lunes, 23 de diciembre de 2024

La democracia secuestrada

 Las últimas declaraciones del presidente del gobierno, en línea con su absoluta y total falta de respeto con quien ose oponerse a sus totalitarios designios y autoritarias formas de ejercer el poder, hablan de una oposición que juega con las cartas marcadas, con unos jueces que practican la politización de la justicia, que se encargan de pasar información a sus oponentes, cuando él es el principal impulsor de ese siniestro juego, que utiliza desde la posición privilegiada que ostenta.

 Declaraciones que suponen una demostración cínica e hipócrita, de quien se ve acorralado por imputaciones y corruptelas varias en su entorno más próximo, tanto personal como político, que resulta insoportable para un personaje soberbio ambicioso y altivo, con una absoluta falta de escrúpulos, que lo convierten en un político indeseable para una democracia que exige dirigentes con unas características radicalmente opuestas a las que presenta el jefe de un ejecutivo que ha perdido decididamente los papeles al verse envuelto en una maraña de conflictos judiciales y políticos, a los que se enfrenta, como siempre ha hecho, con insultos, improperios y una batería completa de descalificaciones, que no hace si no confirmar su extrema debilidad.

Un presidente del gobierno que utiliza las instituciones, como es el caso de la fiscalía, con un fiscal general, imputado por el tribunal supremo, por revelar información confidencial de la pareja de su mayor contrincante político, la presidenta de la Comunidad de Madrid, un fiscal siniestro, enigmático y fiel esclavo de su amo, siempre dispuesto a satisfacer los deseos de su amo, en una demostración vergonzante que causa sonrojo e ira a cualquier amante de una democracia en la que cuesta trabajo creer a la vista de lo que es capaz de pergeñar este gobierno.

Un ejecutivo que se sirve de cuantos medios oficiales e institucionales dispone para conseguir información privada de cualquier tipo de sus opositores, para arrojarla contra ellos, en una ceremonia de la confusión vil y demoledora, de una práctica antidemocrática que ofende y asusta al mismo tiempo, y que creíamos jamás íbamos a contemplar en un país europeo del siglo veintiuno, que contempla con sorpresa y decepción cómo se utilizan prácticas de un autoritarismo exacerbado, impropias de un país como el nuestro, que no se merece estas arbitrariedades, estás mezquindades y este juego sucio al que nos somete este gobierno.

Porque no hay nada más perverso, nada más ruin, nada más malvado que utilizar las riendas del poder para conseguir sus oscuros e indignos fines, que no son otros que retener el poder a toda costa, llevando a cabo la ignominiosa  compra de votos a cambio de amnistías, concesiones y cesiones de todo tipo a los de siempre,  cuando tan elevada y responsable facultad de ejercer el poder nos corresponde a nosotros, a los ciudadanos, que hemos delegado en ellos para ejercerlo, con el expreso mandato de llevarlo a cabo bajo el imperio de la ley, del derecho y del respeto al más estricto sentido democrático que lo ha de regir en todo momento, sin discriminación entre las Comunidades y por ende entre sus ciudadanos, procurando la igualdad y el bienestar entre ellos, sin agravios comparativos que los separen, algo que ofende al más elemental sentido democrático.

Y es ahí dónde cobra pleno sentido el hecho de que para respetarse a sí mismos, y por ende a la democracia, han de acatar y considerar profundamente las leyes, al poder judicial, y a sus representantes, los jueces, algo que incumple con demasiada frecuencia este gobierno, acostumbrado a ningunearlos y a faltarles el respeto de tal manera que Europa les ha llamado la atención en varias ocasiones, sin que hayan dado muestras de corregir tales desmanes, permitiéndose el lujo y la osadía de utilizar la abogacía del estado en los conflictos judiciales que afectan a su familia.

Es por ello que un ejecutivo que se permite el lujo de incumplir el irrenunciable respeto debido a los poderes del estado, como es el caso de este gobierno, no supone garantía alguna a la hora de ejercitar y defender una democracia en la que no parece creer, que tiene secuestrada, a la vista de tantos abusos y tantas ofensas como contra ella comete y que utiliza para su principal y único objetivo que es el de retener el poder a toda costa.


viernes, 6 de diciembre de 2024

Las cavilaciones del presidente

Curados de espanto creíamos estar después de su retiro monacal, cuando el conventual fraile de la Moncloa nos anuncia que ha dado un paso al frente para meditar qué hacer con su vida, en una falsa demostración más de la encrucijada a la que parece hacernos creer está haciendo frente en su continua lucha personal y política por el bienestar de unos ciudadanos que no dan crédito a tanta hipocresía como destila un personaje cuya ambición no conoce límites, cuya soberbia y falta de escrúpulos han quedando patente de manifiesto incluso allende nuestras fronteras, dónde se le considera un showman capaz de cualquier estridencia, bufonada o salida de tono como la del pasado retiro o la del presente estado de meditación con la que nos hace partícipes de sus inquietudes vitales.

Nadie diría, conociéndolo, que semejantes dudas acechen a un personaje frío y calculador – hablar con él es como hacerlo con una pared, dijo una madre que osó dirigirse a él - el jefe del ejecutivo, que en los años que lleva al mando, ha tejido toda una red de poder, controlando su partido y las instituciones del Estado, así como seleccionando a las personas de las que se ha rodeado, fieles y esclavas al mismo tiempo, ora ministros, ora fiscal general, entre otros, y alejando a todo aquel que pudiera suponer un obstáculo en su autoritario proceder.

Y es que han sido muchos los caídos en desgracia que han tenido la osadía de hacerle frente, o simplemente de encontrarse en su camino, como recientemente el defenestrado secretario general de su partido en Madrid, o tantos que pudiéramos citar, como Tomás Gómez que ostentó en pasado reciente un alto cargo en el partido y que afirma que no distingue el mal del bien, que cuando quiere llevar a cabo una purga, te anula, te aísla, y finalmente te destroza.

Su baño de masas en el congreso del partido, no ha hecho más que denotar una soledad y una debilidad total de un partido socialista esclavo de un presidente al que nadie cuestiona mínimamente, aún sabiendo que dicho partido se encuentra acorralado por las amenazas de corrupción que lo envuelven, lo que no ha suscitado la menor autocrítica ante las nefastas consecuencias que ello pudiera acarrear, entregados como están en eternizarse envueltos en la burbuja de seguridad que les proporciona su líder, que afortunadamente no puede serlo eternamente.

Pero al que nadie se atreve a enmendar la plana, ni por asomo, ni lo mas mínimo, empeñados como están en ejercer de entusiastas palmeros, sin que se contemple ni se atisbe el menor síntoma de que un sucesor esté llamando a una puerta que está blindada y herméticamente cerrada a tales efectos, y que él mismo se ha encargado de precintar  por otra decena de años, cuando habla de su continuidad en el cargo.

Este país se halla instalado en una atmósfera contaminada por la extrema polaridad, la crispación y el desánimo ante una tensión política insoportable. Usted es en gran medida responsable, Sr. Presidente. Hágase a un lado, dimita, o convoque elecciones que den oportunidad a los ciudadanos para elegir a sus gobernantes, y no lo demore más con tantos retiros, tantas meditaciones y tantos malabarismos vacuos, y no se olvide que usted es prescindible, la democracia no.


sábado, 30 de noviembre de 2024

El perverso clan de la rosa

 Pensábamos que  habían agotado toda su capacidad de gestionar la vileza y las infames maneras para retener el poder, y nos han sorprendido con unas nuevas y detestables formas de provocar espanto y desconcierto a unos ciudadanos que no dan crédito a las infames y malas artes de un gobierno cuyas prácticas son totalmente impropias de un órgano serio y trascendente como este, y más próximas a una organización con fines incalificables que preferimos no citar, porque ofenden a la dignidad y al buen nombre de una institución tan importante en un estado democrático, social y de derecho como el nuestro.

Desde que este ejecutivo gobierna hemos contemplado con indignado asombro cómo han utilizado las instituciones a su antojo y conveniencia para afianzarse en sus poltronas sin reparar en su justa y equitativa legalidad, y así, han tratado de desprestigiar a la justicia con ofensas e improperios constantes, a la par que han utilizado a la abogacía del estado en asuntos de índole personal, como ha llevado a cabo el jefe del ejecutivo en los asuntos jurídicos personales de su pareja, cuando se trata de una ciudadana con los mismos derechos y deberes que el resto de los ciudadanos.

Más incalificable es el caso del fiscal general, personaje siniestro e intrigante dónde los haya, fiel esclavo de su señor, el presidente, siempre a sus órdenes y dictados, imputado a la sazón por el tribunal supremo, acusado de filtrar documentación secreta, con oscuras intenciones, sobre la pareja de la principal rival de su jefe, la presidenta de la Comunidad de Madrid, en un acto que repulsa la sensibilidad, la honradez y la honorabilidad exigible a un funcionario de semejante nivel, vital en la organización judicial de un país, a la par que resulta inadmisible que no haya sido cesado – la dimisión se nos antoja imposible – por quién tiene la potestad de llevarlo a cabo, que sin duda dependerá del jefe del ejecutivo, por lo que es de esperar que no lo hará, ya que los servicios prestados son de su total satisfacción, algo que ya ha manifestado en alguna ocasión.

Un gobierno incapaz de mostrar un rostro amable, un elemental y necesario talante democrático, que no reconoce error alguno, que no practica la autocrítica, como en el caso de la catástrofe de Valencia, dónde ha evadido toda responsabilidad, que se obstina en retener el poder de una manera obsesiva, que le ha llevado a cometer esperpentos como el del retiro monacal de cinco días de su soberbio presidente, en una ceremonia de la confusión de tal magnitud, que en Europa lo calificaron de showman y aquí ni nos inmutamos, ya que sabíamos que era una farsa más de las que suele montar, que  lo descalifica para un cargo, que dice piensa ocupar por muchos años más.

Y ello con el apoyo incondicional e interesado de sus palmeros, léase ministros y ministras, siempre dispuestos a halagar y alabar a su jefe, hasta extremos de un histrionismo tal que causa sonrojo a propios y extraños, como la hoolligan del grupo, la vicepresidenta primera, tan exagerada ella en sus manifestaciones hacia su admirado presidente y tan brusca y arisca con sus oponentes, lo que no es obstáculo para que interrumpa su declaración en una comisión acerca de los conflictos que tienen acorralado a su partido, abandonando el Senado sin más explicaciones, en una demostración más de la soberbia que caracteriza a este gobierno.

