miércoles, 19 de julio de 2017

CIEN AÑOS DE GLORIA

A menudo se cometen errores e injusticias varias a la hora de opinar sobre la vida de personajes públicos, que lo fueron por destacar en el terreno de las artes, las ciencias o cualquier otra actividad social o privada con destellos en amplios sectores públicos que los llevaron a ser conocidos por divulgar su obra y hacerla extensiva a toda una colectividad con repercusión tanto a nivel nacional como allende nuestras fronteras.
Dichas inexactitudes, pueden ser tanto positivas como negativas, es decir, se puede exagerar a la hora de formular alabanzas que objetivamente se muestran excesivas e inmerecidas ante unos hechos constatados y evidentes, como el caso opuesto, en el que los méritos y el buen hacer comprobado y fuera de toda duda, es puesto en cuestión, negado y tergiversado con oscuras e inconfesables intenciones.
No siempre la mala intención y la inquina más insidiosa, guía a quienes tratan de echar por tierra el trabajo y la buena fama de quien teniendo derecha a ella y habiendo hecho los oportunos méritos, es vejado y ridiculizado con el objeto de negar sus virtudes.
Lo mismo sucede con quienes exacerban la actividad y el buen hacer, así como de su fama, de quien no tiene derecho a ello, por creer, quizás ingenuamente, sin intención culpable, que es merecedor de cuantos halagos se prodigan sin haber hecho nada que así lo justifique.
Esto es debido, con harta frecuencia, a un desconocimiento e ignorancia culpable o no, de los méritos y deméritos del personaje que se trate, debido a una ausencia total de la necesaria información, más o menos exhaustiva que debiera estar en poder de quién se permite el lujo de echar por tierra en un caso o de exagerar la labor en el otro, que es lo que suele ocurrir, cuando se emiten juicios de valor sin la correspondiente y oportuna información acerca de la vida y la obra del personaje analizado.
Y así, numerosos mitos y leyendas, auténticos héroes que mantuvimos en nuestro imaginario colectivo, admirados y conocidos por amplios sectores de la sociedad, originarios de nuestro País, y allende nuestras fronteras, no serían capaces de aguantar estoicamente un riguroso examen de sus vidas, cubiertas muchas veces de demasiados puntos sombríos y vergonzantes.
Al igual que tantos oscuros y apenas significados personajes, desconocidos, olvidados y pertinazmente ninguneados, que merecen todo el reconocimiento por su obra y su trabajo a lo largo de su vida, y que son cuestionados o despreciados por una historia que nos les ha querido reconocer cuantos méritos poseían, en un acto de una suprema e incalificable actitud, por parte de quienes gratuitamente se atreven a descalificarlos.
Gloria Fuertes, escritora de narrativa, poesía, teatro y prolífica autora de literatura infantil y juvenil, nació hace cien años. A los cinco, ya escribía y dibujaba sus propios cuentos. Publicó su primer poema con tan sólo catorce años, bajo el nombre  de “niñez, juventud, vejez”, y a los quince ya recita sus versos en Radio España de Madrid y a los diecisiete edita su primer libro de poemas, que titula “Isla Ignorada”, y a partir de entonces no deja de publicar, siendo becada en Estados Unidos para impartir literatura española y en España por la fundación Juan March de literatura infantil.
Su poesía fresca, espontánea y musical, adquiere una elevada dosis de ingeniosa ternura y dulce sensibilidad. Pese a todo ello y a su indudable calidad como representante de una literatura sencilla, de una contagiosa ingenuidad, alegre y fácil de entender incluso por los niños hacia quién fue dirigida gran parte de su obra, ha sido cuestionada como la gran escritora que es, seguramente por quienes no han leído su obra, o no se han molestado en vivir y sentir sus versos, incapaces de situarse a su altura y de captar su alma de poeta.
“Marinero sin tierra, náufrago sin velamen, huérfano de puerto, nave sin timón, rodeado de agua y sediento, rodeado de pescado y hambriento, rodeado de olas y sin saludos, rodeado de dólares y desnudo”.

