martes, 28 de mayo de 2024

El camarote del gobierno Sánchez

 

El tema es demasiado serio para tomárselo a broma, pero sin embargo, no teniendo alternativa, es preferible exhibir una mal disimulada sonrisa que mostrar una preocupación que ni nos ayuda, ni nos favorece, ya que éste gabinete, léase camarote, no va a cambiar su rumbo por mucho que pongamos cara de póker, ya que se ha escorado tanto a fuerza de bogar constantemente a la deriva, que ya no va a haber forma de sacarlo a flote por mucho empeño que pongamos en ello.

Son tantos los integrantes, tan diversos sus componentes, tan estridentes sus disparatados menesteres,  sus  traspiés a bordo, sus frecuentes zancadillas, que es imposible que puedan desenvolverse en tan reducido espacio, cual los hermanos Marx en el cuarto de la limpieza pugnando por hallar un lugar dónde colocar un brazo, una pierna, una escoba, que acaba finalmente con todos ellos cayendo en tropel unos de encima de otros, como en este camarote gubernamental, dónde tantos y tan dispares, dan la impresión de que de un momento a otro, saldrán a empujones a fuerza de meterse los dedos en los ojos, o a escobazos si la elegancia obligada se pierde.

Y es que las controversias entre ellos, tan poco avenidos, pese a lo que machaconamente  digan, no les da para tanto, ya que a las continuas peleas -  no suelen lavar los trapos sucios en casa – suelen sucederles las contradictorias declaraciones, para terminar, como ahora ha sucedido, con votaciones opuestas, que les ha conducido a perder alguna importante resolución en el Congreso, que no tiene más explicación que el de una anarquía gubernamental impropia de un ejecutivo serio, sino más bien de una jaula de grillos dónde el entendimiento y el acuerdo brillan por su ausencia.

Si a todo esto unimos los recientes enfrentamientos entre el presidente de nuestro país con el de Argentina, sin duda iniciado y motivado por el impresentable bulldog del gobierno, encarnado en el inefable ministro Puente, y que nadie intentó parar con la presentación de las excusas oportunas, y detener así un impensable conflicto que aún no sabemos cómo va a terminar, el relato de este desgobierno resulta, como mínimo desalentador, y en cualquier caso, digno de figurar entre los anales de los mayores despropósitos que se han dado en un gobierno democrático en este país.

Pero no caerá esa breva, ya que aquí no ha pasado nada, dicen, están unidos como una piña, conformando un ejecutivo ejemplar que tiene por delante muchos años de ejercicio, un gobierno progresista, cuyo jefe se permite el lujo de tomarse cinco días de retiro conventual, ignoramos si con suspensión de empleo y sueldo, que le ha servido para autoafirmarse en el cargo, algo que muchos ya sabíamos, y que en Europa se lo han tomado a broma del showman, que así lo califican, que deseoso de un baño de masas, que sin duda lo ha disfrutado con el auxilio, la ayuda y el beneplácito de sus hooligans más cercanos, léase sus ministros con la excesiva y excéntrica viceministra primera, que como siempre se ha distinguido especialmente en estos acostumbrados menesteres.

Así que abandonemos toda esperanza. Los integrantes de este  camarote van a soportar cuántas inclemencias haya de soportar el barco dónde se halla, y aunque tuvieran que abandonarlo por los avatares de todo tipo que tuvieran que soportar, su capitán al mando recurrirá a cualquier estrategia, a cualquier puerto, o en último extremo, a cualquier nuevo retiro, para que al cabo de otro periodo de profunda reflexión, comunique a la tripulación, y por ende a la afición, entregada o no, que este barco va como un tiro, como una moto, como un cohete, por lo que, a su pesar, y siempre pensando en el país, ha decidido continuar. Nada nuevo bajo el sol.

Apropiación indebida

 

Por si a alguien le cabía alguna duda, los recientes acontecimientos que estamos viviendo, que por ahora nos han llevado a la retirada de la embajadora de España en Argentina, y que pueden culminar con la rotura de relaciones diplomáticas con ese país, algo realmente insólito y preocupante, dejan constancia nítida y palpable de algo que muchos ya presumíamos, y es que este gobierno se ha erigido en dueño y señor del Estado.

Utilizan para ello un manejo  ya habitual, y  asiduamente utilizado, mediante el descarado manejo de las instituciones, que han menospreciado y vilipendiado con harta frecuencia, saltándose la separación de poderes, de una forma sutil en ocasiones, y en otras de una manera brusca y deplorable, que le ha llevado a ser señalado por la Unión Europea en varias ocasiones, ante las numerosas denuncias de organismos privados y públicos por una absoluta falta de respeto ante la judicatura de este país.