Pero la acción más infame de las muchas atribuibles a este gobierno sin escrúpulos, es la que han llevado a cabo con el presidente regional de su partido en la Comunidad de Madrid, al que han defenestrado obligándolo a dimitir por no querer admitir una intrigante trampa que partiendo de Moncloa pretendía que utilizase los informes secretos que presumiblemente filtró el fiscal general, para que los utilizase contra la presidenta de dicha Comunidad.

Todo ello en una insidiosa y vergonzosa maniobra tan incalificable como absolutamente rechazable, que define plenamente a un gobierno  perverso y ruin, así como  a un partido político inexistente, ambos anulados por un presidente que los maneja a su antojo, fruto de su ambición, de su soberbia y de una absoluta y total falta de escrúpulos, de los que viene haciendo gala desde que tomó las riendas de un poder absoluto que maneja  a su entero y  completo antojo. Sin duda, la rosa roja centenaria de este partido, ha de mudar de color y palidecer de vergüenza ante tan miseria, tanta perversidad y tanta vileza como soporta.


martes, 26 de noviembre de 2024

La arrogancia de los ineptos

Admiro profundamente la capacidad de análisis de la gente, que observando la realidad que nos rodea, llegan a conclusiones plenas de una inteligente objetividad que  me parece sumamente respetable, describiendo la situación política y social, de una manera brillante y absolutamente ejemplar y razonable, a la par que magníficamente resumida, y siempre con una absoluta convicción, fruto de una seguridad propia que surge de una bienintencionada necesidad de expresar una realidad que considera no debe ni puede callar, sino airearlo a los cuatro vientos.

Y es que una vez leí una descripción de la situación política actual, entre las innumerables que ocupan los medios de comunicación cada día, con la que comulgo plenamente, y que rezaba más o menos como sigue:  “Tenemos una clase política cínica, irresponsable y envenenada por el poder, que no trabaja para unirnos, sino para separarnos, que considera el engaño un instrumento legítimo, y pueril la mínima exigencia ética. Hemos tocado fondo”.

Verdad absoluta y demencialmente real como la que estamos viviendo, con un gobierno que no destaca por gobernar para todos, sino para mantenerse en el poder a toda costa, no importa lo que haya que ceder ante quienes los mantienen en la poltrona a costa de un chantaje permanente ante el que saben van a conseguir lo que pidan, ya que a ello los tienen acostumbrados, tal es la increíble, deleznable y desmedida ambición de un presidente del ejecutivo, cuya soberbia y ausencia total de escrúpulos lo mantiene aferrado al poder de una manera que jamás habíamos contemplado en la historia democrática de esta país.

Con una absoluta incapacidad para mostrar un talante democrático, se obstina en afianzarse el poder de una manera obsesiva, que le ha llevado a cometer esperpentos como el del retiro monacal de cinco días, en una ceremonia de la confusión de tal magnitud, que en Europa lo calificaron de showman y aquí ni nos inmutamos, ya que sabíamos que era una farsa más de las que suele montar, que  lo descalifica para un cargo, que dice, échense a temblar, piensa ocupar por muchos años más, con el apoyo incondicional e interesado de sus palmeros, léase ministros, ministras y ministres, si los hubiere. 

Entre las que se encuentra la inolvidable sobreactuación de su viceministra primera, alias la hooligan del grupo, pidiéndole a gritos que no se fuera, que se quedara, que no dimitiera, cuando todos sabíamos que no iba a irse, que no era sino una patética demostración mas de su apego al poder, de su incalificable ambición que nos arrastra a todos, junto con su ineptitud y su arrogancia absoluta para mostrarse como un presidente digno y honorable, algo que no parece formar parte de su ética personal.

Incapaces de reconocer errores, de rectificar abusos como los que han cometido con el poder judicial, con una falta de respeto hacia sus representantes que les ha supuesto serias advertencias de Europa, con una desastrosa actuación en la catástrofe de Valencia, dónde debieron declarar de inmediato el estado de emergencia nacional, ante la magnitud de la tragedia humana y natural, enviando sin esperar, sin demora alguna, todos los recursos de todo tipo con los que cuenta el Estado.

Con todo esto y otros desvaríos e ineptitudes varias que podríamos citar, la humildad, la honestidad, y el reconocimiento de los errores cometidos debería ser la norma y no la excepción, ya que la huída de la responsabilidad y la descarga de la misma sobre los demás, suele ser su forma de afrontar unos hechos que le comprometen, evadiéndolos y cargándolos sobre otros, mientras los palmeros hacen encaje de bolillos para proteger y blindar a su jefe con el fin de que nada le salpique y comprometa cubriéndolo y encerrándolo en una burbuja inexpugnable, que su vez, los proteja a ellos, confirmando con ello la arrogante ineptitud de quiénes gobiernan este sufrido país.


miércoles, 20 de noviembre de 2024

Los palmeros de la Moncloa

Este sugestivo título, que bien podría ilustrar el nombre de un grupo folklórico al uso, como tantos campean por la geografía de nuestro país, da nombre y  carácter al grupo de aduladores zalameros y lisonjeros varios, que dedican su tiempo a mantener en su puesto, y de paso a ellos mismos, al florero en el que se ha convertido el ínclito presidente de un gobierno, para quien la única, indispensable y suprema consigna, es mantenerse en el poder a toda costa, caiga quien caiga, salvo él, atendiendo los pagos que haga falta, que sea menester observar, que exijan los proveedores de votos, ya sea sobre la marcha, ya comprometidos en el pasado inmediato, que le permitan así disfrutar de una temporada más en un cargo que tanto anhela y disfruta.

Y así, con la inestimable ayuda de sus palmeros, a la sazón ministros y ministras, se enfrenta a un día a día cada vez más complicado, con problemas de todo orden y naturaleza, que los susodichos halagadores se encargan de edulcorar, desviar, minorar, tergiversar, manipular o suavizar a conveniencia y discreción, con la manita de pintura oportuna, que disimule los efectos perniciosos que pueda causar en la cuidada y sacrosanta imagen de su jefe de filas, con la elevada misión de mantener impoluta una apariencia formal que en tan alta estima tienen, y que es santo y seña de este gobierno y de su presidente, convertida en obsesión fundamental  de su incalificable  gestión.

Un gobierno diseñado al milímetro para lograr los objetivos que se ha propuesto lograr, como es el caso de una vicepresidenta hooligan, extasiada ante la sola presencia de su presidente, al que se somete hasta extremos que ruborizan al más estoico, capaz de, a voz en grito pedir a su jefe que no se vaya, que no dimita, que se quede, como hizo durante la comedia del falso retiro monacal, hasta cubrirlo en el Congreso, exhibiendo uñas y garras para, en una defensa a ultranza, mostrarse como fiel y radical seguidora de su jefe de filas, al que de ninguna manera piensa defraudar, con una agresividad tal, que sorprende a propios y extraños.

El caso del ministro con tres carteras, algo inaudito en un gobierno, un chico para todo en ministerios clave desde dónde controla Justicia, Relaciones con las Cortes y Presidencia del gobierno. Intrigante y resolutivo, es una fuente continua de una valiosa información al servicio del Presidente.

Dispone además de un auténtico bulldog que no duda en ejercer como tal, a nada que se le presente ocasión propicia, que suelen ser muchas y variadas, una vez actuando de aguijón contra la oposición y otras de escudo defensivo, siempre tensando la situación, según convenga, como la bochornosa y vergonzante intervención en la moción de censura que presentó la oposición contra el presidente, sustituyéndolo por expreso deseo de éste, en una maniobra de absoluto desprecio y de una total falta de respeto hacia el oponente, que no tiene justificación alguna.

Aunque podríamos citar algún caso más de palmeros ineptos e ineficaces, pero fieles servidores de su señor, no puede olvidarse la incalificable defensa que el conjunto de palmeros ministeriales llevan a cabo, unidos como una piña, incluyendo a la Abogacía del Estado, en defensa de la esposa del presidente, como si la misma formase parte del gobierno, como si se tratase de una figura institucional que de ninguna manera ostenta, pero que llevan a cabo de una forma intolerable, cuando ante la justicia no es ni más ni menos que  una ciudadana más, con derecho a defenderse en privado, y con los mismos derechos que el resto de las personas, sin discriminación de ningún tipo, pero sin ningún privilegio por ser la esposa del presidente del país.

Muy callados están, sin embargo, ante la espantosa catástrofe humana y material que ha sufrido la Comunidad Valenciana, salvo para cubrir y proteger a su jefe de una responsabilidad que intenta eludir, pero que de ninguna forma puede rehuir cuando de un desastre nacional de tales dimensiones se trata, constituyendo esta acción una evasiva más de sus responsabilidades, que los ciudadanos víctimas del desastre le recordaron en directo cuando  en justa y airada ira, le obligaron a huir en una patética escapada que demuestra sobre la marcha lo lejos que este gobierno está de sus ciudadanos.


La moral de los mezquinos.

 La espantosa catástrofe humana y material que ha devastado amplias zonas de Valencia y Albacete, que ha supuesto un inmenso dolor y sufrimiento para las gentes de estas poblaciones arrasadas por la imparable fuerza destructiva de los elementos desatados de la naturaleza, ha puesto de manifiesto, una vez más, la bajeza humana y moral de un gobierno desprovisto por completo de una mínima capacidad para asumir con dignidad unos hechos de los que intenta por todos los medios evadirse, cuando su responsabilidad es absolutamente ineludible, dada la magnitud de un gigantesco desastre natural que se ha cobrado cientos de vidas y unos inmensos daños materiales.

Una tragedia humana a nivel nacional, que una Comunidad Autónoma no puede gestionar ni afrontar por sí sola, y que el Estado, a través del gobierno que lo representa, no puede de ninguna manera tratar de rehuir, esquivando, eludiendo y sorteando todo tipo de obligaciones responsables, descargando todas las culpas, carencias y errores habidos, en los gobernantes autonómicos de los territorios afectados por la catástrofe, en una mezquina maniobra que los deshonra y los convierte en una mísera y cobarde legión de gobernantes sin pudor,  sin vergüenza, y sobre todo, sin escrúpulos de ningún tipo, algo que no nos sorprende a estas alturas de un ejecutivo que no conoce más empatía que la de eternizarse en el poder al precio que sea necesario, tal como nos viene demostrando desde sus orígenes, con un presidente cuya soberbia y desmedida ambición, no conoce límites.

