invierno, recorriéndolas en esos horarios desacostumbrados e imtempestivos que la mayoría no solemos contemplar, en una visita que para muchos pasa sin que se altere su visión del mundo, pero que otros lo perciban de una manera traumática, a fuerza de aplicar los cinco sentidos a cuanto le rodea.
Una ciudad de tamaño medio, como casi todas, generalmente ruidosa, pero no por las gentes que la transitan como si de incógnito se movieran, sino por un inclemente y permanente tráfico que roba el espacio y la vida de las personas que se han visto relegadas a unas estrechas aceras, como si hubiesen sido expulsadas y relegadas a esos mínimos espacios.
Que cada vez son más pequeños y no siempre carentes de peligro, que nos recuerdan cada día, que las voraces y contaminantes máquinas, hace ya demasiado tiempo que se apropiaron de las urbes, desalojando a sus legítimos propietarios y relegándolos a un segundo plano, perdiendo desde entonces el protagonismo que por derecho corresponde a unos peatones que no se reconocen como tales en medio de la vorágine del tráfico.
En estas ciudades, descubriremos los días de diario un espectáculo a veces triste, a veces desolador, pero siempre sombrío, con gentes, generalmente pocas, que se mueven como si fuesen empujadas por algo o alguien que les infunde el ánimo necesario para avanzar, para dar un paso más, como si no fuesen capaces de hacerlo por sí mismas.
Gentes de toda condición, mujeres y jubilados en su mayoría, las unas con las bolsas de la compra en una mano y quizás un niño pequeño en la otra, quizás calculando si llegarán a final de mes, si se ha pasado en los mínimos gastos en la tienda del barrio, y los otros, con una mirada que parece siempre perdida, contemplando cualquier espectáculo por leve que sea que altere la monotonía de sus vidas.
Los parques apenas registran actividad, salvo algunas madres con sus hijos más pequeños en los columpios, si es que los hubiere, personas mayores sentados en los bancos de madera, charlando entre ellos, o mirando a un vacío infinito donde quízás habite la soledad más profunda.
La parte más amarga y cruel de la existencia, se aloja en esos grupos de indigentes y jóvenes enganchados al alcohol y la droga, que se reúnen en torno a unas mesas donde discuten y hablan, todos a la vez, acerca de sus mutiladas vidas, alejados del resto, en un rincón alejado del parque, como si de apestados se tratasen, en un acto de cruda y despiadada marginación, que ellos mismos se procuran, y donde ni siquiera se molestan en contemplar las miradas aviesas y precavidas de quienes por allí pasan.