Jamás se había dado en gobierno alguno de la democracia, una posición tan soberbia y altanera, a la vez que despectiva y petulantemente ególatra y pagada de sí misma, propia de un narcisismo galopante como el del presidente del ejecutivo, que una vez más ha demostrado con los hechos que nos ocupan, que sus aires autoritarios nos pueden conducir a una situación kafkiana, que perjudicará a este país, sin importarle las consecuencias.

Todo por esa concepción absolutista del Estado soy yo, que le lleva a confundir situaciones personales, determinados hechos privados y ofensas familiares - que debiera dejar al margen - como si se tratasen de problemas de Estado que le dan derecho a respuestas diplomáticas a nivel estatal, provocando graves conflictos que pueden causar importantes daños al país y a diversos sectores económicos y sociales, de los que seguro no se sentirá responsable, en una ceremonia de la confusión más, a las que ya nos tiene acostumbrados.

No podemos olvidar que el presente conflicto lo inició el inefable ministro de transportes con sus insultos al presidente argentino – al que no pretendemos justificar aquí sus malas formas y falta de diplomacia - al tacharlo de drogadicto, ministro que lo puso ahí, precisamente para eso, para ejercer de  bulldog, de elemento de choque, de provocador, que ejerciendo su oficio, era fácil presuponer que pronto o tarde llegaría a  causar un conflicto diplomático como el presente.

Y así ha sido, y es importante precisar, para hacer honor a la verdad, que nadie en el gobierno, y fundamentalmente su presidente, hicieron nada por rectificar al susodicho ministro y pedir excusas, lo que quizás hubiera te lomplado los ánimos y apaciguado una situación que resulta penosa y siempre indeseable entre dos países como Argentina y España, que ven enrarecidas así sus relaciones, por culpa de sus mandatarios, que no de sus ciudadanos.

miércoles, 22 de mayo de 2024

Quo vadis presidente

 

No son precisamente la humildad y la sensatez los rasgos que fundamentan su carácter, como viene demostrando desde el comienzo de su mandato como jefe del ejecutivo, sino que más bien se caracteriza por su soberbia y una ególatra concepción del poder, que le domina de tal forma, que apegado a su instinto, no ha dudado en recurrir a todo tipo de manejos y artimañas, que las hemerotecas no desmienten, que le dejan en mal lugar, y que denotan una desmedida ambición por el poder que le ha llevado a cometer grandes errores que él no considera como tales, hasta el punto de dejar en mal lugar a sus incondicionales, que, incrédulos, se preguntan dónde están los límites de este presidente

Una huída hacia adelante, le llevó a conceder una amnistía que en uno de sus  “cambios de opinión”, había negado repetidamente, descolocando a propios y extraños, iniciando una imparable sucesión de cesiones en forma de inmunidad por votos, que ha supuesto una absoluta e injusta discriminación en cuanto a la igualdad ante la igualdad ante la justicia se refiere, seguida de concesiones de todo tipo, siempre a los mismos,  a quienes le aseguraban a cambio la consecución de la investidura, primero, y de la gobernabilidad después.

Sin escrúpulos de ningún tipo, ha ido dando bandazos a diestro y siniestro, poniendo en jaque a la judicatura, sin respeto alguno por un poder judicial, al que ha cuestionado en numerosas ocasiones, pasando por encima de uno de los poderes del Estado, y que le ha supuesto serios avisos de la Unidad Europea, atendiendo a numerosas denuncias de organismos oficiales y privados de todo tipo.

 Algo que no obstante no le ha movido a rectificar en absoluto, siempre apoyado por sus ministros que le apoyan incondicionalmente, y que ha elegido cuidadosamente, como lo demuestra con el ministro de transportes, auténtico buldog dónde los haya, de la excéntrica y excesiva primera fan encarnada por la ministra de hacienda, y siempre escoltado por el servil fiscal general, siempre a las órdenes de su amo y señor, para lo que sea menester.

Al contrario, con su superministro de tres carteras al frente de Justicia, intrigante y siniestro como pocos, ejerciendo un control absoluto sobre asuntos clave que reportar a su jefe del ejecutivo, se ha encargado de denunciar continuamente a los jueces que ponían obstáculos a su empeño en despejar el camino a la hora de la concesión de prebendas de todo tipo para la consecución de sus fines, que siempre han sido y siguen siendo los mismos: mantener el poder a toda costa.

Sus sonoras salidas de tono, incalificables, irresponsables e imperdonables en un presidente del gobierno cuando tachó de fachosfera al conjunto de ciudadanos que no está de acuerdo con la amnistía, y que salía a la calle para así manifestarlo,  no tiene precedente en este país, ni tiene justificación alguna, y denota una falta absoluta de respeto por sus conciudadanos, ya que supone un insulto moralmente rechazable, que algunos de sus ministros se han encargado de utilizar a coro, en una demostración más de sumisión ante su jefe de filas.