Al margen de las consideraciones que pudiéramos llevar a cabo sobre los fallos, errores y estudio de las competencias que pudieran entrar en colisión entre las administraciones central y autonómica, la colosal magnitud del desastre, debería haber movido al gobierno a actuar de inmediato,  sin esperar a la estúpida y absurda alegación de petición de ayuda, que aducen, deberían haber solicitado, algo que no se sostiene, ya que el Estado no puede cruzarse de brazos ante una espantosa tragedia de nivel nacional, y no puede utilizar esos subterfugios evasivos de una responsabilidad que le atañe poderosa y directamente, sin posibilidad alguna de sustraerse a unas ineludibles obligaciones como garante de la seguridad de todos los ciudadanos del país.

No debemos olvidarnos de que en todas las Comunidades Autonómicas existe un delegado del gobierno que tiene la potestad y la facilidad de poner en contacto ambas administraciones, por lo que aunque hubiera habido déficit de contactos entre ellas, el delegado puede solventarlo con la inmediatez precisa, declarando de inmediato el estado de emergencia nacional y actuando en consecuencia con la rapidez necesaria.

El retraso en el envío del ejército, es algo que no tiene justificación alguna. Tiene todos los medios materiales, técnicos y humanos para luchar contra estos desastres, como ha demostrado en multitud de ocasiones, y sólo el gobierno central puede movilizarlo, sin necesidad alguna de que sea solicitada su intervención, algo absurdo ante la magnitud de la tragedia, que debería haber motivado y bastado para su envío e intervención inmediata.

Y sin embargo, se pospuso demasiado tiempo, lo que no tiene explicación alguna, y que motiva que tantos ciudadanos de este país se pregunten por la inexplicable tardanza de una decisión inexcusable, que no se llevó a cabo hasta pasado demasiado tiempo, y que estuvo en la mente de muchos ciudadanos que se preguntaban por qué no se enviaba a un ejército absolutamente necesario ante lo que contemplaban sus atónitos ojos a través de los medios de comunicación, que en directo nos mostraban las espantosas imágenes de la tragedia material y humana que estaban sufriendo las gentes de las poblaciones afectadas por la catástrofe.

Ciudadanos, que indignados, recibieron con una hostilidad comprensible a los gobernantes que se dignaron aparecer por allí, una vez consumada la catástrofe, y que como el presidente del gobierno, responsable primero, tuvo que huir ante la ira de las sufridas gentes que le reprochaban su inacción y su falta de empatía ante tanto dolor y tanto abandono por parte de un gobierno inepto, incapaz y profundamente mezquino, mostrándole abiertamente, que quien siembra vientos recoge tempestades.


martes, 24 de septiembre de 2024

No sin mi Lamborghini

 

No se trataba de un bulo contra el que pudiera pleitear con la última, reciente y genial ocurrencia del presidente, que desafiando toda inteligencia, toda sensatez, y toda capacidad para intentar hacerse notar al precio que fuere, despertóse una mañana con la portentosa e insolente idea de que en este país todo ciudadano de a pie, habría de desplazarse observando al pie de la letra la siguiente línea de pensamiento y acción por él brillantemente diseñada: menos Lamborghini y más transporte público.

En ese fatídico y trascendental momento, cantidades ingentes de ciudadanos de este país pudieron ver en ese instante cómo sus sueños de lucir su flamante Lamborghini de camino al trabajo se vieron reducidos a la nada tras la sugerencia presidencial, que en realidad no era tal, ya que en dicha sentencia, y entre invisibles líneas se escondía la letra pequeña, una velada amenaza que convertía en obligado cumplimiento lo que en principio parecía una mera y simple recomendación.

 Algo que obligaba a los felices y agradecidos propietarios del potente deportivo, léase trabajadores, jubilados, y desempleados, a resguardarlo en el garaje, bien a salvo del más leve y destructivo arañazo que pudiera afectarlo en la calle, y desempolvar el bono transporte para subir al autobús, al metro o al tren, con destino al trabajo, como antes lo hiciera en el Lamborghini, Ferrari o Maserati, entre otros, ya que imaginamos que el presidente haría referencia a cualquier bólido, entre otros, de los aquí citados.

Y no, efectivamente no era un bulo, una farsa, una mentira, una audaz y perversa maniobra tramada con aviesa maldad por el fango transgresor y maledicente que sólo perseguía desacreditar al jefe del ejecutivo, dejarlo en el más espantoso de los ridículos ante tamaña y ridícula salida de tono, sino que era cierto, respondía a una incontrovertible verdad que afectaba a cientos de miles, quizás a millones de usuarios, que tendrían que relegar su Lamborghini a un vergonzoso y humillante segundo plano, y tomar un transporte que casi habían olvidado.

Era por lo tanto real. No cabía, entonces, aplicar la enésima y por ahora última norma acerca de la ya famosa regeneración democrática, aprobada por un gobierno obsesionado con los medios de comunicación, que están en estado de alerta ante la que se les puede venir encima, y que no persigue sino controlarlos, evitar, según el paranoico ejecutivo, que se extiendan bulos y falsedades contra ellos, que aquellos a los que continuamente insultan con el despectivo calificativo de fango, puedan desacreditarlos y apartarlos de un poder que cada día utilizan más artera y cicateramente, inmersos en una escalada autoritaria que los desautoriza y aleja cada día más de unas posiciones democráticas de las que se alejan continuamente.

Resulta devastador el uso que de las instituciones llevan a cabo los integrantes de un gobierno, que parece sentirse acosado por los medios de comunicación, sin los cuales, sin una absoluta libertad de movimientos y de la información que precisan para llevar a cabo su imprescindible labor, la democracia quedaría seriamente tocada, limitada y reducida a la mínima expresión, que de ninguna forma puede, ni podemos permitir. Nos va la libertad en ello, y sin duda, la del usi uso, si me place, de mi querido y muy apreciado Lamborghini.

martes, 10 de septiembre de 2024

Ni galgos ni podencos

 

En la brillante y amplia historia de la literatura española, disponemos de títulos suficientes para poder tomar alguno de ellos con la misión de utilizar algún párrafo de su contenido, alguna expresión destacada, un pasaje conocido o una sentencia popular, con el fin de ilustrar un hecho destacable que deseemos recalcar a la hora de expresarlo públicamente en el papel, con la carga del correspondiente prestigio y respetabilidad que conlleva para el lector que lo lea, inclinado quizás a ello por la curiosidad y el interés que en él despierta la susodicha cita.

En el capítulo del Quijote dónde el heroico caballero emprende feroz batalla contra los gigantes que le desafían con su sola presencia, su fiel escudero Sancho le advierte que no son tales gigantes, sino molinos de viento: “mire vuestra merced que aquellos que allí se parecen no son gigantes, sino molinos de viento” a lo que el bravo caballero responde: “bien parece que no estás cursado en esto de las aventuras, y si tienes miedo, ponte en oración en el espacio que yo voy a entrar con ellos en fiera y desigual batalla”.

En la fábula de los dos conejos de Tomás de Iriarte, en un momento de la persecución de ambos animales por una jauría de perros, ambos conejos se detienen a discutir si sus enemigos, que los siguen de cerca, son galgos o podencos, entreteniéndose en un acalorado y enconado debate con las fatales consecuencias que ello conlleva para ambos.

En el Lazarillo de Tormes, el ciego decide compartir el racimo de uvas y acuerdan tomarlas por turnos de una en una. En un momento determinado el ciego las toma de dos en dos, sin que el Lazarillo proteste, por lo que deduce que el Lazarillo las está tomando de tres en tres, como realmente sucede.

Sirvan éstos ejemplos para ilustrar la burla de la inexplicable explicación a la que se ha entregado el gobierno a través de su presidente y de algunos de sus integrantes, acerca del “no concierto catalán” de la singularidad fiscal acordada a cambio, en este caso, de la presidencia del Govern, que nadie consigue entender porque ni ellos mismos lo tienen claro, ya lo haga el jefe del ejecutivo, al que no se le entiende nada, o a su hooligan principal, léase la vicepresidenta primera, en su comparecencia obligada en El Senado, dónde no hizo sino salirse por las ramas y echando balones fuera, evadir toda explicación clara y transparente acerca del infame acuerdo que discrimina al resto de las Comunidades, y por ende a sus ciudadanos, que supone un agravio comparativo intolerable, y por lo tanto, absolutamente rechazable.

Hasta tal punto son incapaces de explicarlo, incluso el nuevo y flamante presidente del Govern – la otra parte del intercambio - que parte  de los barones del partido más reticentes, han solicitado la redacción del documento original, para poder llegar a la conclusión de si son galgos o podencos, o si gigantes o molinos de viento, algo que ha llegado incluso hasta los propios catalanes, que tampoco lo tienen suficientemente claro, pues comienzan a pensar si no los estarán engañando, si no harán con ellos lo que el Lazarillo al ciego, tomando las uvas de tres en tres.

No es asunto baladí este desaguisado, uno más de los llevados a cabo por este mercantilizado gobierno que parece haber tomado el Estado como si de un Luis XIV se tratara, declarando de facto que el Estado son ellos, y han decidido sacarlo a subasta pública, para entregarlo por lotes al mejor postor, con lo que nos queda claro que no son ni galgos ni podencos quienes así manejan los asuntos públicos, los nuestros, nuestros asuntos, sino una SL, que se ha constituido para defender sus intereses, los suyos, mercadeando lo que sea menester desde su sede social establecida en La Moncloa, dónde reside su administrador que no entiende de las bondades, la nobleza y la honestidad de nuestro caballero Don Quijote, ni arriesga su vida y hacienda deshaciendo entuertos. Él es más práctico. Sólo ambiciona el poder, y de paso, la gloria, que ni en el caso del caballero andante ni en el del Lazarillo se contemplaban. Quizás debiera pensar en retirarse, y leer los libros aquí recomendados. Todos saldríamos ganando.

Amado líder

 

Encantados nos tienes a cuantos entregados e incondicionales admiradores te seguimos día a día, siempre tan lustroso e impecable como acostumbras, con tu inseparable asesor de imagen, tu estilista y tu gabinete asesor, que jamás se separan de ti, con el fin de cuidar tu pose ante las cámaras,  corregir ese rizo rebelde, maquillar esa arruga incipiente e informarte de la audiencia de la que disfrutas en cada momento, para de este modo, modificar si procede, y sobre la marcha, lo que sea menester.