sábado, 25 de marzo de 2017

EL GRAN HERMANO

En la novela 1984, de George Orwell, el Gran Hermano es el ente que gobierna Oceanía, un personaje que nadie conoce, pero que está presente a lo largo de toda la novela, con una constante y enigmática presencia, pues nunca llega a aparecer en persona ni a conocerse su nombre real, pudiéndose tratar de una invención llevada a cabo por el Partido, con el fin de ser utilizada como arma de propagando para infundir confianza, temor y respeto en la población.
George Orwell se inspiró en líderes totalitarios caracterizados desarrollar una política de miedo y de extremada reverencia hacia sus personas, educando a la población a través de una propaganda gubernamental intensiva, existiendo una especial reminiscencia en gobernantes del comunismo y del fascismo tales como Stalin o Hitler, en particular el primero de ellos, quien tiene más similitudes con el personaje de la novela.
Las nuevas tecnologías se basan en una comunicación a escala global, en la que todos los dispositivos conectados son susceptibles de intercambiar información entre ellos, de tal manera que quien posea los conocimientos y habilidades precisos en el manejo de la informática de alto nivel, así como en la situación de conocer y manejar las aplicaciones y programas necesarios, puede llegar a acceder desde un ordenador a otros remotos situados en cualquier lugar del globo terrestre.
Famosos son los casos en los que hace ya bastantes años, en los comienzos de la era de la informática, unos jóvenes lograron modificar la trayectoria de un satélite espacial de los Estados Unidos, así como la invasión de cuentas bancarias sobre las que se actuó, llevando a cabo transacciones fraudulentas, que se saldaron, nunca mejor dicho, con transferencias y otras operaciones bancarias de unas cuentas a otras, o casos documentados, en los que las intrusiones tuvieron lugar en los sistemas de defensa, entrometiéndose así en un sector tan delicado como el del armamento, poniendo en peligro los sistemas de lanzamiento de misiles.
Desde entonces, la tecnología ha progreso enormemente hasta extremos inimaginables entonces, y aunque hoy, las medidas relativas a la seguridad informática han progresado inmensamente, ello no es obstáculo para que las contramedidas oportunas se hayan desarrollado al mismo tiempo, lográndose así saltarse cuantas barreras se colocan para evitar intromisiones de todo tipo.
El problema es de tal calibre, que en algún país avanzado europeo, léase Holanda, en las últimas elecciones generales que se han llevado a efecto, se ha decidido llevar a cabo el recuento de los votos depositados en las urnas, de una singular forma hoy en día: a mano. Tal es el miedo a que los hackers, especialistas en intromisiones informáticas, puedan introducirse en el sistema informático de recuento de votos y desvirtuar los resultados.
Recientemente,  la archiconocida WikiLeaks – fuga, filtración, goteo de información – del no menos famoso Julian Assange, ha sacado a la luz La primera de las siete entregas que compondrán la “mayor filtración de datos de inteligencia de la historia” es un capítulo denominado Year Zero, que abarca el período desde 2013 a 2016, fase en la que la CIA habría puesto en marcha unprograma encubierto de hacking que incluye malware y que ha explotado las vulnerabilidades de un amplio segmento de productos y empresas tanto europeas como estadounidenses.
Tal y cómo informaba WikiLeaks, algunos de estos productos que los servicios de inteligencia han usado para llevar a cabo sus planes de ciberespionaje son los teléfonos móviles o Smartphone, y hasta las Smart TV quepueden transformarse en micrófonos encubiertos a través de un software elaborado en colaboración con el MI5 británico, según la plataforma de Assange.
La web de filtraciones Wikileaks ha publicado 8.761 documentos confidenciales de la CIA sobre varios métodos de espionaje a través de las nuevas tecnologías. Las filtraciones dejan en evidencia los procedimientos que utilizó la agencia para piratear aplicaciones de mensajería teléfonos móviles, televisores inteligentes u ordenadores portátiles, una información que ha dejado a los usuarios de estas tecnologías un tanto inseguros sobre su privacidad.
El Gran Hermano nos vigila, nos controla y nos graba, sin tener en cuenta nuestra privacidad, seguridad, y por supuesto intimidad. Esta expresión se popularizó enormemente cuando un programa concurso televisivo del mismo nombre se hizo famoso, que consistía en la grabación permanente de un grupo de personas que habitaban una casa donde residían por un tiempo, utilizando múltiples cámaras que les grababan continuamente, aunque con el correspondiente permiso de los oportunos concursantes.
Pero el Gran Hermano tecnológico, no nos pregunta, no nos pide permiso ni anuncia su visita. Nos espía continuamente barriendo los múltiples dispositivos que utilizamos en la vida diaria. Quizás no lo haga conmigo ni con usted, ciudadanos de a pie sin relevancia alguna, pero si destacásemos en alguna importante faceta que pudiera incomodar a los ocultos y siniestros poderes repartidos por el planeta, posiblemente pudiéramos ser objeto de la perversa atención de ese Gran Hermano que nunca duerme ni jamás descansa y que George Orwel describió con su portentosa imaginación en su famosa novela, que al cabo de los años, vuelve a cobrar pleno sentido, como si de una nueva puesta en escena fuera a tener lugar.