La bochornosa reflexión de cinco días, auténtica y ridícula farsa  que demuestra su enorme capacidad para satisfacer su narcisista egolatría, ha quedado recogida en las hemerotecas como una auténtica e incalificable burla, que le ha desacreditado como político en nuestro país y en Europa, dónde asombrados por la falta de seriedad en un primer ministro, le han calificado de showman, sorprendidos por un encierro conventual, que más que favorecerle le ha sumido en un espantoso y grotesco ridículo.

Auténtico y vulgar teatrero, que no buscaba más que un baño de masas, situando el foco en su vanidoso egocentrismo y en el caluroso y esperpéntico aplauso de los suyos, que en un ejercicio de auténticos hooligans, salieron a la calle para pedirle que no se fuera, en una demostración absurda, vulgar y profundamente impregnada de un ridículo patetismo.

 Con el que seguro ha disfrutado, y que nos hace pensar que este ejecutivo venido a menos, ha perdido algo tan absolutamente necesario en un alto mandatario, como es la dignidad y el sentido de Estado, del que, junto con su gabinete, parece haberse apropiado, como si de algo suyo se tratara, lo que en nombre mío y de tanta gente silenciada y sin voz, ha conseguido que le traslademos al unísono ¿adónde vas, presidente?

El hartazgo catalán

 

Una vez conocidos los resultados  de las elecciones en  Cataluña, analistas, tertulianos y cuanta mente pensante habita este país, se ha lanzado al ruedo a intentar justificar lo sucedido, o como mínimo a interpretarlo, descifrando las claves de unas elecciones que parecen haber desactivado, al menos parcialmente, un independentismo, que últimamente había decaído en su intensidad, y parecía hallarse en horas bajas.

Todo parece indicar que efectivamente así es, ya que los resultados apuntan a una bajada de los partidos nacionalistas, que sugieren  un cansancio de su electorado, que más que cambiar de  bando, que también se ha dado, han sucumbido al agotamiento, al cansancio, y en definitiva, a un comprensible hartazgo ante tanta mentira y tanta falsedad como vienen soportando desde hace demasiado tiempo.

No es necesario recurrir a los acontecimientos muy próximos en el pasado reciente, cuando se declaró la tristemente famosa declaración unilateral de independencia, la ominosa y taimada DUI, que apenas se alargó en el tiempo por espacio de treinta segundos, y que dejó huellas indelebles en los ilusionados ciudadanos que creyeron en ella y que por consiguiente sufrieron de engaño y de una frustración insoportable, que imaginamos no habrán perdonado a sus arteros autores, que siguen campando por sus falsos respetos en el panorama político actual.

Ni siquiera a las promesas siempre incumplidas de sus representantes políticos, que  no han avanzado ni un solo milímetro en la consecución de esa ansiada independencia que   no consigue materializarse pese a mantener un discurso permanente reivindicativo que únicamente ha cosechado algo positivo para ellos, para quienes les prometen, pero no cumplen, para quienes les hablan de un paraíso que no consiguen vislumbrar, salvo para estos falsos mesías que sí lo han encontrado, léase indultos, amnistía y perdones varios, que en poco tiempo han logrado sin grandes esfuerzos, utilizando los recursos de los que disponen por razón de su cargo, y sobre todo, haciendo un uso rastrero y egoísta de los votos que recibieron de quienes ahora se ven defraudados ante sus reivindicaciones soberanistas.

Sin embargo, pocos analistas parecen haber tenido en cuenta la abstención habida en estas elecciones, superior al cuarenta por ciento, cifra elevada siempre, y más teniendo en cuenta este caso, el catalán, dónde el independentismo toma auténtica carta de naturaleza, y que es indicativo del cansancio al que antes nos referíamos, con unos políticos que, teniendo en cuenta las facilidades aportadas por un gobierno central, siempre presto y dispuesto a mercadear, a intercambiar votos por poltronas, no parecen muy dispuestos a mantener, pese a su aparente radicalidad, una firme y definitiva posición que obligue al ejecutivo central a doblegarse antes sus exigencias independentistas, con la consecución de un referéndum, algo que vista la facilidad con que cede el gobierno, sorprende que no hayan logrado ya, y no es que seamos partidarios de ello, pero es el relato que creemos corresponde ante lo que está sucediendo.

La imagen del titiritero jefe, léase Puigdemont, valiente y heroicamente huyendo en el capó del coche, después de haber citado a los suyos al día siguiente, vagando por Europa ante la pasividad del ejecutivo central, a la hora de detenerlo, para no desairar a los que a la postre ha concedido beneficios y prebendas sin cuento para mantenerse en el poder, era ya entonces toda una declaración de intenciones de lo que les acontece a los ciudadanos catalanes hoy en día, cabreados, desairados y hartos de tanta farsa y tanta mentira como soportan, y que explica en gran medida los aparentemente sorprendentes resultados de estas últimas elecciones.