Todo con el fin de que tu impoluta imagen no pierda un ápice del encanto que con tanto afán y dedicación cultivas cada día, y que atesoras como uno de tus mejores trofeos, que exhibes con auténtica fruición, junto con tu ambición por el poder, que te domina y subyuga hasta extremos que solamente tus admiradores valoramos en su justa medida, y que otros utilizan para tratar de removerte de esa tu amada poltrona, lo que no puede entenderse sino como un resentimiento celoso de tus innumerables encantos personales, políticos y sociales, al alcance de muy pocos, reservado solamente a líderes como tú.

Obnubilados nos tienes derrochando esa sólida seguridad, esas maneras de expresarte, esa capacidad para atraer la atención del personal, que tus enemigos confunden con una robotización del personaje que dicen es incapaz de salirse del papel que juegas cada día, fuera del cual pierdes todo el encanto que te atribuyen tus fans, que son legión y que no ven defecto alguno en ti, salvo que te prodigas poco en los medios que tanto te gusta elogiar, que tanto mimas y cuidas, y que tanto se desvelan por ti.

Lamentamos los problemas que con la justicia mantienen algunos de tus familiares, que de alguna manera te afectan y te enfrentan con una institución que siempre te has señalado por respetar, pese a que las malas lenguas se empeñen en afirmar lo contrario, y que están alterando tu ritmo político, hasta el punto de recurrir a ciertas maniobras judiciales que muchos consideran fuera de lugar, porque afirman que utilizas medios oficiales de Estado para resolver problemas personales, como cuando recurres a la Abogacía del Estado para resolver dichos problemas, lo que te provoca unas reacciones lógicas que se manifiestan en unas actitudes que tus contrincantes critican, calificándolas de maneras autoritarias, impropias de un presidente del gobierno.

No son, sin duda, más que berrinches descontrolados de quienes no poseen ni el hechizo personal, ni tu capacidad de embrujar a las masas, que manejas como nadie, y que tú, consciente de ello, utilizas magistralmente, ya que explicaría el hecho, de que sin ganar elección alguna, hayas alcanzado la cima, dónde piensas mantenerte hasta que ese prodigioso cuerpo aguante, que según ya has adelantado, para regocijo de cuántos te veneran, y espanto de cuántos te aborrecen, le quedan varios lustros por delante.

Adoramos tu impoluta, cuidada y esmerada imagen, amado líder, que sabes rentabilizar como nadie en beneficio propio y de cuantos te seguimos en tu periplo político por éstos lares. Es por ello, que te rogamos no descuides tu imagen, ya que el paso del tiempo  no perdona, y los primeros planos ante las cámaras, tampoco, ya que los pequeños surcos, léanse arrugas, las canas y los claros, léanse espacios en blanco que visibilizan en tu cabeza las crueles tomas cenitales de las perversos cámaras de tus medios opositores, no cejan en el empeño de desacreditarte al nivel que más daño pueden infligirte, léase, tú inmaculada y pulcra imagen, que tantas satisfacciones, léase votos, te ha proporcionado.

Confiamos en ti, en tu impecable imagen, en tus estilistas, y en tu indomable determinación de mantener el poder al precio que sea, algo que sobradamente has demostrado, con una innegable capacidad para mercadear con el poder, con las instituciones, con las personas y con una ausencia total de escrúpulos, que junto a una implacable y soberbia actitud ególatra te ha encumbrado allí dónde te encuentras. Tan pagado de ti mismo te sientes, que has llegado a confundir el Estado con tu mayestática persona, porque en definitiva, amado líder,  el Estado eres tú.

Prodigiosa verticalidad

 

Recorro con mi ávida mente los innumerables tesoros de esta preciosa ciudad, que la convierten en una de las más hermosas del mundo, y que una vez más quiero dejar constancia del hecho de que considero que no está suficientemente reconocida  como tal, hecho que vengo constatando desde hace ya demasiado tiempo, sin que pueda vislumbrar un cambio que constate un renovado impulso por dar a conocer en el mundo esta maravillosa ciudad, en un sentimiento que  puede pecar de excesivo, pero que es sincero y noble, que interiorizo como un lamento y expreso como un pesar, y  que necesito airear a los cuatro vientos, para que ellos lo hagan llegar a cuantos rincones ahora no consigue alcanzar.

Me detengo en casa uno de los tesoros que alberga y los contemplo asentados firmemente en sus   centenarios cimientos, anclados a ellos con una firme determinación de permanecer mil años más, sin inmutarse, sin mostrar duda alguna de ello, como si quisieran dejar constancia de su firme decisión de mostrar al mundo su atractivo incomparable que los siglos no han conseguido borrar, sino ahondar en las mentes de las gentes para profundizar en el amor por el arte y en el disfrute de la belleza en general.

Y así, llego hasta ese incomparable y sublime decano de nuestro inmenso patrimonio y me postro a los pies del acueducto, imponente, majestuoso, soberbia demostración de la capacidad del ser humano por impresionarse a sí mismo, por afirmarse en sus convicciones de lograr lo imposible, lo inalterable en el tiempo, la belleza que la sencillez y la dureza de la piedra manejada por la mente humana puede manifestarse en una obra de titanes con manos y corazón de arquitectos y canteros, con alma de artistas y sueños de poetas.

Lo recorro despacio, saboreando cada piedra, cada arcada, cada huella depositada por el tiempo en sus milenarios sillares, y desciendo a su base, a sus cansados pies, a sus cimientos que soportan su prodigiosa verticalidad, en un alarde de insólita y venerable capacidad de mantenerse así durante dos milenios, asombrando al mundo que no cabe de gozo ante la expectativa de contemplarlo durante mil años más.

Asombro y admiración sin fin la de quién lo contempla tan indefenso, tan falto de unos muros, pilares y arbotantes que lo mantengan firmemente asentado a tierra, como lo hace nuestra espléndida y hermosa catedral con el amplio vuelo de su enorme estampa desplegado sobre el suelo que ocupa y tantas otras maravillas que contemplamos sin temor a que desfallezcan, a que sucumban bajo su inestabilidad y su peso, bajo los efectos de la tiranía del tiempo, porque las vemos menos indefensas, más sólidas, más estables, menos desprotegidas que el grandioso acueducto, icono y emblema primordial y eterno, que no único, de Segovia, que disfruta de su contemplación cada día que despierta, y que confía en su perpetua visión, más allá de la efímera fugacidad de la dictadura del tiempo.

Protegerlo, defenderlo, aislarlo de  quienes con una absoluta y despreciable falta de respeto lo maltratan con una ignorancia y una insolencia culpable que es fruto de la incultura y la necedad, que no debemos tolerar jamás. Se lo debemos a la magna obra, a sus autores, y a la cultura y el arte del que este grandioso acueducto es digno, altivo y orgulloso representante.

viernes, 23 de agosto de 2024

La política del Talión

 

Esperábamos que la falta de escrúpulos de este ejecutivo le llevaría muy lejos en su desmedida ambición por conservar el poder, pero a la vista de los acontecimientos, ha superado con mucho unas expectativas que se han visto absolutamente desbordadas por unos hechos que denotan que su supervivencia justifica plenamente cuantas acciones llevan a cabo, como si se tratasen de una sociedad limitada, comerciando con las instituciones, con las leyes y con cuantos resortes de poder obren a su alcance, para mercadear con ellos, para rentabilizarlos como si de una SL se tratara, como si el Estado les perteneciera y pudieran disponer de él a su antojo.

Todo ello con una estrategia claramente definida y estudiada al milímetro, con una técnica simple y eficaz, basada en el intercambio de los apoyos necesarios para, por ejemplo, cambiar inmunidad por votos, como en el caso de la amnistía, para sacar adelante una legislatura o una presidencia, como en Cataluña a cambio de un precio infame, léase la singular fiscalidad catalana. En definitiva, mercadear con quien corresponda, para en cada caso, comprar y vender, no importa qué,  no importa con quién, si de mantener el poder se trata.

Jamás se ha visto nada igual en política, nunca se ha contemplado una desesperada y tenaz voluntad por mantener el poder al precio que sea, a cambio siempre de conceder prebendas de todo tipo - que no les pertenecen - por votos, jugando con intereses estatales, con órganos e instituciones de la administración, determinando discriminaciones sin cuento que suponen agravios comparativos entre Comunidades, y por ende, entre ciudadanos.

Lo último que han decidido llevar a cabo en esta guerra sucia para desprestigiar y perjudicar a la oposición, es la investigación de la vida privada y pública de los familiares más allegados de sus opositores políticos principales, con el objeto de cargar sobre ellos cuanto puedan hallar, en una maniobra vil y despreciable, que anuncian a bombo y platillo, pidiendo a sus bases que señalen a cualquier familiar próximo de quién sospechen la mínima irregularidad que pueda llevarles a utilizarlo contra el contrincante político.

Una maniobra, una artimaña, unos manejos impropios de cualquier persona o entidad respetable, y más aún cuando de un gobierno de un país se trata, y que responde a una contraofensiva por la situación legal en la que se encuentran familiares cercanos al presidente, como si esta actuación de urgente búsqueda fuese una respuesta a esa situación, una especie de venganza que los equipare, por lo que ya imaginamos a la hooligan del gobierno,  la ministra de hacienda, buceando en archivos y recónditos rincones de su ministerio, en busca de material sensible para lanzarlo contra sus contrincantes,  a través de hermanos, primos o un familiar lejano que retrasó un pago, allá por la década de los noventa.

Es la aplicación de la ley del talión que establece el “ojo por ojo y diente por diente”, en una demostración más de la desesperada huida hacia delante de este ejecutivo, cuya soberbia no le permite perder un ápice de poder, ni reconocer dar un paso atrás, ni mucho menos ser conscientes de los errores cometidos, ni asumir que el desprestigio les va comiendo terreno frente a sus opositores, algo que les resulta absolutamente insoportable,  acostumbrados como están a ejercer el mando y el control total, sin ataduras ni límites de ningún tipo.

jueves, 15 de agosto de 2024

El perverso encanto del poder

 

Habló – es un decir – el bulldog del gobierno, y hasta las avecillas del bosque dejaron de trinar. Asustadas quedaron por los atronadores improperios del ariete presidencial, que lejos de ocuparse de lo suyo, de los transportes, que están hechos unos zorros desde que llegó, aquejados de continuos sobresaltos de todo tipo, que él trata de evadir, se dedica a aquello para lo que fue diseñado en este gobierno: incordiar, insultar, molestar e incomodar, a la par que faltar el respeto y ningunear al poder judicial, una de sus diversiones favoritas, que resultan inauditas por rechazables y ofensivas, sobre todo cuando proceden de un miembro del gobierno, ejecutivo que por este motivo ya ha sido advertido en varias ocasiones por la institución pertinente de la Unión Europea, sin que ello suponga una rectificación.