jueves, 13 de julio de 2017

CIENTO CINCUENTA AÑOS DE SOLEDAD

Cien años de soledad, se publicó hace cincuenta años, el día treinta de mayo de mil novecientos sesenta y siete, después de que su autor, Gabriel García Márquez, a imagen y semejanza de Galdós, de Dickens, y de otros famosos escritores, publicasen previamente algunos capítulos en diversos medios de varios países, que en número, llegaron a ser más de veinte.
Llegó de esta manera a publicar siete de los veinte capítulos que contuvo definitivamente el libro, a modo de novelas por entregas, con la loable y agradecida intención de sondear entre sus lectores lo ya escrito y pasado al papel, y así, en función de la acogida recibida, quedaría definitivamente en él plasmado, o por el contrario sería objeto de cambios que serían trasladados al libro definitivo.
Y fueron muchas y notables las modificaciones introducidas que serían las que verían la luz en la soberbia y original obra del genial maestro del novedoso género denominado realismo mágico, movimiento literario que cultivaron numerosos escritores, muchos de ellos sudamericanos, que se extendió durante el siglo XX, y que se originó en la segunda mitad del siglo XIX, como reacción contra el romanticismo.
En la edición definitiva del libro, se contempla la ubicación de Macondo emplazado en un lugar sin determinar, apartado de la civilización, así como al coronel Aureliano Buendía llorando en el vientre de su madre, naciendo con los ojos abiertos, y viendo a José Arcadio que nace con todas sus partes humanas en lugar de nacer con una cola de cerdo, como temía su madre.
En otros casos, y siguiendo los consejos y sugerencias de amigos y lectores, introdujo novedades y cambios, como las treinta y dos guerras del coronel Aureliano Buendía, la subida al cielo en cuerpo y alma de Remedios Buendía, la muerte de Úrsula a la edad de ciento veintidós años, la peste del insomnio que azotó al pueblo de Macondo, y la lluvia que se prolongó durante cuatro años.
García Márquez utilizó de forma intensiva este recurso literario en su novela, hasta el punto de sumergir al lector en un mundo irreal, imaginario y fantástico, que llega en ocasiones a desbordarlo por completo a través de sus páginas, con increíbles relatos donde la capacidad de expresión, próxima al surrealismo, alcanza límites absolutamente memorables que rozan casi siempre la fantasía más asombrosa.
Y todo ello, con una pasmosa y admirable capacidad para narrar y describir hechos y personajes, siempre al límite del normal y lógico entendimiento, que queda superado por un poderoso e irrefrenable magnetismo que logra fascinar al conmocionado, sorprendido y agradecido lector.
De tal forma lo lleva a cabo, que apenas consigue dar crédito a su lectura, al comprobar cómo los muchos personajes que intervienen, se comportan como si los hechos que tienen lugar y que se suceden sin interrupción en sus atribuladas vidas, así como los lugares dónde se desenvuelven y las desmedidas situaciones en las que se ven inmersos, se presentan como sumamente habituales.
“Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo”.
Una historia mágicamente conmovedora que impacta y marca al lector que tiene la suerte de entrar por inmersión en su sublime y excelso mundo, donde sus protagonistas se desenvuelven como si el inmenso tropel de exageraciones, fantasías y ficciones diversas que llenan las páginas de este prodigioso libro correspondiesen a la más elemental de las vivencias propias de cualquier ser humano, lo que provoca en quién tiene la fortuna de disfrutar de esta obra maestra, una fantástica sensación de estar viviendo una mágica aventura. Asombroso.

jueves, 6 de julio de 2017

UNA POLÍTICA INSOPORTABLE

Desesperante en extremo el panorama político de este País, que después de casi un año de inexcusable inactividad y desacuerdo, así como de una falta absoluta de solvencia a cargo de unos políticos ineptos e irresponsables, que después de someternos a sus dictados egoístas y ruines, mantienen una situación que se basa en sus opciones e intereses de partido, que están muy por encima y por delante de los ciudadanos a los que representan.
Con un partido en el gobierno, sumido en múltiples corruptelas, con una mayoría en precario, cogida con alfileres, y una oposición dividida y fragmentada hasta extremos inconcebibles, el aire político se está tornando irrespirable para unos ciudadanos que se despiertan cada día con nuevos casos de corrupción, nuevas  sospechas de derroches y desvaríos y nuevos conflictos internos a cargo de un partido socialista, irreconocible, sumido en el mayor de los desatinos, empeñado en auto destruirse.
Un panorama desolador, que no parece tener fin, que mantiene a los ciudadanos en vilo, constantemente, sin un minuto de respiro, que está logrando una absoluta desconexión entre la mayoría de los votantes y sus partidos, empeñados como están en una lucha continua entre ellos, que olvidan y dejan al margen a quienes les han elegido.
Y lo han hecho, para que no sólo los representen, sino para que los escuchen, les consulten y satisfagan sus mandatos, si no al pie de la letra, sí al menos bajo unos mínimos, que no son otros que el esfuerzo y la capacidad para intentar llegar a acuerdos con otros grupos, en lugar de aislarse cada uno en su particular isla, desentendiéndose de esta forma de quienes han depositado en ellos una confianza que continua y permanentemente se ve defraudada por unos inconfesables intereses personales y de partido.
Y así, día tras día, contemplamos un panorama desolador, con unos grupos que se muestran tozudamente incapaces para llegar a acuerdos, donde todos parecen estar enemistados entre sí, con una hosca actitud cuando de hablar en la tribuna se trata.
Parece que se esfuerzan en mostrar ante los medios de comunicación una firmeza y una falsa seguridad que no redunda en beneficio de los ciudadanos, sino en una mera exhibición de sus convicciones de partido, que parecen reafirmar de esta forma y que a nada ayuda ni contribuye a los necesarios acuerdos para sacar adelante leyes que mejoren la vida de una ciudadanía que escuchándolos, no sale de su asombro ante semejantes desvaríos.
El cansancio a cargo de los ciudadanos, resulta ya a estas alturas absolutamente insoportable, ante unos representantes que sólo están empeñados en representarse a sí mismos y a sus oscuros e injustificables intereses de partido.
Contemplamos así como la imagen de España, que algunos sitúan como la novena potencia industrial del mundo, se desvanece en el panorama internacional, donde nuestros políticos no son capaces de hacer valer a un país como el nuestro, que debería hacerse respetar a todos los niveles y que por el contrario se ve ninguneado con frecuencia, ante una política ineficaz, corrupta y derrochadora, con escándalos continuos que deterioran nuestra ya mala imagen en el mundo.
Poco puede esperarse de un gobierno en minoría, atrapado entre las redes que él mismo ha ido tejiendo, salpicado por innumerables corruptelas hasta el punto que el propio presidente del gobierno se ve obligado a declarar como testigo, y que está empeñado en echar balones fuera, en lugar de enfrentar como debiera los múltiples escándalos en los que está incurso su partido.
Por todo ello, el descrédito, la desconfianza y el recelo hacia los políticos, es la constante en un País, que de ninguna manera se merece a unos representantes que han logrado en los últimos años, que los ciudadanos experimenten un profundo hartazgo hacia la política y los políticos, sin duda plenamente justificado.