Lecciones de un festival

 

Un año más, el festival de Eurovisión ha vuelto a despertar el interés de una Europa que vive unos tiempos que cabe calificar como mínimo de confusos, siempre tratando de evitar el término de traumáticos, posiblemente más adecuado teniendo en cuenta la situación política que vivimos con conflictos armados que de alguna manera nos afectan, y ante los cuales no podemos ponernos de perfil para evitarlos.

Tiempos aquellos en los que con antelación conocíamos el reparto de los votos, casi con total independencia de la canción – hoy deberíamos hablar del espectáculo – y de su mayor o menor calidad, que incluso en determinadas ocasiones, también llegaba a influir en la susodicha votación, y que se materializaba en un intercambio de puntos entre España y Portugal, entre los países del Este, algo que siempre sorprendía, pero que no solía fallar, y que eran los votos que graciosamente nos concedía Alemania, de los que nos sentíamos orgullosos, y a los que respondíamos en justa correspondencia, en una curiosa ceremonia que se repetía un año tras otro.

Y así se sucedían los festivales que se esperaban con auténtica expectación en todo un país que lo contemplaba con pasión y lo consideraba como un reto nacional que lo disfrutaba con absoluto entusiasmo cuando  se conseguía una buena clasificación, un puesto entre los primeros, y que la alcanzaba el éxtasis nacional cuando se conseguía ganar.

Los medios impresos de entonces se ocupaban profusamente de tan celebrado acontecimiento, tanto en caso de fracaso como de éxito, con enardecidas portadas si era esto último lo sucedido y con lamentos si lo primero, algo que en estos últimos años ha ido disminuyendo en intensidad, por lo que cabe pensar que el festival ha perdido apoyo público, y esto, lógicamente se ha trasladado a los medios que no lo destacan como en un pasado no muy remoto.

Un festival que se ha ido transformando en profundidad con el paso del tiempo. Ya no se trata de un espectáculo esencialmente musical, sino de una auténtica demostración de luz y sonido, un show en toda regla, con una impactante intervención de una aplastante tecnología que es tan omnipresente, tan impactante, que lo llena todo, relegando a los artistas, léase cantantes, a un segundo lugar, dónde la luz y los efectos de todo tipo lo llenan por completo, opacando el auténtico y principal motivo que debería ser el intérprete,  la música y la letra del tema correspondiente.

Ciñéndonos al último certamen celebrado y a nuestra representación en el mismo dónde el resultado no ha sido digno de celebrar, ya que  no ha quedado en un puesto destacable, nada nuevo que resaltar respecto de los últimos años, salvo que, para no cambiar de registro, seguimos haciendo el ridículo, como solíamos, con una canción, cuyo título preferimos no reflejar aquí una vez más, y que supuestamente reflejaba un absurdo empoderamiento femenino, que muchas representantes de este sexo rechazan, y que no vamos a plantear aquí, porque no sabríamos cómo enfrentarlo, dado lo surrealista del propósito de dicha intención, así como del contenido, es decir de la letra del susodicho tema, algo que desdichadamente cada día tiene menos interés a la hora de componer, ya que los poetas brillan por su ausencia en estos eventos, dónde lo que prima es el espectáculo audiovisual, y ni el título, ni la letra cobran valor alguno.

Otra lección que extraemos de este festival siempre politizado, es el de la cuestionada actuación de Israel, que al final compitió entre pitos silbidos y abucheos, que al final intervino, y que incluso figuró durante unos minutos en primer lugar, logrando un impensable quinto puesto, que debería obligarnos a analizar cómo es posible que los votantes europeos de a pie, con su televoto, le otorgaran semejante puntuación, su confianza,  a los representantes de un país, Israel, que está llevando  a cabo una brutal represión contra Palestina, que ha motivado manifestaciones de rechazo en todo el mundo, y que contempla cómo le premian en un importante evento a nivel internacional. Incomprensible, sin duda, e injustificable  a la vista de los acontecimientos expuestos.

Una.prodigiosa obra para la eternidad


No cambio el incomparable atractivo del majestuoso acueducto de Segovia, obra de gigantes, arquitectos y escultores,  por ninguna otra maravilla del mundo, y son innumerables, muchas, incontables, las joyas arquitectónicas que adornan el planeta, conocidas algunas, y otras muchas por conocer.

Pero si el amante del arte y la historia se lo propone, puede tener acceso a todas ellas a través de la abundante bibliografía existente sobre el tema, y por supuesto internet y otros medios de comunicación, que a través de documentos de diverso formato, y con los avanzados métodos y sistemas que la tecnología nos ofrece, nos permiten conocerlas y disfrutarlas con una admirable y real proximidad.