En sus últimas declaraciones, se atreve  a censurar al Supremo por no aplicar la amnistía al titiritero catalán – al que han dejado escapar otra vez - algo que ansían con auténtico fervor, y que presumen el Constitucional corregirá, lo que les ha supuesto una llamada de atención de ambos tribunales, algo que no les preocupa en exceso, como en el caso de las llamadas de atención de Europa, ya que ellos se consideran representantes de los tres poderes del estado, y pueden en consecuencia ejercer en cada momento las funciones correspondientes que más les interesen, tal es el grado de la ególatra soberbia en la que se han instalado.

Si además tenemos presente que este comportamiento cada vez más autoritario, más despectivo, lo comparten todos los miembros del gobierno, sin fisuras, con la consigna del todos a una, el bloque se siente cada día más fuerte, y así se permiten el lujo de turnarse a la hora de intervenir, cada uno desde su elevado atril, para defender la acción de conjunto, mejorar la imagen – algo que les ocupa y preocupa en grado extremo – y mostrarse como un sólido y desafiante bloque ante los “perversos” contrincantes que se atreven a desafiarlos, criticando su “inmejorable” labor, algo que no permiten que nadie ponga en cuestión, cuando la única e incuestionable verdad, es que gestionan, que no gobiernan, con el único y obsesivo objetivo de perpetuarse en el poder a toda costa.

Se permiten tomar partido como gobierno a favor de la esposa del presidente, incluido el ministro de justicia, en un ejercicio de una absoluta falta de neutralidad  y de una discriminación rechazable ante un caso en el que la persona investigada es una ciudadana más, como lo es el presidente, cuando ha de prestar declaración ante un juez, aunque ambos no sólo se negaron a declarar, sino que a renglón seguido, lo denunciaron por prevaricación, derecho que los asiste, pero que es muy ilustrativo del talante de ambos.

En este orden de hechos, el presidente tiene aún pendiente la investigación de su hermano, sobre el que la jueza del caso ha solicitado un informe al ministerio de hacienda, dirigido por la hooligan del gobierno, a la sazón viceministra primera, que lo ha emitido en sentido favorable, ante cuya lectura, un exdirector de la Agencia Tributaria, ha afirmado que le parece una infamia, aunque para el conjunto del gobierno, al igual que en los casos del presidente y su esposa, muestren una absoluta unanimidad a la hora de absolverlos de toda responsabilidad: nobleza, lealtad y apego al poder, obligan.

Algo ha de tener el poder que tanto subyuga a quién llega a tocarlo. Sorprende cómo la línea de actuación de este ejecutivo, desde sus comienzos, ha sido siempre la de mantenerlo a toda costa, y así ha cedido, concedido, vendido, amnistiado y legislado, a pesar de todo y pese a todos, cuanto fuera necesario a cambio de los votos precisos con los que mantener esa inapreciable joya, que el presidente y su grupo de fieles, incluyendo a sus socios de gobierno, tanto estiman y valoran.

¡Quién lo iba a decir! tan progres ellos, tan reivindicativos y tan antisistema cuando ni soñaban con tocar poder, y ahora lo disfrutan como el resto, de los que han aprendido todas las malas artes y prácticas del poder, todos los truculentos manejos y todas las arbitrariedades propias que antes criticaban a rabiar  y ante las que ahora callan y guardan silencio. Imaginen cual hubiera sido su actitud ante la detestable fiscalidad singular para Cataluña. Y es que  dónde se encuentran ahora están muy calentitos, y fuera hace mucho frío: el irresistible y perverso encanto del poder.

Un gobierno fallido

 

Mientras el socialista Illa, en su discurso de investidura en el Parlament, proclamaba a los cuatro vientos la petición de la aplicación inmediata de la amnistía, sin subterfugios ni dilación alguna, Puigdemont, después de entrar en el país y soltar su discurso a unos metros de allí, escapaba de nuevo, saltándose todos los controles policiales montados a su alrededor, en una esperpéntica huida, absolutamente inexplicable, salvo que contase con ayudas de todo tipo que se lo hayan facilitado.

Un espantoso ridículo, uno más, que se cierne sobre este fallido gobierno empeñado en seguir al mando al precio que sea, cuyo presidente, cada vez más aislado y contestado, incluso entre los suyos, parece haber decidido elegir la táctica del avestruz, y seguir adelante pase lo que pase, escondiéndose en su palacete después de dar la orden de seguir adelante, cediendo, concediendo y asumiendo cuanto pidan y exijan quienes fueren, y de allá,  no importa, de dónde procedieren sus demandantes.

Lo sucedido en el día de hoy, sobrepasa, una vez más, todas las fechorías imaginables cometidas por un ejecutivo fallido, que no gobierna, que apenas gestiona, y que se halla en un proceso de descomposición tal, que ya no se reconoce ni a sí mismo, con un desprecio absoluto y manifiesto hacia la separación de poderes, como demuestra su continua y vejatoria actitud despectiva hacia el poder judicial, por lo que tantas veces ha sido denunciado por la Unión Europea, ante las numerosas denuncias presentadas ante ella.

La fiscalidad singular concedida a Cataluña, ha supuesto  una felonía más de este ejecutivo hacia la equiparación de las Comunidades y sus ciudadanos, que ha logrado que los barones socialistas se pronuncien en contra de semejante barbaridad discriminatoria.

Lo sucedido hoy en Barcelona es impropio de un país demócrata, y sólo el gobierno central tiene la absoluta responsabilidad de lo sucedido, ya que el control de las fronteras es de su incumbencia, y en cualquier caso, es imposible que desconociera el esperpento y el bochorno que este país sufrirá hoy a causa de unos hechos que se han ido fraguando poco a poco a través de todo este tiempo pasado, durante el cual se ha hecho todo lo posible para no detener a un fugado de la justicia al que se le han dado todas las facilidades para eludir su detención, con el fin de evitar enfrentamientos con quienes han de mantener en la Moncloa a quien preside este impresentable y fallido gobierno, ávido de una ambición sin límites.

Contemplar las imágenes de Barcelona sometida a la operación jaula, cercada por las fuerzas del orden, en busca del fugitivo, que otra vez se ha dado a la fuga, rodeado de un ejército de policías, causa asombro, enojo y, sobre todo, indignación. Sólo un gobierno como el que sufrimos, sospechoso de colaborar con estos hechos, directamente o a través de otros, o al menos de mostrar una incalificable inacción, puede llegar a esta demostración de una ineptitud  vergonzante que lo descalifica para ejercer su labor.

sábado, 3 de agosto de 2024

Su dimisión, Presidente

 

Ha roto todas las barreras, ha traspasado cuántas líneas rojas ha encontrado a su paso y ha destrozado todas las esperanzas de quienes aún creían en usted, ha llevado a cabo una temeraria huida hacia adelante que inexorablemente le conducirá a un precipicio sin fondo dónde terminará su alocada carrera que comenzó hace ya demasiado tiempo, y adónde pretende arrastrarnos a todos los que hemos tenido la desdichada suerte de compartir su tiempo, y a los que no nos queda otra, como a él, que pedirle una dimisión que en cualquier caso llegaría ya tarde dadas las circunstancias, pero que estaríamos encantados de aceptar.

Y es que sería sumamente deseable, ya que lograría ahorrar a este país, y por ende a sus ciudadanos, mas frustración y desconsuelo, al tiempo que una indignación y un agobio, que resultan insuperables para una población harta ya de la soberbia y la chulería ególatra que destila por todos los poros de su cuerpo, que no se cansa de decorar de un arrogante y pedante progresismo, cuando su vida y obra como político no dan sino para una altiva y acelerada demostración de un autoritarismo galopante del que hace gala constantemente, hasta extremos que ha levantado en los medios de comunicación adjetivos  extremadamente duros que lo sitúan en posiciones muy alejadas del personaje político demócrata que ostenta y representa.

Nada le ha detenido en su desmedida ambición de mantener el poder a toda costa, desde la amnistía, léase inmunidad por votos, hasta cesiones de todo tipo, a quién fuese y cuando fuere, ya sean de tipo político, económico o del signo que sea. Jamás renunciará a negociar su permanencia en el poder. No conoce la honestidad y la honradez en política,  no posee escrúpulos de ningún tipo, la soberbia es su razón de ser, y la ambición por el poder su objetivo absoluto e irrenunciable. Jamás renunciará a una ocasión de afirmar su posición, cueste lo que cueste, no importa lo que ello suponga para el Estado, ya que da la impresión de que le pertenece en exclusiva y sus objetivos coinciden con los suyos.

Si a todo esto sumamos un gobierno compuesto por fieles entregados al cien por cien  a su jefe, que lo ha diseñado a su medida, con una vicepresidenta primera ejerciendo de hooligan permanente, siempre dispuesta a alabar y halagar a su venerado jefe, a gritarle que no se vaya, que se quede, cuando llevó a cabo la bufonada del retiro conventual que le ha desacreditado en Europa, dónde desde entonces lo conocen como el “showman”, dada la excentricidad de su ridículo comportamiento impropio de un presidente del ejecutivo.

Impresentable el ministro de transportes, auténtico bulldog del gobierno, siempre dispuesto a enfrentar y bregar lo que sea menester, y al intrigante e inquietante superministro con tres carteras, entre ellas la de justicia, que se permite el lujo, como los demás, de hacer causa común con la esposa del presidente en su causa judicial, en un ejemplo de discriminación y de una absoluta  imparcialidad que no se pueden permitir, a la par que convierten estos hechos en una asunto de Estado, cuando es un asunto particular de ellos como ciudadanos sujeto a la acción de la justicia. Mención aparte, porque no pertenece al gobierno, es el intrigante fiscal general, fiel siervo de su amo.

Destacar corresponde, porque es de suma relevancia, la falta de respeto de todo el ejecutivo por el poder judicial y los jueces, a los que no desaprovecha  ocasión de ningunearlos y que le ha supuesto reiterados avisos de la Unión Europea, algo que debería sumirlos en la vergüenza más absoluta pero que a ellos no les inmuta. Destacar la declaración del presidente ante el juez, al que no respondió a sus preguntas, y al que a renglón seguido, y de inmediato, soberbia incluida, denunció por prevaricación.