martes, 21 de marzo de 2017

EL SIGLO DE LOS MITOS

Hace unos cuantos años, cuando se percibía desde la lejanía el mítico año dos mil como el comienzo de una nueva era para la humanidad, las mentes más fantásticas aventuraban un futuro de ensueño, donde las máquinas sustituirían a los seres humanos en el trabajo, lo que propiciaría un mundo de ocio y tiempo libre de tales dimensiones, que los ciudadanos no sabrían cómo ni dónde emplearlo.
 Era tan prodigiosa y abundante la imaginación de estos augures, que consideraban que el espacio de tiempo del que iban a disponer iría in crescendo, merced a que los robots desarrollarían la inmensa mayoría de las funciones laborales y otras más específicas, como las propias de la casa y afines, con lo que el asueto, recreo y holganza permanentes, estarían garantizadas para unos ciudadanos felices y dichosos a tiempo completo.
La loca e irrefrenable agudeza clarividente de aquellas obnubiladas mentes, descargaban en las máquinas la mayor parte de la actividad humana. Las ciudades cambiarían radicalmente hasta el punto de hacerlas irreconocibles a los ojos de entonces.
Los silenciosos y autónomos automóviles surcarían los cielos a través de las autopistas aéreas que sobrevolarían las inmensas avenidas recorridas únicamente por los peatones, todo ello en un ambiente descontaminado, ausente del bullicio y del ruido propio de las urbes de la época.
Mostraban con una delirante capacidad imaginativa, un panorama de ensueño para los felices y afortunados seres humanos que viviesen y disfrutasen el idílico, paradisíaco y fantástico siglo XXI, que tan lejano y ansiado se veía entonces desde la perspectiva de la mitad del siglo XX.
Tan calenturientas mentes no paraban de aventurar nuevos e imaginativos inventos que transformarían radicalmente los fabulosos años del legendario año dos mil, hasta el punto de que se editaron numerosas publicaciones gráficas plenas de ilustraciones, así como abundantes documentales exhaustivamente informados.
En ellos se mostraban unas modernísimas ciudades transformadas hasta lo indecible, con gigantescas y futuristas construcciones, entre las que se desenvolvían con suma agilidad, y presteza, ingentes cantidades de vehículos y todo tipo de naves ultramodernas que se deslizaban entre los rascacielos a velocidades de vértigo.
Si bien es verdad que tanta y tan exhaustiva predicción resultaba exagerada y hasta ridícula para muchos, bien es cierto que el resto, una gran cantidad de ciudadanos del mundo, llegaron al extremo de creer que en gran medida cuanto se predecía, no estaba tan lejos de la realidad.
 Y es que tan abrumadores y fabulosos pronósticos, pensaban que no estaban exentos de una razonable veracidad, llegando a pensar que el ocio pronosticado y la transformación de las ciudades y de la vida en general, entraba dentro de las capacidades del ser humano para cambiar un futuro que aún se percibía lejano.
Si se considera además, que dado el hecho de que la ciencia y los avances técnicos que con frecuencia empezaban a experimentarse, tenían la virtud de sorprender y admirar a los ciudadanos que sentían curiosidad y capacidad de asombro ante los ingenios y nuevos inventos habidos, todo ello les hacían concebir esperanzas de que los cambios sugeridos pudiesen llegar a darse, dada la capacidad demostrada por el hombre a lo largo de su historia, para superarse y progresar. Desdichadamente aquellas iluminadas mentes no dieron ni una en el clavo.

martes, 14 de marzo de 2017

SEGOVIA DESDE EL PARADOR

Vigilante en su privilegiada posición de guardián de la muy hermosa y monumental ciudad de Segovia, se alza su singular y admirable parador - que lo es por muchos y muy merecidos motivos - en una atalaya, un altozano que por sus generosas dimensiones, más parece una elevada y grácil colina, allí situada expresamente por una generosa orografía, que a sabiendas de lo que el destino le deparaba como afortunada observadora de la ciudad que allí surgiría, reservó su espacio y su tiempo, con paciencia y honda sabiduría.
Una espléndida, audaz y avanzada construcción para su tiempo, que continúa conservando su plena vigencia varias décadas después, que sorprende y enamora de inmediato al asombrado y fascinado viajero, que una vez traspasado el umbral de su imponente vestíbulo, contempla con deleite y admiración los amplios y luminosos espacios asombrosamente diáfanos, que acogen en un único y atrevido volumen, una multiplicidad de espacios sabiamente resueltos para disfrute y solaz de quienes tienen la suerte de allí alojarse.
Enormes y luminosas ventanas dejan paso a una prodigiosa visión de la grácil y monumental ciudad, situada al fondo, próxima y apartada de la ilustre fonda, lo suficiente para no sentirse relegada a sus pies, siempre orgullosa, bella y radiante, ubicada sobre un promontorio, que ahora sí, el viajero descubre en toda su extensión, en todo su esplendor. Prodigiosa ciudad, celtíbera, romana, medieval y eterna.
Desde el grandioso Acueducto hasta el soberbio Alcázar, pasando por la majestuosa y bellísima catedral, el agradecido y fascinado observador pasea su deslumbrada vista por las numerosas y esbeltas torres de las numerosas y espléndidas iglesias que salpican por doquier un primoroso y delicado paisaje monumental, románico, gótico, mozárabe y mudéjar, que parece haberse conjurado para conciliar estilos diferentes, manteniendo una sutil y delicada armonía que es orgullo y seña de identidad de tan hermosa y digna ciudad.
Todo ello en aras de mantener una natural y primorosa estética que atrapa y llena de emoción a quién tiene la fortuna de deleitarse con tan sublime visión que lo mantiene literalmente pegado a los transparentes y dimensionados ventanales, que le separan de tan hermoso, sublime e irrepetible espectáculo, y que parecen haberse aliado para evitar que el emocionado espectador se separe de ellos, pues tal es el derroche de emocionada belleza que desde allí se contempla.
Todo ello, invita al agraciado huésped, a recorrer las estancias del formidable y acogedor parador, para descubrir sus rincones y atractivas estancias, así como para tomar en última instancia posesión de la habitación correspondiente, que en cualquier caso, sea cual fuere, gozará del privilegio de disfrutar de unas espectaculares y deliciosas vistas de la ciudad de Segovia.
A ella se dirigirá sin pérdida de tiempo, bajando por la cuesta de la Lastrilla, para en pocos minutos acceder a la ciudad, que le recibirá con los brazos abiertos de un portentoso Acueducto que descubrirá en primer término, colosal y formidable, prodigio de la arquitectura romana, que con dos mil años de historia recibe al viajero con sus más esbeltos y estilizados arcos, algo que perdurará para siempre en su memoria.
Desde allí, acceder al casco histórico y a los monumentos que alberga una ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad, será harto sencillo, ya que toda Segovia es una experiencia artística y gastronómica sin igual.