La soberbia estampa de esta colosal obra invulnerable al paso del tiempo, inmune a los implacables  avatares de la variable y durísima meteorología propia de la meseta castellana, desafiante ante los elementos de todo orden, que lo maltrataron durante largo tiempo con un ruidoso y contaminante tráfico que lo agredió sin compasión, permitiéndose el atrevimiento de cruzar bajo sus indefensos y milenarios arcos, que afortunadamente lo soportaron estoicamente hasta que se rectificó, en una sabia decisión que aplaudimos con entusiasmo.

La espléndida elegancia del inmortal acueducto seduce por la magnífica planta de sus arcadas al contemplarlo desde una perspectiva que domine desde una cierta distancia, bien en línea, bien en una envidiable perpendicular que permita cruzar con la mirada su hermosa y poderosa imagen que la retina mantendrá como un tesoro de valor incalculable, que siempre he considerado, y aquí mantengo, no es tan reconocido y admirado en el mundo como se merece – no hay obra del mismo tipo en el mundo que pueda comparársele – debido, pienso, a una pertinaz y lastimosa falta divulgativa a nivel mundial de esta prodigiosa obra que Roma nos legó.

Contemplo una y otra vez su prodigiosa verticalidad con una mezcla de asombro, admiración y respeto, agradecido por el hecho de llevar tantos años disfrutándolo, muchos durante cada uno de los días de mi estancia de estudiante en esta bellísima ciudad, cuando lo tenía casi al alcance de la mano, en la pensión de la plaza Díaz Sanz dónde me alojaba, y después durante muchos lustros durante los cuales no he perdido ocasión de contemplarlo con auténtica pasión cada vez que he vuelto a los orígenes, a esta maravilla de ciudad, universal, mágica, eterna, que no me canso de cantar.

Pese a su poderosa imagen y a sus vigorosos sillares cargados de historia, en ocasiones lo considero tan indefenso, tan cargado de siglos, tan ferozmente azotado por las inclemencias del tiempo, que sin piedad lo golpean cada día, que para protegerlo me lo imagino flanqueado por estilizados y transparentes arbotantes como los que soportan el empuje de las bóvedas de las naves de la catedral, y cubierto por un envoltorio cristalino que lo proteja y preserve por otros dos mil años.

La hermosísima catedral, su soberbio Alcázar, su cultura, preciosas iglesias y ermitas, palacios, conventos, monasterios, barrios, edificios singulares, calles centenarias, toda Segovia está diseñada por los hombres, la historia y el tiempo, para ser disfrutada una y otra vez, como su excelente y sabrosa gastronomía, logrando con todo este  armonioso conjunto conformar una irrepetible y armoniosa ciudad patrimonio de la humanidad que tenemos la suerte, el honor y la dicha de disfrutar, así como el deber de abrir una ventana al mundo para compartir la majestuosa imagen de la soberbia obra de nuestro grandioso acueducto.

miércoles, 8 de mayo de 2024

Hemos tocado fondo

 

Imposible imaginar hace apenas un par de años, que la política en este país llegara a hacernos sentir el vértigo y la deriva barriobajera con la que se nos manifiesta ahora mismo, en la actualidad, en estos patéticos momentos en los que nos encontramos, inmersos en un fangoso lodazal de irritante y tensa crispación, que está derivando en una indeseable polarización.

Situación que nos está sumiendo en un oscuro proceso de inestabilidad política y social que nos sitúa en el ojo del huracán ante propios y extraños, léase ciudadanos nativos de aquí, y procedentes del resto del mundo, respectivamente, que ante la convulsa situación política que vivimos deben de pensar, sobre todo éstos últimos, que aquello de que España es el país más fuerte del mundo, “un país indestructible, porque lleva siglos intentándolo y aún no lo ha conseguido”, sigue vigente, tal como afirmó en su momento el canciller de hierro Otto Von Bismark.

Consideración extrema, por exagerada y alarmista, que preferimos no asumir, y en la que en cualquier caso ni creemos, ni deseamos afrontar, ni en la que por supuesto pensamos nos encontramos en estos momentos, pero en la que quizás  debiéramos contemplarnos como en un espejo, para intentar aprender de la imagen que nos devuelve ante los numerosos interrogantes que plantea.