Si a todo lo expuesto sumamos la última algarada del presidente, concediendo unos privilegios fiscales a Cataluña que suponen una insoportable e inadmisible afrenta a la equiparación fiscal entre las comunidades de este sufrido país, que ha levantado airadas protestas entre algunos barones del partido, una concesión más, un pago más, como siempre, para comprar los votos de los catalanes para la consecución de los objetivos, que en última instancia coinciden como de costumbre con los suyos propios, no nos queda más remedio, y es por lo tanto nuestra decisión ineludible, y siempre por nuestro bien y el de nuestro país, pedir la inmediata dimisión del presidente del gobierno.

El Renacimiento como objetivo

 

En estos tiempos de vértigo que vivimos, con una lamentable ausencia de creatividad, dominados por la inteligencia artificial que pugna por relevarnos de nuestras capacidades ya bastante minoradas, acuden a nuestra memoria los gigantes de  la época más brillante del florecimiento de las artes de la historia de la humanidad, como la pintura, la escultura y la arquitectura, entre otras artes, que sobresalieron de una forma tal, que con una impetuosidad y una pujanza  que seguramente nunca volverá a repetirse, logra congraciar en parte a los seres humanos con una redención necesaria, ante tanta vulgaridad actual, tanta violencia, y tantos destrozos y desvaríos de toda índole como ha cometido a lo largo de su existencia en este planeta Tierra.

Los siglos XV y XVI, sobre todo en Italia, dónde los mecenas jugaron un importante papel – Los Medici, Sforza, Gonzaga - el arte en general alcanzó cotas inimaginables para la época, que aún hoy, siglos después, sigue maravillando a los amantes de la belleza, que siguen extasiados ante la contemplación de infinidad de obras que nos legaron los numerosos genios que surgieron, fundamentalmente en Florencia, Venecia y Roma, que llenan los museos de estas ciudades, y las de todo el mundo, en una admirable y gloriosa demostración de la enorme capacidad del ser humano por ingeniar, desarrollar y materializar el amor por la belleza, la elegancia, y la irresistible atracción que a través de su perfecta armonía llena los sentidos al contemplar una hermosa obra de arte.

Fueron tantos los talentos que brillaron durante el Renacimiento, que citarlos a todos supondría una ingente tarea, excesivamente larga, que conllevaría el riesgo de dejar de lado a alguno de ellos, lo que constituiría una  imperdonable omisión, que ni debemos ni podemos permitirnos, ya que su ausencia, dejaría incompleto el relato de éstos irrepetibles genios del arte, lo que podríamos calificar de una absoluta injusticia histórica que cometeríamos, nosotros, los mortales, humanos insignificantes, ante estos dioses, gigantes del Renacimiento, del Quattrocento y Cinquecento, que merecen toda la admiración y el respeto de una humanidad agradecida por la belleza que a través de sus obras nos legaron.

Imposible destacar a alguno de estos talentos, ya que supondría no sólo una desconsideración hacia los demás, sino un manifiesto e injusto error, ya que cada uno de ellos, desarrolló una hermosa e ingente obra, que no debe ser comparada con los demás, ya que poseen características propias que la hacen exclusiva, diferente y original para cada uno de ellos, alimentando así, la variedad, la magnitud y la grandiosidad de una obra desarrollada durante un período que consideramos impagable para la cultura de una humanidad tan necesitada de éstos hechos y acontecimientos que dignifican a los seres humanos.

Michelangelo Buonarroti, Miguel Ángel, el Divino, es uno de los gigantes de esta época.  Brilló en la escultura, la pintura y la arquitectura, con un carácter que le definen como hosco y colérico, presto a las discusiones y al mal genio, desarrolló su inmensa obra – vivió ochenta y nueve años- entre Florencia y Roma, dónde trabajó para varios papas, a los que trataba de igual a igual, que le encargaron numerosos trabajos, siendo famosas las broncas y frecuentes discusiones con ellos, con los que rompía con frecuencia los contratos acordados, retornando casi siempre a los mismos.

Cuando Julio II le encargó el monumental trabajo de los frescos de la bóveda de la capilla Sixtina, los enfrentamientos fueron continuos. Julio II se sentaba en la base de los andamios y le gritaba ¿Cuándo acabarás? ¡Cuando termine! le respondía invariablemente Miguel Angel, que pese a la impresionante labor llevada allí – se negó en principio a ello, ya que él se consideraba un escultor y no un pintor -. Años después de pintar la bóveda – el génesis – hizo lo mismo con el ábside – el juicio final – , constituyendo un hermoso y grandioso ejemplo de la pintura al fresco, especialidad que él siempre dijo que no dominaba.

Es conocida la respuesta que dio a quién le preguntó acerca de cómo esculpió La Piedad:  “la escultura ya estaba dentro de la piedra, sólo tuve que quitar  el mármol que sobraba”, lo que resume la inmensa capacidad artística de este genio, dotado de una exquisita sensibilidad, que llevó a cabo además obras como David, Moisés, Tondo Doni, Esclavos, El Angel, Piedad Rondanini, tumba de Julio II, tumba de los Medici, entre otras, así como la cúpula de la basílica de San Pedro como obra más representativa de Miguel Angel en su faceta de Arquitecto, que le consumó como uno de los genios más grandes de todos los tiempos.

Es por ello, que entre tanta falta de imaginación, tanta ambición política y tanta violencia de distinto signo, así como de una lamentable ausencia de una necesaria y deseable creatividad, y de tanta vulgaridad alejada del arte, la belleza y la armonía de los sentidos que eleva al ser vivo a la categoría de humanos, elevamos la voz para quien quiera escuchar, en favor de la sensibilidad, el arte y la capacidad humana para el entendimiento, la comprensión y una vuelta a ese Renacimiento inalcanzable, pero aún al alcance de nuestro conocimiento y disfrute que debemos a aquellos genios del pasado que nos iluminan el futuro.

Desmontando el Estado

 

Lo han manoseado de tal manera, lo han manejado a su antojo, y lo han llevado a cabo de tal forma que lo están dejando irreconocible hasta tal punto, que la separación de poderes, la independencia de las instituciones, el respeto por la justicia y los jueces, pilar fundamental de un estado social y de derecho de un estado democrático, han quedado relegados a un segundo plano bajo la presión de un gobierno que ha entrado a saco, convirtiéndolo en un corralito de su propiedad, dónde se desenvuelve sin el menor respeto hacia la legalidad establecida, sin la cual la democracia pierde todo su sentido.

No es un asunto baladí la deriva autoritaria de este gobierno, con unos comportamientos soberbios y despectivos hacia los jueces que han motivado una severa advertencia de la Unión Europea, así como una llamada de atención acerca de la imparcialidad y el sometimiento al gobierno de un fiscal general que no es sino la voz de su amo, léase el presidente del gobierno, que ya en su día dejó bien sentado que dicho representante dependía de él, y que lidera la actitud soberbia y despectiva del grupo que se mueve a sus anchas por un espacio que consideran de su propiedad, y que gobiernan con una despótica y preocupante actitud que mezcla la egolatría y la arrogancia a partes iguales.

Con la citación como testigo del presidente en la causa seguida a su esposa, el comportamiento de sus ministros, incluido el de justicia, ha sido totalmente deleznable, pronunciándose como auténticos hooligans a favor de ella, y en contra de la citación a él, en una ceremonia de la confusión que no tiene explicación, presumiendo de la inocencia de ella y de la incomparecencia de él, cuando no se trata de un asunto de Estado, sino de un tema personal, como así se lo ha pedido su propio partido.

La desfachatez de este ejecutivo alcanza niveles preocupantes. Nunca antes un gobierno se ha mostrado con un absoluto desprecio ante los ciudadanos, a los que no se siente obligado a rendir cuentas, llegando a extremos inconcebibles cuando algunos de sus miembros, incluido el presidente se dirigieron a ellos con calificativos insultantes, impropios siempre, pero más aún por razón de su cargo, que no les preocupa en absoluto, con una insoportable chulería que provoca indignación y rechazo, ante lo que supone, entre otras, una palmaria e imperdonable falta de respeto, tal es su altanera arrogancia.

Inexplicable, inasumible, indignante. Forman un bloque unido capaz de justificar lo injustificable, rechazando todo aquello que les pueda limitar, apoyando incluso una cuestión personal como si fuera un asunto de Estado, mientras rechazan toda crítica, ya que consideran estar por encima del bien y del mal, mientras la sociedad parece estar narcotizada, y la oposición apenas lo intenta ya que parece dormitar en pleno verano, aunque al menos ha alertado a la Unión Europea de los que se cuece en España, algo que debiera preocuparles, pero que no parece ser así, ya que no es la primera vez que Europa los censura, y no han variado lo más mínimo sus perversos comportamientos.

Todo esto no es obstáculo para que pese a estas negativas actitudes, continúen cediendo con los de siempre, en este caso para conseguir la presidencia de la Generalitat, para lo que dejando a un lado la soberbia que aquí derrocha, allí se ponga de rodillas – ha acudido presto allí para negociar más concesiones - ante los que necesita desesperadamente de sus votos, para seguir disfrutando del poder que ansía desesperadamente, cueste lo que cueste, aunque haya de desmontarlo a fuerza de trocearlo, venderlo o arrendarlo, que tanto da, y quizás así, renuncie, ya que la historia sólo habla de los más grandes, y él, de ninguna manera está dispuesto a renunciar a ocupar un puesto en tan privilegiado lugar.

Ciudadano oresidente

 

A lo largo de la historia, se han dado casos en los que los protagonistas de la que podríamos denominar paradójica situación, han sufrido las consecuencias, no de los actos cometidos directamente por ellos, sino por motivos causados por terceros, de forma indirecta, por hechos sobrevenidos, inesperados, con conexión con el personaje, pero sin que los hechos causantes puedan relacionarse exclusivamente con él, y así atribuírselo sin lugar para la duda.

En otros casos, la caída del encausado, se debe a una actividad suya, pero distinta de la que motiva sus problemas, y que es la que le complica la vida, la que origina  su vertiginoso descenso a los infiernos, para sorpresa y enojo de quién es encausado por algo que no esperaba, pero que motiva finalmente su perdición, en una ceremonia de la confusión que causa sorpresa a propios y extraños, toda una paradoja, que en cualquier caso aprueban con entusiasmo quienes deseaban contemplar sus apremiantes problemas.