lunes, 6 de marzo de 2017

EL EFECTO SÁNCHEZ

Para la física, un efecto constituye un fenómeno que se genera por una causa específica y que aparece acompañado de manifestaciones puntuales, que pueden ser establecidas de forma cualitativa y cuantitativa.
 El efecto invernadero, el efecto mariposa, el efecto placebo, son manifestaciones producidas por las oportunas causas, que en cada caso, conducen a unas consecuencias derivadas de unos hechos concretos que se sustancian en unas secuelas o resultados característicos, siempre dentro del ámbito de la acción reacción.
Pero el efecto es también la impresión que un acontecimiento o una circunstancia sorpresiva deja en el ánimo de las personas, después de haberse desencadenado el correspondiente desenlace derivado de unos hechos que determinaron un concreto y puntual comportamiento personal.
El caso del socialista Pedro Sánchez, defenestrado secretario general del PSOE, que ha desatado una profunda crisis que ya dura demasiado tiempo, es un claro ejemplo de un devastador efecto que está trayendo perversas consecuencias a un partido político que jamás se había visto inmerso en tales lides.
La guerra por su cuenta que está llevando a cabo, al margen de la inmensa mayoría de los barones, y que apenas cuenta con aquellos que mantuvieron su voto negativo a la hora de elegir al actual presidente del gobierno, en contra de la abstención mayoritaria que votó casi todo el resto, ha conducido a Sánchez a una huída hacia adelante, que le ha llevado a declarar una auténtica guerra no declarada, con serios efectos aún desconocidos, pero que sin duda tendrán consecuencia tanto para el PSOE como para el resto del arco parlamentario y político nacional.
¿Será Sánchez el detonante que el PSOE precisa para retomar de nuevo la senda perdida por donde discurrían antaño las mejores esencias de ese gran partido centenario?
 ¿Tendrá la suficiente fuerza, el empuje necesario para recuperar a tantos antiguos y fieles votantes, que quedaron cual huérfanos abandonados en el proceloso y extraviado camino que ha dejado a este partido político, irreconocible hasta límites insospechados?
 ¿Será suficiente su impetuoso y radical giro a la izquierda para recuperar las esencias de un PSOE, que aunque nunca derivó en exceso hacia esas posiciones, siempre se caracterizó por una ideología política siempre cercana a un progresismo social y de apoyo a la clase obrera?
¿Quién se atreve a decir a Pedro Sánchez que no debe hacer una consulta a los militantes?». Esta incómoda pregunta que formula un destacado dirigente del PSOE andaluz, muestra la preocupación creciente que hay en una buena parte del partido por la deriva populista de su líder.
El argumento de los socialistas andaluces es claro: si le preguntas a los militantes que si votamos a la derecha o los dejamos fuera del Gobierno, la respuesta está clara. Fuera del Gobierno. Pero el PSOE es un partido de Estado y tenemos una responsabilidad que cumplir.
Este es el sentir que suena cada vez con más intensidad en el PSOE de Andalucía, donde miran con inquietud las decisiones internas que está tomando Pedro Sánchez. Hasta ahora, el Comité Federal era el máximo órgano entre congresos, el que decidía toda la política de pactos y el que sigue teniendo estas competencias en las normas internas del partido.
A este malestar, se ha unido el hecho de que Pedro Sánchez se está aproximando a Podemos, e incluso a los independentistas, un extremo para el que no está autorizado precisamente por un Comité Federal que está pendiente cada día de la trayectoria errática de quién fue su secretario general, y que no parece haberles perdonado, ni en el fondo ni en la forma, la manera con que fue destituido de dicho cargo.