Éstos últimos días se han dado en la política de nuestro país, unas circunstancias como mínimo extrañas y anormales, con la extravagante “dimisión a tiempo parcial” del presidente del gobierno, que se tomó un conventual retiro de cinco días, para según dijo, reflexionar acerca de su continuación como jefe del ejecutivo o dimitir de dicho cargo, algo que como la mayoría ya aventuramos quedó en nada, y que en medios internacionales destacan como una acción impropia de un primer ministro, que no figura en las hemerotecas de país alguno, algo que por cierto nada bueno puede suponer para la inversión extranjera en nuestro país, vista la extraña e insegura deriva política existente, que en nada la favorece, sino más bien al contrario.

es decir, en una inaudita y excesiva farsa que no convenció ni a los suyos, y que resolvió en un “voy a seguir”, que ya dábamos por hecho desde el primer momento del primer acto de la susodicha representación, que tuvo más de comedia que de tragedia, y que no consiguió enganchar al sufrido espectador, porque el desenlace era absolutamente previsible.

Para llegar hasta aquí, venimos soportando a un ejecutivo compuesto por un grupo de ministros de auténtico diseño desde un siniestro superministro con tres carteras, auténtico controlador que todo lo ve y transmite a su superior, hasta un intrigante y obediente fiscal general y un bulldog provocador y pendenciero en forma de ministro de transportes, así como una fan excesiva y entusiasta en sus formas y manifestaciones a la hora de animar a los suyos, léase la vicepresidenta primera, así como vitorear a su jefe, a la sazón primer ministro del país, dotado de una soberbia ególatra y narcisista, dotado de una capacidad de atracción tal ante sus ministros, ha conseguido que se manifestasen ante la sede del Partido pidiéndole a gritos, como desaforados hooligan, como fans entregados a su ídolo,  que se quedase, que no dimitiese, que continuara en su puesto hasta llegar a la que él denomina “regeneración de la democracia”.

Y es que más que regeneración, parece degeneración política, una vez contemplamos los pasos inmediatos dados por el presidente, que lejos de proponer medidas que alivien la tensión y favorezcan la regeneración política que pretende, se ha embarcado en el insulto permanente con su nueva y desafortunada expresión dirigida a sus contrincantes y que ya han asumido todos sus ministros: “la máquina del fango”. Para este viaje no necesitaba alforjas. Desafortunadamente, hemos tocado fondo.

Un espectáculo denigrante


La imagen de los ministros jaleando a su presidente, con la especial relevancia de la vicepresidente primera, a la sazón ministra de hacienda, gritando y saltando enfervorizada cual forofa hooligan de su admirado y reverenciado presidente del gobierno, gritando ¡Pedro, no te vayas! ¡Pedro, quédate! Es de las que se fijan en la memoria de una manera indeleble, para siempre, como penoso y triste ejemplo de la sumisión y el acatamiento más exacerbado de una persona hacia otra, en este caso materializado en el sometimiento de toda una ministra, hacia su adorado jefe del ejecutivo, léase presidente del gobierno.

Un espectáculo inenarrable, circense, con perdón, llevado a cabo por los fans de un primer ministro incalificable, ególatra en grado sumo, con una desmedida ambición de poder, dotado de una soberbia tal que le ha llevado  a montar un show al mas puro estilo festivalero y arrogante, con el único y despótico fin de hacerse querer, de darse un baño de masas ante los suyos, y de paso ante los apoyos que necesita mantener a toda costa, que e algún caso le han tildado de teatrero y en otros le han acusado de hacer el ridículo con sus jornadas de reflexión.

Pero dónde ha quedado como el más extravagante, absurdo y grotesco de los mandatarios ha sido en Europa, dónde las hemerotecas no han registrado jamás un exabrupto semejante, no sólo ante el exceso absoluto de la dejación de funciones temporal, sino por la imagen folclórica e irrisoria de los ministros convertidos en auténticos fans del presidente.

Una imagen que afecta a la reputación de este país, y que puede calificarse con innumerables adjetivos, exceptuando aquel que habla de la seriedad exigida a sus gobernantes, que en este caso han ofrecido al mundo un ridículo espectáculo, comenzando por un presidente que se ha convertido por unos días en un fijo discontinuo, que dijo utilizaría para reflexionar si dimitía de su cargo, cuando tanto él, como la mayoría los sufridos ciudadanos de este país, a los que ha tenido en vilo de una infame y extravagante manera durante cinco días, tenían la absoluta seguridad de que iba a continuar.

Jamás en la historia de nuestra democracia se había dado un gobierno como el presente, con un jefe del ejecutivo, altivo y en ocasiones faltón – insultó a los que criticaban su decisión de cambiar inmunidad por votos (con la amnistía), calificándolos con el despectivo “fachosfera” – al frente de un consejo de ministros, donde sus componentes se comportan como unos alocados y entregados  fans, que salen a la calle para unirse a los manifestantes al grito de “Pedro no te vayas”. Incalificable, ridículo y de una falta de seriedad alarmante.