En este país, estamos siguiendo un proceso judicial en fase de investigación, que afecta a la esposa del presidente del gobierno, que éste interpreta que indirectamente va contra él, con el propósito de desacreditarlo y conseguir su dimisión, algo que desean quienes no lo conocen, ingenuos ellos. Apoyado por todo su gabinete, de una manera vergonzante, en la que tomando partido por una ciudadana, los ministros, incluido el de justicia, incurren en una incalificable discriminación que no tiene parangón alguno posible, pues pretenden favorecer a la esposa del presidente, por el simple hecho de serlo.

Los hechos se han ido precipitando de tal manera, que finalmente el jefe del ejecutivo, a la sazón esposo de la investigada, ha sido citado a declarar como testigo, lo que necesariamente no tiene por qué complicar su situación en el caso, aunque no podemos adelantar por dónde irán unos derroteros judiciales que se nos antojan imprevisibles.

Lo cierto es que si declara como testigo, el juez debe de considerar que alguna participación ha debido de tener en este caso, pero que no afecta a su imputación, que supondría dar un paso adelante de proporciones inesperadas, que no parecen vislumbrarse, pero que entraría en el supuesto contemplado al principio de estas líneas, es decir, se complicaría su posición como presidente, sin que la motivación, el origen, hubiera estado relacionado con su cargo, sino por personas y hechos ajenos.

Por supuesto, la fiscalía, cómo no, se ha opuesto a la susodicha citación como testigo,  a la vez que su partido político, que no obstante ya ha pedido al presidente, que no lo complique en el caso, ya que es un asunto estrictamente personal suyo, y así debe tratarlo, en una decisión lógica y aplastante, ya que se está maniobrando para evadir responsabilidades  propias y cargarlas a terceros, algo siempre rechazable por un partido que no quiere, porque no debe, sentirse complicado en un asunto privado como sucede con este caso.

Incluso sus socios en el gobierno,  a través de su jefa de filas, se han adelantado a mostrar su asombro por la decisión de citarlo como testigo, olvidándose de que es un ciudadano más, en una demostración más del incalificable y personal concepto que de la democracia tienen quienes a sí mismos se han colocado la etiqueta de progresistas, y que no se cansan de sorprendernos cada día que pasa con estas y otras milongas y jaranas varias, que sólo persiguen continuar acariciando una poltrona que vienen demostrando le han cogido un aprecio muy especial, que sin el jefe, el ciudadano presidente, no disfrutarían.

Un corral de comedias en La Moncloa

 

Nadie podía imaginarse que las mejores comedias, los más celebrados sainetes, incluso los mejores dramas de nuestro genial siglo de oro, llegaran  a representarse no solamente en los mejores teatros del País, en Almagro y su corral de comedias, en el teatro romano de  Mérida, y en otros muchos escenarios, dónde  mediante la escenificación de la oportuna farsa, los asistentes nos contemplamos en el espejo de la vida a través de las vicisitudes y miserias que el autor nos muestra ante nuestros atónitos, sorprendidos e incrédulos ojos.

Obras de Lope de Vega, de Lope de Rueda, de Tirso de  Molina, de Calderón de la Barca, de Quevedo, de Góngora, de Garcilaso, de Baltasar Gracián, y de tantos otros que podríamos citar, se pasean por las tablas de corrales, teatros y teatrillos de nuestro país,  a cargo de actrices y actores que se entregan en cuerpo y alma a transformase en el personaje diseñado para él por el autor de la obra, y así llevar adelante la trama hasta la bajada del telón que conllevará los agradecidos aplausos del público.

Con la llegada del verano se multiplican con afortunada frecuencia estas agradecidas y culturales representaciones, en ocasiones al aire libre en multitud de festivales de teatro clásico, moderno, actual y de siempre, en todo el territorio nacional, ora en pequeñas ciudades, ora en pueblos, ya sea en interiores o al aire libre,  con la consiguiente, animada y celebrada acogida a cargo de los ciudadanos que no tienen ocasión de disfrutar de estos espectáculos con la frecuencia que desearían, y que de esta forma  verán cómo sus veraniegos y calurosos días cobran una nueva dimensión.

Lo que no esperaban los afortunados ciudadanos, es que este verano iban a deleitarse con la inauguración de un nuevo festival de teatro en un reciente y deslumbrante corral de comedias, ubicado en un destacado e ilustre lugar de la capital, en un palacio, en la residencia del presidente del gobierno, léase, palacio de La Moncloa, sin reparar en gastos, con todo lujo de detalles, para, emulando a Almagro, pero con infinidad de medios técnicos a su disposición, representar obras de teatro inéditas,  a cargo de actores y actrices conocidos por el gran público del país, y con una amplia divulgación a través de todos los medios de comunicación autorizados, por supuesto,  por los propietarios del local, deleitar y entretener con las cuitas, miserias y bondades que allí tengan a bien representar.

Que son muchas y variadas, con jugosos espectáculos con los que nos deleitan cada día, dónde el protagonista de todas las obras es siempre el mismo, con ligeras cesiones a sus compañeros, y, sobre todo, a su compañera, protagonista con él de sus múltiples avatares, con secundarios, que desempeñan el papel de ministros de un gobierno de cuento, que se encargan de proteger al protagonista de cuanto bulo o malintencionada crítica intente acosarlos, ahora que según la trama, a la susodicha compañera del jefe intentan imputarla por algo que afirman todos los actores, es una falsedad, una mentira que, incluso el actor que ejerce de ministro de justicia, se atreve a afirmar que dichas acusaciones son inhumanas, cuando él debería ser el primero en mostrar una exigida  neutralidad – al fin y al cabo es una ciudadana más - dado el cargo que representa en la obra, en lugar de discriminarla, de defender a capa y espada a la actriz que ostenta el papel de esposa de su jefe, a la sazón, el propietario del citado corral de comedias, y protagonista, junto con su compañera de reparto.

Una obra que mantiene expectantes a los entregados espectadores, que   no dan crédito a lo que sus desorbitados ojos contemplan, que se renueva cada día con ligeros matices, con nuevas situaciones, que logran mantener en tensión a un público que espera la entrega de cada día, que ven como el protagonista se desespera al contemplar cómo su compañera se  ve agraviada por las circunstancias que considera injustas y que los “pseudomedios” que él así denomina, se empecinan en cargar malévolamente contra ella, con el propósito inconfesable de perjudicarle a él, objeto de toda la trama mediática.

Una comedia de enredo, que atrapa al espectador, manteniendo su atención en todo momento. Divertida, intrigante, decadente a veces, y, sobre todo insólita y original. Obra que nadie debería perderse, porque imita a la vida, porque nos muestra las debilidades, las miserias y las ambiciones, de quienes, a su pesar, dejan ver ante todos, lo que desearían mantener oculto y alejado de la contemplación de quienes tenemos todo el derecho a exigirles la rectitud, la honorabilidad y la honestidad obligadas por razón de su cargo.

miércoles, 24 de julio de 2024

Blindar al presidente

 

No podemos, de ninguna manera, reconsiderar nuestra capacidad crítica, libre y objetivamente expresada, ante la desafiante campaña desatada por este prepotente gobierno contra los medios de comunicación, a la par que contra los ciudadanos, en una clara y rechazable ofensiva contra los que hipócritamente  denomina “pseudomedios” y contra todo lo que no se mueva y manifieste a su favor, en una palmaria demostración de un autoritarismo rampante, que nos produce un absoluto y radical rechazo ante una actitud impropia y condenable en una democracia, y que debería obligarnos a mantenernos vigilantes ante semejante desafío.

No se recuerda nada semejante en la historia democrática de este país, no se encuentran hechos que puedan compararse con el comportamiento de este gobierno, siempre a la defensiva, como si se sintiese acorralado en el férreo castillo que ha diseñado para gobernar sin control ni ataduras que le puedan limitar, como viene demostrando con su desafiante falta de respeto hacia unos poderes del Estado cuya separación no parece reconocer, y que le conduce a continuos enfrentamientos con el poder judicial, sus instituciones y sus representantes, a los que suele ningunear, que han motivado varios toques de atención de la Unión Europea ante diversas denuncias presentadas a tal efecto, de las que no parecen haberse hecho eco alguno.

La determinación de este ejecutivo a seguir adelante a toda costa, y que ha quedado patente a través de las numerosas cesiones y concesiones llevadas a cabo hacia quienes los mantienen en la legislatura, es de tal calibre, que están dispuestos a mantenerse en el poder al precio que sea necesario. No importa si se comprometieron a no saltarse determinadas líneas rojas, como ya han demostrado, lo harán siempre que ello suponga continuar, ya que de hecho, no contemplan ningún límite de ningún tipo, tal es su concepto de la dignidad, con la inapreciable ayuda de una ausencia total de seriedad, honorabilidad y respeto.

Si a todo lo expuesto se añade la figura del presidente del gobierno, dotado de una soberbia de considerables dimensiones, así como de una carencia total de escrúpulos, capaz de no inmutarse lo más mínimo ante una hemeroteca que le deja continuamente en evidencia, que le desmiente, y le deja en un ridículo espantoso cada vez que se enfrenta a sus mentiras – cambios de opinión, según manifiesta - el resultado global es demoledor: un ejecutivo decidido a continuar pese a todo y a pesar de todos.

Pero para lograrlo, necesitan blindarse como grupo, mostrarse y actuar como una piña, sin fisuras ni altibajos, ni dudas que los puedan debilitar, y, sobre todo, blindar al efe del ejecutivo, hacia el que sienten auténtica veneración, ya que saben que sin él, no son nada, por lo que las manifestaciones y actos de sumisión, se producen con frecuencia, como las desmedidas muestras de lealtad que llevaron a cabo con motivo del hilarante y ridículo retiro conventual.

Dicho blindaje, del que habitualmente dispone y diseñado en exclusiva para él, lo están reforzando ahora que parece mostrar algunos fallos de diseño, ya que ha permitido que se sienta acosado por problemas que implican a personas de su entorno próximo, que de alguna forma acabarán por afectarle a él, algo que rechaza y teme, y ante lo que su respuesta ha sido la de defenderse a capa y espada, con lo que denomina calidades y regeneraciones democráticas, que no son más que medidas preventivas para frenar a los medios de comunicación, en un preocupante gesto de desprecio hacia la libertad de expresión. Empeño, como claramente se seduce, de una incalificable práctica antidemocrática hacia la que desearía que nos  acostumbrásemos, pero que de ninguna manera vamos a permitir.