Si a todo esto unimos el hecho de que se han saltado a la torera, y en más de una ocasión, la separación de poderes, que han cometido en innumerables ocasiones unas imperdonables faltas de respeto hacia el poder judicial, que les ha supuesto varias llamadas de atención de la Unión Europea ante las numerosas denuncias presentadas ante ella por instituciones y particulares de nuestro país, con un superministro con tres carteras, intrigante dónde los haya, dedicado por completo al control de las principales instituciones, y con un fiscal general, siniestro en extremo, y siempre obediente a su jefe, la  conclusión que se obtiene cuando el presidente afirma que se enclaustró en su retiro monacal para regenerar la democracia, como mínimo da risa.

Pero como hemos hablado de la poca seriedad de este ejecutivo, utilizaremos una expresión más elegante y educada: la susodicha afirmación del presidente, es para tomársela a broma, la misma que destila por todos sus poros este gobierno, que en estas hilarantes fechas está siendo el hazmerreír de Europa.

jueves, 2 de mayo de 2024

La trampa

 

Por fin, el interino, discontinuo y conventual presidente de este país, ha abandonado su retiro/trampa para, graciosamente, dignarse comunicar a sus atribulados ciudadanos, algo que una considerable mayoría ya sabíamos, y es que ha decidido, que para suerte, tranquilidad y disfrute nuestro, sin límites ni tiempo, continuará en su cargo con más fuerza aún si cabe, lo cual no deja de ser una amenaza hacia los indefensos ciudadanos de un país a los que les toca continuar soportando a un soberbio ególatra que se ha empeñado en montar un teatro, que nos recuerda al torero que en su vuelta al ruedo se da el oportuno baño de masas que sus incondicionales le regalan con la frecuencia que él necesita, para satisfacción suya y tranquilidad de sus enfervorizados e incondicionales  palmeros.

Ha descolocado de tal forma a los observadores políticos, sociales y económicos, que ha sembrado una  división tal, que la susodicha reflexión/trampa,  para unos era puro victimismo, algo que nos permitíamos dudar, ya que no suele ser su estilo, aunque teniendo en cuenta la situación en la que se encuentra su esposa, podría pensarse en ello, dada la desconfianza que manifiestan él y su gobierno en la justicia.

 Para otros sería una maniobra más para conseguir afianzar los apoyos necesarios para poder continuar con una legislatura que va a la deriva – los independentistas catalanes ya le han acusado de teatrero – y además, no suele suplicar, sino llevar a cabo operaciones de tipo mercantil, léase inmunidad a cambio de votos, concesiones de todo tipo a cambio de apoyos, sin detenerse a considerar con quienes comercia.

 Finalmente, otros pensaban que podría estar cediendo al chantaje de quienes en su momento le robaron una precisa y comprometedora información de diverso tipo y procedencia – algo que sigue latente - que pensamos entra dentro de lo posible, pero de lo que quizás  nunca lleguemos a tener una certeza absoluta.

Pues bien, tan solo los que pensaban que esto no era mas que una vuelta al ruedo para cosechar los oportunos aplausos, un baño de masas ante los suyos, un circo, como finalmente ha resultado ser, entran dentro de la categoría de los afortunados ganadores de un concurso de alcance nacional, que con malévola maestría ha ingeniado este encantador de masas que ha logrado engañar con su habitual capacidad de  engatusar al personal con sus malas artes en las que siguen confiando multitud.

Este inefable personaje, a la sazón presidente del gobierno, pretende con su dejación de funciones/trampa, retornar – si es que en algún momento se ha ido – con el objeto de retomar sus funciones – si es que alguna vez las dejó – para salvarnos de los malvados que quieren arrebatarnos una democracia que sólo él entiende, defiende y de la que se cree único e indispensable garante.

Todo ello a pesar de que se permitiera despreciar a sus conciudadanos, como hizo en su momento con  unas ofensivas y rechazables declaraciones ante las masivas manifestaciones en contra de la amnistía, llamándolos “fachosfera”, es decir, fachas, utilizado neta y escrupulosamente como un insulto, en un gesto de completo desprecio que sorprendió a propios y extraños, debido a que un político de su rango no puede de ninguna manera permitirse y que debería suponer motivo suficiente para una fulminante dimisión, que jamás va a tener lugar, ni por éste ni por otro motivo, tal como hemos podido comprobar.

Soberbia interpretación la del presidente de este país, que en medios internacionales destacan como incalificable e inaudita, que no figura en hemeroteca alguna de ningún país del mundo, pero es que desconocen que en éste, la picaresca siempre fue un género literario muy codiciado y practicado, aunque algo muy diferente es la malévola artimaña de la trampa, de la que somos menos amigos, como la que nos ha tendido el presidente de un ejecutivo sin escrúpulo alguno y con una desmedida y soberbia ambición personal.

miércoles, 1 de mayo de 2024

El gran fabulador

 

Antes de entrar en materia, deberíamos sentar las bases acerca de la personalidad del protagonista de estas líneas que, en un gesto más de su ególatra trayectoria como presidente del ejecutivo, tiene al país en vilo durante al menos cuatro días, pendiente de la culminación de su último juego malabar, que en este caso incluye un elemento nuevo en su espectáculo circense, que es el de la introducción de un recurso no utilizado hasta ahora en su magistral manejo de la escena, que es el de la incorporación de una teatral incertidumbre que mantenga expectantes a los espectadores  acostumbrados a los hechos consumados con los que solía deleitarlos, sin tiempo para reaccionar, y que ahora dispondrán de más de cien horas para tratar de adivinar la próxima jugada.