Un presidente regenerado

 

Decididamente, a este señor tan impecablemente vestido, permanentemente arreglado de domingo, bien peinado y mejor rasurado, que se exhibe en cuantos medios y “pseudomedios” le facilitan sus asesores de imagen, le está gustando un trabajo que no parecía que estuviese diseñado a su medida, pero al que poco a poco le está encontrando el tranquillo, y está logrando, con la inestimable e inasequible ayuda de sus fieles, dentro y fuera del gobierno, que acabe creyéndoselo, y es que su notable y patente falta de escrúpulos, así como su indudable carácter altanero, ayuda sin duda a tal efecto.

Y todo hasta el punto de comenzar a gobernar con una iniciativa propia tal, que a base de toques y retoques a un Estado, que considera como algo propio, lo va a dejar como nuevo, es decir, a su imagen y semejanza, a su servicio y dedicación, y es que tan convencido está de ello, tan pagado de sí mismo se siente, que no alberga la menor duda de que con todas las patrañas que cada día nos regala, convencerá a una cansada y harta ciudadanía, que cada día que pasa, más y mejor le tiene tomada la medida.

Algo a lo que él parece ajeno, de lo que no parece darse cuenta, como si no fuera consciente, como si no fuera con él, tal es su egolatría en la que se halla instalado, cuando en realidad no es así, no nos engañemos, ya que teatraliza continuamente, tratando por todos los medios de ocultar de esta manera las numerosas trabas que se le presentan últimamente, y que intenta diluir con sus insoportables y continuas regeneraciones democráticas, que causan hilaridad y espanto democrático.

Y es que según piensa, el país y sus paisanos están degenerando a pasos agigantados, y es por ello que se ha embarcado en una ingente labor para regenerarlo con todos sus ciudadanos dentro, hasta que quede irreconocible aquel, y estos aparezcan como deudores del señor feudal al que le deberán sumisión, lealtad y agradecimiento eternos, tal es su aparente y falsa seguridad, y tal su grado de convicción, ante tanta y tan generosa entrega de un líder que sabe mejor que nadie lo que necesitan sus súbditos.

De esta forma, regenerándolos con la frecuencia que considere oportuna, logrará, piensa él, que el país y sus afortunados, felices, y dichosos regenerados, se sientan satisfechos y le aclamen como al amado líder – peligrosas tendencias – al héroe que permanentemente vela por ellos, sus vidas y sus haciendas, a la par que le da un sutil y decidido toque a las suyas, que buena falta le hace, con algún que otro jirón que ha sufrido, y que tanto desvarío degenerativo le está propiciando.

Y así, se ha empeñado en idear una serie de milongas regenerativas que, salvo los suyos, rechazan la inmensa mayoría de los grupos políticos, que no contemplan en este teatrillo presidencial mas que un vano intento de ocultación de la multitud de problemas en los que se encuentra, unos, los más, que se ha creado él mismo, y otros, no menores, que le han causado personas próximas a él, que le están originando continuos estados de un pésimo y absurdo momento político, que le está dejando en evidencia ante una opinión pública cada vez más enfrentada a un presidente cada día más impopular, que dada su  ególatra y acreditada soberbia, han de pasarle factura, algo que sus asesores de imagen tendrán que trabajar, para que no se le note en exceso a la hora de salir a escena.

Terminar lo que dejaron a medias

 

Están volviendo con la anuencia y el respaldo de un gobierno que siempre los ha necesitado para, a cambio de los votos oportunos, perpetuarse el poder, y así, han comenzado su viaje de retorno, amnistiados unos, perdonados otros, y en general, corriendo un tupido velo de ignominia y olvido sobre los delitos cometidos.

Y llegan arrogantes y presuntuosos, proclamando a los cuatro vientos que “vuelven para terminar lo que dejaron  a medias”,  a sabiendas de que ya nada ni nadie los va a frenar en su carrera hacia un referéndum que pactarán con un ejecutivo débil y necesitado de sus votos, sin los cuales la legislatura se les va al garete, algo a lo que se aferran con una desesperación tan evidente, que estarían dispuestos a ceder y conceder cuanto les pidan.

A lo que seguro ningún obstáculo opondrían, ya que acostumbrados están a ello, a base de ejercer de conseguidores, ya sea a través de amnistías, olvidos y perdones varios, o competencias exclusivas, entre otros, en lo que han demostrado ser unos auténticos maestros del mercantilismo político, que siempre les ha rentado unos pingües beneficios netos a los insaciables pedigüeños, con los que ahora tendrán que lidiar para responder a sus inacabables solicitudes que culminarán con un referéndum de autodeterminación, que de una u otra forma les concederán.

Y es que dada la extrema debilidad que siempre han mostrado ante ellos, los han acostumbrado a conseguir todo cuanto han querido y eso tiene su coste que no es otro que una cesión continua ante este niño mimado en que han convertido al titiritero y su gente, todo por conseguir perpetuarse en el poder un presidente que ha perdido definitivamente los papeles y que no está dispuesto a renunciar a sus privilegios a costa de un País que está descubriendo poco a poco a un personaje soberbio y sin escrúpulos dispuesto a sacrificar lo que sea necesario para mantenerse en el poder,  caiga quién caiga, salvo él, al que nadie en su silenciado partido osa hacerle frente, tal es el ninguneo al que lo ha sometido.

Pero el reto al que le van a someter es de envergadura, ya que han cogido oxígeno y les han perdido el poco respeto que los tenían, por lo que se avecinan tiempos que no nos atrevemos a calificar, salvo quizás de inciertos, ya que ellos saben ahora que sus armas son temibles y han conseguido doblegar al enemigo, por lo que con un poco más de presión conseguirán derribarlos, ya que han confirmado, aunque no ignoraban,  que el punto extremadamente débil de este gobierno es el apego a un poder que veneran por encima de todo, y al que de ninguna manera piensan renunciar.

El problema para el resto de ciudadanos de este país, que contemplamos con auténtica preocupación este desolador panorama, es que conociendo la trayectoria de este voraz ejecutivo, y la soberbia y la falta de escrúpulos que le caracteriza, no tendrán problema algunos en saltarse lo que sea menester para lograr sus fines.

 Y eso no es de recibo, porque aquí jugamos todos, no se les olvide. Este país no les pertenece, que es la impune impresión que cada día ofrecen a unos ciudadanos a los que no se les engaña fácilmente, y que no olvidan con la facilidad que ustedes presumen. Muéstrennos el respeto debido.

Lo volverán a hacer

 

Este inefable y singular gobierno, parece tener una indudable componente masoquista que no puede disimular por mucho que lo intente y trate de convencer al personal, lo que resulta increíble, que la amnistía es por convivencia, por la pacificación, la normalidad y la estabilidad de Cataluña, cuando todos sabemos desde hace ya demasiado tiempo que es por conveniencia, es decir, inmunidad por votos, y no hay más, porque la paz, la normalidad y la estabilidad están más que aseguradas por aquellos lares, por lo que deberían dejar de lado ya esas pamplinas que ya nadie cree, y centrarse en gobernar para todos, algo de lo que se han olvidado con ese fanático y compulsivo afán por favorecer a quienes manejan de verdad los hilos de esta legislatura.

A cuyo mando está el titiritero mayor desde sus cómodos aposentos desde dónde gobierna, no en la sombra, sino a plena y deslumbrante luz del día, mientras contempla cómo con cuantos más desaires se prodiga hacia sus valedores en La Moncloa, más los tiene a los pies de los caballos, humillándose otra vez, y las que hagan falta para que sigan luchando por su auto amnistía, que no abandonen que sigan reclamando cuanto deseen, pero que no los dejen solos en su batallar por concederles “su” amnistía.

Y a eso se dedican, a incordiar continuamente mientras el gobierno ofrece una y otra vez la otra mejilla, obediente, masoquista en extremo, mientras el titiritero afirma en sus últimas declaraciones, en modo incendiario, que conseguirán la amnistía, pero que no crea el ejecutivo que por ello van a dejar de luchar contra la “ofensiva represora”, hasta lograr la independencia, algo para lo que están preparándose y a lo que no renunciarán nunca, preparándose, como ha afirmado, “para la confrontación y la unilateralidad”.

Ya lo dijeron cuando afirmaron que lo volverían a hacer, algo que ya han puesto en marcha con la iniciativa popular para declarar la independencia que ya ha admitido a trámite la mesa del Parlament, en un paso más hacia la declaración unilateral de independencia, un pulso más a este gobierno imprevisible, que ignoramos cómo responderá, pero que conocida su trayectoria en estos menesteres, posiblemente aplicarán una vez más acendrado masoquismo buscarán alguna mejilla más, y les concederán lo que pidan para que reflexionen un poco, para que se tranquilicen, o se pondrán de rodillas si es necesario una vez más, en lugar de actuar de una vez con una firmeza de la que son absoluta y decididamente incapaces.

Y es que dada la extrema debilidad que siempre han mostrado ante ellos, los han acostumbrado a conseguir todo cuanto han querido y eso tiene su coste que no es otro que una cesión continua ante este niño mimado en que han convertido al titiritero y su gente, todo por conseguir perpetuarse en el poder un presidente que ha perdido definitivamente los papeles y que no está dispuesto a renunciar a sus privilegios a costa de un País que está descubriendo poco a poco a un personaje soberbio y sin escrúpulos dispuesto a sacrificar lo que sea necesario para mantenerse en el poder,  caiga quién caiga, salvo él, al que nadie en su silenciado partido osa hacerle frente, tal es el ninguneo al que lo ha sometido.

En cualquier caso, no corren vientos favorables para un partido que ve cómo las aguas turbulentas de los escándalos políticos le están cercando con las corruptelas de las mascarillas, que le están salpicando, y dónde la presidenta del Congreso, tan fiel ella a su presidente, está siendo señalada también por este motivo cuando presidía Las Baleares. Si a todo esto, sumamos la falta de poder territorial del partido, La Moncloa va ser el último reducto dónde atrincherarse un presidente, que aún así, no rendirá jamás su fuerte, aunque si para continuar ha de hacer más concesiones y ofrecer más mejillas al titiritero jefe, las buscará donde sea preciso. El poder, por encima de todo.