Nos enfrentamos a un prestidigitador, altivo y sumamente  soberbio que ha demostrado cientos de veces poseer una insólita capacidad para engatusar y aliarse con quien más juego le de, sin inmutarse, sin mostrar el menor de los sonrojos, sin escrúpulos de ningún tipo, mientras trata de justificae lo injustificable con su ya famoso “cambio de opinión”, algo en lo que nadie cree, pero que a él no le perturba en absoluto, y que sigue utilizando, encerrado en su torre de marfil, en la que se ha enclaustrado hace ya tanto tiempo, que no distingue lo real de lo imaginario, tal es su visión de cuanto le rodea.

Inasequible al desaliento y ajeno a todo lo que no suponga una jugada más para mantenerse en el poder, continúa su imperturbable marcha hacia adelante, pactando con todo aquel que le asegure dar un paso más en la permanencia en el poder, algo por lo que ha demostrado un aprecio inaudito, y que ahora, con esta jugada maestra, quiere asegurar, pese a que muchos consideran que está a punto de renunciar, algo en lo que, conociendo a este fabulador, no creemos, y que se hará esperar unos días, en una inimaginable acción, que según las hemerotecas, ningún presidente de ningún país ha osado llevar a cabo jamás.

Y es que ha cancelado toda su agenda y dimitido de su cargo durante los días de retiro, algo inaudito y que viniendo de él, no sabemos cómo tomárnoslo, salvo los que no lo conocen o, ingenuos ellos, aún confían en este maestro de la pantomima, ante el que los que acostumbrados estamos a sus juegos de manos, no damos crédito alguno acerca de esa supuesta reflexión, que consideramos se tratará más bien de una nueva maquinación que vaya usted adónde nos llevará a los ciudadanos, pero que seguro supondrá una nueva y desconcertante jugada que sólo a él beneficiará.

Ha descolocado de tal forma a los observadores políticos, que ha sembrado una  división tal, que para unos es puro victimismo, algo que nos permitimos dudar, ya que no suele ser su estilo, aunque teniendo en cuenta la situación en la que se encuentra su esposa, podría pensarse en ello, para otros es una maniobra más para conseguir afianzar los apoyos necesarios para poder continuar con una legislatura que va a la deriva, algo que dudamos, ya que no suele suplicar, sino llevar a cabo operaciones de tipo mercantil, léase inmunidad a cambio de votos, concesiones de todo tipo a cambio de apoyos, sin detenerse a considerar con quienes comercia, y finalmente, podría estar cediendo al chantaje de quienes en su momento le robaron una precisa y comprometedora información de diverso tipo y procedencia, que pensamos entra dentro de lo posible, pero que quizás nunca llegaremos a tener una certeza absoluta.

Y por último, y dado el hecho de que se afirma que la ya famosa carta le escribió de su puño y letra, sin intervención alguna de sus más directos colaboradores, algo posible teniendo en cuenta la personalidad del jefe del ejecutivo, estaríamos ante un hecho inaudito, dado el alcance del contenido – afecta a intereses económicos y sociales del País – que ya tienen eco a nivel internacional y que deberían ser consensuados con su gobierno.

Si fuera así y su personal decisión tuviera consecuencias negativas para el Estado, el único responsable sería el Presidente, al que consideramos capaz de cualquier acción dada su megalomanía, como demuestra cada vez que se mueve a nivel internacional al margen de la Unión Europea, sin conseguir nada práctico, salvo la enemistad de determinados países con los que es preferible mantener buenas relaciones.

Tanto ha manipulado, retorcido y maniobrado a sus anchas, que quizás se ha encontrado con la horma de su propio zapato, y sólo nos queda saber hasta que punto. El lunes, día 29 de este inefable mes de abril, día de San Pedro mártir, saldremos de dudas.

 O no, que de él, todo puede esperarse. Y ahí reside el principal problema. Quizás el retiro lo haya atemperado, algo que dudamos, siendo esta la principal y única certeza que albergamos, ya que el resto no son sino meras conjeturas e incertidumbres que en unos días, después de su retiro monacal,  conoceremos los millones de ciudadanos que expectantes, batiremos record de audiencia ante el televisor, en la esperanza de no ver defraudada tan larga y codiciada espera.